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miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Qué tal mejores padres?

Si nos preguntamos ¿Qué escuela queremos? Seguramente será aquella que permite y estimula la participación de los padres. La importancia de la familia en los aprendizajes escolares de los alumnos está reconocida, además de la necesaria participación en la institución escolar, son determinantes en la formación de hábitos. En los siguientes párrafos, se destaca este último aspecto.

 



No hay duda de que un gran maestro puede marcar una diferencia enorme en los logros de un alumno, y necesitamos reclutar, capacitar y recompensar a más de tales maestros. Sin embargo, algunos estudios nuevos están mostrando que también necesitamos mejores padres. Padres más centrados en la educación de sus hijos pueden marcar una enorme diferencia en los logros de un alumno.

 

Cada tres años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, u OCDE, aplica exámenes como parte del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos o PISA, por sus siglas en inglés, con los cuales se examina a muchachos de 15 años de los principales países industrializados del mundo sobre comprensión de la lectura y capacidad para aplicar lo aprendido en matemáticas y ciencia para resolver problemas reales, las habilidades más importantes para tener éxito en la universidad y en la vida. Los estadounidenses de 15 años no se han distinguido en los exámenes PISA en comparación con alumnos de Singapur, Finlandia y Shangai. 

Para comprender mejor por qué algunos estudiantes florecen al presentar las pruebas PISA y otros no, los países de la OCDE alentaron a Andreas Schleicher, quien las supervisa por parte de la Organización, a ver más allá de los salones de clase. 

Así es que a partir de 2006 y empezando con cuatro países para después agregar 14 más en 2009, el equipo PISA fue con los padres de cinco mil estudiantes y les preguntó “cómo educaron a sus hijos y después comparamos eso con los resultados del examen” para cada uno de esos años, me explicó Schleicher. Hace apenas un mes, el equipo PISA publicó las tres conclusiones principales de su estudio: 

“Los alumnos de 15 años, cuyos padres leen libros a menudo con ellos durante el primer año de primaria, muestran marcadamente calificaciones más altas en el PISA 2009 que el de los hijos cuyos padres leen poco frecuentemente o nada. La ventaja en el desempeño entre los alumnos cuyos padres les leen en sus primeros años de escuela es evidente, sin importar los antecedentes socioeconómicos de la familia. El compromiso de los padres con sus hijos de 15 años se asocia en forma contundente con un mejor desempeño en los PISA”. 

Schleicher me explicó que “sólo preguntarle a tu hijo cómo le fue en la escuela y mostrar un interés genuino en lo que está aprendiendo puede tener el mismo impacto que muchas horas de clases particulares. Es algo que cada padre puede hacer, sin importar cuál sea su nivel académico o antecedentes sociales”. 

Por ejemplo, el estudio PISA revela que “los estudiantes cuyos padres informaron que habían leído un libro con su hijo ‘a diario o casi todos los días’ o ‘una o dos veces por semana’ durante el primer año de primaria, tienen calificaciones marcadamente más altas en el PISA 2009 que aquellos cuyos padres reportaron haber leído un libro con su hijo ‘nunca o casi nunca’ o ‘una o dos veces al mes’. En promedio, la diferencia en la calificación es de 25 puntos, el equivalente de bastante más de la mitad de un año escolar”. 

Sí, los alumnos de hogares acomodados tienen más posibilidades de tener padres más involucrados. “No obstante”, encontró el equipo PISA, “aun cuando se compara a estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares, aquellos cuyos padres les leían libros regularmente cuando estaban en primer año de primaria tuvieron, en promedio, 14 puntos más en la calificación que los alumnos cuyos padres no lo hicieron”. 

También importa el tipo de participación de los padres. “Por ejemplo”, nota el estudio PISA, “en promedio, la diferencia en puntos de las calificaciones en lectura asociada con la participación de los padres es más grande cuando estos leen un libro con su hijo, cuando hablan de cosas que hicieron durante el día y cuando cuentan cuentos a sus hijos” La diferencia en las calificaciones es menor cuando la participación de los padres tiene la forma de simplemente jugar con sus hijos. 

Estos hallazgos de PISA se reflejan en un estudio reciente del Centro para la Educación Pública de la Asociación Nacional de Consejos Escolares de Estados Unidos, y escrito por su directora, Patte Barth, para el número más reciente de la revista The American School Board Journal. El estudio, titulado “De regreso a clases. Cómo la participación de los padres afecta el rendimiento de los alumnos” encontró “algo sorprendente”, escribió Barth: 
“La participación de los padres puede adoptar muchas formas, pero sólo unas cuantas se relacionan con un desempeño más alto de los alumnos. De los padres que trabajan, las acciones de quienes apoyan el aprendizaje de los hijos en la casa tienen más probabilidades de impactar el rendimiento académico en la escuela”. 

“Supervisar la tarea; asegurarse que los niños vayan a la escuela; recompensar sus esfuerzos, y hablar sobre la idea de ir a la universidad. Estas acciones están vinculadas a una mejor asistencia, mejores calificaciones, mejor puntaje en los exámenes y preparación para la universidad”, escribió Barth. “El estudio encontró que hacer que los padres se involucren en el aprendizaje de sus hijos en la casa es un motor más poderoso para el rendimiento que los que asisten a las reuniones de padres de familia y del consejo escolar; ser voluntarios en el salón de clases, participar en recaudaciones de fondos y presentarse las noches de regreso a la escuela”. 

Sin duda que no hay sustituto para un buen maestro. No hay nada más valioso que una gran instrucción en el salón de clases. Sin embargo, ya no dejemos toda la carga a los profesores. También necesitamos mejores padres. 

Mejores padres pueden hacer que cada maestro sea más efectivo.

Por Thomas L. Friedman
Servicio de noticias de The New York Times
Fuente
LosAndes.com 









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jueves, 30 de diciembre de 2010

Entender lo que se lee es un trabajo que surge desde la cuna

Los especialistas subrayan que el Informe PISA, que pone a Canarias en la cola en lectura comprensiva, no analiza cómo ha sido el proceso desde abajo. La enseñanza primaria debe reforzar el aprendizaje infantil

Lograr que el niño antes de que ingrese en la educación secundaria comprenda más allá de la lectura sintáctica de frases primarias como Mi mamá toma tomate, por ejemplo, es un trabajo de aprendizaje que ha de iniciarse prácticamente desde la cuna, a partir del año y medio de vida y reforzarse en Primaria.


Un trabajo que en los colegios de las Islas, primero, y en los institutos, después, parece que no se está realizando de forma adecuada, y tampoco está siendo alentado convenientemente en el ambiente familiar, a juzgar por los resultados del Informe PISA 2009 publicados esta misma semana, que han revelado para Canarias un rendimiento escolar por debajo de la media española y del promedio de los países de la OCDE.

"Cuando pensamos en la comprensión lectora", explica Isabel Luján, catedrática de Psicología Evolutiva de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), "lo hacemos con niños mayores, de 12 a 15 años, como a los que se encuesta para realizar el informe. Se hace una evaluación de un punto de llegada pero, en realidad, no se analiza cómo ha sido el proceso desde abajo. Porque los niños desde los 3 años se puede decir que ya tienen comprensión lectora, a su nivel, claro".

Y es desde entonces cuando se les debe motivar a la lectura para desarrollar esta competencia no sólo como conocimiento para lograr su lugar en el mundo sino, también, para proporcionarle el placer suficiente que, a su vez, hará el ahora difícil trabajo futuro de ir alimentando su gusto por los textos.

Pilares
Esa es la edad en la que los pequeños se inician con los libros, más copados por imágenes que por letras. "Con esos pictogramas el niño ya es capaz de comprender una secuencia. No todo es lúdico. Se trata de los pilares básicos para que pueda conseguir más tarde esa capacidad".

Rosa Marchena, profesora del Departamento de Educación de la ULPGC, doctora en Psicopedagogía e investigadora, rebaja la edad del primer contacto emocional con el libro. "Yo lo aconsejo a partir del año y medio. Y se puede hacer cuando, por ejemplo, lo llevamos a la cuna. Leer una frases es suficiente. De esta forma el bebé acaba asociando esta acción con la cercanía a los padres, un momento de tranquilidad en el que se le estimula, etc. Y a partir de entonces va a querer más de esos momentos".

Marchena propone que en todos los centros se coloque en lugar prominente la frase ya hecha célebre por el flamante Premio Nobel de Literatura: "Aprender a leer... es la cosa más importante que me ha pasado en la vida", toda una declaración de intenciones de la trascendencia que posee la lectura.

Y es que "para tener una buena comprensión lectora es imprescindible leer. No hay otro camino", afirma Belén Estupiñán, psicóloga y docente. "Es cierto que está habiendo muchas dificultades de comprensión en niños y adolescentes".

Los alumnos no son incompetentes, señala, sólo que la realidad no es especialmente motivante. "No cogen un texto por que para ellos no les hace falta, no lo necesitan. Estamos viviendo en una sociedad muy audiovisual en la que todo nos entra por los ojos y por los oídos".



 



Autora

CARMEN SANTANA

Fuente

http://www.laprovincia.es

sábado, 25 de abril de 2009

Educación se implica con las familias para crear hábitos de lectura entre niños y jóvenes

Mucho es lo que se puede hacer desde el poder político y los medios de difisión, para ayudar a las familias en su tarea de apoyo al rendimiento escolar, hoy leí este artículo que sirve como ejemplo y lo pongo a disposición de ustedes:

25/04/2009 Fuente: CARM WEBMURCIA.COM
El consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca, inauguró hoy el IX Encuentro del Consejo Escolar de la Región con la celebración de los consejos escolares municipales y de centros que tuvieron lugar en Las Torres de Cotillas, y a los que asistieron el alcalde de la localidad, Domingo Coronado, y el presidente del Consejo Escolar Regional, Luis Navarro.
Constantino Sotoca destacó el papel que desempeña la lectura en la obtención de buenos resultados académicos entre los escolares, y aludió a que “informes de evaluaciones internacionales señalan que la lectura es una técnica que debe ejercitarse en cualquier área o contenido”.

El consejero abordó las actuaciones que desarrolla la Consejería en animación lectora, con el Plan de Fomento de la Lectura, que se puso en marcha en el curso 2005-06, y en el que se contempla la realización desde los centros escolares de actuaciones para promover la lectura en familia, mediante reuniones con los padres, con información, charlas sobre sus beneficios y orientación sobre los libros recomendados en función de la edad.

Sotoca señaló que la Consejería continuará trabajando en el fomento de la lectura infantil y juvenil “como una herramienta básica para la formación integral del alumno, optimizando el uso de las bibliotecas escolares y de aula, y ofreciendo mayor protagonismo a los alumnos y a sus familias”.

El consejero anunció que las pruebas diagnósticas, que se realizarán próximamente en la Región en Primaria y Secundaria, junto con las conclusiones del encuentro de consejos escolares, “nos ofrecerán datos más actualizados que nos ayudarán a definir las pautas de comportamiento en el futuro”, y animó a todos los asistentes a seguir trabajando en crear hábitos lectores entre los niños y jóvenes.

El encuentro celebrado hoy es una actividad central del Consejo Escolar de la Región de Murcia, con la que se pone fin a los seminarios que sobre este tema se han venido celebrando a lo largo de los meses de febrero y marzo en diez municipios de la Región con la participación de más de 700 padres, profesores y miembros de otros colectivos. Con motivo de este acto se han analizado las recomendaciones de los Informes PISA 2006 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y PIRLS 2006 de la Agencia Internacional de Evaluación, para trabajar la lectura y aumentar así la comprensión lectora de los escolares españoles.

El último ‘Barómetro sobre hábitos de compra y lectura de libros’ de la Federación de Gremios de Editores de España, (datos de 2005), indica que crece el número de hogares donde se fomenta la lectura entre niños menores de seis años, y se consolida la importancia de la familia y de la escuela en la animación a la lectura, al tiempo que el 85 por ciento de los niños entre 10 y 13 años se definen como lectores. Además, los préstamos efectuados por la Biblioteca Regional de Murcia en 2006, señalan que el 32 por ciento correspondieron a la colección infantil y juvenil.
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