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miércoles, 7 de abril de 2010

La familia y la lectura

¿Y por casa cómo andamos? La familia y la lectura

Circula en el imaginario colectivo que leer es positivo para los niños. En general no se discute la importancia ni el valor de la lectura, como así tampoco que el hogar es el lugar primordial para desarrollar el gozo por esta práctica social. Sin embargo, infinidad de artículos recomiendan a padres y madres modos de incentivar a sus niños a que disfruten de la lectura. ¿Se lee en los hogares? ¿Es por imitación que los pequeños valoran la lectura? ¿Los padres son los primeros mediadores? ¿Es la escuela la que debe ocuparse de "eso" ya que los tutores tienen demasiadas responsabilidades? Guía de Letras buceó en la web para intentar responder, a través de enlaces a distintos sitios, algunas de estas preguntas.


En un artículo muy ameno, el escritor Paco Abril relata una experiencia con un grupo de padres y madres a los que intentaba convencer de las bondades de leerles cuentos a sus hijos. Los padres en cuestión, según el narrador, se quejaban de que no tenían tiempo, del cansancio, etc. Paco Abril señala en este texto titulado "¿Por qué los cuentos?" que resumirá "diez razones, convertidas en diez dones, más uno de propina, de por qué son necesarios los cuentos para los niños. Y repárese que he dicho necesarios." Para aquellos que quieran conocer estos dones y seguir los consejos de Paco Abril, visitar este sitio. Porque como él dice: "los cuentos derrumban los muros de las cárceles".


La página web Colorín Colorado: ayudando a los niños a leer y a triunfar es un sitio bilingüe para familias y maestros para ayudar a los niños a leer que ofrece consejos de lectura para padres de bebés, de niños pequeños, de niños en preescolar, de niños en el jardín de infantes, de niños en el primer, segundo y tercer año de primaria. Las guías que contienen estos consejos pueden descargarse en formato pdf y están disponibles en español, inglés, árabe, chino, vietnamita, coreano y otros idiomas.


Felipe Alliende en un artículo llamado "Los padres y el comportamiento lector sus hijos", publicado hace ya varias décadas en la revista de literatura infantil y juvenil Parapara, sostiene que "Hay muchas personas que creen que los hábitos de lectura se forman básicamente en la escuela. Para los investigadores del compartamiento lector, en cambio, está claro que hay muchos factores determinantes, entre los que el hogar tiene una importancia casi igual o mayor que la escuela." A su vez, agrega que "Aunque parezca paradojala formación del comportamiento lector comienza antes de que el niño aprenda a hablar. Los padres y la comunidad familiar que hacen objeto de una rica comunicación verbal a un niño recién nacido están favoreciendo desde un primer momento un comportamiento lector adecuado." Para acceder al artículo de forma completa, hacer click aquí.


"Todos, unos más, otros menos, resulta casi obvio afirmarlo, desean que sus hijos lean, pues lo consideran importante en su formación, pero cuán importante es y por qué es tan esencial, poco se reflexiona. Por lo tanto, uno de los primeros pasos es tomar real conciencia del valor de la lectura

". Cecilia Beuchat realiza esta afirmación en un ensayo que lleva por nombre "Familia y literatura: un encuentro significativo". Allí, la autora indaga acerca de esta relación e incluso propone actividades concretas que pueden realizar los distintos miembros de la familia para encontrarse con la lectura.

El espacio virtual Leer x leer: literatura para chicos y no tan chicos además de ofrecer recomendaciones de libros, textos literarios, artículos y reseñas, pone a disposición de sus lectores una nota a partir de una experiencia vivida como madre: "El encuentro mágico: la lectura entre padres e hijos", que puede leerse en este enlace.


"Gracias a la intervención del adulto, el libro adquiere una dimensión extraordinaria porque, no solamente abre las puertas a un universo, sino que es un instrumento de intercambio y colaboración entre el adulto y el niño. Alrededor del libro compartido, lo demás no importa. En la memoria del niño estas imágenes estarán para siempre asociadas con la complicidad y la ternura compartidas; una ternura física -sentados uno junto al otro-, y una complicidad y ternura intelectuales porque, mientras dura la historia, el niño y el adulto estarán inmersos en la misma aventura, las mismas emociones. Están encerrados en una especie de burbuja, dentro de la cual puede suceder todo porque, pase lo que pase, lo comparten. Y en esta actividad no están solos sino que, apropiándose del patrimonio que el escritor y el ilustrador ponen a su alcance, a partir de un universo propuesto, unos personajes, unos temas, unas ideas, unas imágenes, se convierten en depositarios del imaginario colectivo."

Anna Gasol publicó en la revista Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil un artículo llamado "La familia, modelo e impulsora de la lectura" del que se ha extraido este fragmento. La especialista parte de una historia de la lectura y la escritura, además de centrarse en la concepción de infancia a lo largo de los años hasta llegar al tema que la ocupa: la familia como promotora de lectura placentera.

El sitio virtual de Fundalectura, asociación colombiana dedicada al fomento de la lectura posee un interesante programa llamado "Leer en familia". Allí, el lector puede acceder a la información sobre dicho programa que cuenta con "Cuatro estrategias, cuatro escenarios para leer en familia". Esta organización sostiene que "la lectura empieza por casa y es la familia la primera llamada a fortalecer el gusto por leer. Este placer será esencial para afrontar con éxito el aprendizaje de la lectura y la escritura. Así, el hogar, la biblioteca y la escuela son escenarios en los que la lectura se desarrolla. Leer en Familia ha creado cuatro estrategias que corresponden a esos tres escenarios, y una más: la de leer con los bebés, privilegiando el papel que la familia puede desempeñar para apoyar el proceso lector de los más pequeños, desde el comienzo de sus vidas." Es muy interesante recorrer los otros espacios de la página web, con recomendaciones de libros y artículos de especialistas como Yolanda Reyes y Geneviéve Patte.


 


Fuente

http://www.educared.org.ar/

viernes, 8 de mayo de 2009

¿Qué influye más en el rendimiento escolar: lo que eres, o lo que haces?

El compromiso de los padres es más importante que su nivel de estudios

En el discurso público prima la teoría de que los factores que las familias no pueden cambiar son los que más influyen en el rendimiento educativo. Pero estos factores no actúan “mágicamente”, sino a través de comportamientos modificables.

Lo habrán oído una y mil veces, la mayor parte de las veces basados en los datos del Informe PISA: lo que más influye en el rendimiento de un alumno es el nivel socioeconómico y cultural de su familia. Así, el mismísimo presidente Zapatero justificó los mediocres resultados de España en PISA 2006 con el bajo nivel educativo de la población española adulta.PISA llama índice socioeconómico y cultural del alumno (ISEC) a un número que agrupa el nivel educativo de los padres, además de su estatus laboral (que determina el nivel de renta familiar), las posesiones culturales del hogar y otros factores.


Este índice, construido con variables estructurales –es decir, aquellas que la familia puede modificar muy difícilmente–, es lo que más influye en el rendimiento de los alumnos según PISA.Lo que habrán oído muchas menos veces es que todos esos factores agrupados sólo son capaces de explicar el 12% –esta cifra se obtiene a través de un complejo modelo matemático– de la variación del rendimiento de los alumnos españoles. Es decir, que PISA no sabe qué factores –porque no los mide– pueden explicar el 88% de la variación del rendimiento. Factores que pueden ir desde la calidad del profesorado a la inteligencia del alumno, pasando por las horas de estudio, el compromiso de los padres, etc.España como ejemploEspaña es un ejemplo de cómo conseguir que los hijos de padres con pocos estudios obtengan éxito académico y consigan altas tasas de titulación. Por ejemplo, el 20% de los nacidos en 1945 –los datos son del Censo 2001, elaborado por el INE– obtuvieron un título de enseñanza Secundaria superior; esta cifra era ya del 42% entre los nacidos en 1960, quince años después; y entre los nacidos en 1975 ya titulaban en Secundaria superior el 60%. Es decir, al menos dos tercios de los titulados a principios de los 90 tenían padres con un nivel de estudios inferior.
Sin embargo, la situación actual es muy distinta: a pesar de que el nivel de estudios de los padres crece sin parar –según el estudio Los padres ante la educación general de sus hijos, elaborado por Víctor Pérez Díaz, Juan Carlos Rodríguez y Juan Jesús Fernández para Funcas–, los resultados escolares no mejoran. Entre 2000 y 2008 el porcentaje de los padres entrevistados con al menos Secundaria superior subió 14 puntos, mientras que el número de suspensos sigue siendo el mismo.Pero no se queda ahí el estudio. A través de un análisis matemático intenta encontrar qué factores son los que más influyen en el rendimiento –medido por el número de suspensos en ESO– de los alumnos. Sus conclusiones son claras: lo que más influye en el rendimiento son unos perfiles de alumnos y padres, que esconden una serie de valores y comportamientos que pesan más que el nivel de estudios.Naturalmente, estos perfiles “buenos” están más presentes en familias con estudios, y viceversa, pero parece evidente que una familia con valores positivos hacia el estudio, aunque con menor nivel educativo, consigue que sus hijos tengan mejor rendimiento que una familia con más estudios pero más despreocupada. Por ejemplo, los padres que ven más de dos horas de TV al día tienen hijos con más suspensos de media que los padres que ven menos TV.
Lo importante de este estudio es el mensaje: contra el discurso determinista, donde todo parece inevitable, lo cierto es que existen valores y comportamientos que pueden compensar las desigualdades de origen. Aún más: desde los poderes públicos, una serie de mensajes –incluso de campañas– positivos, de responsabilización de los padres en la Educación (como se están haciendo en muchos otros campos) podría dar mejores resultados que las excusas políticas habituales.
Lo que más influye–
Variables estructurales
Son las más citadas en el discurso político y en la literatura científica especializada desde los años 60, sobre todo el nivel de estudios de los padres. Sin embargo, este factor no actúa “mágicamente”, sino a través de una serie de comportamientos, fruto de una serie de valores, que están más presentes en los padres con estudios que en los padres sin estudios. –
Genética
Algunos autores –y así lo remarca el estudio de Funcas– consideran que una parte significativa de la responsabilidad de que los padres y los alumnos estudien más años tiene una causa común: la herencia genética.–
Valores y actitudes
Sin embargo, el nivel de estudios de los padres por sí solo no basta: ha de materializarse en una serie de actitudes que ayuden y apoyen a los hijos en los estudios. Naturalmente, estos valores están más presentes en familias con más nivel educativo. Pero la buena noticia es que pueden estar presentes –de hecho, lo están– en muchas familias donde padres tienen un nivel educativo menor. –
Perfiles
En realidad lo que el estudio apunta es que hay una serie de perfiles, tanto de padres como de alumnos, que están relacionados con mejores rendimientos educativos. El que los padres vean o no más televisión o que escogieran el centro por ser el que más a mano pillaba puede ser anecdótico, pero está marcando un perfil que le da poca importancia a la Educación.

Fuente
http://www.magisnet.com/noticia.asp?ref=4989
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