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jueves, 22 de octubre de 2009

La formación de los padres es decisiva en el éxito escolar

Publico un artículo de la revista “Comunidad Escolar”, editada por el Ministerio de Educación español, allí se señala un estudio que, basándose en las evaluaciones PISA, postula la influencia decisiva de la formación de los padres, en la obtención de éxito académico. Si bien las variables “formación de padres” y “hábitos hogareños” se implican mutuamente, prefiero explicar esa relación mediante los hábitos familiares, ya que se trata de un factor que puede cambiar, y no como la formación de los padres, que aparece como inmutable.

Un informe señala que la escolarización temprana y los recursos constituyen herramientas para disminuir el fracaso escolar
El nivel de estudios de los padres determina el éxito escolar de los hijos, según se desprende de un informe, que ha elaborado Obra Social de Caixa Catalunya, donde se analiza la relación entre las formas de exclusión social con la educación y la salud en España. La escolarización temprana, la transmisión de aspiraciones y los recursos educativos y culturales en casa favorecen el rendimiento académico.

El Informe de la Inclusión Social 2009, realizado por la Obra Social de Caixa Catalunya, analiza el logro educativo de las personas y su nivel de salud, según sus condiciones sociales (género, origen, educación y clase social) y según los episodios vitales (situación laboral y estado civil). Caixa Catalunya ha llevado cabo este estudio en colaboración con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano (CIIMU).

Según este documento, el perfil educativo de los padres y los recursos culturales y educativos disponibles en el hogar, son dos de las claves principales que determinan el logro educativo. Mientras que el 73% de las personas entre 25 y 39 cuyo padre tenía un título universitario, ellos también lo tienen, sólo un 20% de aquellos cuyo padre no tenía titulación alguna la han adquirido.

Además, la proporción de jóvenes entre 18 y 24 años que no estudian y no tienen titulación secundaria post-obligatoria es 5,6 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que posee estudios superiores y 11,2 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la madre ha cursado estudios superiores.

Abandono prematuro
De igual modo, el papel de las familias también es decisivo para explicar el abandono escolar prematuro, que es 17 puntos más alto cuando la madre tiene educación primaria que cuando posee una titulación universitaria. En igualdad de condiciones, los estudiantes de secundaria con madre universitaria obtienen 25 puntos más en lectura y matemáticas, que aquellos cuya madre sólo cursó primaria. “No podemos seguir echando la culpa a las escuelas sin políticas públicas de familia y sin que haya más acceso a la escolarización temprana, porque así no vamos a conseguir elevar el nivel educativo”, manifestó Pau Mari-Klose, director científico del estudio.

Los datos de esta investigación revelan que los mayores déficits educaciones se producen entre los chicos, con tasas de graduación en educación obligatoria 16 puntos más bajas que las de las chicas. El informe advierte sobre las posibles consecuencias de la fractura social que evidencia que un 15% de los extranjeros no comunitarios, de 18 a 24 años, no ha obtenido el título de ESO (frente al 7,3% de la media) y un 44,3% no ha logrado la titulación en secundaria post-obligatoria (frente al 31% de media). Así como, constata el mayor riesgo de fracaso educativo en los hogares monoparentales, que es un 86% más alto, que en los que conviven los dos progenitores.

Centros públicos y privados
Por otra parte, este documento confirma que los estudiantes de centros privados y concertados obtienen mejores resultados (hasta 56 puntos más en las pruebas PISA de matemáticas y comprensión lectora) que los de los públicos. La razón de esta brecha reside en que la escuela pública acoge hasta cinco veces más familias con bajos recursos educativos que la escuela concertada y privada. No obstante, si se ajusta el análisis de los resultados educativos en cada centro por la composición social de sus alumnos, independientemente de si son públicos o privados, el logro educativo es prácticamente el mismo.

Este informe concluye que el clima escolar es fruto de la composición social de las familias que lo forman y este es la clave para el éxito de los escolares. Así, el estudio simula qué ocurriría con los resultados en matemáticas de los estudiantes españoles si, por una parte, sus padres tuvieran el mismo nivel educativo que los progenitores finlandeses y, por otra, si fuesen a escuelas como las de Finlandia. Mientras en la primera hipótesis, los alumnos españoles escalarían 15 puestos en el ranking de países de la OCDE, pasando de la posición 24 real a la 9, en la segunda, los resultados serían prácticamente similares a los reales.

Recursos educativos
Según el director de este informe, para alcanzar unas mayores tasas de éxito escolar es decisiva la escolarización temprana de los niños y un mayor acceso a los recursos educativos. Así como, especifica que los padres, sobre todo las madres, con mayores recursos educativos son más proclives a escolarizar a sus hijos entre 1 y 2 años.

El acceso de los hogares a recursos culturales y educativos es también un determinante importante de los rendimientos educativos durante la etapa de educación obligatoria. Para Pau Marí-Klose, “crear un ambiente en el que el menor tenga acceso a literatura clásica, poesía y obras de arte, además de disponer de un escritorio adecuado, ordenador, calculadora, libros de consulta y diccionarios aumenta las posibilidades de que finalice con éxito su periplo formativo”. Estos alumnos de secundaria obtienen entre 10 y 13 puntos superiores en matemáticas y comprensión lectora en las pruebas del estudio PISA, respecto a los compañeros que no tienen acceso a estos recursos.


Madrid. ROSAURA CALLEJA
http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/859/report1.html

jueves, 16 de abril de 2009

Familias y comunidades

Cuando las familias de los niños de un centro escolar se relacionan entre sí, incrementa el capital social; los niños son atendidos por un número mayor de adultos que están pendientes de ellos; y los padres comparten pautas, normas y experiencias de crianza.

Resultados de la investigación
En muchas sociedades, las familias de los niños que acuden al mismo centro escolar han dejado de establecer vínculos en la comunidad. Esto significa que los padres no se relacionan entre sí necesariamente fuera del centro, y sus contactos en aspectos relacionados con éste son muy limitados. Como consecuencia, los niños pasan sus días lectivos sentados al lado de otros niños, influyendo sobre ellos, y siendo influidos por ellos y, sin embargo, los padres no se conocen entre sí. Muchos niños pasan gran parte del tiempo que están fuera del centro solos o con otros niños, sin la supervisión de adultos que estén pendientes de ellos.

Los niños se benefician cuando los adultos que están a su alrededor comparten valores básicos sobre la crianza, cuando se comunican entre sí, y cuando les proporcionan un apoyo y orientación consistentes. El capital social, el potencial disponible para los niños que reside en las conexiones que mantengan entre sí los adultos que les rodean, depende de las relaciones que éstos mantengan cara-a-cara. Un centro escolar que se perciba a sí mismo como una comunidad formada por sus elementos –personal del centro, alumnos, y familias de los alumnos- más que como una organización, tiene más probabilidades de estimular las interacciones sociales que conducen a la acumulación de capital social.

Aplicación
Un centro escolar es capaz de formar y mantener una comunidad entre sus miembros – personal del centro y las familias de sus alumnos. Un marco que permita crear una comunidad escolar incluirá modos de articular valores comunes sobre la educación, de acercar a unos padres con otros y con los profesores, y capacitará al centro para actuar como una institución modélica capaz de dar respuesta a los deseos educativos que tienen las familias para sus hijos.

Los elementos constitutivos de un programa que realce una comunidad en un centro son:
Representación: Los padres forman parte de los grupos de toma de decisiones del centro.
Valores educativos: Los padres y los profesores articulan juntos los objetivos y los valores educativos comunes para el centro, y sus expectativas sobre los alumnos, profesorado y padres se derivan de estos valores compartidos.
Comunicación: Se puede conseguir una comunicación entre la familia y la escuela en ambas direcciones a través de una variedad de medios, como entrevistas entre padres- profesores-alumnos, conversaciones telefónicas, notificaciones, y libretas de anotación de las tareas para casa.
Educación: Los programas para profesores y padres se proporcionan para que cada uno pueda mejorar constantemente sus habilidades para ayudar a los niños a tener éxito.
Experiencia común: Todos los alumnos, y con frecuencia sus padres y profesores, participan
en actividades colectivas o se ven inmersos en situaciones tensas comunes de los programas educativos, que les llevan a unirse y les permiten compartir experiencias educativas.
Asociación: El centro ofrece oportunidades de asociación entre grupos de la comunidad educativa, especialmente cuando se tratan temas relacionados con los objetivos del centro. Por ejemplo, grupos de padres con otros padres, grupos de padres y profesores, alumnos pequeños con otros mayores, y asesoramiento intergeneracional entre alumnos y adultos voluntarios (incluyendo a los “abuelos”).

Cuando un centro decide abrirse a la comunidad para obtener recursos, es conveniente determinar primero cuáles son las necesidades que no tienen cubiertas sus alumnos, y después acercarse a las organizaciones de la comunidad para negociar los servicios que pueden aportar como respuesta a esas necesidades. Las necesidades de los alumnos que no son cubiertas fácilmente por el centro pueden ser: necesidades familiares básicas (ropa, alimentos, vivienda, cuidados de los niños); necesidades sanitarias (vacunas, revisiones, cuidados buco-dentales); terapia conductual; ocio; orientación; valoración psicológica; asesoramiento; equipamiento para personas discapacitadas; cuidados de “respiro” que permitan a la familia dejar por un tiempo ciertas obligaciones; oportunidades relacionadas con habilidades o intereses especiales (científicos, musicales, artísticos, deportivos, literarios). Una vez que se haya elaborado una lista con las necesidades de los alumnos y se hayan hecho corresponder con un recuento de recursos comunitarios, los alumnos y sus familias pueden ser conectados sistemáticamente con los servicios apropiados.


Extraído de
ACADEMIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN
SERIE DE PRÁCTICAS EDUCATIVAS
Familias y centros escolares
Sam Redding
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