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miércoles, 21 de septiembre de 2011

La publicidad conspira contra las campañas para reducir la obesidad infantil

Las nuevas tecnologías, de una u otra manera, inducen al sedentarismo y ellos además son más vulnerables a las propagandas que traen consigo malos hábitos alimentarios. Los siguientes párrafos tratan el tema.


                                                    

Las campañas para reducir la obesidad infantil no cumplen sus objetivos por culpa de la publicidad de alimentos y bebidas de alto contenido calórico. Un estudio del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (FMIC) ha revelado que 9 de las 20 marcas favoritas de los niños en Inglaterra promueven alimentos insalubres.

De acuerdo con la investigación, empresas como McDonald's y Coca-Cola están entre los principales responsables.

El estudio subiere que las restricciones al márketing de alimentos no están funcionando, y que es necesario aumentar las restricciones a la publicidad de ese tipo de alimentos en programas de televisión que miran los jóvenes, aún cuando no estén clasificados como programas para la juventud.

Kate Mendoza, Directora de Educación en el FMIC, afirmó que "ya es bastante difícil para los padres conseguir que sus niños se alimenten saludablemente, cuando están siendo constantemente bombardeados con mensajes representando a la comida insalubre como deseable y divertida".

El psicólogo Abigael San comentó: "llenar las viandas de los niños con alimentos procesados y bocados dulces es una forma de evitar problemas y ahorrar tiempo, comparado con el trabajo de preparar comida fresca y saludable. Si la alimentación sana no es una prioridad afirmada en nuestra conciencia, los mensajes promocionándola no llegarán a destino".

Fuente:
The British Psychological Society, Gran Bretaña.
Síntesis Educativa                                                                                                              

lunes, 25 de octubre de 2010

El último niño en los árboles

Los niños de la sociedad actual viven una "infancia desnaturalizada". Daniel Guzmán, menor de 15 años, viajó sin dinero ni documentos a Chile, "obligado" por las circunstancias. Las entidades de control en el aeropuerto y la aerolínea tienen responsabilidad al facilitar y casi provocar esa aventura al no garantizar controles seguros. La familia podría demandar por el riesgo al que fue expuesto el chico por cuenta de unas laxas medidas de inspección. Esta historia nos obliga a evaluar las motivaciones del menor, que tal vez sean las mismas de millones de niños en el mundo.

El padre de Daniel ha dicho que la única diversión de su hijo es la televisión y el Facebook. Allí está el meollo del asunto. Los que tuvimos el privilegio de ser niños libres, teníamos aventuras todos los días en la naturaleza sin que nadie nos controlara. Terminábamos los días exhaustos, untados de tierra y con olor a monte. Éramos felices. En los últimos 25 años, han ocurrido grandes cambios en el estilo de vida. Son comunes los casos de obesidad infantil, déficit de atención, depresión y estrés en niños. Se invierte la mayor parte del tiempo en el uso de la televisión, los videojuegos, las computadoras y los teléfonos celulares.


Se está gestando una generación de niños insensibles ante lo que les ofrece la naturaleza y la vida en familia. Es entendible que Daniel haya reaccionado de esa manera al buscar una aventura para liberarse de la opresión cibernética. Los niños pasan entre 30 y 60 horas a la semana usando teléfonos celulares, computadoras y otros juegos electrónicos. Esta situación representa una amenaza para la salud infantil. Las nuevas generaciones se privan de cosas sencillas. Eso puede traer consecuencias para su salud física y mental. Ver cómo se ordeña una vaca, darle de comer con la mano a una oveja o tocar su lana, levantar un nido y trepar un árbol son cosas que la mayoría de adultos vivimos gratamente en la niñez.


Los niños de hoy no tienen tantas posibilidades de jugar al aire libre y de gozar de la naturaleza, por el ritmo desenfrenado de la sociedad moderna o porque la tecnología ocupa su tiempo. El diario británico The Guardian publicó una encuesta realizada con 2.000 niños de 8 a 12 años. El 64% de ellos sólo había salido a jugar a la calle una vez a la semana, el 28% había dado un paseo por el campo en el último año y la mayoría no habían subido nunca a un árbol. En el 2002, los niños ingleses de ocho años podían identificar más fácilmente a los personajes de Pokemon que a un escarabajo, una nutria o un álamo.


A lo mejor Daniel jamás tuvo la oportunidad de trepar a un árbol. El mundo virtual en el que vive con la mayoría de sus "amigos", lo llevó a hacer algo estrambótico, subirse a un avión sin más. Muy lejos de él quedaron los últimos niños que fueron felices en los árboles, distantes de los alienados por un computador. El mayor indicador del nivel de actividad física del niño es el contacto en el campo abierto que supera a otras posibilidades, como pertenecer a equipos deportivos.


La educación basada en el medio ambiente mejora notablemente el rendimiento escolar, estimula la creatividad y proporciona mayor habilidad en la resolución de conflictos, pensamiento crítico y toma de decisiones. La relación con la naturaleza promueve habilidades cruciales para el éxito en la vida, como asumir riesgos, tolerancia a la adversidad, conciencia ambiental, capacidad para trabajar en equipo y liderazgo. Pero por sobre todo, hace niños más felices.


 


Autor: FABIO ARÉVALO ROSERO MD
Fuente


http://comunidades.semana.com

lunes, 21 de septiembre de 2009

MALOS HÁBITOS EN LA INFANCIA


Sentarse frente a la televisión favorece la hipertensión infantil

Inactividad física, alimentación insana y descanso deficiente son factores asociados

MADRID.- Los niños que pasan mucho tiempo sentados delante de una pantalla podrían ver incrementado el riesgo de sufrir hipertensión. Esto es lo que defiende un artículo publicado en la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine', que advierte de que "la agrupación de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular en la población joven con sobrepeso puede ser un indicador de peligros inmediatos y no sólo de potenciales problemas en el futuro". Además, la investigación señala que, a pesar de que la hipertensión ha sido tradicionalmente asociada a factores genéticos, unos hábitos físicos, alimentarios y de descanso sanos ayudarían a controlar su aparición en los más pequeños, un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad.


El estudio lo llevó a cabo, en colaboración con otros investigadores, David Martínez-Gómez, que desarrolla su trabajo en la Iowa State University (EEUU) y en el Grupo de Inmunonutrición, del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En él, se examinó la relación existente entre las actividades sedentarias (especialmente las realizadas frente a una pantalla) con los niveles de tensión arterial registrados en 111 niños (57 chicos y 54 chicas) con edades comprendidas entre los tres y los ocho años, que fueron seleccionados en escuelas infantiles y de educación primaria de una comunidad rural del medio oeste de EEUU.


Además de medir los niveles de grasa de los pequeños y el tiempo dedicado a actividades sedentarias, los padres contabilizaron cada día y durante una semana el tiempo que sus hijos habían pasado viendo la televisión, distrayéndose con videojuegos, pintando, sentados...


El estudio señaló que los niños habían dedicado cinco horas diarias a realizar actividades sedentarias, de las cuales el tiempo transcurrido frente a una pantalla, ya fuera de televisión, de ordenador o de videoconsola, fue de hora y media. Por otra parte, mientras los varones pasaron más tiempo en el ordenador que las chicas, no se registraron diferencias entre sexos a la hora de contabilizar la dedicación a otras ocupaciones.


El tiempo pasado delante de la televisión o viendo películas se tradujo en una presión arterial más alta, incluso en niños delgados. El tercio de los que menos tiempo habían dedicado a estas actividades registró una presión arterial significativamente más baja (tanto sistólica como diastólica), en comparación con el tercio que más tiempo había consumido en esta ocupación. Sin embargo, las actividades sedentarias en general no tuvieron incidencia en la tensión arterial de los niños.


Ante estos resultados los autores del estudio concluyeron que el tiempo consumido por los niños frente a una pantalla está relacionado con los niveles de tensión arterial, independientemente de la condición física del pequeño. Además, destacaron que durante este tiempo suelen tener lugar otras conductas relacionadas con la obesidad y la hipertensión, como comer, especialmente alimentos ricos en grasas, azúcar y sal, en detrimento del consumo de frutas y vegetales. Por otra parte, la inactividad física que comporta sentarse frente a una pantalla constituiría en sí misma otro factor de riesgo. Finalmente, el tiempo dedicado a ver la televisión suele interferir con el descanso, cuando una adecuada higiene del sueño ha sido asociada a tensión arterial baja.


Combinación de hábitos poco saludables

Para David Martínez-Gómez, el problema de la hipertensión infantil tiene relevancia y seguirá siendo así hasta que no se promuevan hábitos más beneficiosos, aunque "nada es malo (ver la televisión o consumir comida rápida y bebidas azucaradas) si no se lleva a un extremo". Para llevar a cabo estos cambios culturales Martínez-Gómez declara que hay que trabajar con los niños desde las edades más tempranas, lo que incluye también a los padres.


Para el investigador español la principal conclusión de este estudio es que desarrollar conductas poco saludables desde edades tempranas puede tener consecuencias negativas para la salud tales como la hipertensión, independientemente de que el pequeño sufra o no de obesidad, ya que se ha observado que también los niños delgados ven incrementada la tensión arterial al pasar tiempo frente un monitor.


En opinión de Martínez-Gómez, la clave de este problema está en la interacción de factores negativos asociados a un mayor consumo de televisión, como la mala alimentación, pasar más tiempo sentado y sin realizar actividad física y menos horas de sueño. Esta combinación de elementos puede ejercer un efecto negativo y contribuir a la obesidad y a trastornos del metabolismo.


En esta idea coincide el doctor Juan Ruiz-Canela Cáceres, Presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), que especifica que los factores de riesgo más frecuentes en la hipertensión infantil son la obesidad y el género, ya que este problema es más habitual en los varones.


Además, destaca que la herencia genética tiene un papel clave en la hipertensión esencial, que es la más habitual y que forma parte de otros trastornos como la arteriosclerosis y las enfermedades vasculares. Para combatir la hipertensión el doctor Ruiz-Canela también aboga por introducir cambios en el día a día de los más pequeños que incluyan más ejercicio, una dieta más rica en fibra y verduras y evitar la exposición al tabaco.



Autora NURIA BAENA

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/04/corazon/1249397854.html

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