jueves, 17 de junio de 2010

Cómo puedo estudiar mejor? Estrategias y técnicas.


Si consideramos que en el colegio estamos 13 años de nuestra vida estudiando, para luego muchos continuar con cursos de capacitación, carreras técnicas o profesionales, podemos entender que el saber estudiar adecuadamente cobra relevancia para poder obtener un buen rendimiento académico.
Si bien, lo ideal es formarse hábitos de estudio desde la infancia, estos pueden no haberse adquirido o haberse dejado de lado con el tiempo, por lo que a continuación les entregaré algunas ideas a tener en cuenta si es que deseamos mejorar nuestro desempeño estudiantil:

1. Generando condiciones aptas para el estudio
- Es importante tener un lugar definido para estudiar, por ejemplo: un escritorio o mesita en un lugar de la casa donde puedan concentrarse mejor.
- Desconectarse de los distractores: radio, televisión, teléfono, computador (a menos que sea necesario para estudiar, si es así la idea es evitar entrar a Internet). Si bien algunos pueden decir “estudio mejor con ruido”, en realidad la función del ruido para algunos tiene relación con bajar el nivel de ansiedad, pero en lo que respecta al aprendizaje, puede distraer realmente. En el caso de que realmente la persona sienta que le ayuda a concentrarse, se recomienda una música sin letra, bajita y con melodía relajante.
- Tener cerca todo lo necesario para estudiar: lápices, hojas, ejercicios, calculadoras, libros, apuntes, destacador, etc. La idea es no estar parándose del lugar a buscar algo que nos falte. Para evitar distractores, la idea es tener solo lo NECESARIO, evitando elementos que nos estorben.
- No estudiar en la cama o en lugares que nos puedan generar somnolencia. También es importante tener una buena iluminación y ventilación (el exceso de calor puede endentecer nuestras respuestas).
- Puede ayudar tener un horario de estudio, por ejemplo planificarse para estudiar los lunes, miércoles y viernes de 17.00 a 19.00 hrs. Así, gradualmente podremos crearnos un hábito.
- Cuando nos empecemos a distraer demasiado o estemos agotados, puede servir el darnos un pequeño recreo de 5 minutos para prepararnos un jugo, por ejemplo y luego retomar.
- El poder tener claridad sobre cuáles son nuestros objetivos, puede aportar para establecernos tareas más pequeñas y concretas que nos permitan ir cumpliéndolos paso a paso.
- También es bueno tener una libreta para anotar todo lo que se nos ocurra y podamos dejar pendiente mientras estudiamos, por ejemplo: buscar material sobre uno de los temas que no entendimos bien, revisar algún libro, etc.

2. ¿Cómo estudiar mejor?
- Tomar apuntes completos y claros en clases. Si se coloca atención, se resalta lo importante en los apuntes y luego se revisan para estudiar, resultará más fácil consolidar el aprendizaje.
- Se deben subrayar o destacar las definiciones y lo que consideramos como más importante.
- Construir resúmenes y esquemas que nos apoyen en el proceso de aprendizaje y memorización de conceptos. Mientras más sentidos ocupemos en reiterar una idea, más se quedará en nosotros (oírla atentamente en clases, leerla en los apuntes, escribirla en resúmenes).
- Los contenidos que debemos memorizar es importante estudiarlos repetidamente en distintos momentos del tiempo (cuando los entregaron, dos semanas antes de la prueba y días antes de ésta, por ejemplo), pues así disminuimos el efecto de la curva del olvido.
- El relacionar distintos contenidos entre sí, ayuda a entenderlos mejor y así evitar el desgaste de memorizarlos, ya que el aprendizaje se internaliza mejor.
- Haz pausas mientras lees o estudias para recordar lo que vas aprendiendo.
- Para memorizar mejor los contenidos puedes usar rimas, refranes, palabras claves o palabras formadas con iniciales de muchas otras (acrósticos).
- Investigadores refieren que subir el nivel de adrenalina después de un aprendizaje, ayuda a fijar más los contenidos estudiados en nuestra memoria. Así, darse una ducha de agua bien fría después de una sesión de estudio puede aportar en esto.
- Otra forma de memorizar información es grabarla en una cinta y escucharla en la cama antes de dormirte. El estado alfa de la mente (aquel estado entre estar despierto y estar dormido) es el estado más receptivo.
- Elige distintos colores de lápiz y papel para cada tema distinto, esto te ayudará a no confundir contenidos y aportará a tu memoria visual.
- Escribe citas o datos importantes en una ficha y diles a tus amigos o familiares que te examinen, como si fuera un juego de adivinanza.
- Realizar ejercicios similares a los que podrían estar en el examen, con preguntas, problemas y tiempo, lo más parecido posible a la situación real puede prepararnos para la situación. Asimismo, el visualizarnos en el examen, pensar en cómo será nuestro desempeño y mantener una actitud positiva puede generarnos mayor confianza en nosotros mismos.
- No olvides preguntarle al profesor o a los compañeros de curso todo lo que no se ha entendido bien.
- Estudiar individualmente primero y luego en grupo, puede reforzar los aprendizajes, ya que se tiene la posibilidad de conversar, discutir y argumentar respecto a lo estudiado.
- El exceso de estudio sin tener espacios de auto cuidado (deporte, reuniones gratas con amigos, yoga o técnicas de relajación, etc.) puede generarnos mayor estrés y ansiedad, lo cual finalmente perjudicará nuestro rendimiento. Si bien es importante dedicar un tiempo suficiente al estudio, debemos organizarnos para que esto no ocupe “todo” nuestro tiempo, el equilibrio es esencial.

3. Enfrentar los exámenes adecuadamente
- Si bien muchas personas refieren estudiar mejor de noche o “bajo presión”, el aprendizaje es menos eficiente en esas condiciones. Por ende, se recomienda estudiar con tiempo para los exámenes y dejar tiempo para descansar bien la noche antes de rendirlo. No hay que olvidar que al dormir, los aprendizajes se consolidan mejor en nuestra memoria.
- Preparar el día anterior todo el material necesario para el examen que se rendirá (calculadora, lápices, etc.), así evitamos olvidarnos de algo importante, o perder tiempo buscando algo necesario que no encontramos, lo cual incluso puede generar más ansiedad y atrasos al examen mismo.
- Evita estar con personas que se ponen muy nerviosas antes del examen, pues eso solo aportará a subir tu propia ansiedad. Intenta llegar puntual a la prueba y tomar un lugar de la sala que te permita concentrarte bien.
- Durante el examen es importante leer atentamente todas las preguntas. Muchos errores pueden producirse por no entender bien las instrucciones.
- Se debe repartir el tiempo del examen para que alcancemos a contestar todas las preguntas. Así, una estrategia es contestar primero lo que nos resulte más fácil, seguir con lo de mediana dificultad y al final dejar lo más complejo, pues de este modo nos aseguramos de contestar mayor cantidad de temas. Por otra parte, existen estudios que muestran que al sentir que contestamos bien una pregunta, nuestra autoestima y optimismo aumentan en ese momento, mejorando los procesos cognitivos y elevando la probabilidad que la siguiente pregunta sea respondida bien también. Si empezamos por lo difícil podemos desanimarnos y enfrentar con más angustia el resto del examen.
- Si una pregunta nos produce un bloqueo o estancamiento, demorándonos, debemos dejarla a un lado, contestar otras y retomarla después.
- Es ideal dejar 5 minutos antes de entregar el examen para revisar que hayas respondido todo, ver si puedes agregar algún concepto importante a alguna de tus respuestas o corregir algo si te equivocaste. En este punto la clave es “no cambiar tu respuesta a menos que estés completamente seguro”, estudios demuestran que la intuición que utilizamos al responder por primera vez algo, suele ser más acertada que nuestras segundas impresiones. Así, es común escuchar alumnos que se quejan “la tenía buena y cometí el error de cambiarla a último minuto”.

4. Después del examen
- Procura no perder tiempo analizando el examen después de haberlo dado. Muchas veces nos desanimamos anticipadamente al ver que respondimos distinto a nuestros compañeros, pero al recibir la prueba vemos que obtuvimos una nota adecuada. Es mejor esperar a los resultados en vez de especular.
- Una vez que recibas el examen, puedes revisar tus respuestas, ver en qué fallaste y cuál era la respuesta correcta ayudará en tu aprendizaje.
- Si obtienes un mal resultado, pasa la página y concentra tus energías en el siguiente. En vez de preocuparse, es mejor ocuparse…
- Establece objetivos y regálate pequeñas recompensas cada vez que cumples uno (chocolates, ver un programa de televisión, salir con amigos, etc.). Date un tiempo para detenerte y disfrutar de tus logros, valora tu propio esfuerzo antes de empezar a pensar en el siguiente objetivo.


Publicado el Miércoles 28 de Octubre de 2009, por Mónica López
Fuente
http://www.sanarte.cl/

lunes, 7 de junio de 2010

Los hábitos de estudio

Reflexiones desde la práctica docente sobre las claves para el éxito escolar y el aprendizaje

Desde la perspectiva sociocultural del conocimiento se ha estudiado la importancia de la organización y planificación del estudio personal como estrategia de aprender a pensar desde edades tempranas. En la presente experiencia se aborda esta cuestión desde la perspectiva del ejercicio docente y a la luz de las estrategias de aprendizaje y estudio más recientes.


El hábito de estudio personal implica (Monereo, 1993) el empleo de estrategias relacionadas con la organización, planificación y autoevaluación del conocimiento; por ello, es la mejor clave del éxito escolar, ya que ayuda al alumno, desde los primeros niveles de Educación Primaria, a pensar y desarrollar estrategias de aprender a aprender, que le permitirán en la edad adolescente desarrollar el pensamiento lógico-deductivo.



Desde la perspectiva de Aprendizaje Mediado (Feuerstein, 1989) el alumno, es un sujeto que necesita ser mediado y motivado en su aprendizaje. Así, los hábitos de estudios son un puente hacia el éxito escolar, son procedimientos y estrategias que le permitirán ser más autónomo y ejecutar el trabajo al máximo de sus potencialidades personales. Por ello, desde edades tempranas se han de enseñar a aprender estrategias que ayuden al alumno a planificar dentro y fuera del centro educativo el estudio, dándole la importancia que este requiere. La enseñanza de estrategias y procedimientos de enseñar a pensar, irá acompañada de valores como la constancia, el esfuerzo, el orden y las destrezas relacionadas con el empleo de la agenda o la planificación mediante un horario de trabajo.



Es importante, considerar que el infante mejora notablemente su rendimiento académico, cuando aprende de forma estratégica, afronta mejor la planificación de las diferentes áreas de estudio y consigue entender, motivarse y organizarse de forma autónoma. Esto le ayudará a adquirir otras estrategias no sólo cognitivas, sino también metacognitivas, que son importantes en la edad adolescente, por la autoevaluación, motivación y planificación del estudio, acercando al alumno al verdadero aprendizaje constructivo y significativo y al desarrollo de su potencial de aprendizaje.


Orientaciones desde la práctica educativa


Es importante desarrollar buenas estrategias de estudio desde edades tempranas. Para lograrlo es necesario un cierto entrenamiento en estas técnicas para desarrollar las habilidades intelectuales correspondientes.


Algunas de las orientaciones y estrategias específicas que pueden ayudar para ser aplicadas en el trabajo dentro y fuera del aula, son las siguientes:
* Estudiar no requiere sólo leer y releer los temas hasta memorizarlos.
* La base de todo estudio es comprender un tema o problema. Para lograr esta comprensión los pedagogos preferimos las técnicas activas, que obligan al alumno a enfrentarse con un tema, diseccionarlo y relacionar cada una de sus partes, en un trabajo de reelaboración.
* Comprender implica supervisar lo estudiado, de forma que el alumno le dé sentido a lo aprende, poniendo en relación lo que va aprendiendo en diferentes áreas de aprendizaje con momentos de su vida cotidiana, de forma que esto tenga un verdadero sentido para él.
* Entender implica pensar; pensar en cómo estoy aprendiendo, de forma que se despierte en el alumno no sólo su curiosidad, sino también su inquietud por la superación personal, que desde la revisión y la autoevaluación, ayudarán a centrar su atención y a marcar un objetivo a alcanzar en su aprendizaje.
* Estudiar es planificar de forma ordenada el trabajo guiándolo hacia el objetivo del éxito, estudiando las materias más complejas o con dificultades y terminando el día con las más fáciles, en forma de refuerzo directo.
* Estudiar es motivación, ya que requiere verificar desde la práctica lo aprendido. El éxito es la mejor herramienta de motivación personal, por ello, la evaluación sistemática ayuda a la autoevaluación personal y a mejorar las estrategias de los alumnos.


Desde este esquema se concluye que el éxito en el aprendizaje no sólo se logra en el aula ordinaria con el éxito individual, sino cuando hacemos entender a nuestros alumnos, que su éxito comienza con y por el grupo, de forma que todos los alumnos con y sin dificultades de aprendizaje, colaboren en la consecución de una misma meta: "El proceso de maduración socio-personal".


El éxito académico debe ser entendido como el resultado de un trabajo bien pensado, planificado, verificado en la práctica, en el que el alumno se sienta partícipe, motivado y autoevalúe, como forma de superación personal y grupal.


Conclusiones finales


En el estudio es importante, emplear organizadores expositivos y comparativos en la presentación de cada unidad didáctica, desde la evaluación diagnóstica de conocimientos previos, hasta el aprendizaje procedimental de estrategias como: subrayado, mapa conceptual, esquemas y marcos de contenidos, que incluyan finalmente una autoevaluación de conocimientos, como forma de verificar desde la práctica lo aprendido.


Los hábitos de estudio mejoran el rendimiento de los alumnos con y sin dificultades para aprender. Para ello es necesario, centrar el estudio de los alumnos desarrollando una técnica y una actitud adecuada, de forma que se fomente en el alumno el sentido de responsabilidad, constancia, organización, paciencia y empleo de estrategias para alcanzar el éxito escolar.


El tiempo de estudio es un tiempo de calidad personal, que beneficia no sólo el desarrollo intelectual, sino también el crecimiento socio-personal, facilitando el proceso de maduración, de autonomía y de construcción de una personalidad más fuerte. El alumno será capaz de ser independiente, no dependiente, esforzarse y aprender a confiar en su potencial de aprendizaje, lo que le permitirá descubrir en él su mejor tesoro, lo que es capaz de hacer por sí mismo, crecer en conocimientos, emociones, actitudes y valores personales.


Por tanto, el éxito no sólo depende del contexto, del método o del clima escolar, sino de la actitud con la que el alumno sea capaz de afrontar este proceso, de forma que sea entendido por él, como un proceso de crecimiento personal importante y necesario.


 


María del Carmen Girón Calero
Licenciada en Psicopedagogía


Revista Comunidad escolar


http://comunidadescolar.educacion.es

domingo, 30 de mayo de 2010

El vínculo entre padres y maestros

Resumen de lo discutido en el foro sobre el vínculo entre padres y maestros, organizado por Educared.

La propuesta de Entre Padres al abrir este foro fue reflexionar sobre la relación familia-escuela pero haciendo foco en testimonios y experiencias.
Durante el intercambio, se contó con la contribución de Rolando Martiñá que intervino en el diálogo con los usuarios expresando sus ideas y respondiendo a algunos de los mensajes posteados.


La propuesta de este foro fue plantear el tema a los usuarios y haciendo hincapié en aspectos prácticos y experiencias concretas enriquecer la reflexión acerca de esta relación tan fundamental para el desarrollo de nuestros hijos.


A lo largo del diálogo se han expresado opiniones, dudas, y también algunas propuestas.
Los temas más abordados fueron: i) la falta de confianza existente y la necesidad de reestablecerla y ii) las diferentes modalidades que va adquiriendo el vínculo entre padres y maestros en los distintos niveles del sistema.


Con respecto al primer punto se expresó que existe desconfianza mutua y que la misma "paraliza, entorpece y deforma las relaciones" como asegura Moninillo. También sugiere que, según su experiencia, es muy común "reaccionar sin tener la información correcta".


En este sentido Rolando Martiñá coincide al expresar que "damos por supuesta la mala intención el otro o al afán de abuso". Según Martiñá, esto supone una actitud cultural básica que debemos revisar y que "no hay sociedad democrática posible, si no se logra elaborar una confianza básica en el otro".


Asimismo sostiene que como ambas instituciones, familia y escuela, se encuentran ligadas por una tarea común es necesario "crear vínculos de confianza básica".


En relación al segundo, las diferentes modalidades del vínculo, se evidencia coincidencia respecto del interés y la intensidad que va adquiriendo. Cuanto más pequeños son los chicos, mayor interés y a medida que se avanza en los niveles del sistema la relación se va desdibujando o perdiendo. Pareciera, según las expresiones de los usuarios que, cuando se trata del jardín de infantes, la actitud de los padres y de las familias es más condescendiente con todo lo que se hace y vivencia en el jardín. Los padres se acercan más, participan y se interesan por las actividades. Pero, ya en la primaria la actitud cambia, y los docentes son constantemente evaluados por los padres.


En la mima línea, Adriana considera que "a partir del ingreso a E.G.B. ese vínculo va desapareciendo, y ni hablar cuando el chico llega a Polimodal".


En ocasiones se responsabiliza a los padres como por ejemplo cuando se comenta que generalmente el papá va a la escuela a la defensiva. O cuando en su mensaje Susana dice que "Muchos padres en lugar de seguir junto a la escuela para poder acompañar a su hijo se enfrentan a ella". Para otros usuarios la responsabilidad mayor recae sobre la escuela.



Susana, afirma por ejemplo, que "La escuela debe poner energía en recuperar la confianza que antes tenía... pero también los padres tienen que estar más cerca de la escuela".


También se hicieron algunas propuestas basadas en experiencias reales. Por ejemplo, Karim cuenta que para ella el cuaderno de comunicaciones resulta muy práctico en los primeros años escolares y también expresa que "le resulta mucho ir a buscar a su hijo al colegio porque siempre está con la maestra que los acompaña" hasta la puerta y puede dialogar con ella.


Fernanda, a su vez, postula que es fundamental establecer la comunicación y para eso propone conocer "…cuáles son los canales o situaciones que propone la escuela para dialogar y luego aprovechar esos espacios. Si hay cooperadora, será a través de la misma. Si se organizan eventos, el acercamiento se puede producir por ese medio. Sino será el cuaderno de comunicaciones, reuniones, etc."


Susana también invita a "Concurrir seguido, participar de eventos, hablar con diariamente con los hijos sobre lo que hace en la escuela, mirar sus cuadernos, enviar notas no sólo cuando tiene que quejarse!"


Finalmente, Diego, cerrando el debate, propone a los padres dejar de lado las demandas y las críticas poco constructivas y comenzar a acercarse a los maestros con otra actitud, que resume de la siguiente manera: … "Hola, soy el padre/madre de ese chico, me doy cuenta de que soy responsable por él y sé que escasean los recursos, ¿cómo puedo ayudarlos a educarlo?"


 


Fuente

http://www.educared.org.ar/


 


 

domingo, 23 de mayo de 2010

Los referentes de nuestros hijos

Los referentes iniciales de nuestros hijos somos nosotros, los padres. Sin embargo llega un momento de la vida en que perdemos la exclusividad y debemos "compartir" ese rol con muchos otros. Dilemas, dificultades y oportunidades de un momento indispensable en la vida de las nuevas generaciones.

"Dov´è mio figlio?, più non lo vedo…" (dónde está mi hijo, no lo veo más) canta desgarrado en el final de "La Traviata" el Sr. Germont, refiriéndose a su atribulado hijo Alfredo que ha tenido una conducta indigna respecto de su amante Violetta. Desde el principio de los tiempos, la mitología y el arte han provisto innumerables ejemplos de esa cuestión, tan típicamente humana, arraigada en la necesidad de los padres de verse reflejados en sus hijos y de éstos de sentirse reconocidos por sus padres. Y esta necesidad recíproca, suele satisfacerse, en una medida u otra, a través del proceso que llamamos identificación.

A este proceso, que opera a través de vínculos con personas significativas - en especial los padres - a los que se suele llamar modelos de identificación, lo represento habitualmente con dos imágenes:


 La de la construcción de una casa propia con materiales provistos y fabricados por otros. En la que uno es a la vez arquitecto e ingeniero. La sueña, la imagina, la diseña y luego va tomando decisiones para superar los desafíos de la concreción material.


 La del crucigrama, compuesto por palabras verticales y horizontales, las que vienen de "arriba", de los adultos, y las que vienen del llano, de los pares. Esas palabras se combinan e influyen de diferentes maneras. A veces tienen partes en común, a veces, no. Pero todas contribuyen a completar el cuadro y a enriquecer el lenguaje. Ninguna persona nombra el mundo exactamente como sus padres, pero ninguna lo hace tampoco de un modo totalmente distinto.  



Idealmente hablando, este proceso culmina - nunca definitiva ni absolutamente – durante los años de adolescencia, donde lo que había ido ocurriendo de modo bastante poco conciente, se vuelve conciente y la búsqueda de modelos se amplía y diversifica, yendo mucho más allá de los personajes familiares o cercanos. Es por eso que – entre otras cosas – esta etapa es particularmente conflictiva, ya que tales modelos no siempre son positivos, ni consistentes, ni congruentes entre sí. Así y todo, la mayoría de la gente se las arregla para construir esa prodigiosa síntesis propia que llamamos identidad. Ese sentido de mismidad en el tiempo y en el espacio que hace a las personas únicas e irrepetibles, a la vez que semejantes.
 
En estos tiempos, las cosas se complican, porque, como dice Peter Senge en "La quinta disciplina"… "hoy la Humanidad crea más información de la que puede absorber, alienta mayor interdependencia de la que se puede administrar e impulsa cambios con una celeridad muy difícil de seguir". Esto en sí mismo, no es ni malo ni bueno, simplemente es, porque se debe a un movimiento de búsqueda y apertura que siempre existió, pero que, en virtud del acelerado desarrollo tecnológico del último siglo, ha tomado un ritmo vertiginoso y complejizante.

Hay más de todo. De lo bueno y de lo malo. Hay más basura, porque el menú es más amplio. Hay más mercado – para bien y para mal, para medicamentos que curan cáncer y para pornografía  – porque la feria mensual del Medioevo (donde también pasaba "de todo"), se transformó en un intercambio de 24 (horas) x 7 (días) x 52 (semanas). Por tanto, también hay más probables modelos de identificación, más palabras, verticales y horizontales: deportistas, artistas, líderes políticos y sociales, tribus urbanas, gurúes, reyes de la moda, etc.) Todos ellos puestos al alcance por la poderosa influencia de los medios masivos.

A veces los chicos corren realmente riesgo, y a veces, los adultos no los entienden. Y a menudo, ambas cosas a la vez. Dos de las hambres básicas del hombre: la de estructura y la de novedad, han alterado su balance histórico: hoy la segunda parece ir ganándole la batalla a la primera. Pero como es imposible volver al predominio que durante siglos tuvo la estructura, con su orden incuestionable, su estabilidad transgeneracional, sus costumbres arraigadas, y también sus rigideces, sus mandatos inamovibles, sus hij@s desheredad@s, sus padres terribles y sus madres ocultas, se tratará de ir logrando nuevos equilibrios, también en esto de que los padres - y adultos en general -  encuentren una nueva manera de mantener la necesaria asimetría con los jóvenes, sin pretender que renuncien al tiempo que les tocó vivir.

Van algunas sugerencias, implícitas en tres anécdotas, las dos primeras vividas por el autor:


1. Durante una Jornada del Proyecto Lusida, de lucha contra el SIDA (Ministerios de Salud y Educación, 1998/2000), surgió la pregunta sobre cómo hablarles a los hijos del tema. Mi comentario fue: "es que hay que venir hablando, es claro que es muy difícil hablar de repente de sexo y muerte, si no se habló nunca antes de amor y vida…" (Clave: hay que venir hablando, no hay por qué renunciar a nuestras "palabras verticales", aunque parezcan caer en saco roto…Y hay que dar el ejemplo).


2. De visita en Londres, pregunto a mi anfitriona las razones de ese increíble césped que se ve por todas partes. Me responde: "es simple: se aprovecha el clima propicio, se prepara la tierra, se elige una buena semilla, se la siembra y se la cuida… durante trescientos años." (Clave: hay que aprovechar las oportunidades, hay que trabajar mucho; hay que estar atento, hay que saber elegir, y no hay que dejar de cuidar… nunca).


3. Un abuelo indigena cuenta a sus nietos que, desde que nacemos y por el resto de nuestras vidas, dos lobos luchan en nuestro interior: uno noble y sabio y uno mezquino y ruin. Uno de los chicos pregunta: ¿Y quién gana? Y el abuelo responde: "el que alimentamos" (Clave: la mejor manera de contrarrestar lo malo es alimentar lo bueno).



 


Lic. Rolando Martiñá*


*Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y Educar", Bonum, 2006 y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007. Mail de contacto: rmartina@fibertel.com.ar


 


 

sábado, 15 de mayo de 2010

Fracaso escolar

Dialogar, la mejor solución.

"Sabemos que el fracaso escolar es difícil de comprender y definir porque no es un fenómeno natural, sino producido por las condiciones de interacción entre la propuesta de enseñanza, la apropiación de los aprendizajes por parte de los alumnos, los modos de enseñar y de evaluar, y aspectos contextuales, escolares y familiares."

"El espacio escolar es el primer espacio institucional donde el niño participa sistemáticamente y se encuentra con pares que tienen características similares y diferentes a él, como niño y como alumno".

"Es importante habilitar un espacio de diálogo para poder hablar sobre qué le pasa al niño frente a lo que dicen sobre él, no sólo e las cualidades menos agradables, también en aquellas donde la valoración es alta."

"La entrevista con el maestro o directivo, puede generar posibilidades de reflexión por parte de los educadores sobre sus prácticas, asumiendo que pueden tener errores y presentando otras alternativas para superar la tensión producida; pero también encontramos que otros prefieren volcar la problemática en el niño o su familia, no involucrándose en la situación… Muchas veces la tensión generada entre los adultos no favorece el avance en el aprendizaje del niño…"


Imposible no acordar con esta aguda descripción del problema.

Sin embargo, queremos focalizar en una recomendación que se reitera de diferentes formas, como la clave para resolver estas complejas cuestiones: el diálogo.

Al llegar a este punto, últimamente suele asaltarme la misma preocupación, sea o no el ámbito educativo al que se refiera: con el "diálogo" pasa como con la paz, todos dicen quererla y necesitarla, pero siempre hay alguna guerra. ¿Qué es lo que pasa? ¿Es mera hipocresía de los actores sociales o nos estamos salteando la consideración de algunos requisitos previos al diálogo sobre el contenido de que se trate? Porque, en verdad, uno podría pensar que si los niños estuvieran en manos de adultos capaces de dialogar sinceramente, asumir las respectivas responsabilidades y disponerse con madurez a un trabajo conjunto, prácticamente no habría, salvo excepciones, fracaso escolar, propiamente dicho. Veamos si hay algo más descartada, en principio, la hipótesis de la hipocresía generalizada.

Como cualquier otra interacción entre personas, para que sea posible, hay que querer que ocurra. A veces pasamos rápidamente por alto que hay personas que no quieren dialogar. Por diversas razones, a veces difíciles de explicar desde la lógica, pero con seguras raíces psicològicas. Quieren imponer, evitar, derrotar, manipular, etc. Y, como dijo no hace mucho un importante líder político: "yo estoy dispuesto a extender mi mano, si el otro abre su puño…" Muchos conflictos entre las personas tienen que ver con pretender que dialogue el que no está dispuesto a hacerlo, (o, a la inversa, no darle la oportunidad al que sí está dispuesto). Sería entonces importante entrenarnos en la destreza para distinguir una cosa de otra. Y en estrategias para hablar, antes que de ninguna otra cosa, de la negativa a hablar. 

Para que un niño crezca razonablemente bien, se requiere que se produzcan tres alianzas:


  • la alianza entre dos individuos, con distintas historias y características, provenientes de diferentes familias, para constituirse en pareja.

  • La alianza entre esa pareja y los hijos que decidan tener para constituirse en familia.

  • La alianza como familia, con lo extrafamiliar, con otras instituciones especialmente la escuela (en la que convergen a la vez innumerables representantes de familias diversas de alumnos y de docentes).


Estas alianzas, si bien se suceden en el tiempo, no lo hacen ni armónica ni ordenadamente, por lo cual, cuando se está tratando de resolver la tercera, a menudo hay aún escaramuzas cuando no verdaderas batallas respecto de las otras dos. Y, por ende, cuando el niño entra a la escuela (y con él de algún modo su familia toda) lo hacen con todo eso encima. Y con las enormes expectativas que todos los padres proyectamos por infinitas razones sobre nuestros hijos. Unos más y otros menos, pero siempre.

La escuela, por su parte, tampoco es un ente monolítico, coherente y totalmente racional en sus decisiones. Porque debe conciliar, también, a su modo, diversas alianzas. El personal directivo entre sí con los docentes, con las autoridades del sistema, con los muy diversos padres y madres, con los alumnos, con el personal administrativo, con los gremios, etc. etc. Cada sector con sus "razones" y sus cuestiones no resueltas.

Tales cuestiones "no resueltas" hacen que mucha gente se instale en lo que ha dado en conceptualizarse últimamente como "Síndrome de enojo crónico" (SEC). No es gente "que se enoja" por algo sino que "está enojada", "vive enojada", y por tanto descarga ese enojo donde puede y cuando puede. Y suele comportarse como el escorpión de la fábula que, alentado por la ingenua y "racional" rana, se hunde él mismo por no poder "dejar de ser quien es"…

Un terapeuta solía preguntar a sus pacientes enredados en esos "juegos de suma cero", donde la ganancia de uno es la derrota del otro: "¿vos querés tener razón o ser feliz?" Y a veces esa sola pregunta les hacia replantear años enteros de sus vidas.  A su vez, el poeta T.S. Eliot hace decir a un personaje de su obra "The cocktail party" que "mucho del daño que se hace es porque la gente quiere sentirse importante". Y cuando ese afán, por diversas razones, es muy acuciante, mucha gente se embarca en relaciones interpersonales en las que no prima el deseo de coordinar intereses, sino el de confrontar posiciones. Y por supuesto, imponer la suya.

La comunicación es un arte, y la negociación también. Y ni la mayoría de los padres ni la mayoría de los maestros han sido entrenados en ellos. Crear un clima y a la vez un marco normativo adecuado para que el tan mentado diálogo no sólo sea posible, sino también eficaz, es un prerrequisito ineludible. Establecer, por ejemplo, de qué vamos a hablar, cómo, cuándo, dónde, y también, de qué no vamos a hablar, y por qué…etc., etc.

El clima tiene que ver con el bienestar mínimo de los participantes, y la normativa, con el sentido del encuentro. Sin tener eso en cuenta lo que habrá no será diálogo sino ruido y desorden. Más aún en condiciones como las actuales en las que en nuestro ámbito social se ha instalado muy fuertemente una especie de "cultura de la acción directa" basada en el descrédito bastante generalizado de las instituciones mediatizadoras. La paradoja parece ser: "si no hago ruido no me escuchan, pero si lo hago sólo se escucha el ruido".

Es claro que estas precisiones no van dirigidas a minimizar las posibilidades y méritos del diálogo como herramienta, pero si a ubicarlo como algo que hay que aprender a usar. A conciencia de que es difícil, y que así como la libertad de expresión es poder decir aún lo que el otro preferiría no oír, escuchar, estrictamente hablando, es estar dispuesto a oír lo que preferiríamos que nadie nos dijera. Y eso, requiere ciertas condiciones personales e institucionales. Condiciones que se construyen, que se elaboran, que se aprenden. Condiciones vinculadas a la metacomunicaciòn, o sea, a pensar sobre como pensamos y a hablar sobre cómo hablamos.

En ese sentido, desde las escuelas sería deseable que se hiciera llegar a las familias mensajes destinados a generar el mayor bienestar posible y a esclarecer al máximo el sentido, tan complejo y trabajoso del vínculo que inevitablemente los une.

                                                               Lic. Rolando Martiñá*
Para profundizar:
Martiñá, Rolando: "La comunicación con los padres", Troquel, 2007.  
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(*) Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y Educar", Bonum, 2006 y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007. Mail de contacto: rmartina@fibertel.com.ar

martes, 4 de mayo de 2010

COMO ESTUDIAR CON EXITO

COMO ESTUDIAR CON EXITO
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LA BUENA FORMA FISICA, PRIMERA CONDICION El estudio o trabajo intelectual es una actividad psíquica, y como tal está condicionada a la buena condición física.
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SUGERENCIAS PARA DESCANSAR En las siguientes sugerencias la labor de los padres es fundamental. Ya que son ellos quienes deben propiciar el mejor ambiente para poder rendir mejor académicamente. Recuerde usted es el padre no el “amigo buena onda”
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SUGERENCIAS PARA DESCANSAR Nuestros hijos deberán dormir de 8 a 10 horas diarias. Cantidad no es sinónimo de calidad. Antes de dormir, no llevar los problemas personales ni las preocupaciones académicas a la cama. (hay horarios para tratar los problemas)
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SUGERENCIAS PARA DESCANSAR Suprimir o reducir lo que más se pueda los alimentos excitantes, como el alcohol, café, chocolate. Cenar temprano y algo ligero y de fácil digestión. No usar jamás sedantes o somníferos salvo en casos muy excepcionales. (médico)
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SUGERENCIAS PARA DESCANSAR Caminar antes de dormir. (PC directo a la cama NO!!!) Habitación bien ventilada Levantarse con tiempo para desayunar y preparar sus cosas. Marcarse una hora para dormir fija y no variarla por la TV








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ALIMENTACION RACIONAL Una alimentación equilibrada es algo fundamental que los padres siempre deben tener en cuenta. Es muy importante. “Desayunar como rey, almorzar como príncipe, once como pueblerino y cenar como mendigo”
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EJERCICIO FISICO Para mantener una buena forma física tanto corporal como intelectual, nada mejor que practicar el ejercicio físico de forma habitual. La actividad debe ser acorde a su edad y a sus posibilidades. Controlar TV y PC
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HIGIENE MENTAL Y PSIQUICA, SEGUNDA CONDICION El rendimiento escolar se ve afectado por la forma mental, psíquica y afectiva en que se encuentra habitualmente el estudiante. Como padres pueden influir notablemente en la motivación o en la desmotivación, en el agrado o desagrado, en el interés y deseos de aprender o en la ansiedad y rechazo, antes y durante el estudio.
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CLAVES DE LA SALUD MENTAL Buen nivel de autoestima (real) Entusiasmo y ausencia de complejos Comprensivo hacia los demás (empatía) Ni agresivo ni egoísta
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CLAVES DE LA SALUD MENTAL Todas las claves mencionadas anteriormente están en función del grado de interacción personal, familiar, escolar y social adquirido por el estudiante
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LA PUESTA A PUNTO Marcarse una meta en común (factible) Largo y corto plazo (Ojo con la fatiga) Conocerse y aceptarse, con posibilidades y capacidades reales y con limitancias y deficiencias.
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LA PUESTA A PUNTO Asumir equivocaciones, fallos y frustraciones. El camino al éxito esta detrás de un montón de obstáculos enormes pero a la vez pequeños. Rodearse de amigos estudiosos, sensatos y maduros (No por interés o por aceptación)
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LA INFLUENCIA DEL ENTORNO TERCERA CONDICION El entorno es fundamental para obtener un buen rendimiento y la labor de los padres de ofrecerlo es vital. No se trata de piezas de lujo, ni PC de ultima generación.
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COMPARTIR LA HABITACION Quizás la realidad genérica de todos los hogares. Lo mejor es adaptarse a la realidad de cada uno. Lo vital es que cada hermano tenga un espacio apropiado
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COMPARTIR LA HABITACION Recordar que por falta de espacios físicos adecuados, la biblioteca del Colegio o la casa de algún familiar puede darnos la solución. SILENCIO. El ruido siempre tiene efectos siempre negativos. Es labor del hogar el acuerdo de silencio. Voces, radio, aspiradoras y todo que ofrezca distraccion
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COMPARTIR LA HABITACION La música no es para nada recomendable, así que cuidado con los audífonos ocultos.
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TEMPERATURA E ILUMINACION Lo ideal es de 17 a 22 grados. El frío excesivo nos produce inquietud y nerviosismo, impidiendo la concentración mental necesaria, y el calor invita a la inactividad, la somnolencia, el desinterés y la falta de fijación. Lo ideal es luz natural, si no algo que no llegue directamente a los ojos. Se recomiendan esas lamparas flexibles con luz día (azulinas) de 60 W.
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MOBILIARIO MINIMO Una buena mesa o escritorio, una silla cómoda. Por calidad aquí se refiere que los tamaños sean adecuados para la estatura de sus hijos y que no se transfiera a posiciones posturales viciadas. No estudiar en cama, acostado o mal sentado
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PUNTOS IMPORTANTES Recuerde, las reglas deben estar siempre claras Usted es el mejor ejemplo La flexibilidad es una buena herramienta Ayude a su hijo pero no haga todo por su hijo (“Dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá todos los días”) Disponga un ambiente grato en el hogar, tanto para estudiar como para convivir Su hija no es solo nota. Tiene sueños, pololo, amigos, miedos y muchas, pero muchas dudas. De pequeñas responsabilidades a sus hijos El miedo no sirve para educar, la confianza si. Cuidado con los refuerzos materiales por notas No haga comparaciones frente a sus hijos, ellos son esponja de sus adjetivos.
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¡MANOS A LA OBRA!

domingo, 25 de abril de 2010

La comunicación familia escuela


Muy interesante trabajo, que trata sobre la entrevista del tutor del establecimiento con los padres de familia. Comunicación verbal, no verbal y contexto.


Es un video didáctico sobre habilidades comunicativas, donde se destacan tres formas de abordar la comunicación:
Modelo de comunicación agresivo
Modelo de comunicación inhibido
Modelo de comunicación asertivo


Considero que la buena relación entre la familia y la escuela, es condición imprescindible para encontrar el camino de la calidad educativa, y para ello la función del tutor es de vital importancia.



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