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martes, 13 de noviembre de 2012

Participación y consejos escolares

El camino hacia la Calidad Educativa tiene una enorme autopista, que es el involucramiento social en los problemas Educativos, y esto se puede materializar con la participación activa de la familia. Para poder llevarlo a cabo, los Consejos Escolares deben convertirse en un instrumento de participación democrática. Los siguientes párrafos tienen vigencia para todas las comunidades de habla hispana.



Una de las tareas primordiales de padres y madres consiste en dar una atención permanente a nuestros hijos e hijas, pues somos los primeros responsables de su educación. Pero no es menos cierto que para garantizar una formación adecuada hay que dar un segundo paso, que es participar, intervenir en la gestión y control del centro educativo, a través de tareas acordes con nuestra disponibilidad y con las necesidades que haya marcado nuestra asociación de padres y madres de alumnos. Quienes no se dejan atrapar en las redes del conformismo y asumen sus derechos y deberes como padres y madres verán, con toda claridad, la necesidad imperiosa de establecer estrategias para intervenir con eficacia en el proceso educativo de sus hijas e hijos.


El consejo escolar del centro, con todas sus limitaciones, es un órgano incuestionable de participación y un instrumento de primer orden para lograr un proyecto educativo que satisfaga las expectativas de la comunidad educativa en su conjunto. Así, puede facilitar la igualdad de oportunidades, la formación de las personas para adaptarse a su medio social y cultural, así como la adquisición de hábitos y destrezas para desenvolverse adecuadamente como agentes sociales.


El consejo escolar debe funcionar democráticamente, algo enormemente difícil si no existe un claustro de profesores y profesoras que haya asumido los valores democráticos, un APA dinámica y una asociación de alumnado, o, en su caso, una Junta de Delegados y Delegadas, que vertebren y posibiliten un funcionamiento en doble dirección, es decir, tanto de abajo a arriba, como de arriba abajo. Si no se hace así, el grado de democracia educativa será pequeño, el funcionamiento será dirigista y el modelo organizativo será vertical, con una clara superioridad de quienes disponen de los resortes y mecanismos de control del poder efectivo en el centro. Un modelo de gestión democrática del consejo escolar no consiste en un funcionamiento rutinario y formalista, es decir, en la celebración de las reuniones previstas por la legislación, y pasar como quien pisa ascuas por las funciones de control y gestión encomendadas. Un consejo escolar demostrará vitalidad en la medida que los representantes de los distintos sectores tengan una vinculación estrecha con sus representados y existan mecanismos y cauces para, con agilidad y sin excesivas servidumbres burocráticas, plantear iniciativas y tomar acuerdos.


Cuando miembros de un APA, con mucho esfuerzo, logran que la Programación General Anual recoja sus sugerencias, ponen en marcha una escuela de madres y padres que satisfaga las expectativas de quienes asisten, promueven actividades complementarias, organizan una sema- na cultural, mejoran la operatividad de los consejos escolares o ayudan a hacer más fluidas las relaciones entre los diferentes sectores de la comunidad educativa y las relaciones del centro con el entorno, es lógico que se sientan satisfechos y tengan el legítimo orgullo de haber impulsado y participado en la elaboración y realización de estas actividades y de un gran proyecto: la educación.



“Un consejo escolar demostrará vitalidad en la medida que los representantes tengan una vinculación estrecha con sus representados”.



Autora
Pilar Triguero
Presidenta de la Confederación de APAs de Andalucía (CODAPA)
Extraído de
Padres y madres de alumnos y alumnas

domingo, 13 de mayo de 2012

Adaptación a la escuela

La influencia de las familias en el entorno escolar es innegable, y eso sucede en todos los momentos, pero particularmente es notable en los primeros momentos. El ingreso del niño a la escuela debe estar cuidadosamente preparado, y existen numerosas reflexiones, como las siguientes, que ayudan al respecto.


Consejos para una mejor adaptación del niño a la escuela
Nuestra capacidad de adaptación a las nuevas situaciones no se puede comparar con los recursos que tiene un niño para adaptarse. Nosotros contamos con un bagaje de experiencias que nos permite adaptarnos a las nuevas situaciones de una forma más suave y controlada.

La capacidad de un niño para integrarse en un ambiente nuevo depende de su forma de ser, pero también de cómo se desarrollan las pautas de su adaptación. Salir de casa e integrarse en un ambiente nuevo, con compañeros a los que no ha visto nunca, con normas distintas que hay que aprender y en un lugar desconocido, no es fácil. Por si fuera poco, papá y mamá no están allí para echar una mano.

Consejos para una buena adaptación a la escuela del niño
En la primera infancia, todo es nuevo para los niños. Y sólo nosotros, los padres somos los únicos que podemos ayudarles con el apoyo y la comprensión que ellos necesitan en momentos como éste. La integración del niño en una escuela debe realizarse paulatinamente, es decir, pasito a pasito, sin prisas ni agobios. Es muy importante respetar los tiempos y las exigencias de cada niño en particular.

Para conseguir que tu hijo se adapte bien a la escuela infantil o al colegio, sobre todo, si es la primera vez que le llevas, es recomendable seguir estos consejos que le ayudarán a superar esta situación con naturalidad.

1. Adaptación horaria. Al principio, lleva al niño sólo durante unas algunas horas a la escuela infantil y, poco a poco, ve aumentando el horario. Cada niño necesita de su tiempo.

2. Objetos de apego. Deja que tu hijo lleve, se así lo desea, su juguete preferido, o algo que le sea familiar y le mantenga unido con su hogar.

3. Despedidas rápidas. Evita prolongar las despedidas en exceso. Hay que transmitir seguridad al niño y evitar dramatismos. Tu hijo debe saber que dentro de un rato vendrás a recogerle y que lo que estás haciendo es lo mejor para él.

4. Motivación y ánimo. Al salir de la escuela infantil, dedica tiempo a tu hijo, jugando con él. Es bueno que descubra que lo que hace en el centro no es tan distinto de lo que hace habitualmente en casa. Anímale a compartir contigo las experiencias que aprende en la escuela. Y demuestra alegría y entusiasmo por sus progresos.

5. Entradas y salidas. Es conveniente que la madre o el padre vayan a llevarle y a recogerle. Esta rutina le proporcionará seguridad y, además, se acostumbrará antes al cambio.

6. Contacto directo. Siempre que lo consideres necesario habla con la profesora o educadora sobre tus dudas, tus inquietudes y sobre cualquier cambio que observes en el niño.

7. Actividades. Busca estar informada sobre las actividades que están desarrollando en clase: fichas, canciones nuevas, estaciones del año, etc, para entender y potenciar su aprendizaje.

8. Evolución y etapas. Los aspectos de la evolución del niño deben ser coordinados con las educadoras (retirada del pañal o del chupete) para que se lleven de la misma forma en casa y en la escuela.

9. Alimentación. Procura tener en cuenta qué es lo que come cada día en la escuela infantil, solicitando el menú, para poder ofrecerle una dieta más equilibrada.

10. Ambiente relajado. Para una mejor adaptación del niño a la escuela infantil conviene que su día no empiece con prisas o agobios por salir de casa. Así que nada de prisas por la mañana. Procura despertarle con tiempo para que desayune tranquilamente y se dirija sin agobios a la escuela infantil.


Fuente
Guiainfantil.com


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lunes, 9 de mayo de 2011

Un decálogo de consejos para asegurar el éxito escolar desde casa


Reducir el consumo de televisión, dormir 8 horas y no dejarlo todo para última hora son algunos de los consejos más eficaces y menos practicados en nuestros hogares, según la compañía de clases particulares a domicilio, Educa-system.


Unos pequeños reajustes en casa son claves para mejorar el rendimiento del niño ahora que todavía se adaptan al ritmo de las clases. Y para ello no hay que invertir dinero, pues es suficiente con "proporcionar un entorno propicio en un ambiente libre de distracciones para que todo lo aprendido durante el día pueda convalidarse en casa", asegura Sebastián Trivière-Casanovas, director de la compañía de clases particulares a domicilio Educa-system, "y eso también es responsabilidad de los padres".


Para ello, desde esta entidad han elaborado un decálogo de consejos mediante los cuales asegurar el éxito escolar desde los propios hogares:


1. Escoger un buen lugar de estudio, con luz y sin distracciones. Prohibido estudiar en la cocina o el comedor. Es preciso disponer de una mesa de trabajo o despacho específicamente organizado para el estudio.


2. Respetar el orden. La mesa de estudio no es un campo de juegos. Debe disponer de lo imprescindible para estudiar y prescindir de todo aquello que pueda desviar su atención como juguetes o pósters.


3. Promover el uso de la agenda para la organización del tiempo. Más completa o más básica, en función de la edad, el uso de la agenda es un reclamo muy ameno que les enseña a gestionar su tiempo de manera autónoma.


4. Cuidar el entorno. El resto de la familia también debe procurar que durante las horas de estudio el ambiente sea tranquilo y silencioso, lejos de la televisión u otros elementos que puedan captar su atención con facilidad, como ordenadores, música o reuniones informales.


5. Establecer una metodología. El tiempo disponible para un estudiante empieza cuando acaban las clases del colegio. Planificar desde el principio de curso cómo vamos a repartir ese tiempo en casa nos permite sentirnos más seguros y relajados y evitar la ansiedad que provoca la falta de tiempo para organizarlas.


6. Respetar un horario y ser constante. La trampa en la que caen muchos alumnos –y muchos padres- es la de estudiar sólo cuando hay deberes o se acerca un examen. Los horarios deben cumplirse, aunque no hayan tareas y sólo haya que repasar lo aprendido aquel día en clase.


7. Dormir 8 horas y no estudiar por la noche. Las horas de sueño son imprescindibles para asimilar toda la información que han asumido durante el día y que sólo si descansan recordarán al día siguiente. Debemos evitar que los alumnos estudien hasta altas horas de la noche, puesto que afectará a su rendimiento el día después.


8. Estimular la automotivación. Saber más, sacar mejores notas, aprender algo que les gusta y dominar las materias que menos les gustan, son motivos suficientes para convertir el estudio en una tarea imprescindible para su desarrollo personal.


9. Descansar durante el estudio. Un tentempié de 20 minutos e incluso algún juego rápido en compañía con algún miembro de la familia, es un pausa necesaria que le ayudará a desbloquearse para seguir, con energía renovada, con el tiempo dedicado al estudio.


10. Estudiar sin premios. Debemos fomentar el esfuerzo personal sin caer en premios y recompensas materiales. El aprendizaje es el premio y la satisfacción personal de ser un buen estudiante, la mejor recompensa.




Fuente
Aprendemás.com



martes, 9 de noviembre de 2010

Un decálogo de consejos para asegurar el éxito escolar desde casa

Unos pequeños reajustes en casa son claves para mejorar el rendimiento del niño ahora que todavía se adaptan al ritmo de las clases. Y para ello no hay que invertir dinero, pues es suficiente con “proporcionar un entorno propicio en un ambiente libre de distracciones para que todo lo aprendido durante el día pueda convalidarse en casa”, asegura Sebastián Trivière-Casanovas, director de la compañía de clases particulares a domicilio Educa-system, “y eso también es responsabilidad de los padres”.
Para ello, desde esta entidad han elaborado un decálogo de consejos mediante los cuales asegurar el éxito escolar desde los propios hogares:

1. Escoger un buen lugar de estudio, con luz y sin distracciones. Prohibido estudiar en la cocina o el comedor. Es preciso disponer de una mesa de trabajo o despacho específicamente organizado para el estudio.

2. Respetar el orden. La mesa de estudio no es un campo de juegos. Debe disponer de lo imprescindible para estudiar y prescindir de todo aquello que pueda desviar su atención como juguetes o pósters.

3. Promover el uso de la agenda para la organización del tiempo. Más completa o más básica, en función de la edad, el uso de la agenda es un reclamo muy ameno que les enseña a gestionar su tiempo de manera autónoma.

4. Cuidar el entorno. El resto de la familia también debe procurar que durante las horas de estudio el ambiente sea tranquilo y silencioso, lejos de la televisión u otros elementos que puedan captar su atención con facilidad, como ordenadores, música o reuniones informales.

5. Establecer una metodología. El tiempo disponible para un estudiante empieza cuando acaban las clases del colegio. Planificar desde el principio de curso cómo vamos a repartir ese tiempo en casa nos permite sentirnos más seguros y relajados y evitar la ansiedad que provoca la falta de tiempo para organizarlas.

6. Respetar un horario y ser constante. La trampa en la que caen muchos alumnos –y muchos padres- es la de estudiar sólo cuando hay deberes o se acerca un examen. Los horarios deben cumplirse, aunque no hayan tareas y sólo haya que repasar lo aprendido aquel día en clase.

7. Dormir 8 horas y no estudiar por la noche. Las horas de sueño son imprescindibles para asimilar toda la información que han asumido durante el día y que sólo si descansan recordarán al día siguiente. Debemos evitar que los alumnos estudien hasta altas horas de la noche, puesto que afectará a su rendimiento el día después.

8. Estimular la automotivación. Saber más, sacar mejores notas, aprender algo que les gusta y dominar las materias que menos les gustan, son motivos suficientes para convertir el estudio en una tarea imprescindible para su desarrollo personal.

9. Descansar durante el estudio. Un tentempié de 20 minutos e incluso algún juego rápido en compañía con algún miembro de la familia, es un pausa necesaria que le ayudará a desbloquearse para seguir, con energía renovada, con el tiempo dedicado al estudio.

10. Estudiar sin premios. Debemos fomentar el esfuerzo personal sin caer en premios y recompensas materiales. El aprendizaje es el premio y la satisfacción personal de ser un buen estudiante, la mejor recompensa.

Fuente
http://www.aprendemas.com

miércoles, 7 de julio de 2010

Consejos sobre el arte de pactar

    Una de las mejores maneras de conseguir una relación saludable entre hijos y padres es llegar a pactos. El pacto hay que entenderlo como un acuerdo entre las dos partes y realmente no es difícil llegar a pactar y enseñarles a los niños pactar. En definitiva se pretende que el niño aprenda a responsabilizarse de una obligación y asumir una tarea por algo que acuerda previamente con su papá o mamá. Deben aprender desde muy pequeños que existe una finalidad en todo lo que hacemos. Hay veces que les dejamos plena libertad para que hagan lo que quieran sin ningún objetivo definido (siempre viene bien y es necesario que tengan tiempo libre para jugar), y otras deben ser conscientes de que hacen algunas actividades porque han llegado a acuerdos previos y responsables con los mayores.

Veamos algunos consejos sencillos de llevar a cabo:
  • Espere recibir del niño algo que usted necesite realmente, o que le sería de gran ayuda, y no aquello que a su hijo le guste hacer o cumplir de todos modos.
  • Evite los pactos a posteriori: “Ayer te llevé a casa de tu amiga, ahora deberías hacer algo por mí”. Esto hace que el niño se sienta culpable; no es un buen trato.
  • Obligue al niño a cumplir su parte del trato pronto y rápidamente. Los acuerdos contractuales a largo plazo se olvidan o se modifican. Los niños creerán que se han librado de cumplir su parte del trato y los padres tendrán la impresión de haber sido estafados.
  • Cuando el niño hace algo por el padre sin intentar llegar a un trato (a veces ocurre), hay que devolver el favor cuanto antes.
    Hay que recordar a los niños los pactos a los que se han comprometido sin castigarles por no haber cumplido su parte. La consecuencia será la negativa del padre a hacer otro pacto en un breve espacio de tiempo. Limite su buena disposición a hacer favores a un niño que no los devuelve.

Al establecer un pacto se pretende que el niño aprenda a responsablizarse de una obligación y asumir una tarea previamente acordada con sus padres

Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

sábado, 5 de diciembre de 2009

La televisión y nuestros hijos

Como madre de familia estoy muy preocupada por el tiempo que pasan nuestros hijos frente a un televisor, muchas veces es mayor que el tiempo que pasan estudiando, leyendo un buen libro, jugando o practicando algún deporte.

Me parece una muy buena idea la de acostumbrar a nuestros hijos a no ver televisión entre semana y mejor fomentar la lectura o que practiquen algún deporte. Es más fácil crearles este hábito desde pequeños.


Si ya hay hijos adolescentes, no pensemos que ya se perdió todo, estamos a tiempo aún, debemos hablar con ellos sobre los programas que pasan en la televisión, así como los contenidos de los anuncios; explicarles que hay cosas que no es sano verlas ni ponerles atención; formarles un criterio para que ellos sepan elegir bien qué ver y qué no ver. Motivarlos a tener un horario para ver televisión, seleccionando programas que de verdad tengan un buen contenido y en los cuales aparte de entretener les deje algún aprendizaje.


Jokin de Iralda en unos de sus artículos compara al televisor con una nevera. Me gustó mucho esta idea de ver al televisor como una refrigeradora, la que sólo se abre cuando es necesario. Así debemos educar a nuestros hijos, a ver sólo el televisor cuando salga un buen programa, de preferencia que tenga un contenido educativo. Que sólo lo enciendan a determinadas horas y por un tiempo determinado. Encendamos el televisor de la misma forma en la que abrimos una refrigeradora. Cuando abrimos una refrigeradora sacamos sólo lo necesario y cerramos la puerta, y no la dejamos abierta por horas, y volvemos a abrirla sólo cuando necesitamos sacar algo más.


Aquí tres consejos sobre el uso del televisor:

1.- No es bueno tener televisores en las habitaciones, porque no podríamos controlar el uso de éste, se pueden quedar viendo televisión hasta altas horas de la noche; afectándoles así su descanso y rendimiento académico por falta de sueño. Aparte de que no podríamos estar al tanto de qué tipo de programas puedan estar viendo nuestros hijos, y no nos podemos arriesgar a que vean programas no aptos para su edad o con un alto contenido de violencia o de sensualidad.


2.- Tener un solo televisor en una sala familiar, donde se pueda compartir y se pueda tener más control del uso de éste. Esto nos sirve también para que ellos aprendan a negociar, tratándose de poner de acuerdo sobre qué programa, de los permitidos, se podrá ver en ese momento.


3.-Poner horarios y programas. Así como hacemos un horario de estudio, así debemos tener un horario para ver televisión, no pueden ni deben pasar viendo televisión todo el día. Es de suma importancia elegir programas, no nos podemos sentar a ver televisión sin saber qué programas podrían estar pasando. Debemos buscar programas y canales didácticos, que les dejen mensaje y un poco de enseñanza a nuestros hijos.


Es muy importante unirnos como padres para presionar a las televisoras a que mejoren los temas de sus programas. A que tengan mayor cuidado con la publicidad que sacan en horarios infantiles. También debemos pronunciarnos con las agencias de publicidad para que cuiden el contenido de sus anuncios y contraten sólo horarios nocturnos para pasar los anuncios que no sean aptos para niños.


Pero lo más importante es no considerar la televisión como parte de la diversión familiar o la única diversión familiar, siempre busquemos otras actividades más educativas y formativas para nuestros hijos.


 


Georgina González de Padilla*

Miércoles, 21 de Octubre de 2009

*Máster en Educación Familiar. georgina.padilla@gmail.com

http://www.elsalvador.com/


 


 

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