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jueves, 25 de abril de 2013

El rendimiento académico depende más de la familia que de la escuela, dice un estudio

¿De qué depende el rendimiento académico? La respuesta no puede ser simple, y no se pueda obtener una respuesta universalmente válida, pero tal vez el más importante sea el “capital cultural” de la familia del alumno. El siguiente artículo hace su aporte a la discusión del tema.


Un reciente estudio ha descubierto que el involucramiento familiar es un factor determinante del desempeño académico en los niños, mucho más que la calidad de la escuela. Los investigadores evaluaron datos de alcance nacional referidos a más de 10 mil estudiantes y sus padres, maestros y administradores escolares.

El trabajo fue realizado en conjunto por las universidades Estatal de Carolina del Norte (EEUU), Brigham Young y California.

"Nuestro estudio muestra que los padres deben estar concientes sobre su importancia, e  invertir tiempo en sus niños chequeando las tareas para el hogar, participando de los eventos escolares y haciendo saber a los niños que la escuela es importante", afirma la Dra. Toby Parcel, profesora de Sociología en la Universidad de Carolina del Norte y coautora del trabajo.

Específicamente, los investigadores observaron cómo el "capital social familiar" y el "capital social escolar" influían en el rendimiento académico. El capital social familiar puede ser descripto como los lazos entre padres e hijos, tales como la confianza, las líneas de comunicación abiertas y el involucramiento en la vida académica. El capital social escolar es la habilidad de la escuela de servir como un ambiente positivo para el aprendizaje, incluyendo aspectos como la participación estudiantil en actividades extracurriculares, la autoestima de los docentes y su capacidad para responder a las necesidades de los alumnos individuales.

Los investigadores encontraron que los alumnos con altos niveles de capital social familiar y bajos niveles de capital social escolar rendían mejor, académicamente, que los que tenían altos niveles de capital social escolar pero bajos niveles de capital social familiar. "En otras palabras, aunque los involucramientos de escuela y familia tienen su importancia, el rol de la familia es mucho más fuerte en determinar el logro académico", dice Parcel.

El trabajo, titulado "Does Capital at Home Matter More than Capital at School?: Social Capital Effects on Academic Achievement," fue publicado en el Research in Social Stratification and Mobility.



Fuente: Universidad de Carolina del Norte, EEUU
En Síntesis Educativa

jueves, 19 de abril de 2012

Los chicos que leen en su tiempo libre rinden más

La escritura cambió la historia de la humanidad, se trata de una tecnología de probada eficacia. Luego aparecieron los libros, y hoy disponemos de enormes posibilidades de acceder a textos escritos ¿Con qué se relaciona la lectura? Existe unanimidad en vincularla con aspectos positivos, como en este caso con el rendimiento escolar.




Pueden concentrarse mejor y en la escuela se destacan hasta en Matemática. Las vacaciones son una época ideal para incentivar la lectura. Advierten que leer en Internet no produce los mismos efectos.

Leer puede ser para los chicos y adolescentes, además de un placer, una inversión a largo plazo. Dos estudios, uno argentino y otro internacional, dan cuenta de esta evidencia, mientras que los especialistas consultados coinciden: la lectura en los tiempos de ocio hace que los futuros adultos rindan mejor en la vida.

Una reciente investigación británica de la Universidad de Oxford, que siguió a casi 20.000 personas entre la adolescencia y la adultez, reveló que leer por placer asegura un mayor éxito profesional. Los testearon a los 16 años y volvieron a hacerlo a los 33. Los lectores habían llegado a ocupar mejores puestos en empresas que aquellos para los que la lectura no había sido una prioridad.

En la Argentina, se comprobó que los estudiantes que egresan del secundario salen mejor preparados si en sus casas hubo una biblioteca. La conclusión se desprende del último Operativo Nacional de Evaluación del Ministerio de Educación, que examinó a los alumnos de quinto año: a medida que crece la cantidad de libros en el hogar, los desempeños en Lengua y Matemática mejoran. Y la falta de libros en casa explica, en parte, las bajas notas que obtienen en el colegio.

El verano, fuera de las obligaciones escolares de todo el año, es una época ideal para incentivar la lectura, sobre todo en los más pequeños de la familia. Desde la Fundación Leer, aseguran que dedicarles unos 20 minutos diarios a leerles un libro es clave para generar el hábito y que luego, una vez alfabetizados, ellos continúen haciéndolo por sus propios medios.

Según Rafael Gagliano, docente de Filosofía y Letras de la UBA, leer libros “permite un nivel de concentración y focalización mayor, reduce la dispersión de la vida mental y posibilita mirar detalladamente una trama o historia y ser fiel a su comprensión e interpretación”.

Gloria Gitaroff, psicoanalista y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, enumera una serie de ventajas difíciles de rechazar: “El hábito de la lectura no sólo nos entrena; ayuda a expresarnos mejor y acostumbra a una correcta ortografía y gramática, y a ampliar el vocabulario. Además, desarrolla la imaginación y la creatividad, aumenta la capacidad de memoria y ejercita la concentración”.

Abraham Gak, ex rector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, considera que la lectura “permite hablar mejor y, en matemática, contribuye a desarrollar un pensamiento lógico. Quienes están acostumbrados a leer libros adquieren una sensibilidad diferente y se expresan con mayor exactitud, a contramano de los que sólo leen por Internet, donde sólo picotean y adquieren un conocimiento fragmentario”.

Para Patricia Mejalelaty, directora ejecutiva de la Fundación Leer, la lectura es una habilidad transversal a todas las áreas del conocimiento. “Un chico que no lee libros tiene dificultades para comprender y seguramente le va a ir mal en todas las asignaturas. No sólo en Lengua. Por ejemplo, no va a ser capaz de comprender el enunciado de un problema matemático o de sacar ideas de un texto”, grafica. Por eso destaca que es importante que tanto padres como maestros ejerzan un rol de mediadores en el hábito de implantar la lectura. “Donde no sólo sea la lectura sino donde circule la palabra y esté presente la anécdota, en donde los abuelos tengan un rol determinante”, aconseja Mejalelaty. Y agrega: “Cuando los chicos tienen acceso a libros que han sabido captar su interés, como lo logró Harry Potter con una historia atrapante, se sumergen de lleno”.

Axel Rivas, director del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), destaca que el buen desempeño en relación a la disposición de libros en el hogar está emparentado fundamentalmente con una cultura familiar: “Esa correlación no se debe al hecho de que sólo tengan libros, sino a que hay una familia con predisposición a transmitir ese habito desde temprana edad. Se trata de una responsabilidad conjunta en que juegan varios aspectos: el principal es generar confianza en los chicos: todos pueden aprender”.

Los especialistas coinciden en que la presencia de libros en el hogar depende de una tradición y cultura familiar. Y del estrato social. En muchos casos, la ausencia de libros se debe a limitaciones de espacio e incomodidades propias del hacinamiento en las casas. Gak opina que “esto está unido a las condiciones de vida y a los derechos que deben tener todos los chicos. Por eso es tan importante la igualdad de oportunidades”.


Por María Eugenia Pintos
Fuente
Clarin.com



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martes, 3 de abril de 2012

Niños que hacen ejercicio son mejores estudiantes

La aparición de la televisión trajo consigo nuevos hábitos, los seres humanos no estamos preparados para algunos de ellos. Las nuevas tecnologías, principalmente el ordenador, agregó su cuota, al problema del sedentarismo ¿Afecta esto al rendimiento escolar? ¿Qué podemos hacer al respecto?




Un estudio holandés afirma que el buen desempeño escolar depende de la práctica continua de actividad física, la cual también ayuda a combatir el sedentarismo y la obesidad.

Cuando un niño hace ejercicio, su organismo secreta hormonas que favorecen la interconexión entre las neuronas (es decir, hay más sinapsis), lo que se traduce en una mayor capacidad de aprendizaje. De esta forma, asimila mejor la información que le llega del entorno.

La fisiatra Doris Valencia, docente de la Universidad Nacional y experta en neurodesarrollo, explica que “el ejercicio útil es aquel que involucra funciones cerebrales como concentración y memoria”, por ejemplo, fijarse la meta de hacer una cesta en baloncesto o en las escondidas saber dónde está el otro jugador.
Cuando el cerebro está más abierto al aprendizaje, el rendimiento escolar es óptimo.
En este sentido, el ejercicio rutinario contribuiría a que un niño tenga buenas calificaciones, como lo afirmaron científicos holandeses luego de hacer una revisión de estudios previos que relacionaban la actividad física con el buen desempeño en el colegio.

Los investigadores analizaron 14 estudios, que involucraron unos 12.000 pequeños.
En un artículo publicado en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, los expertos aseguran que el ejercicio hace que llegue mayor flujo de sangre y oxígeno al cerebro; conduce al aumento de hormonas como las endorfinas y la norepinefrina (lo que redunda en una disminución de los niveles de estrés y mejora el estado de ánimo), y favorece la conexión neuronal. Todo esto se relacionaría con mejores funciones cognitivas.

Practicar de forma regular actividades deportivas, dicen los científicos, incluso puede mejorar el comportamiento de los estudiantes en el salón de clases.
“Los niños que aprenden a participar en actividades deportivas también aprenden a obedecer reglas. Esto podría significar que son más disciplinados y más capaces de concentrarse mejor durante las lecciones”, afirma Amika Singh, una de las investigadoras.

“Cuando hablamos de actividad física hay que aclarar que no se trata de correr por correr; es importante la competencia sana.

Es clave que en el entorno escolar haya cosas básicas que les permitan subir, bajar, trepar, alcanzar”, recalca Valencia. En esto concuerda la psicóloga Irene Rodríguez, magíster en educación. Según ella, la arquitectura escolar se ha ido modificando con escaleras, rodaderos y obstáculos para que niños y jóvenes tengan que moverse y evitar el sedentarismo.

MÍNIMO 60 MINUTOS DIARIOS DE ACTIVIDAD FÍSICA
Según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), una de las mejores maneras para incentivar la actividad física en los niños es que los padres sean el ejemplo y lleven una vida activa y saludable.

Recomienda hacer de la actividad física una parte de la rutina diaria de la familia y llevar a los hijos a lugares donde pueden ser activos, como parques, canchas de baloncesto o fútbol.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, incluso, que los niños y adolescentes sanos de 5 a 17 años hagan un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa, particularmente actividad aeróbica como caminar, correr o andar en bicicleta.

También fortalecimiento óseo y muscular con ejercicios como saltar la cuerda, al menos tres veces por semana.

ACTIVIDADES PARA NIÑOS
Actividad aeróbica moderada para niños: senderismo; andar en patineta, patines o bicicleta; caminar a diario.
Actividad aeróbica vigorosa: juegos activos que implican correr y perseguir; bicicleta; saltar lazo; artes marciales, deportes como baloncesto, natación, tenis o gimnasia.
Fortalecimiento muscular: flexiones de codos (con las rodillas en el suelo), barras, trepar cuerdas o árboles, abdominales y gimnasia.
Fortalecimiento óseo: juegos como golosa, brincar, saltar lazo y deportes como la gimnasia, baloncesto, voleibol y el tenis.
En la etapa escolar: disminuir los juegos de video, de computador y el tiempo de televisión, pues ocasionan pereza física y mental.


Andrea Linares G.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Qué tal mejores padres?

Si nos preguntamos ¿Qué escuela queremos? Seguramente será aquella que permite y estimula la participación de los padres. La importancia de la familia en los aprendizajes escolares de los alumnos está reconocida, además de la necesaria participación en la institución escolar, son determinantes en la formación de hábitos. En los siguientes párrafos, se destaca este último aspecto.

 



No hay duda de que un gran maestro puede marcar una diferencia enorme en los logros de un alumno, y necesitamos reclutar, capacitar y recompensar a más de tales maestros. Sin embargo, algunos estudios nuevos están mostrando que también necesitamos mejores padres. Padres más centrados en la educación de sus hijos pueden marcar una enorme diferencia en los logros de un alumno.

 

Cada tres años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, u OCDE, aplica exámenes como parte del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos o PISA, por sus siglas en inglés, con los cuales se examina a muchachos de 15 años de los principales países industrializados del mundo sobre comprensión de la lectura y capacidad para aplicar lo aprendido en matemáticas y ciencia para resolver problemas reales, las habilidades más importantes para tener éxito en la universidad y en la vida. Los estadounidenses de 15 años no se han distinguido en los exámenes PISA en comparación con alumnos de Singapur, Finlandia y Shangai. 

Para comprender mejor por qué algunos estudiantes florecen al presentar las pruebas PISA y otros no, los países de la OCDE alentaron a Andreas Schleicher, quien las supervisa por parte de la Organización, a ver más allá de los salones de clase. 

Así es que a partir de 2006 y empezando con cuatro países para después agregar 14 más en 2009, el equipo PISA fue con los padres de cinco mil estudiantes y les preguntó “cómo educaron a sus hijos y después comparamos eso con los resultados del examen” para cada uno de esos años, me explicó Schleicher. Hace apenas un mes, el equipo PISA publicó las tres conclusiones principales de su estudio: 

“Los alumnos de 15 años, cuyos padres leen libros a menudo con ellos durante el primer año de primaria, muestran marcadamente calificaciones más altas en el PISA 2009 que el de los hijos cuyos padres leen poco frecuentemente o nada. La ventaja en el desempeño entre los alumnos cuyos padres les leen en sus primeros años de escuela es evidente, sin importar los antecedentes socioeconómicos de la familia. El compromiso de los padres con sus hijos de 15 años se asocia en forma contundente con un mejor desempeño en los PISA”. 

Schleicher me explicó que “sólo preguntarle a tu hijo cómo le fue en la escuela y mostrar un interés genuino en lo que está aprendiendo puede tener el mismo impacto que muchas horas de clases particulares. Es algo que cada padre puede hacer, sin importar cuál sea su nivel académico o antecedentes sociales”. 

Por ejemplo, el estudio PISA revela que “los estudiantes cuyos padres informaron que habían leído un libro con su hijo ‘a diario o casi todos los días’ o ‘una o dos veces por semana’ durante el primer año de primaria, tienen calificaciones marcadamente más altas en el PISA 2009 que aquellos cuyos padres reportaron haber leído un libro con su hijo ‘nunca o casi nunca’ o ‘una o dos veces al mes’. En promedio, la diferencia en la calificación es de 25 puntos, el equivalente de bastante más de la mitad de un año escolar”. 

Sí, los alumnos de hogares acomodados tienen más posibilidades de tener padres más involucrados. “No obstante”, encontró el equipo PISA, “aun cuando se compara a estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares, aquellos cuyos padres les leían libros regularmente cuando estaban en primer año de primaria tuvieron, en promedio, 14 puntos más en la calificación que los alumnos cuyos padres no lo hicieron”. 

También importa el tipo de participación de los padres. “Por ejemplo”, nota el estudio PISA, “en promedio, la diferencia en puntos de las calificaciones en lectura asociada con la participación de los padres es más grande cuando estos leen un libro con su hijo, cuando hablan de cosas que hicieron durante el día y cuando cuentan cuentos a sus hijos” La diferencia en las calificaciones es menor cuando la participación de los padres tiene la forma de simplemente jugar con sus hijos. 

Estos hallazgos de PISA se reflejan en un estudio reciente del Centro para la Educación Pública de la Asociación Nacional de Consejos Escolares de Estados Unidos, y escrito por su directora, Patte Barth, para el número más reciente de la revista The American School Board Journal. El estudio, titulado “De regreso a clases. Cómo la participación de los padres afecta el rendimiento de los alumnos” encontró “algo sorprendente”, escribió Barth: 
“La participación de los padres puede adoptar muchas formas, pero sólo unas cuantas se relacionan con un desempeño más alto de los alumnos. De los padres que trabajan, las acciones de quienes apoyan el aprendizaje de los hijos en la casa tienen más probabilidades de impactar el rendimiento académico en la escuela”. 

“Supervisar la tarea; asegurarse que los niños vayan a la escuela; recompensar sus esfuerzos, y hablar sobre la idea de ir a la universidad. Estas acciones están vinculadas a una mejor asistencia, mejores calificaciones, mejor puntaje en los exámenes y preparación para la universidad”, escribió Barth. “El estudio encontró que hacer que los padres se involucren en el aprendizaje de sus hijos en la casa es un motor más poderoso para el rendimiento que los que asisten a las reuniones de padres de familia y del consejo escolar; ser voluntarios en el salón de clases, participar en recaudaciones de fondos y presentarse las noches de regreso a la escuela”. 

Sin duda que no hay sustituto para un buen maestro. No hay nada más valioso que una gran instrucción en el salón de clases. Sin embargo, ya no dejemos toda la carga a los profesores. También necesitamos mejores padres. 

Mejores padres pueden hacer que cada maestro sea más efectivo.

Por Thomas L. Friedman
Servicio de noticias de The New York Times
Fuente
LosAndes.com 









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martes, 27 de diciembre de 2011

La falta de sueño afecta negativamente el rendimiento académico de los niños

La falta de sueño lleva a un desorden en la vida del niño, además tiene influencias negativas a la hora de obtener rendimiento académico. El siguiente artículo relata los resultados de investigaciones al respecto.




Los niños de primaria necesitan al menos nueve horas de sueño por noche, muestra una investigación
Un sueño inadecuado y la ausencia de una rutina adecuada para irse a la cama cobran un precio al rendimiento de los niños de escuela primaria, muestra una investigación.

Cuando los niños de seis años se van a la cama tarde y duermen menos de nueve horas por noche, sus habilidades académicas sufren junto con su memoria y motivación, hallaron investigadores de Barcelona.

"La mayoría de niños duermen menos de lo recomendado para su desarrollo intelectual, que se ve afectado por la falta de sueño, que no puede recuperarse. Este es el primer estudio español en probar que perder horas de sueño y los malos hábitos afectan al rendimiento académico de los niños", aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad Autónoma de Barcelona Ramón Cladellas, investigador de la facultad de psicología de la universidad.

Para llevar a cabo el estudio, que aparece en una edición reciente de la revista española Cultura y Educación, los investigadores evaluaron los hábitos de sueño y las habilidades académicas de 142 niños de seis a siete años de edad, que asistían a distintas escuelas.

Cladellas y colegas hallaron que los niños dormían casi ocho horas cada noche, pero 69 por ciento de los niños no llegaban a casa hasta después de las 9 p.m. por lo menos tres noches por semana. Los niños también se iban a la cama tras las 11 p.m. al menos cuatro noches por semana.

El estudio reveló que como resultado los jóvenes estudiantes que dormían apenas ocho o nueve horas por noche rendían menos en la escuela que los que dormían entre nueve y once horas.

"Tomando en cuenta los resultados obtenidos, creemos que más de nueve horas de sueño por noche y una rutina nocturna favorecen el rendimiento académico", aseguró Cladellas en el comunicado.

La falta de sueño y los malos hábitos a la hora de acostarse tuvieron un efecto negativo significativo sobre ciertas habilidades relacionadas con el rendimiento académico. A menor grado, la falta de sueño también afectó adversamente habilidades relacionadas con la cognición, como la memoria, el aprendizaje y la motivación.

"Con este fin, la falta de horas de sueño distorsiona el rendimiento de los niños en el conocimiento lingüístico, las reglas de gramática y ortografía, y aspectos claves de la organización y comprensión de textos, para poner algunos ejemplos. Se trata de habilidades básicas, lo que quiere decir que si un estudiante desarrolla problemas en esta área a causa de la falta de sueño, podría tener una repercusión sobre todas las asignaturas", explicó Cladellas.

"Actualmente, hay mucha preocupación porque los niños están pegados a la televisión, las computadoras y los videojuegos, pero no se da la misma importancia a que se acuesten a la misma hora todas las noches", añadió.

Los autores del estudio concluyeron que los niños de primaria deben tener buenas rutinas para irse a la cama y hábitos saludables de sueño que incluyan dormir al menos nueve horas por noche para ayudar a asegurar que tengan el mejor rendimiento en la escuela.

Por
Mary Elizabeth Dallas

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: University of Barcelona,
HealthDay

domingo, 28 de agosto de 2011

Sueño sano, indispensable para salud y desarrollo de menores

Por una parte, la Educación es un sistema complejo, requiere ayuda de muchas disciplinas, como en este caso la medicina y por otra, nos compete a todos, temas como el siguiente deberían ser tratados en el consultorio del pedíatra.

De acuerdo con especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social, el sueño sano es esencial para la salud y el desarrollo del niño, ya que promueve el mantenerse alerta, el tener buena memoria y comportarse mejor.

Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con el fin de contribuir a un crecimiento sano de los niños y una mejor calidad de sueño, es necesario que duerman entre seis y ocho horas al día, establecer una hora fija para ir a la cama, evitar mirar televisión por periodos prolongados o escuchar música estridente, así como mantener un ambiente constante y propicio durante la noche.

De acuerdo con el doctor Miguen Ángel Jiménez Sanjuán, jefe del Servicio de Higiene Mental del Hospital General, del Centro Médico Nacional La Raza, el sueño sano es esencial para la salud y el desarrollo del niño, ya que promueve el mantenerse alerta, el tener buena memoria y comportarse mejor.

Por medio de un comunicado, el especialista señaló que los niños que duermen entre seis y ocho horas al día, funcionan mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad, por lo que toma especial importancia que los padres ayuden a sus hijos a desarrollar buenos hábitos de sueño desde una edad temprana.

Asimismo, precisó que al no lograr un sueño de calidad, los menores están expuestos a ser irritables, agresivos, con fatiga exagerada y a presentar somnolencia durante el día, lo que condiciona la falta de atención en sus actividades escolares y bajo rendimiento.

Indicó que los ciclos de sueño o vigilia se deben completar para el buen funcionamiento del organismo. De nada sirve dormir 12 o 18 horas si este sueño no es reparador ni de buena calidad. Las horas de sueño estarán determinadas de acuerdo con la edad y la exigencia que demandan las actividades diarias.

El psiquiatra del Seguro Social mencionó que algunos desórdenes del sueño, que deben ser identificados en los niños, son: pesadillas angustiantes, terrores nocturnos, que se pueden presentar durante periodos de transición, estrés o cambios de rutina diaria o forma de vida.

Otro trastorno es la apnea del sueño, periodo en el que ocurren pausas en la respiración, los niños habitualmente roncan, su sueño es inquieto y pueden manifestar somnolencia durante el día. Señaló que el engrandecimiento de las amígdalas, alergias nasales y obesidad, son factores de importancia en el desarrollo de este trastorno.

Para su tratamiento, el doctor Miguel Ángel Jiménez Sanjuán comentó que en el Centro Médico Nacional La Raza existe una clínica del sueño, donde se alivian y controlar estos y otros padecimientos.

Asimismo, reiteró la importancia del sueño en los menores y destacó que dormir bien ayudará en su sano desarrollo, tanto físico como mental, por lo que es necesario que los padres vigilen de cerca posibles problemas que interfieran con este objetivo.


Fuente
Radio Fórmula

martes, 24 de mayo de 2011

Dormir poco y roncar frenan el desarrollo infantil

Dormir poco y roncar frenan el desarrollo infantil
Durante los primeros 50 o 60 minutos del sueño nocturno se produce el pico máximo de liberación de la hormona de crecimiento. Los niños que descansan poco suelen ser irritables, hiperactivos o muestran mucho cansancio, sobre todo en la jornada escolar.
"Buenos días chicos ¿cómo amanecieron?" Los alumnos de tercer grado le devolvieron el saludo a la "señorita" María Eugenia, salvo tres niños que estaban sentados y casi inmóviles: Santiago (bostezaba sin parar), Valentina (tenía el codo izquierdo clavado en el pupitre y con la mano se sostenía el mentón) y Gabriel (que dormitaba con los brazos cruzados y la cabeza gacha). "Parece que algunos no descansaron o no durmieron bien anoche...", comentó la maestra en voz alta, buscando la reacción de los niños. Fue en vano. "Tuve que hablar con cada uno para saber qué les pasaba y los tres me contaron que después de hacer las tareas miran TV o juegan en la PC hasta muy tarde", comentó a LA GACETA la maestra de una escuela pública. La falta de sueño -conjeturó- está afectando la calidad de vida de muchos niños y esto preocupa al cuerpo docente porque no prestan atención en el aula.

La educadora no está equivocada. Dormir poco puede disminuir el crecimiento y el rendimiento físico e intelectual, advierte la Asociación Mundial del Sueño, cuyo lema de este año es: "Los chicos que duermen bien crecen sanos". Sin embargo, el 25% de los niños y adolescentes duermen menos horas de las recomendadas.

La entidad mundial advierte que los chicos que duermen poco aumentan el riesgo de sufrir obesidad, traumatismo, problemas emocionales, agresividad, irritabilidad y frustración. En opinión de la especialista en Medicina del Sueño de la Fundación Favaloro, Mirta Averbuch, cuando los chicos duermen mal se pueden producir cambios en los niveles de actividad: pueden mostrar hiperactividad o, por el contrario, cansancio todo el día, especialmente durante la jornada escolar o al hacer los deberes.

"Cuando no se descansa bien -detalla- la memoria es más débil, bajan la atención, la concentración, el razonamiento, el aprendizaje y la capacidad de reacción. Esto afecta el rendimiento escolar". Con sus conceptos coincidió Daniel Pérez Chada, jefe de Neumonología del Hospital Austral, y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Enfatizó que el sueño tiene una importancia vital en los chicos de todas las edades.

Una hormona clave
¿Por qué es tan importante dormir? Porque durante el sueño se libera la mayor cantidad de hormona de crecimiento, sustancia química que actúa sobre los tejidos del cuerpo, en el metabolismo de las proteínas. Por ende, su principal efecto es favorecer el crecimiento en los niños.

"La liberación de hormonas es muy importante durante los primeros años de vida y en la adolescencia, y a medida que entramos en la edad adulta va disminuyendo", explica Miguel Blanco, jefe de Endocrinología Infantil del Hospital Universitario Austral.

Durante los primeros 50 o 60 minutos del sueño nocturno se produce el pico máximo de liberación de la hormona de crecimiento. De ahí la importancia de respetar el sueño nocturno de los chicos evitando las interrupciones.

"Una noche completa de sueño ayuda a funcionar mejor en la escuela como en el hogar. Además, el descanso es esencial para la felicidad y el bienestar de cualquier persona", resumió el pediatra, aunque aclaró que no es el único factor. También tienen importancia la alimentación, la práctica de actividad física y la genética familiar.

Horas de sueño según la edad
DESDE los tres a los 12 meses los niños necesitan dormir 14 o 15 horas. Aconsejan una siesta de dos a cuatro horas.

ENTRE los 12 meses y los tres años de edad tienen que dormir de 12 a 14 horas, con una siesta de dos horas.

DESDE los tres hasta los cinco años los especialistas afirman que necesitan descansar de 11 a 13 horas seguidas.

ENTRE los seis y los 12 años es necesario que duerman unas 10 u 11 horas seguidas para que el descanso sea reparador.

DESDE los 12 hasta los 18 años recomiendan descansar de ocho a nueve horas y media seguidas, con una siesta corta.

DESDE los 18 años en adelante se aconseja un sueño reparador de no menos de siete horas. También viene bien una siesta.

10 tips para el buen dormir de los chicos
Establecer horarios para que se acuesten y se levanten. Aconsejan hacerlos dormir no más allá de las 21.

Mantener un horario regular de sueño en los días hábiles y los fines de semana.

Lograr una rutina antes dormir (que se pongan pijama, que se laven los dientes).

Vestirlos con ropa cómoda y pañales absorbentes.

Animarlos a que se acostumbren a dormir solos.

Evitar la luz intensa al acostarlos y a la noche.

Apagar la TV y los celulares o mantenerlos lejos del cuarto de los niños.

Evitar el uso de la PC antes de irse a dormir.

Fijar horarios para alimentarlos y bañarlos.

Asegurarse de que el niño realice ejercicios y pase al menos un tiempo al aire libre durante el día.

Después de las 17, eliminar los alimentos y las bebidas que contengan cafeína, como café, té y colas.


Fuente
http://www.lagaceta.com.ar

martes, 17 de mayo de 2011

Dormir poco puede disminuir el crecimiento y el rendimiento escolar.

Dormir es tan básico como respirar, pero los cambios culturales y tecnológicos han llevado a que el 25 por ciento de los chicos y los adolescentes duerman hoy menos horas de las recomendadas. Un ajuste que ya está afectando su calidad de vida.

Las consecuencias de esa reducción del sueño preocupan a los especialistas médicos que ayer celebraron el Día Mundial del Sueño, con el lema “Los chicos que duermen bien, crecen sanos”. Advirtieron a
través de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño que los chicos que duermen poco aumentan su riesgo de sufrir obesidad, traumatismo, problemas emocionales, agresividad, irritabilidad y frustración.


Por si fuera poco, unas pocas horas de sueño pueden producir un cambio en los niveles de actividad: muestran hiperactividad o, por el contrario, están muy cansados durante el transcurso del día. Y se
nota en el momento de la jornada escolar o al hacer las tareas en la casa: al dormir poco, la memoria es más débil, y también queda afectada la atención, el aprendizaje y el razonamiento. “El mal dormir en los chicos y los adolescentes puede impactar en el rendimiento escolar”, afirmó Daniel Pérez Chada, jefe del
servicio de neumonología del Hospital Austral, y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

“El sueño tiene una importancia vital en los chicos de todas las edades”, señaló Jodi Mindell, que se especializa en psicología y medicina del sueño pediátrico en los Estados Unidos. “Conseguir una noche completa de sueño ayuda a funcionar mejor tanto en la escuelas como en el hogar. Es esencial para su felicidad y bienestar”, agregó en un comunicado que acompaña a la campaña de la asociación mundial.

La reducción de las horas del sueño en los chicos tiene varias causas. “Una de las causas es que los padres llegan tarde a la casa, por jornadas laborales largas. Y esto hace que los chicos duerman más tarde. Lo ideal sería que los chicos cenen a las 8 de la noche”, comentó Mirta Averbuch, especialista en medicina del sueño de la Fundación Favaloro.


Otras razones es que los chicos tienen ofertas para estar despiertos más tiempo. “Los chicos viven usando las consolas para jugar, las redes sociales en Internet, el celular, y la televisión. Los chicos se van a la cama, pero siguen conectados por algunos de esos medios, sin control de los padres, quienes también están cansados de trabajar”. Todo hace que los chicos se duerman muy tarde. Pero deben levantarse temprano para ir al colegio.

“Las familias desconocen generalmente las necesidades de horarios óptimos de sueño de los chicos, que son necesarios para el aprendizaje y para la salud de los chicos. Cuando empiezan a tener problema de comportamiento o de bajo rendimiento escolar, los padres o los docentes mandan a los chicos a los psicólogos. Antes de tomar la decisión, los padres deberían revisar si los chicos están durmiendo las horas que necesitan según la edad”.


El problema del dormir en los chicos es una consecuencia de grandes cambios en la sociedad occidental también. Se sabe que en los últimos 50 años, se han perdido en promedio 2 horas de sueño diario (incluyendo a los adultos), y de esta pérdida solo se puede recuperar un tercio. El tiempo perdido se refleja en forma de somnolencia diurna, disminución de la atención y memoria, hiperactividad y detención del crecimiento en niños, depresión, alteraciones cardiovasculares, metabólicas, bajo rendimiento escolar
y laboral.

“Estamos a tiempo de enfrentar el problema. Y podemos hacerlo con medidas de higiene para el sueño de los chicos y los adolescentes, que hoy duermen hasta 6 horas menos de las recomendadas”, resaltó Eduardo Borsini, neumonólogo del Hospital Británico de Buenos Aires. ¿Higiene? “Sí, los chicos necesitan tener horarios fijos para irse a dormir, que se regule el horario de las discotecas, y que no hagan actividad física dos horas antes de ir a dormir”.



Autora


Clarin.com


domingo, 24 de abril de 2011

Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, hallaron "evidencias convincentes" de que ciertas ráfagas de ondas cerebrales conocidas como "sueño fusiforme" (spindle sleep) conectan regiones clave del cerebro para dejar caminos abiertos para el aprendizaje. El hallazgo pone de manifiesto la importancia del buen dormir en los estudiantes, y confirma el saber popular que sostiene que durante el sueño se "fija" lo aprendido previamente.

Estos impulsos eléctricos (spindles) ayudan a desplazar los recuerdos basados en hechos del hipocampo -una región que tiene limitada capacidad de almacenamiento- hacia el "disco rígido" de la corteza prefrontal, liberando al hipocampo para asimilar nuevos datos. Estos pulsos de electricidad se generan hasta mil veces por noche durante el sueño no-REM, que es el más profundo y durante el cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones.

"Todo en este rompecabezas conduce a una explicación consistente y convincente, que los impulsos del "sueño fusiforme" predicen la renovación del aprendizaje", afirma Matthew Walker, profesor asociado de psicología y neurociencis en UC Berkeley, y coautor del estudio, publicado hace unos días en el periódico.

El proceso se presenta con mayor intensidad durante la etapa 2 del sueño no-REM (de Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido), que ocurre antes del sueño no-REM más profundo. La fase en que se duerme sin soñar puede ocupar la mitad del total, y es más frecuente durante la segunda mitad de la noche, en los últimos períodos del sueño.

"Una buena parte de los impulsos aparecen en la segunda mitad de la noche, de modo que si uno duerme seis horas o menos, la renovación es incompleta. Uno tendrá menos impulsos, y no será capaz de aprender mucho", sostiene Bryce Mander, un profesor de psicología en UC Berkeley que participó del estudio.

Sobre las ramificaciones del descubrimiento, los investigadores sostienen que la evidencia de que las ondas cerebrales que ocurren durante las útimas fases del sueño promueven nuestra capacidad para almacenar recuerdos fácticos plantea la cuestión de si un horario escolar muy temprano es óptimo para el aprendizaje.

"Estos hallazgos resaltan la importancia del sueño en nuestras poblaciones estudiantiles, donde la necesidad de aprender es mayor y, sin embargo, el acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para ir a la escuela impide alcanzar los niveles de sueño indispensables", afirmó Mander.

Para este estudio, Walker y su equipo trabajaron con 44 adultos sanos, a quienes se sometió a un intenso trabajo de memorización, de modo de saturar el hipocampo. Luego, una parte tomó una siesta, mientras que el resto permaneció despierto. El grupo que pudo dormir superó al otro en todas las pruebas, e incluso demostró superiores capacidades para continuar aprendiendo, como si el dormir hubiese refrescado su capacidad para recordar.

Los electroencefalogramas mostraron no solo una relación entre la cantidad de ráfagas de impulsos fusiformes y el refresco de la memoria que permitía mayores aprendizajes, sino que pudieron establecer un nexo directo entre el hipocampo y la corteza prefrontal, dos áreas críticas para la memoria.

"Nuestros estudios demuestran que el sueño selectivamente opera sobre nuestra memoria para restaurar sus funciones críticas", dijo Walker.

Fuente: Science Daily
Traducción
Síntesis Educativa

sábado, 16 de abril de 2011

La falta de sueño, potenciada por las vacaciones

Esta semana un estudio referido a obesidad infantil recomendaba sumar una hora al sueño como factor preventivo contra ese flagelo que alcanza cada vez a más menores. Con todo, la recomendación resulta difícil de implementar cuando en los últimos años lo que se ha detectado es una disminución en la cantidad de horas que duermen chicos y adolescentes, sobreestimulados por elementos tales como la televisión, la computadora o los videojuegos.

Este problema vuelve al centro de la escena en los hogares en esta etapa del año, cuando la flexibilización de los horarios para acostarse y levantarse durante las vacaciones exige ser revisada.

MENOS SUEÑO
Según los últimos estudios desarrollados en torno a este tema, los adolescentes del siglo XXI duermen dos horas menos que los de la década del `60.

Las consecuencias de esta tendencia pueden ser graves, dicen los expertos, ya que la falta de sueño es capaz de generar en los chicos trastornos emocionales, orgánicos, reducción del rendimiento escolar y problemas de conducta.

RECOMENDACIONES
Los estudios más recientes aportan algunas recomendaciones para evitar que los chicos duerman mal.

Entre ellas, que la computadora y el televisor, dos grandes distractores, no estén en la habitación de los menores.

Destaca la importancia de tener horarios regulares para acostarse y levantarse y evitar el consumo de estimulantes como el café, el té o las bebidas cola después de las 18.

Tampoco se recomienda que la cama se use para comer, hacer la tarea o hablar por celular, ya que se supone que de ese modo el cerebro deja de asociarla con el sueño y el reposo.

El problema no sólo afecta a los adolescentes, sino también a los niños.

Sobre todo es notable en aquellos chicos sobreexigidos, que se caracterizan por tener una agenda muy cargada de actividades extraescolares.

Un estudio realizado por el Programa de Prevención del Infarto en la Argentina, dependiente de la Universidad de La Plata, indica que los chicos platenses ven un promedio de 7 horas diarias de TV cuando la recomendación de la OMS es que el tiempo dedicado a esa actividad no supere las 4 horas por día.

La falta de sueño en los niños puede evidenciarse a través de estrés infantil, un trastorno que puede tener distintas manifestaciones, entre ellas los accesos injustificados de llanto, o a través de cambios en el carácter, que se vuelve agresivo e irritable.

Fuente
http://www.eldia.com.ar

domingo, 9 de enero de 2011

Expertos demandan más incidencia de la familia en proceso educativo

La crisis en la educación. El clima educativo en el hogar puede explicar entre el 60% y 70% del rendimiento escolar
Mayoría de repetidores proviene de sectores menos favorecidos
En medio de una crisis educativa reconocida hasta por el propio presidente José Mujica, docentes y expertos aseguran que aún falta analizar la ausencia de los padres en la adquisición de conocimientos.

El consejero de Educación Primaria Héctor Florit dijo a El País que en algunas escuelas de contexto crítico los rendimientos de los alumnos son similares a los que presentan los de zonas con un mejor desempeño socioeconómico.

La diferencia radica en que en esos barrios pobres se produce una presencia más cercana de los padres al proceso educativo. No obstante, la mayoría de los centros educativos de contexto crítico muestran una "situación alineada" con el ámbito social y económico en que se encuentran, reconoció.

"Está comprobado que el clima educativo del hogar tiene una incidencia relevante y que explica entre el 60% y 70% de la variación de los resultados", advirtió el jerarca.
El profesor de Secundaria y dirigente de la Federación Nacional de Profesores (Fenapes), Pablo Macedo, reclamó que los padres asuman una "participación en serio" del proceso educativo de sus hijos.

"Si la sociedad no asume que la educación es algo de todos, tiene un problema grave. Terminan viendo a las instituciones educativas como una guardería a tiempo parcial, al tiempo que desde distintos niveles sociales y políticas perciben como que tienen que resolver los problemas que no solucionan las familias", afirmó el profesor.
El experto en Educación Ramón Rojas, licenciado de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad de Sao Paulo, señaló que en la sociedad actual se produce la "tercerización" de los problemas familiares y que se toma a la educación como una salida para muchos de ellos.

Para Rojas la presencia de los padres siguiendo el proceso formativo de sus hijos "es lo que crea el hábito de estudio y de dedicación de tiempo específico a determinadas tareas. Simplemente con darle ánimo se hace mucho más por el estudiante que dejándolo solo estudiando, porque el chico termina prendiendo la televisión".

Los resultados de las pruebas PISA, dados a conocer en los primeros días de diciembre, dejaron ver que Uruguay ocupa el cuarto lugar entre los países con mayor nivel de repetición entre los estudiantes de 15 años. La gran mayoría de los repetidores pertenece a los sectores menos pudientes de la sociedad.

"El gran dilema del sistema educativo público es cómo evitar que los condicionamientos socioeconómicos familiares no sean determinantes y que la desigualdad educativa sea una consecuencia del origen sociocultural de los alumnos", señaló el consejero Florit.
Según cifras surgidas de la Encuesta Nacional de Hogares, en 2006 un 12,1% de los 262.246 adolescentes registrados eran desertores del sistema educativo tradicional.
Los expertos consultados señalaron que la presencia de las familias en el seguimiento educativo es decisivo para que los estudiantes permanezcan en el sistema educativo.

"La expectativa de la familia genera un incentivo que hace que el niño valora aquello a lo que los padres asignan valor. Los gurises dicen `te traje tal nota`. La actitud favorable del niño está vinculada al grado de valoración de los padres al proceso educativo", dijo Florit.
El profesor Macedo entiende que en los fracasos escolares hay responsabilidad de las macro estructuras del sistema pero que la contraparte es la familia.

"Los chicos pasan entre tres y cuatro horas con los docentes, la mayor parte del día están en un tiempo que es responsabilidad de la organización familiar", señaló.

Desde el gobierno de la educación se admite "una especie de anomia en lo que son los vínculos entre las instituciones educativas y las familias, fundamentalmente las más pobres. Revertir las herencias complicadas sólo es posible con una escolarización oportuna y eficaz", según afirmó Florit.

Rojas y Macedo coincidieron en que en las últimas décadas se produjo una transformación en la estructura de las familias uruguayas que modificó la relación entre padres e hijos que se termina reflejando en el proceso educativo.

"Hasta hace 30 o 40 años la mayor parte de la población vivía en el mismo barrio que se crió y en el que habitaban los abuelos de los niños. Antes a la vuelta de la escuela estaban los padres, cosa que ahora no sucede y los abuelos viven lejos de sus nietos o no están disponibles. Eso genera una fragmentación de difícil solución", mencionó Rojas.

"Como sociedad no hemos sabido procesar los cambios de las familias, cada vez hay más madres que trabajan. Los que están más acompañados por sus familias tienen posibilidades más elevadas de tener éxito. Por el contrario, los que están más solos tienen más chances de salirse del sistema educativo", apuntó Macedo.


Autor
Pablo Melgar
Fuente
http://www.elpais.com.uy/

lunes, 20 de diciembre de 2010

Notas rendimiento escolar y valores

Mis hijos andan nerviosos. La entrega de notas en este trimestre está a punto de producirse, y aunque piensan que han hecho bien los exámenes, siempre acaban diciendo que los profesores son muy duros y que no saben qué resultado tendrán. Muchos padres dan -damos- excesiva importante al baremo de las calificaciones y se dan por satisfechos con que no lleven suspensos.

Yo creo que el rendimiento escolar debería ser ese baremo y no sólo el de las notas, que puede obedecer a algo meramente subjetivo o responder a un mal día de nuestros hijos a la hora de hacer el examen. Qué duda cabe que unas calificaciones están para eso: para calificar el nivel de estudios que van adquiriendo nuestros hijos. Pero el esfuerzo continuado durante el trimestre es lo que verdaderamente habría que valorar en el chaval.


¿Cómo se puede controlar ese nivel de esfuerzo, que para unos será 5 y para otros 8? No solamente el seguimiento que hagan los profesores y tutores en el centro escolar, sino lo que observamos los padres en casa. Apunto algunas pistas, por si os valen:


-Que el chico/a venga contento del colegio y comente las incidencias del día.

-Que hable de sus tareas educativas.

-Que no haya que repetirle ochenta veces que se siente a hacer los deberes.

-Que se haga el remolón y se enchufe a la televisión o a los videojuegos.

-Que anime a sus hermanos a estudiar.

-Que no tarde un siglo en hacer los deberes.

-Que no se queje constantemente de la cantidad de tareas que le han mandado.

-Que sólo haya que supervisarle ligeramente y no "sentarse" con él o ella a hacer los deberes.


Ese esfuerzo del día a día, que es el que vale, debería ser el baremo, y las notas sólo una pista de cómo ha hecho los exámenes, pero no los conocimientos que está adquiriendo.


Mis hijos saben que les damos una importancia relativa a las evaluaciones, que sí creo que es necesario que existan, ya que les puede también servir de acicate. De lo que se trata -y lo que a la larga les va a servir en su vida profesional futura- son los valores que adquieran desde pequeños: el optimismo, el esfuerzo diario, la constancia, el afán de superación ante un bache, la solidaridad y el compañerismo, el respeto a los demás, etc.


Ellos ahora no se dan cuenta de la importancia de adquirir esos conocimientos y están despreocupados ante lo que se les avecina: lidiar en una sociedad muy competitiva y agresiva. Si los padres y educadores ponemos unas bases sólidas en formarles en estos valores, tendrán mucho ganado.


Eso es lo que tenemos que valorar cuando nos entregan las notas



Fuente

http://comunidad.terra.es/blogs/madrecienporcien/

 

martes, 7 de septiembre de 2010

Cómo armar el estudio de los niños

El lugar de estudio de Izán Chalén, de 13 años, es un pequeño escritorio junto a su cama. A través de un ventanal entran los rayos de sol que iluminan esta pequeña mesa sobre la que yacen sus libros y su laptop. Su silla es azul y de ruedas, muy similar a una de oficina.

Para iniciar el período escolar 2010-2011, Izán retiró los cuadernos que ya no usará. Similar práctica tiene su hermano Yurac, de 9 años. Al igual que estos pequeños es recomendable que todos los estudiantes, de primaria, secundaria o nivel superior cuenten con un sitio de estudio en el hogar. Napoleón Vásquez, psicólogo educativo, explica que el orden incide en el rendimiento escolar y ayuda a que el estudiante tenga claridad en qué debe hacer. El lugar de estudio tiene que ser un sitio fijo durante todo el año lectivo y debe tener dos objetos básicos: una mesa o escritorio y un librero. La ubicación dependerá del espacio físico de la casa.

Vásquez indica que si no hay un área específica se puede adecuar en el dormitorio del estudiante, como lo hizo Izán y Yurac. "Este es su espacio, lo sentirá suyo y se acomodará a él", puntualiza.

También se puede colocar el escritorio junto a la mesa de comedor o usar esta para que estudien y hagan deberes. Aunque, esta última opción funciona siempre que no haya cerca una radio, televisor o cualquier artefacto que desconcentre al menor.

Izán y Yurac confiesan que cuando realizan sus deberes les gusta encender la radio. "Sentimos que con la música nos concentramos más, nos hace compañía". Sin embargo, esta actividad puede alterar la atención.

Los hermanos Sebastián Méndez, de 6 años y Esteban, de 5, utilizan la mesa de comedor, pues según cuenta su madre Fernanda no tienen un escritorio.

Ella dice que toma las debidas precauciones, sobre todo de limpieza para que realicen sus tareas. Además, en este sitio cuentan con más espacio y puede controlar a los dos a la vez. Estos niños ya se acostumbraron a que después de almuerzo su lugar de estudio es el comedor.

Vásquez señala que tener un sitio único para estudiar también genera responsabilidad en el alumno, porque lo debe cuidar, mantenerlo limpio y en orden.

Una vez que se cuenta con el espacio físico en la casa, hay prácticas que se deben tomar en cuenta, como no ingerir alimentos mientras realizan los deberes.

Tampoco es conveniente que los niños y adolescentes alarguen demasiado las horas de estudio, pues es necesario el descanso.

Los objetos que ayudan a concentrarse

La iluminación es importante para prevenir problemas visuales. Procurar que el escritorio esté junto a una ventana. En las tardes usar lámparas de escritorio. Vigilar que la luz esté bajo la vista del niño, para no afectar su visión. Las afecciones oftalmológicas inciden en el aprovechamiento escolar, porque si no ve, no aprende.

Un vaso con agua ayuda a aliviar la fatiga mental. Un bocado reactiva el ánimo del estudiante. Incluso para lograr mejores resultados se le puede acompañar de un descanso de cinco minutos. Tomarse un pequeño respiro contribuye a disminuir el agotamiento y fortalecer la concentración.

La mesa de comedor también puede servir para hacer las tareas y, sobre todo, en los hogares donde no hay escritorio. La recomendación es tener cuidado en la limpieza. Marcar un horario fijo para no coincidir con las horas de las comidas. En este lugar tampoco debe haber ruido que provoque distracción.

Una planta o una flor en una esquina del escritorio o mesa de trabajo genera un ambiente agradable, de alegría y gusto para estar en el lugar de estudio. No importa si es hombre o mujer causa el mismo efecto en ambos. Otra forma de motivar al estudiante es decir o escribir frases que eleven su autoestima, como vas a triunfar.

El entorno del lugar de estudio es importante para motivar al estudiante. Preferir paredes de colores claros. También evitar fotografías o cuadros tétricos o lúgubres para el niño. En la decoración tome en cuenta sus preferencias y que estén acordes con su edad. También se recomienda colocar cuadros o fotos de paisajes.

Lo que no se debe hacer y tener mientras se desarrollan las tareas escolares
Evite los aparatos electrónicos en el lugar de estudio. Estos desconcentran al estudiante. Psicopedagógicamente está demostrado que por la memoria auditiva que utiliza para escuchar la música se disminuye entre un 30 y 40% de la concentración. Para prevenir desvíos en la atención retire estos objetos.

Por disciplina no permita alimentos cuando se realice los deberes. Además de ensuciar los cuadernos, no dejan al estudiante concentrarse en sus actividades. Tampoco autorice el uso de los juguetes. Estos instrumentos no deben estar en el escritorio. Es preferible guardarlos para evitar la tentación.

La televisión causa doble impacto en el estudiante. Pues utiliza a la misma vez su memoria auditiva y visual. La concentración en una persona que mira la televisión mientras hace sus tareas será mínima. Cuidar que no esté un televisor encendido cerca del estudiante, el ruido le distraerá.

Cuatro consejos
El lugar de estudio debe ser lo más cómodo, de forma que se pueda concentrar completamente en el trabajo. Debe ser una habitación silenciosa, cualquier ruido dificulta la concentración.

Los hábitos de estudio son aconsejables desde el primer día de clases. Fije un horario, es preferible después del almuerzo, nunca después de los juegos. El estudiante estará cansado y no tendrá el suficiente tiempo para sus tareas.

Los adultos no deben estar junto a los niños si están realizando otras actividades (manualidades, conversa, etc). Tampoco permitir que los estudiantes interrumpan sus actividades por ayudarles. Inculcarles que si empezó algo debe terminarlo.

Los padres no deben convertirse en segundos maestros. No confundir la ayuda que les deben dar con volver a enseñarles lo que aprenden en la escuela. Conversar con el profesor sobre sus problemas.

Las tareas escolares se deben elaborar en una mesa o en escritorio, designados para esta actividad. Los lugares prohibidos para los deberes son la cama, los muebles de la sala o los mesones de la cocina. Tampoco permita el uso del teléfono o del celular. Recuerde que es un tiempo para estudiar.


Fuente



http://www.elcomercio.com

jueves, 12 de agosto de 2010

Familia y rendimiento escolar


¿Qué hacer desde la familia, por el rendimiento escolar? Familia y Rendimiento Escolar
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Familia y Rendimiento Escolar Con sus hijos Las acciones de los padres determinan fuertemente las posibilidades de obtener un buen rendimiento escolar. Con los compañeros de sus hijos Los compañeros de nuestros hijos influyen notablemente en ellos, es necesario ser cuidadosos con este tema. Con la Escuela La escuela no es un depósito, necesita para su mejor funcionamiento, del compromiso de todos los involucrados. Con el Sistema Educativo La educación es un derecho, y con ello la calidad y equidad. Es necesario reclamar que cada escuela tenga lo necesario para cumplir con su misión. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Ayuda al rendimiento escolar El conocimiento y la aceptación de si mismo. El respeto por los demás La honestidad y la búsqueda de la verdad. El no tener miedo al fracaso. El valorar al ser, y no al tener. www.edusanluis.com.ar








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Con sus hijos Desarrollar hábitos de estudio Valorar la importancia de los aprendizajes. Uso adecuado del tiempo. Responsabilidad Desarrollar actitudes de responsabilización por sus aprendizajes y por sus actividades. Autocontrol Apender a privilegiar a lo que le conviene, dejando de lado todo lo que le atrae momentaneamente. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Hábitos de lectura Desarrollar el interés por la lectura, y convertirla en una actividad cotidiana. Evitar el sedentarismo Realizar actividades físicas en forma cotidiana, como parte de su forma de vivir. Alimentación adecuada Para lograr un buen rendimiento escolar, es necesario el aporte de una buena alimentación, evitando trastornos provocados por la mala alimentación, como el sobrepeso o la anorexia.. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos La televisión La televisión ocupa un lugar central en la vida moderna, y es en si misma un fuerte obstáculo para el logro de un buen rendimiento escolar. No solamente porque ocupa mucho del tiempo de los menores, estimula un consumismo estéril, y promueve la violencia, sino por los valores que pregona, la televisión es: Fama a cualquier precio Poder a cualquier precio Dinero a cualquier precio Debemos usar del aparato de TV con fines determinados, y bajo la supervisión de los adultos. Los padres son responsables del abuso en el uso de la TV. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Las adicciones La posmodernidad se presenta con cara divertida. Es imperioso para los jóvenes obtener diversión “aquí y ahora”, siendo este mandato una puerta para el ingreso a todo tipo de adicciones, que entre sus perjucios se encuentra el deterioro del rendimiento escolar. Las adicciones más extendidas son el alcoholismo y el tabaquismo. www.edusanluis.com.ar
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Con los compañeros de sus hijos El “Efecto compañero” Los niños y los adolescentes aprenden de ellos mismos. Ejercen en el grupo una notable influencia, por lo que cualquier acción educativa sobre los compañeros de nuestros hijos redundará luego sobre nuestros hijos. Es beneficioso que los padres formen una comunidad, ya que comparten los objetivos, y para ello es necesario que la escuela esté cerca, para que esa proximidad favorezca los lazos cooperativos www.edusanluis.com.ar
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Con la Escuela Participación democrática La democracia no se aprende como una materia más, sino con su práctica, el involucramiento familar, desde su posición, supone una nueva instancia de participación democrática. Evaluar todo, para mejorar La familia puede participar activamente en las distintas evaluaciones sobre la escuela, para obtener mejoras. Acompañar proyectos especiales Es conveniente el apoyo a los proyectos educativos específicos de cada establecimiento, para que ellos tengan mejores oportunidades de tener éxito. www.edusanluis.com.ar
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Con la Escuela Participar en la definición de Calidad Educativa Cada comunidad educativa tiene su visión del significado de “Calidad Educativa”, y resulta indispensable, la participación de los padres para fijar criterios.. Estar presente en la escuela La escuela lleva a cabo numerosas actividades, siempre hay una oportunidad para estar presente en ellas. Interactuar Para dar la importancia que tiene, en el futuro de las nuevas generaciones, es preciso interactuar con los demás integrantes de la comunidad educativa, en especial con otros padres. www.edusanluis.com.ar
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Con el Sistema Educativo Equidad Educativa Un sistema tiene equidad, cuando todos los alumnos pueden tomar todos los servicios educativos, utilizando la misma cantidad de tiempo. Para ello, el sistema debe proveer los elementos materiales y humanos, para que las escuelas puedan cumplir esta misión. Las familias, en su rol de ciudadanos, deben reclamar este derecho. Calidad Educativa Una vez definida la idea de Calidad Educativa, en el seno de la comunidaad escolar, debe reclamarse al Estado, la provisión de los recursos necesarios. Cercanía Los ciudadanos tenemos el derecho de exigir que todas las escuelas tengan un nivel equivalente, en lo que a Calidad Educativa se refiere. En este contexto, resulta conveniente que la escuela resulte accesible, cercana, a la familia. www.edusanluis.com.ar
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12 Créditos Autor Alberto Christin Bouchet achristin@gmail.com www.edusanluis.com.ar Villa Mercedes San Luis República Argentina www.edusanluis.com.

jueves, 18 de marzo de 2010

Científicos concluyen que falta de sueño es clave en mal humor adolescente

Tras estudiar por 15 años los hábitos de sueño de dos mil niños y adolescentes, una investigación del centro británico Sleep Scotland concluyó que más allá del cambio hormonal es el mal dormir lo que provoca irritabilidad en los jóvenes. La razón: la falta de descanso dificulta e interfiere en tareas fundamentales de su proceso de desarrollo.

Los cambios hormonales no son la principal causa de la irritabilidad, mal humor y desgano que caracterizan a los adolescentes, sino su falta de sueño y mal dormir.   


Así lo concluye una investigación realizada por el centro Sleep Scotland, en Gran Bretaña, tras analizar durante 15 años los hábitos de sueño de más de 2.000 de jóvenes a través de una serie de encuestas y seguimiento de  casos.   


Lo que comprobaron es que los malos hábitos y la falta de horarios para ver TV y jugar en el computador provocan que prácticamente ningún adolescente duerma las nueve horas mínimas recomendadas para su etapa de desarrollo y que un número no despreciable "no sobrepase las cinco horas diarias, lo que afecta todo su comportamiento", dice a La Tercera Jane Ansell, autora del estudio y directora del centro.


El tema no es menor para la experta, ya que dormir es fundamental para su desarrollo y no hacerlo en forma adecuada sólo dificulta ese proceso. "Necesitas dormir para crecer, para procesar la memoria y para dominar la ansiedad y la depresión. Si no tienes el suficiente sueño, toda estas tareas se dificultan más y surge la irritabilidad", afirma. 


A lo anterior, explica, se suma un componente sicológico, ya que muchos jóvenes se frustran al no tener energías para realizar sus actividades diarias o rendir como ellos quisieran, lo que potencia sus cambios de ánimo negativos.


TAREA CUESTA ARRIBA


Según Ansell, la somnolencia y comportamiento de los adolescentes se manifiesta preferentemente en la sala de clases, por lo que allí constararon, entre otros lugares, los cambios experimentados por aquellos que comenzaron a dormir más horas diarias. "Se nota cuando los chicos duermen bien, pues mejoran su comportamiento positivamente en el día y los profesores lo notan. Nosotros sabemos que el sueño es la clave para mejorar el rendimiento escolar y muchos otros estudios lo comprueban", dice. 

Y aunque la solución a este problema parece bastante obvia -dormir más-, la conducta de los adolescentes pone la tarea cuesta arriba.  Para ello Ansell y sus colegas elaboraron una cartilla con recomendaciones básicas (ver recuadro), donde la idea base es evitar que la pieza del joven sea un centro de entretención e información en vez de un lugar de descanso. 


NEGOCIAR HORARIOS


Una tesis que apoya la neuróloga Larisa Fabres, del Centro del Sueño de Clínica Las Condes, quien sostiene que son los padres los responsables de generar el ambiente propicio para el descanso. "Deben explicarles a los niños los problemas que genera la falta de sueño. Negociar los días que pueden acostarse tarde. Transar. Los jóvenes están dispuestos a esto, porque saben que en el fondo les hace bien" y también sienten los cambios.

"Es básico que los adolescentes duerman nueve horas", dice Julia Santín, del Centro del Sueño de la UC, quien agrega que para ello sólo se requieren ciertas normas, como que TV y consolas no estén las 24 horas del día disponibles. De hecho, explica que el mal dormir es un fenómeno mundial y que, desde el desarrollo de las nuevas tecnologías, todo el mundo descansa una hora menos en promedio. 


 


Preparar un buen dormir

Comidas

: Tanto jóvenes como adultos deben comer los principales alimentos del día en horarios adecuados. La última comida nunca después de las 19 hrs.

Rutina:

Dejar las tareas escolares, el ejercicio, actividades demandantes o los videojuegos para las primeras horas de la tarde y no para la noche.

La hora previa:

La hora previa antes de acostarse es netamente para actividades relajantes: bañarse, conversar o simplemente caminar puede ser una alternativa.

Desconectarse:

Una vez en su pieza, apague el computador, el celular y la televisión. Trate de leer un libro o escuchar música antes de dormir.

Productos prohibidos:

Antes de dormir evite alimentos que contengan chocolate, cafeína, aditivos, alcohol o nicotina. Un vaso de de leche tibia es la mejor alternativa.

La pieza:

La habitación debe estar a oscuras y en silencio. Asegúrese que no haya aparatos electrónicos, como el celular, que puedan interrumpir el sueño.

 


por

Lissette Fuentes / Francisco Rodríguez

- 17/03/2010 - 09:13

Fuente

http://www.latercera.com


 

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