miércoles, 1 de febrero de 2017
PADRES DE FAMILIA, SIN SU PARTICIPACIÓN NO ES POSIBLE LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN.
viernes, 16 de mayo de 2014
La participación de las madres y los padres en los centros escolares
La familia es la máxima responsable de la educación de los jóvenes, pero no la única, la escuela tiene funciones que cumplir, también la administración política. Todos tenemos en común la búsqueda de calidad en el sistema educativo, e indiscutiblemente la participación es uno de los factores más importantes ¿De qué manera puede participar la familia en los centros escolares?
domingo, 16 de diciembre de 2012
¿Somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos?
Editorial El Ateneo.
martes, 20 de noviembre de 2012
La corresponsabilidad
Presidente de la Federación de los Consejos de Padres de
En
Padres y madres de alumnos y alumnas
viernes, 12 de octubre de 2012
Pero… ¿qué podemos hacer como padres y madres para conseguir éxito escolar?
miércoles, 15 de febrero de 2012
¿Qué tal mejores padres?
Si nos preguntamos ¿Qué escuela queremos? Seguramente será aquella que permite y estimula la participación de los padres. La importancia de la familia en los aprendizajes escolares de los alumnos está reconocida, además de la necesaria participación en la institución escolar, son determinantes en la formación de hábitos. En los siguientes párrafos, se destaca este último aspecto.
No hay duda de que un gran maestro puede marcar una diferencia enorme en los logros de un alumno, y necesitamos reclutar, capacitar y recompensar a más de tales maestros. Sin embargo, algunos estudios nuevos están mostrando que también necesitamos mejores padres. Padres más centrados en la educación de sus hijos pueden marcar una enorme diferencia en los logros de un alumno.
Para comprender mejor por qué algunos estudiantes florecen al presentar las pruebas PISA y otros no, los países de
Así es que a partir de 2006 y empezando con cuatro países para después agregar 14 más en 2009, el equipo PISA fue con los padres de cinco mil estudiantes y les preguntó “cómo educaron a sus hijos y después comparamos eso con los resultados del examen” para cada uno de esos años, me explicó Schleicher. Hace apenas un mes, el equipo PISA publicó las tres conclusiones principales de su estudio:
“Los alumnos de 15 años, cuyos padres leen libros a menudo con ellos durante el primer año de primaria, muestran marcadamente calificaciones más altas en el PISA 2009 que el de los hijos cuyos padres leen poco frecuentemente o nada. La ventaja en el desempeño entre los alumnos cuyos padres les leen en sus primeros años de escuela es evidente, sin importar los antecedentes socioeconómicos de la familia. El compromiso de los padres con sus hijos de 15 años se asocia en forma contundente con un mejor desempeño en los PISA”.
Schleicher me explicó que “sólo preguntarle a tu hijo cómo le fue en la escuela y mostrar un interés genuino en lo que está aprendiendo puede tener el mismo impacto que muchas horas de clases particulares. Es algo que cada padre puede hacer, sin importar cuál sea su nivel académico o antecedentes sociales”.
Por ejemplo, el estudio PISA revela que “los estudiantes cuyos padres informaron que habían leído un libro con su hijo ‘a diario o casi todos los días’ o ‘una o dos veces por semana’ durante el primer año de primaria, tienen calificaciones marcadamente más altas en el PISA 2009 que aquellos cuyos padres reportaron haber leído un libro con su hijo ‘nunca o casi nunca’ o ‘una o dos veces al mes’. En promedio, la diferencia en la calificación es de 25 puntos, el equivalente de bastante más de la mitad de un año escolar”.
Sí, los alumnos de hogares acomodados tienen más posibilidades de tener padres más involucrados. “No obstante”, encontró el equipo PISA, “aun cuando se compara a estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares, aquellos cuyos padres les leían libros regularmente cuando estaban en primer año de primaria tuvieron, en promedio, 14 puntos más en la calificación que los alumnos cuyos padres no lo hicieron”.
También importa el tipo de participación de los padres. “Por ejemplo”, nota el estudio PISA, “en promedio, la diferencia en puntos de las calificaciones en lectura asociada con la participación de los padres es más grande cuando estos leen un libro con su hijo, cuando hablan de cosas que hicieron durante el día y cuando cuentan cuentos a sus hijos” La diferencia en las calificaciones es menor cuando la participación de los padres tiene la forma de simplemente jugar con sus hijos.
Estos hallazgos de PISA se reflejan en un estudio reciente del Centro para
“La participación de los padres puede adoptar muchas formas, pero sólo unas cuantas se relacionan con un desempeño más alto de los alumnos. De los padres que trabajan, las acciones de quienes apoyan el aprendizaje de los hijos en la casa tienen más probabilidades de impactar el rendimiento académico en la escuela”.
“Supervisar la tarea; asegurarse que los niños vayan a la escuela; recompensar sus esfuerzos, y hablar sobre la idea de ir a la universidad. Estas acciones están vinculadas a una mejor asistencia, mejores calificaciones, mejor puntaje en los exámenes y preparación para la universidad”, escribió Barth. “El estudio encontró que hacer que los padres se involucren en el aprendizaje de sus hijos en la casa es un motor más poderoso para el rendimiento que los que asisten a las reuniones de padres de familia y del consejo escolar; ser voluntarios en el salón de clases, participar en recaudaciones de fondos y presentarse las noches de regreso a la escuela”.
Sin duda que no hay sustituto para un buen maestro. No hay nada más valioso que una gran instrucción en el salón de clases. Sin embargo, ya no dejemos toda la carga a los profesores. También necesitamos mejores padres.
Mejores padres pueden hacer que cada maestro sea más efectivo.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Creencias de padres y madres acerca de la participación en la educación de sus hijos
martes, 8 de noviembre de 2011
Participación de los padres y logro educativo
miércoles, 5 de octubre de 2011
Padres y docentes, en el mismo barco
La siguiente nota, escrita en España, es válida para numerosos contextos, la pérdida de prestigio del docente equivale a una caída de la importancia social de su trabajo. Eso va de la mano de una baja calidad educativa, cuesta trabajo establecer cuál es la causa y cuál el efecto, pero lo indudable es la necesidad de una verdadera alianza entre padres y docentes.
Organizada por CEAPA y CONCAPA, se celebró recientemente en el Consejo Escolar del Estado
Y no es que los padres tengan mala voluntad o que pasen de lo que les sucede a sus hijos en las aulas. En muchas ocasiones la falta de formación les impide afrontar sus obligaciones, que dejan demasiado en mano de los profesores. De ahí la necesidad de seguir impulsando las Escuelas de Padres como eficaz herramienta para darles el apoyo educativo necesario con el fin de que sepan moverse en un territorio en el que, por desgracia, a menudo se sienten desbordados.
Escaso respaldo
Este pasotismo, sin embargo, tiene negativas consecuencias para el ambiente de los centros educativos, como confirma una encuesta de FETE-UGT. El 55% de los encuestados subrayan la falta de respaldo de los padres a la hora de afrontar los problemas que surgen en las aulas. Más aún, en muchas ocasiones la respuesta de las familias va en contra incluso de los intereses educativos, actitud que en nada contribuye a que mejoren los resultados escolares y a que, por supuesto, disminuya el fracaso escolar, el verdadero lastre de la educación española. Y es que para mejorar el clima educativo es indispensable que mejoren las relaciones entre los padres, profesores y alumnos. La extensión de un clima de desconfianza, violencia y de indisciplina, aunque no sean casos escandalosos ni trágicos como los que a veces saltan a las noticias de los medios de comunicación, empaña el trabajo y el esfuerzo que ponen los docentes para mejorar la calidad de nuestro sistema educativo.
Hace falta, pues, que los padres, en todas las etapas pero especialmente en
A través de las actuaciones del Consejo Escolar, de las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, del diálogo, de las frecuentes reuniones, de las tutorías..., deben establecerse fluidos cauces de colaboración entre las familias y los docentes, pues todos deberían ir en la misma dirección. Cuando se respira un clima conflictivo en las aulas, con enfrentamientos entre los profesores y los alumnos, o entre los propios alumnos, acaba salpicando negativamente al trabajo docente.
Según el último Informe TALIS (Teaching and Learning International Survey), elaborado por
Autor
Por Adolfo Torrecilla
Fuente
Padresycolegios.com
sábado, 18 de diciembre de 2010
El orden es clave para un año escolar exitoso
conseguirlo?Lo primero que hay que hacer, si es que el menor se quedó de año o pasó con dificultades, es realizar un recuento de cuáles fueron las fallas y los aciertos, porque a veces cíclicamente se vuelve a repetir lo del año anterior, manifiesta Arelly Zapata, psicóloga, máster en Neurocirugía Infantil y directora del Instituto de la Metodología Infantil.
“Tenemos que ver cuáles fueron nuestros puntos más débiles, cuál fue el frente más vulnerable del alumno. ¿Tal vez las matemáticas o castellano? Entonces hay que reforzar esas áreas y buscar ayuda”, señala Zapata.
También recomienda que después de este paso –tanto para los padres de los chicos que tuvieron bajo rendimiento como los que no, o los que van por primera vez va a estudiar– hay que establecer rutinas. Crearles hábitos que favorecerán su desenvolvimiento académico para este año y los siguientes.
Dentro de estas rutinas están: ponerles horarios para levantarse, lavarse los dientes, desayunar, salir a clases, bañarse, almorzar, hacer las tareas, jugar, practicar deportes, merendar, dialogar con los padres, acostarse.
Pero hay que vigilar que estos horarios se cumplan sin necesidad de que se presenten fricciones entre padres e hijos, mucho menos maltratos físicos.
“Hay que tomar en cuenta que no será fácil, porque si para un adulto no es sencillo manejar una rutina, peor para un menor. Por ejemplo, ¿cuántas personas adultas inician una dieta y la terminan?”, dice Zapata.
Beatriz Lira de Cassinelli, psicoterapeuta y psicóloga educativa, señala que lo principal es que haya responsabilidad de los padres en el hogar, para que el estudiante surja de sus problemas y se vuelva responsable, preocupado de sus estudios.
“Los padres tienen que atender al niño en su alimentación, control de las tareas. Saber con quiénes juegan, ver que no dediquen su tiempo desocupado solo a ver televisión, vigilar que aprendan a usar el internet para buscar información para sus tareas, para despejar dudas sobre algún tema, aprender”, indica Lira.
Muchos padres están dedicados a sus problemas y no saben cómo están sus hijos en los estudios. Tal vez porque no tienen tiempo o no están interesados en dárselo. Hay que dejar un espacio para ellos, porque estos los necesitan sentimental y emocionalmente. Si no, se corre el riesgo de que se resientan, decaigan en los estudios como una forma de rebeldía, de llamar la atención, anota Lira.
Dentro de las responsabilidades de los padres se señala el motivarlos con palabras de elogios por algún logro, porque hicieron bien la tarea, se bañaron a la hora indicada, en fin. También recompensarlos, por ejemplo, por algo bueno que logró en la semana, ya sea en los estudios o como parte de la rutina fijada.
“Juntamos la diversión con lo de imponer algo. Si el niño se logró acostar todas las noches a la misma hora, le doy algo que le guste, algo pequeño, como un paseo, una hamburguesa. Es distinto a si se lo hace indiscriminadamente, entonces ellos lo concebirán como una obligación”, indica Zapata.
Otra de las indicaciones para que el alumno tenga un exitoso año escolar es buscar un plantel donde, aparte de educarlo, lo estimulen y valoren. Los padres también deben cerciorarse de que en la institución no saturen a los chicos con tareas, al punto que no les dejen tiempo ni para dormir lo suficiente (ocho horas) o distraerse.
Dentro del éxito escolar cumple un papel importantísimo la alimentación. Al respecto, la médico nutricionista Narcisa Zambrano anota que durante la jornada estudiantil los niños y adolescentes tienen desgaste físico y mental, por ello deben recibir una buena alimentación.
Señala que nunca debe faltar el desayuno con lácteos, frutas y cereales. Después un refrigerio, el almuerzo con vegetales, carnes y frutas. Un refrigerio a media tarde (alguna fruta) y la merienda, que puede ser un vaso de leche con un sándwich con mermelada o pollo.
Añade que el almuerzo debe ser hasta las 15:00 y para nutrir el cerebro no deben faltar los carbohidratos (como los cereales), proteínas (como las carnes) y grasas (como la mantequilla de maní).
Tareas
La rutina diaria se puede colocar en un cartel (el menor debe participar en su elaboración) en la casa.
Si los padres trabajan y no tienen quién vigile la realización de las tareas de sus hijos, pueden ponerlos en un plantel que dé ese servicio o contratar un maestro de confianza.
No se debe poner al niño a estudiar en una habitación en la que esté encendida la televisión, pues no se concentrará.
Hay que enseñarle al alumno el manejo de una agenda donde registre y organice obligaciones.
Después de llegar de clases debe tomar un descanso que puede ser de una hora, luego hacer los deberes.
Es necesario que realicen deportes y actividades relacionadas con el arte, porque estimula muchas áreas a nivel cerebral. La natación favorece la atención y hace que el cerebro descanse de la actividad intelectual.
En los adolescentes establecer hábitos es un poco difícil, pero no imposible. Con ellos hay que razonar y negociar, pero sutilmente, y ser más estricto en las órdenes. Estas deben ser claras y precisas.
Los padres no tienen solo que pedir, sino también educar con el ejemplo.
Autora
CECILIA ROBALINO
Fuente
http://www.eluniverso.com/
jueves, 16 de diciembre de 2010
La autoestima de los padres también es importante
en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida" También nos ha gustado la siguiente definición sobre la autoestima cuando dice que es "la experiencia de moverse por la vida con un sentimiento de bienestar y satisfacción".También decimos en el mismo artículo que "la autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado" Desde aquí nos remitimos a este artículo porque se analizan a fondo las características, cómo se construye la autoestima y factores que influyen en la misma así como la relación que existe entre la autoestima y la adolescencia.
Es hora de tratar aquí cómo influye a autoestima de los padres en los hijos. s Los buenos padres se preocupan por cuidar y formar correctamente la autoestima de los hijos. Esto se consigue cuando aumentan la suya: si de por sí es alta, todavía mejorarán más la de sus hijos y si todavía merece aumentarla más, tendrá un efecto más positivo.
Antes hemos hecho referencia a la importancia que tiene el bienestar y la satisfacción para la construcción de una buena autoestima. No nos referimos aquí al bienestar que siente una persona consigo mismo sino la que se genera cuando nos preocupamos por los demás y estamos pendientes del bienestar y la satisfacción de los demás. Los adultos que tienen baja autoestima tienden a pensar demasiado en por qué se sienten mal, sin embargo los que poseen autoestima alta piensan más en todo aquello que les hacen sentirse bien.
En definitiva, con la autoestima nos referimos a un estado interior de sentimientos positivos que genera una seguridad en lo que se hace, se piensa y por tanto asegura el bienestar. Los padres deben buscar aumentar la satisfacción en su labor como padres y en la vida de familia en general para así aumentar su autoestima y su buena actuación hacia los demás.
Llegamos a la conclusión de que es necesario encontrar satisfacción de la vida diaria, de la vida familiar, pero no todos los padres lo consiguen. Existen factores que dificultan obtener satisfacción de la vida familiar. Algunos de ellos son los siguientes:
Hoy día es frecuente encontrar familias en las que trabaja el padre y la madre y esto supone escaso tiempo para dedicarse a solucionar los problemas que van surgiendo.
La ausencia de sentido familiar se manifiesta por el creciente número de divorcios, problemas de alcohol, droga, aumento de malos tratos, etc.
La clave por tanto es sentirse satisfecho como padre/madre. Para ello hay algunos sentimientos básicos que hay que procurar experimentar como si fueran claves para encontrar la satisfacción:
Debemos divertirnos.
Debemos estar confiados en que los hijos están sanos y son felices.
Hay que estar confiado de que los demás nos respetan como padres.
Debemos estar satisfechos con el trabajo que hacemos.
Hay que luchar contra el exceso de ansiedad.
Debemos estar seguros de que los hijos agradecen nuestras contribuciones a sus propios logros.
La autoestima como padre depende entre otros factores de la satisfacción que se obtiene del hecho de ser padre y de la vida familiar en general. Siguiendo a REYNOLD BEAN en su libro "Cómo ser mejores padres" encontramos que hay baja autoestima en los padres si se demuestra a menudo lo siguiente:
Se deprimen fácilmente (sentimientos de tristeza, energía baja, pensamientos taciturnos) cuando están en casa, incluso cuando los demás parecen sentirse bien.
Evitan hacer cosas con toda la familia por las molestias que ello conlleva.
Los padres no está de acuerdo en temas que conciernen a los niños, así que evita discutirlos, aunque necesite hablar de ellos con alguien.
Están involucrados en más luchas de poder de las que desearían.
Tienen la impresión de que sus hijos manejan su vida.
A menudo no saben cómo manejar a los niños. No quieren que nadie adivine que no saben lo que están haciendo.
Tienen la impresión de que todos los demás (profesores, médicos, enfermeras, padres, artículos de revistas y comedias de televisión) saben más sobre cómo educar a los niños que ellos mismos.
Siempre sienten la necesidad de controlar a sus hijos por miedo a que se le vayan de las manos.
Se deprimen o enfadan cuando los niños les dicen algo ofensivo, en lugar de mantener la compostura.
Desearían un día libre pero parecen incapaces de conseguirlo. Nunca es el momento adecuado.
Nadie en la familia parece hacer bien las cosas y ellos se ven obligados a hacer cosas que desearían que hicieran otros.
La lista de responsabilidades como padre se hace cada vez más larga, pero carecen de motivación para cumplir con su deber. Tienen la impresión de que le están exprimiendo.
Ante las afirmaciones que se están vertiendo en este artículo es conveniente concretar que es necesario aumentar la autoestima como padre o madre. A continuación y siguiendo una vez más el libro antes citado de REYNOLD BEAN, se aportan algunas sugerencias que pueden ayudar al lector:
Pasen tiempo a solas con cada uno de sus hijos siempre que puedan para que no le distraigan las necesidades de los otros miembros de la familia. Éste es el método más importante y el menos utilizado para aumentar la satisfacción en la vida familiar.
Tengan "secretos" para cada miembro de la familia (incluido usted mismo) para que los "tesoros" privados de cada uno estén a salvo de la curiosidad de los demás.
Los padres debe pasar tiempo a solas todas las semanas, sin niños ni otras distracciones. Es imprescindible salvaguardar este tiempo sagrado.
Permitan que la casa esté desordenada durante el día, mientras todos están cumpliendo con sus obligaciones, pero exijan que luego participen de la limpieza por la noche. Al fin y al cabo, la casa es de todos.
Tengan siempre algo disponible para comer que guste a la familia porque la comida es un factor importante de seguridad, aunque esta medida no soluciona por sí sola los desórdenes nutritivos o la obesidad, que se basan en factores emocionales, no en la disponibilidad de la comida.
Aprendan a planificar para no desaprovechar las oportunidades satisfactorias por la aparición de acontecimientos imprevistos. Una buena planificación es imprescindible en las familias con poco tiempo libre.
Establezcan tradiciones familiares cada semana, mes o año. Esto es especialmente importante si los parientes viven a una cierta distancia o si los hijos viven fuera de casa. Acepten el hecho de que a la gente no le gusta que le impongan tradiciones, pero sí los recuerdos agradables que conllevan.
Si les gusta la música, tengan un casete portátil o un compact-disc con auriculares para poder escuchar la música sin molestar a nadie.
Cultiven sus amistades. A largo plazo, no se puede depender de la familia para satisfacer todas las necesidades sociales. Ello otorga expectativas poco realistas a los demás miembros de la familia.
Valoren cada día en una escala que se invente. Esto les obligará a evaluar la calidad de cada día y a encontrar maneras de mejorar. También le proporcionará un sentimiento de satisfacción cuando el día ha ido maravillosamente. Muestre su invento al resto de la familia.
Dividan sus metas en etapas, para avanzar todos los días en la dirección adecuada. No pospongan las cosas hasta que pueda conseguirlo todo de una sola vez. Si no, lo más probable es que nunca alcance sus metas y se enfade y deprima.
Escojan un día cada dos semanas y propóngase no gritar durante todo el día. A menos que les divierta gritar, la mayor parte de las personas se sienten estúpidas e impotentes después de hacerlo. Un día sin sentirse estúpido puede hacer maravillas por la autoestima. Si no tienen la costumbre de gritar, elijan prescindir de alguna otra cosa que les haga sentirse estúpidos e impotentes.
Desarrollen su propia lista de cosas que puede hacer para aumentar su autoestima. Sin embargo, no incluyan cosas que desean cambiar porque pocas personas pueden cambiar un comportamiento neurótico y disfuncional por ponerlo simplemente en una lista. Sólo conseguirán frustrarse intentando cambiar cosas que no están en sus manos.
Aprendan a decir "no". Muchos padres no saben, sobre todo si los niños exigen continuamente. Pero no siempre se les puede dar lo que quieren.
Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España







