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domingo, 4 de octubre de 2015

¿Calidad de la educación o educación con calidad?

Desde este blog siempre hemos considerado que es necesaria una discusión sobre qué escuela queremos, y eso lleva consigo una idea del significado de “Calidad educativa”. En esta publicación, el autor hace un interesante aporte para ayudarnos en el debate.


Durante las últimas décadas, en América Latina se ha hecho cada vez más usual hablar del tema -calidad - dentro del lenguaje educativo, por considerar que las connotaciones del tema conllevan implicaciones de orden ideológico y práctico en la orientación de los procesos que relacionan con la educación, planteamos la necesidad de un amplio debate teorfco que permita por lo menos, establecer la validez del término en sus respectivos

Las repetidas referencias a la calidad en términos de carencias o deficiencias y como consecuencia de estados de crisis, han generado diversos puntos de vista sobre la calidad de la educación, los cuales justifican el desarrollo de investigaciones que aporten nuevos elementos teóricos y alternativas metodológicas para comprender el tema en cuestión,

La consideración de la calidad en su sentido más genérico, como “conjunto de cualidades que constituyen la manera de ser de alguien o de algo", permite concluir de entrada que cuando se habla de calidad de la educación, la connotación será diferente a objetos de otra especie.

Al parecer, las confusiones en tomo a los objetos educativos, han conllevado interpretaciones que se han limitado a considerar segmentadamente la educación o que han procurado identificarla con otro tipo de procesos donde es posible un registro más cuantitativo, como en el caso de la producción Industrial.

En el primer caso, son comunes las referencias a la calidad de la educación en términos de rendimiento, insuficiencia o carencia de recursos, deserción y cobertura, entre otros, En el segundo caso, se alude a estándares, niveles, optimización, o eficiencia con respecto a una mercancía.

Asumiendo una connotación de la calidad como “lo mejor”, habría que decir que con respecto a la educación se debe entender desde una perspectiva eminentemente histórica y social, por lo tanto, será comparable en términos de espacio, tiempo, modalidad, metodología y según características socio-culturales, definiendo el concepto en su especificidad, habrá que referir calidades diferentes para la educación básica secundaria, la educación media vocacional o educación superior; para la educación de la década de los setentas y la de los ochentas: para la educación metropolitana y la educación de la provincia.

De lo anterior se infiere que admitimos una calidad “de por sí” para la educación, Razón por la cual creemos que es una tautología hablar de calidad de la educación.

Al considerar lo social como referente al análisis de Ia calidad, nos identificamos con el investigador Ángel Facundo en que este es un concepto esencialmente comunitario, el cual presenta a su vez relaciones con el concepto de necesidad social, Por esta razón consideramos que es válido un enfoque evaluativo en la Investigación de la calidad de la educación, puesto que adquieren sentido las opiniones y percepciones de los diversos agentes que tienen que ver con lo educativo ya que, si una educación satisface el mínimo de necesidades sociales sobre el cual hay consenso entre los diferentes grupos, clases, estratos, etc., entonces merece ser considerado de calidad, Según la cuantía de la satisfacción será el nivel de calidad superior o inferior.

Por otra parte, si se torna La calidad desde la idea de “lo mejor”, en el a la noción de calidad total, valdría la pena incluir los conceptos de educación pertinente y de calidad de vida, puesto que tienen que ver con la satisfacción de necesidades de grupos mayoritarios de la población.

Relacionando brevemente  la educación como referente para el análisis de la calidad, diríamos que lo cualitativo no lo entendernos en contraposición de lo cuantitativo, por el contrario, asumimos que en una connotación de la calidad intervienen consideraciones de orden cuantitativo, sin ser estas las que primen en la determinación de la calidad de La educación.

En este sentido acogemos el criterio de calidad propuesto por Antanas Mockus cuando plantea que  la calidad de la educación debe ser juzgada más como calidad dc una praxis que como calidad de una producción.

Por lo indicado, los criterios de calidad no solamente la circunscribirán al interior de La Institución escolar. Ella tiene en cuenta su entorno social, razón por la cual tiene sentido hablar de educación pertinente, entendida como aquella que posee calidad de pertenecer a un contexto socio-cultural determinado. También en estos términos, adquiere vigencia la posición del Movimiento Pedagógico cuando plantea que el reto de la educación contemporánea, en torno a La calidad de la educación, debe centrarse en establecer un sistema escolar que responda efectivamente a las aspiraciones de progreso y bienestar de la inmensa mayoría de la población (Congreso Pedagógico Nacional, 1987).

Los planteamientos anteriores insinúan una toma de posición frente a la calidad como un gran propósito, Por lo tanto, privilegiando La idea de una educación con calidad, por encima de cualquiera otra consideración, Asumirlo de esta manera presupone, ante todo, precisar el concepto de educación según las condiciones concretas de la realidad que se analiza, permite además, una operacionalización dcl concepto en la práctica, de manera que pueda constituirse en un proyecto real en lo pedagógico y en lo comunitario, y obviamente, involucrando lo participativo

Entendida en los términos anteriores, la calidad se convierte en un problema de sentido para los actores participantes en dicho proceso, puesto que, corno dice AntanHs Mockus, “una praxis escolar en la que no haya comunicación, o en la que esta no tenga suficiente sentido para unos y otros, donde no se busquen y no se encuentren vínculos significativos entre la vida y el libro, la vida y la escritura, no es definitivamente, desde nuestro punto de vista, una praxis escolar que pueda considerarse de calidad” (Educación y Cultura, octubre dc 1987). Así pues, como gran propósito y proyecto concertado, la búsqueda de una educación con calidad compromete a toda la comunidad, puesto que sólo la acción de esta garantiza que la educación sea propiciadora de sensación de segundad y de realización social, que se concretice y ejecute como derecho, que llene expectativas presentes v futuras y posea los recursos necesarios. En síntesis que se convierta en un espacio real para la realización de la democracia.

Autor
Rodrigo Jaramillo Roldán

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Ayuda Internet a la educación de nuestros hijos?


La aparición de Internet es fuente de fenómenos complejos, con muchos aspectos a considerar. Se trata de un elemento constitutivo en la llamada “Sociedad de la información” ¿Cuáles son las claves de este tipo de sociedades?  ¿Qué aporta Internet al individuo? ¿Cuál es el rol recomendable de los padres?  ¿Qué debilidades tiene Internet? ¿Cómo prevenir un mal uso?


    Sabemos que Internet es una gran red mundial de ordenadores, una red de redes que permite establecer una comunicación inmediata con cualquier parte del mundo a través del ordenador, para obtener información sobre un tema concreto en forma de texto, vídeo, audio e imagen fija a precio de llamada local. Permite establecer vínculos comunicativos con millones de personas de todo el mundo.

    Las estadísticas muestran que tan sólo un 28% de los padres en la Unión Europea saben utilizar o moverse por la red. Para una navegación segura de los menores es necesario que los padres conozcan el medio, tener conciencia de los beneficios que tiene Internet y de los riesgos que conlleva para que podamos darles a nuestros hijos buenos consejos de utilización del mismo.

    España ha elaborado una iniciativa denominada Info XXI. Una sociedad de la Información para todos, destinada a acercar la Sociedad de la Información a todos. Este proyecto está motivado por el reconocimiento de la importancia que tiene el desarrollo de las tecnologías de la información en un país. Debemos saber que se establecen diez claves para la sociedad de la información que pretenden generalizar el uso de las Tecnologías y son las siguientes:

·      Una sociedad de la Información para todos.
·      Una Sociedad volcada en la educación y en la creación de empleo.
·      Unas infraestructuras y un marco legal adecuados para impulsar el desarrollo de la economía digital.
·      Una Sociedad que promueve su cultura.
·      Una Sociedad con mejor calidad de vida y más solidaria
·      Una Sociedad innovadora que facilite el desarrollo de nuevos negocios y nuevas industrias.
·      Una Sociedad más presente en el mercado global.
·      Una Administración transparente y centrada en el ciudadano.
·      Una Sociedad con un tejido empresarial potente.
·      Una Sociedad más vertebrada.
·
¿Qué aporta Internet al individuo?
    En todo este marco europeo Internet resulta muy ventajosa para facilitar la comunicación pues no sólo resulta más barata que cualquier otro medio al alcance de cualquiera, sino que además la capacidad de integración y reutilización de los materiales es muy superior a cualquier medio clásico. José Antonio Millán nos aporta algunas de las ventajas que Internet ofrece al individuo y son:
·      Gran cantidad de información.
·      Como no toda es de contenido educativo o útil, el chico tiene la oportunidad de desarrollar criterios para escoger. Se potencia así su espíritu crítico.
·      Hace mucho más atractiva la presentación de los contenidos.
·      Motiva su trabajo gracias a las posibilidades técnicas que ofrece, integrando sonido, imagen, texto, gráficos y animación.
·      Fomenta el trabajo en colaboración. Los chicos -cuando están en su centro educativo con otros compañeros- se organizan para buscar la información y deciden cuál es la más valiosa tras una puesta en común, donde aprenden a respetar la opinión de los demás. Con este aprendizaje, los estudiantes adquieren hábitos y destrezas de cooperación, fundamentales en la vida contemporánea.
·      Posibilita el acceso a la diversidad y permite llegar a cualquier pueblo y conocer su historia, forma de pensar, etc.
·      Facilita un acercamiento interdisciplinar e intercultural a los temas que se estudian.
·      Despierta su interés al permitir comparar sus prácticas y trabajos con compañeros de otros países y debatir tanto los procesos seguidos como las conclusiones alcanzadas. Esto, además, fomenta el estudio de otros idiomas.
·      En Internet, todos encuentran recursos que les sirven de apoyo como diccionarios, archivos e incluso juegos didácticos. Por otro lado, se pueden visitar desde cualquier parte los mejores museos y bibliotecas.

El papel de los padres
    Los padres deben asumir el papel de conductores de sus hijos. Navegar junto a ellos puede ser muy útil para guiarles y ver qué les interesa y gusta más. Los padres son los primeros responsables sobre lo que ven sus hijos "on line"

    La mejor manera de asegurar que tus hijos tengan experiencias positivas al hacer uso de los servicios en línea es interesarse por lo que hacen. Una forma de hacer esto es pasar tiempo con ellos mientras están usándolos. Pídeles que te muestren lo que hacen y que te enseñen cómo tener acceso a los servicios que ellos usan.

   Es muy posible y muy natural que por otra parte, pidan un poco de privacidad. Atendamos a su solicitud pero no les dejemos a sus anchas. Dejémosles preparados los sitios aptos para visitar en el menú Favoritos y controlemos el historial de páginas visitadas. Las mismas habilidades y estrategias que somos capaces de desarrollar para controlarles en la vida diaria sin que ellos se sientan controlados, deben ponerse en funcionamiento cuando nuestros hijos se dispongan a descubrir lo que encierra el fabuloso Universo-Internet.

    Si tienes alguna preocupación en cuanto a tus hijos y sus actividades en el Internet, habla con ellos. Busca también el consejo y la orientación de otros usuarios de ordenadores y familiarízate con el uso de estos sistemas. La comunicación abierta con tus hijos, la vigilancia adecuada y el uso personal de los servicios en línea te ayudarán a obtener el máximo beneficio de estos sistemas y te alertarán sobre cualquier problema potencial que ocurre al usarlos.
  
 Internet no es perfecto
    No debemos olvidar que Internet es otra herramienta más, un apoyo más a la formación integral de la persona. En ocasiones, como medio que es, puede ser hasta un obstáculo cuando por ejemplo, no dominamos su manejo. No siempre funciona rápido la red; este hecho depende de múltiples variables y entre otras podemos citar los medios técnicos del ordenador que estemos utilizando.

    También puede ocurrir que la cantidad de información que nos aporte Internet sea excesiva y podemos perder el tiempo intentando encontrar realmente lo que nos interesa.

    Es fundamental que el adulto que sigue la educación del niño tenga un manejo más o menos alto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. En la red hay cientos de páginas dirigidas a niños y adolescentes no sólo de actividades educativas sino también de juegos y entretenimiento. Pero también existe contenido nocivo contra el que hay que luchar. En estos casos no sirve de nada prohibir el uso de determinadas direcciones (basta con intentarlo para que el individuo tenga un interés especial en incumplir la norma impuesta) Entonces ¿qué?; en estas ocasiones -como en otras muchas- es necesario hacerles ver que en Internet lo nocivo existe como también existe en la vida cotidiana, en la calle, etc. pero no por ello tenemos que hacer uso de esa información. Nos debemos poner nosotros como ejemplo que también disponemos a nuestro alcance de gran cantidad de medios nocivos para nuestra salud, tanto física como mental y sin embargo no recurrimos a ellos.

    Por otra parte, debemos tener en cuenta que Internet:

·      Puede crear riesgo de adicción y aislamiento. Debemos estar atentos sobre todo en casos de niños que tienen síntomas de problemas de socialización.
·      Puede poner al alcance de los niños: contenidos nocivos (violencia, drogas, pornografía, etc.) y contenidos inexactos o poco fiables.
·      Puede facilitar el contacto con desconocidos. Hay redes de pederastia que utilizan la red para realizar sus contactos.
·      Supone un riesgo facilitar datos e información personal o privada (nombres, dirección, teléfono, datos de tarjeta de crédito, hábitos de consumo o de comportamiento, etc.). Los chicos deben saber que no deben aportar información de este tipo.
·      Es una plataforma de venta electrónica en la que pueden realizar compras que no deseamos.
·      Con el uso de Internet perdemos nuestra privacidad.
·

Prevención ante un mal uso de Internet
    Esther Pinilla (Doctora en Ciencias económicas) expone una clara relación de consejos prácticos para prevenir un mal uso de Internet por parte de los niños. De tal forma que si no estamos familiarizados con Internet debemos tratar de cumplir dos principios básicos:
 Perder el miedo al ordenador
 Ser humildes y reconocer ante nuestros hijos nuestra ignorancia para que nos ayuden con sus conocimientos y dominio a acercarnos a este mundo. Dejemos que sean ellos quiénes nos enseñen a utilizarlo y a navegar por Internet.
    Una vez estemos familiarizados con el ordenador podemos atender a los siguientes consejos y explicar y concienciar a los hijos:
·      que si en una página web se solicitan datos personales, o datos de comportamiento, no deben facilitarlos o que nos pregunten antes de hacerlo.
·      que no divulguen tampoco esta clase de información a personas que conozcan en la red a través de los chats o fórums.
·      los peligros de citarse con personas que han conocido en la red, ya que existen redes de pederastas que utilizan este medio para reclutamiento de menores. Comentarles que una foto recibida no es ninguna garantía y que pueden mentirles en cuanto a sexo y edad. Si se encuentran en este caso deberán avisarnos, para poder comprobar de quien se trata.
·      que para su navegación es mejor que utilicen una dirección de correo electrónico gratuita del tipo hotmail. Si son bombardeados por correo basura, mensajes ofensivos o intimidadores, podrán cambiarla sin ningún perjuicio para la familia.
·      tener instalados programas de filtraje de contenidos o utilizar la herramienta de desactivación de páginas inadecuadas del navegador (si el que utilizamos lo tiene incorporado). De todas formas, debemos tener en cuenta que a menudo son poco fiables ya que se basan en palabras claves inglesas y no interpretan las palabras españolas ni las imágenes).
·      explicarles la utilidad de los sistemas de filtraje. Convencerles que no se trata de invadir su intimidad, ni de ejercer una labor de censura sino de una protección ante la cantidad de casos ocurridos: violaciones, asesinatos etc.
·      Insistirles en que la Red es una fuente inagotable de conocimiento, una buena herramienta para ayudarles en sus estudios y que su buen uso es algo que nos beneficia a todos. Pero que deben vigilar porque les expone a peligros.
·      si crean páginas web, que vigilen el contenido, fotos, e información personal insertada en la misma.

Medios a utilizar por los adultos para asegurar un buen uso de Internet
    Sabemos que existen filtros que nos pueden ayudar a controlar el acceso a determinadas páginas y direcciones pero no siempre son efectivos. Dos de los web sobre filtros más conocidos son www.safesurf.com y www.netnanny.com. Algunos web son una guía para los padres, por ejemplo la web www.familyguidebook.com que clasifica las páginas a través de los colores del semáforo. También en la dirección www.cyberangels.org se puede encontrar abundante información sobre la seguridad de los niños en Internet y el papel que deben jugar padres y profesores.

    Y además existen algunos programas especialmente diseñados para ayudar a los padres a bloquear y controlar el contenido de los sitios en Internet para los niños. Estos programas pueden tener alguna o varias de las siguientes funciones:
•          Bloquean el acceso a sitios para adultos.
•          Clasifican los sitios basados en contenido para adultos (pornografía, violencia, intolerancia racial, extremistas militares, apuestas, cultura de la droga, satanismo…).
•          Establecen tiempos de control para usuarios individuales (por ejemplo, bloquean el uso del Internet después de cierta hora o durante horas específicas designadas a "hacer la tarea").
•          "Graban" las actividades de los usuarios que han navegado la Red, permitiendo así a los padres controlar las actividades de sus hijos en Internet.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

viernes, 25 de enero de 2013

¡Cuidado con lo que transmitimos!

Los niños no solamente prestan atención a lo que les decimos, son que toman en cuenta nuestras actitudes y comportamiento. Muchas veces caemos en actitudes que son contradictorias ¿Qué efectos pueden causar este tipo de conductas? ¿Qué hacer entonces?


Los padres transmitimos a nuestros hijos e hijas, conscientes o inconscientemente, la forma que tenemos de pensar, sentir y actuar. Los pequeños observan, aprenden e imitan lo que ven hacer y decir a sus padres. Funcionamos como modelos ante nuestros hijos. Hay que tener mucho cuidado con lo que transmitimos, con los mensajes que comunicamos y con las conductas que exhibimos. Los niños siempre están atentos a todo, a veces enseñamos cosas sin darnos cuentas: hablamos delante de ellos y manifestamos, por ejemplo, formas de pensar que no ayudan a que los niños tengan un respeto y valoren la figura del profesor, del mismo modo, a veces acompañamos estas palabras de sentimientos de repulsa delante de los ojos de los niños, incluso, en ocasiones, observan las malas formas con las que nos dirigimos y nos comportamos directamente en el centro.

También tenemos que tener cuidado con las actitudes y el valor que le damos a o relacionado con el estudio y la enseñanza. Si no mostramos a nuestros hijos interés por lo que hacen en la escuela, si no apreciamos los progresos y logros que consiguen, si transmitimos el valor que la educación tiene para la persona todas sus facetas y le damos mayor importancia a conseguir dinero y rápido, a tener un cuerpo perfecto, a la fama, etc.; entenderán que la formación y la cultura no se encuentra entre lo que debe ser prioritario en la vida.

Si por el contrario mandamos mensajes positivos a nuestros hijos a través la palabra y de nuestro comportamiento (mostrando optimismo y confianza en su capacidad y valía, expresando afecto y valorando sus esfuerzos, manifestando nuestro reconocimiento por la labor del profesorado, exhibiendo conductas amables y de colaboración con ellos, etc.) contribuiremos a la construcción de una autoestima positiva en el niño, al establecimiento de buenas relaciones en el centro y a que generen ideas y concepciones favorables sobre el hecho de aprender

Este texto que exponemos a continuación resume muy bien lo que queremos transmitir.

 Los niños y niñas practican lo que aprenden                                       
 Si un niño vive con críticas, aprende a condenar.                               
 Si un niño vive con hostilidad, aprende la violencia.                          
 Si un niño vive con el ridículo, aprende a ser tímido.
 Si un niño vive con vergüenza, aprende a ser culpable.                      
 Si un niño vive con palabras de aliento, aprende a tener confianza.  
 Si un niño vive con elogios, aprende a apreciar.                                 
 Si un niño vive con equidad, aprende la justicia.                                
 Si un niño vive con seguridad, aprende a tener fe.                              
Si un niño vive con aprobación, aprende a quererse a sí mismo.        
 Si un niño vive con aceptación y amistad, aprende a amar al mundo.     
(Tomado del libro “Zig Zigar, criar a los niños en un mundo negativo”)



 
Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos


martes, 20 de noviembre de 2012

La corresponsabilidad

¿Quién es responsable de los aprendizajes de los alumnos? Desde la retórica, todos aspiramos a una escuela con equidad, y sentido inclusivo, pero para ello es imprescindible la participación y la responsabilización de todos los actores. Los siguientes párrafos reflexionan al respecto.


La concepción de la FCPE sobre la participación de los padres y madres en el sistema educativo se centra en una palabra: corresponsabilidad. La corresponsabilidad es la división de las responsabilidades educativas y del acto educativo entre la familia y otros educadores potenciales. Comienza en el momento en que los padres confían el niño a terceros (escuela de educación infantil, ayudante maternal, etc.) y continúa durante varios años, en primaria y secundaria, cuando el estudiante comparte su vida entre su familia y otros espacios educativos. Durante todo este período un principio se impone: el niño está en el centro del proceso educativo.


Los padres y las madres son los primeros protagonistas de la corresponsabilidad. La gran dificultad para desarrollar la corresponsabilidad reside en la obligación constante de la búsqueda de un acuerdo y de una complementariedad entre los distintos educadores, en cumplimiento de las especificidades y papeles de cada uno. Se trata de intercambios de información e ideas entre los distintos participantes para definir objetivos educativos comunes y medios de alcanzarlos.


Para la FCPE, el sistema educativo debe entender esto, para así aceptar e integrar a los padres, a todos los padres, y realizar un esfuerzo para incluir a quienes sintiéndose excluidos de la sociedad no se atreven a participar en la escuela o no saben qué sentido dar a la escolaridad de sus hijos. El objetivo de la educación en un país es estrechar el vínculo entre la familia y la escuela y superar las barreras sociales y culturales.


Este proceso de corresponsabilidad no debe olvidar al menor como sujeto activo, que podrá comprometerse también, a través de su proyecto personal y de las responsabilidades que asumirá en el aula y en el centro educativo. En todo planteamiento educativo, la dimensión emocional no puede ignorarse, porque da sentido al acto educativo.


En Francia, los padres están representados en los distintos niveles del sistema educativo: en los consejos escolares de primaria ("école maternelle" de 3 a 6 años, "école élémentaire" de 6 a 11 años); en los consejos de centro en la secundaria ("college" de 11 a 15 años y "lycée" de 15 a 18 años); en los consejos escolares departamentales; en los consejos escolares regionales; y, a nivel nacional, en el Consejo Superior de la Educación. Los representantes de los padres ante la institución escolar son elegidos, mediante elecciones, cada año en los centros educativos.


En la primaria, el consejo escolar vota el reglamento interno, discute la organización de la semana escolar (sobre 4 ó 5 días, por ejemplo) y debate sobre todos los problemas relativos a la escuela. El consejo escolar también elabora el proyecto educativo del centro, y emite su juicio sobre el funcionamiento general de la escuela: actividades extraescolares y complementarias, apertura fuera del horario lectivo, y cuestiones de higiene, salud y seguridad, entre otras funciones. Sobre el reglamento interno y el proyecto educativo de centro el consejo escolar sólo tiene carácter consultivo. En otros asuntos, son el director, el inspector de educación o el municipio quienes deciden.


En la secundaria, los padres elegidos son miembros del consejo de administración. El consejo de administración tiene por papel elaborar y votar el presupuesto del centro, definir el proyecto educativo, aprobar el reglamento interno y cuestiones de higiene, salud y seguridad. Establece también los principios de organización del tiempo escolar, define las actividades educativas opcionales y la apertura del centro a su entorno, organiza la recepción y la información de los padres.


Durante el verano de 2006, el Ministerio de Educación nacional publicó dos reglamentos oficiales para precisar el papel de los padres de alumnos en la escuela. Esta nueva normativa refuerza el derecho de los padres a ser informados, a reunirse en los locales escolares, y reafirma el papel de las asociaciones de padres, en particular para la difusión de la información a los padres. Por fin, estos textos insisten sobre la necesidad de organizar las reuniones escolares a horas que permitan la presencia y la participación de los padres.


El FCPE representa a alrededor de 325.000 familias, e integra a 100 asociaciones departamentales y a 22.000 asociaciones de padres. Federa también padres de alumnos de la enseñanza francesa en el extranjero. Su organización es piramidal: el consejo local interviene en el centro educativo; el consejo departamental interviene ante las administraciones y otras instituciones departamentales o regionales; la federación nacional interviene ante el Ministerio de Educación nacional y otras instituciones a nivel nacional.



Entendemos la corresponsabilidad como la división de las responsabilidades educativas y del acto educativo entre la familia y otros educadores potenciales.



Autor
Faride Hamana
Presidente de la Federación de los Consejos de Padres de la Escuela Pública de Francia (FCPE)
En
Padres y madres de alumnos y alumnas


viernes, 22 de junio de 2012

El valor del esfuerzo

Mucho se habla del "esfuerzo", viviendo un contexto que valora "lo divertido", "lo inmediato" Se proclama la importancia de la búsqueda de la autosuperación, pero ¿Cuál es el camino? ¿Cómo luchar contra la corriente?



El valor del esfuerzo. Entrevista a Javier Urra

Javier Urra nos habla de su libro 'Fortalece a tu hijo'

Javier Urra, psicólogo y autor del libro Fortalece a tu hijo. Guía para afrontar las adversidades de la vida nos explica cómo podemos cultivar la voluntad de los niños y huir de la tendencia actual de la sociedad basada en la sobreprotección de los padres hacia los hijos.

Enseñar a los niños el valor del esfuerzo es la clave para formar adultos responsables. El psicólogo Javier Urra nos explica cómo podemos cultivar la voluntad de los hijos. 

Educar a los niños para motivarles en el esfuerzo 

¿Cómo podemos estimular el esfuerzo de los niños, ahora que lo hacemos prácticamente todo por ellos?
Para que los chavales sepan que es importante muscular la voluntad y sepan que el esfuerzo es importante, es fundamental que lo vean en los adultos. Para predicar con el ejemplo, en primer lugar, es bueno plantearse retos: un recorrido en bicicleta, subir una montaña, participar en una carrera… logran que uno se demuestre a sí mismo que tiene capacidad, disciplina y que todo en la vida requiere esfuerzo. Segundo, debemos enseñar a nuestros hijos a ser críticos con algunos mensajes publicitarios que son falsos como "aprenda alemán en tres meses sin esfuerzo", falso.

 ¿Cómo podemos enseñar a los niños que en la vida no se consigue nada sin esfuerzo?
Los padres estamos sobreprotegiendo a nuestros hijos. Estamos haciendo una sociedad algodonosa, que es muy lesiva al final para el chaval, porque éste a la larga se va a tener enfrentar con la realidad. La vida es esfuerzo, la vida es un dilema, la vida te va a abofetear bastantes veces y te va a pegar zarpazos. Somos vulnerables, pero somos capaces de volver a elevarnos y eso requiere conocerse, fortalecerse y ponerle sentido del humor a la vida, relativizar los problemas y mirar de vez en cuando a las estrellas y preguntarse qué está haciendo uno aquí, y de lo que estoy haciendo, qué es lo importante.

¿Qué pueden pedirle los niños a la vida?
A la vida hay que pedirle lo que la vida puede dar, no más. Y no se debe confundir felicidad con placer, que son dos conceptos distintos. Si pudiéramos imaginarnos escribiendo nuestro epitafio, ¿qué podríamos? ¿Te gustaría ser como un yogur y tener fecha de caducidad? Para evitar perder el tiempo en la vida, hay que ser una persona libre y para eso tienes que ser responsable. Se feliz, compártelo y disfruta de cada momento.

¿Cómo podemos motivar a los niños para que se esfuercen por su futuro?
Estamos en una sociedad compleja y esto de educar para motivar en el esfuerzo no es fácil. Antes, en mi época, te unías a una pareja y te tirabas toda la vida con ella. Ahora los procesos de separación son numerosos. Hoy podemos plantear a un niño: ¿qué quieres ser reconocido o famoso? ¿Ser aplaudido socialmente o irte a la cama siendo coherente contigo mismo? Me parece interesante motivar, en lo posible, en la vocación, que es algo inaprensible, pero que da razón de ser a una vida y a una persona.

¿Qué alternativas podemos ofrecer a los niños contra el aburrimiento?
Hacer las cosas por ti mismo fabricando un día pan en casa o haciendo un armario… ofrece la oportunidad a los niños de saber cómo se siente uno cuando ha hecho algo con sus propias manos. Las cosas no son aquí y ahora, sino diferidas en el tiempo. Motivar supone enseñar a aprender, a enriquecerse y a hacerse planteamientos. No hay nada más ridículo que decir ¡me aburro! con la capacidad que tenemos todos de nostalgia, de imaginación, de creatividad y de pensamiento alternativo, pero eso hay que ir mostrándoselo en el día a los niños.

¿Qué consejos les daría a los padres para educar niños fuertes?
Para educar hijos fuertes, les diría a los padres que no se pierdan los primeros meses, los primeros años de la vida de su hijo. Es importante educarles en la responsabilidad, para que los niños asuman las consecuencias de sus actos. Así, si un niño rompe un jarrón y reconoce que lo ha hecho él, aunque sepa que va a ser sancionado, eso es ser fuerte. Ser fuerte significa saber cómo afrontar la situación cuando un día tus amigos te dejan de hablar o vamos a cambiar de vivienda y tenemos que adaptarnos a los nuevos vecinos.

¿Cómo podemos enseñar a los niños a adaptarse a los cambios?
Hay que enseñar a los niños a ser flexibles. Hoy nos encontramos con muchos jóvenes que son como de cristal, duros, pero frágiles y necesitamos que sean como una pelota de goma, que la tiras contra el suelo, se deforma, pero luego cuando sube vuelve a su ser. La idea de adaptación, de flexibilidad es realmente esencial y constituye una buena base para educar a los niños.





Marisol Nuevo.
Editora de GuiaInfantil.com





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sábado, 10 de marzo de 2012

La educación como base de un futuro mejor

El involucramiento familiar en las escuelas es imprescindible, y abarca diversos planos, uno de ellos es el relativo a la calidad educativa ¿Qué escuela necesitamos? El siguiente es un aporte, desde el punto de vista de los padres, a ese importante debate.



Hace algunos días tenía una interesante tertulia con algunos amigos y algunas amigas. Se trataba de una de estas tertulias de sobremesa en las que se habla de muchas cosas. Pero este día tuvo algo diferente. Hablamos, entre otras cosas, del mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos e hijas, del grado de responsabilidad que tenemos y sobre todo de qué cosas podemos hacer para que el futuro no parezca tan desolador.

Casi todos y todas nos plateamos la necesidad de cambiar nuestros hábitos de vida, para entre otras cosas no dañar nuestros ecosistemas, y en definitiva no terminar prematuramente con nuestro planeta. Siempre sale a relucir la pregunta: “¿Qué mundo dejamos a nuestros hijos?”; y aunque se ha convertido en un tópico, es algo en lo que no dejamos de pensar. La conversación fue muy larga y todos aportaban geniales ideas, pero casi imposibles de aplicar; al final nos fuimos a casa con la sensación de haber pasado un rato entre amigos y amigas hablando de nuestras cosas.

De camino a casa, no podía dejar de pensar en qué podíamos hacer para que el futuro de nuestros hijos fuera mejor. Después de toda la tarde de tertulia, llegué a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer por el futuro de nuestros hijos es ocuparnos de que reciban una buena educación, una buena formación y en definitiva inculcarles valores humanos que les hagan ser ciudadanos que propicien el cambio que este mundo necesita. Son valores como la tolerancia, la solidaridad y el amor por ellos mismos, entre otros tantos.

Está claro que nosotros podemos hacer muchas cosas, pequeños detalles, pero si no nos ocupamos de lo más importante, su educación, haciéndoles personas capaces de cambiar a mejor la sociedad en la que vivimos, de poco valdrán las cosas que hagamos ahora.

Y entonces saltan las preguntas, ¿estamos haciendo lo correcto?, ¿están las Administraciones Públicas facilitando que nuestros hijos e hijas se preparen de verdad y reciban una educación adecuada?... A la vista está que no hacen más que engañarnos.

En general, hablan de mejoras del sistema educativo, para que nuestros hijos estén más preparados, pues de su formación depende el futuro de nuestro país. Claro, en términos económicos, no nos olvidemos nunca de esa premisa de nuestros gobernantes. Las propuestas son muchas, se habla mucho de mejorar en áreas como las lenguas extranjeras, y por supuesto mejorar la comprensión lectora, la escritura y la expresión oral de nuestro propio idioma, y así podríamos hacer un listado casi interminable de las cuestiones que se proponen mejorar, sobre todo cuando estamos en épocas electorales. Si analizamos un poco las propuestas, de unos y otros, podemos estar de acuerdo o no con ellas, pero en lo que sí vamos a coincidir es en que lo que necesitamos es que nuestros hijos tengan a su alcance, y en las mejores condiciones de acceso, la posibilidad de formarse para ser mejores ciudadanos, y que no se sientan apartados ni incapaces de aportar su granito de arena a la sociedad en la que van a vivir. Uno de los grandes problemas de nuestro sistema educativo es la falta de unidad y de criterio global. En este país cada uno quiere ir por su lado, y esto viene propiciado por la falta de acuerdos entre los partidos políticos que cubren nuestro arco parlamentario. No se puede llegar a tener un sistema educativo sólido, con objetivos claros, si cada cuatro años y dependiendo del partido político que gobierne se cambian las leyes y normas que regulan nuestra educación. España debe ser uno de los países más complejos en cuanto a leyes, decretos, normativas, etc. que regulan el sistema educativo. Tenemos leyes y normas estatales y por supuesto las autonómicas, que al ser propias de cada zona hacen aún más complejo el desarrollo del sistema.

Los principales sufridores de esto son los miembros de la comunidad educativa; profesorado, alumnado, padres y madres tenemos que adaptarnos a los cambios y antes de asumirlos o incluso de aplicarlos ya son derogados por otra norma. Esto es inadmisible, necesitamos urgentemente un Pacto Social por la Educación Pública, donde se marque las directrices y objetivos, y sobre todo, donde se recoja el compromiso de todos, partidos políticos, sindicatos, educadores, padres y madres, de defender una Educación Pública para todos y todas con calidad y capaz de formar ciudadanos dignos, críticos, luchadores y con disposición de mejorar lo que no hemos sido capaces de hacer hasta ahora.

En estos momentos de crisis, los gobiernos están recortando, palabra muy de moda, de casi todas las áreas, y digo casi todas porque aquellas con las que puedan conseguir control político de la sociedad se recortan en menor medida; por ejemplo me refiero a los medios de comunicación autonómicos, que se han convertido en agujeros negros de los presupuestos, pero estos entes parece que conviene mantenerlos. Por el contrario, castigan a la educación pública, dejando de invertir, y digo invertir porque de ello depende el futuro de nuestros hijos y nuestras hijas.

Estaremos de acuerdo en que la situación es difícil, pero se trata de gestionar mejor el poco dinero que haya. No se trata de retirar inversión para que el número del presupuesto cuadre y que el déficit, esa palabra a la que ya le tenemos hasta miedo, sea el exigido por la Unión Europea.

No podemos resignarnos a que se siga desinvirtiendo en el Sistema Educativo Público. Es muy probable que con el mismo dinero se puedan conseguir mejores resultados, priorizando unas necesidades como la educación. Como padres no queremos sólo que nuestros hijos estén cuidados y atendidos, demandamos y exigimos que reciban una educación mejor.

Por todo ello, el Pacto Social por la Educación Pública de calidad es una necesidad para garantizar mejores resultados y un futuro provechoso para nuestros hijos y nuestras hijas.



Autor
Manuel Rodríguez
Presidente de FIMAPA
Extraído de
Padres y Madres de Alumnos y Alumnas
Revista de la
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

lunes, 6 de febrero de 2012

Las competencias parentales

En un mundo que cambia cada vez con mayor rapidez ¿Qué habilidades deben tener los padres? El siguiente artículo, desde la óptica paterna trata de explicarnos cuál es la educación más importante.




Todos los padres y madres sufrimos a diario la dificultad que conlleva, hoy en día, la responsabilidad de ejercer adecuadamente nuestro rol parental. Durante los primeros años de la vida de nuestros hijos e hijas, nos resulta relativamente fácil cubrir todas sus necesidades básicas, además de que solemos contar con el apoyo y supervisión de otras personas o familiares cercanos que nos ayudan y orientan. Pero, como señala Jorge Barudy en su libro “Los buenos tratos a la infancia”, “el desafío de la función parental implica poder satisfacer las múltiples necesidades de los hijos (alimentación, cuidados corporales, protección, necesidades cognitivas, emocionales, socioculturales, etc.), pero dado que estas necesidades son evolutivas los padres deben poseer una plasticidad estructural que les permita adaptarse a los cambios de las necesidades de sus hijos”. Y ahí precisamente es donde en muchas ocasiones nos surge el problema: lo que nos servía antes deja de ser útil, o simplemente en muchas ocasiones no sabemos cómo afrontar la educación de nuestros propios hijos, y este problema puede agravarse claramente cuando llegan a la adolescencia.

En numerosas ocasiones, a la propia angustia que los conflictos con nuestros hijos nos genera, se une la angustia de saber que en libros, revistas, internet... hay tantísimos recursos, técnicas y estrategias para solucionar cualquier problema o incidencia que pudiéramos tener como padres, y que no somos capaces de llevar a cabo, o lo intentamos y no provoca los resultados esperados.

El otro día, la psicopedagoga del IES de mi hija nos daba una charla a los padres sobre cómo conseguir “comunicarnos” mejor con nuestros hijos e hijas adolescentes, y nos repartió una “chuleta” de frases erróneas y adecuadas que teníamos que emplear con nuestros ellos. La sesión fue muy interesante, nos enseñó técnicas para mejorar nuestra comunicación, para evitar conflictos... Sin embargo, por experiencia profesional, estoy convencido de que todas esas técnicas sirven de muy poco si en la base de la relación con nuestros hijos no se ha establecido una adecuada relación paternofilial basada en el apego, en el afecto mutuo y que posibilite que los padres y madres podamos desarrollar plenamente nuestras habilidades y competencias.

Siguiendo el esquema propuesto por Jorge Barudy (a quien recomiendo leer a todo el mundo) señalaré cuatro competencias básicas que debemos poseer todos los padres y madres:
1ª capacidad de apegarse, de vincularse a los hijos. Incluye los recursos emotivos, cognitivos y conductuales que debemos poseer para conseguir un apego seguro de nuestros hijos desde su más tierna infancia;
2ª empatía, es decir, la capacidad de percibir las vivencias internas de nuestros hijos e hijas, de comprender sus manifestaciones emocionales y gestuales, de ponernos en su lugar y sentirnos como ellos se sienten;
3ª modelos de crianza (familiares y culturales) que determinan las formas de percibir las necesidades de nuestros hijos y también la forma de responder a las mismas;
4ª la capacidad de pedir, aportar y recibir ayuda de otros (familiares, redes sociales, etc.)

La función parental, es decir, el objetivo último de ser padre o madre, no es otro que el dar una adecuada respuesta a las tres finalidades que debemos satisfacer en el seno de nuestras familias: la función nutriente, la socializadora y la educativa. Es evidente que antes de utilizar estrategias y técnicas, debemos de hacer con nuestros hijos algo mucho más esencial: quererlos, cuidarlos, contribuir a la construcción de una adecuada identidad y facilitarles experiencias relacionales que les sirvan como modelos de aprendizaje para vivir de una forma respetuosa, adaptada y armónica en la sociedad.

Yo quería hablar de algún tema de educación... y he acabado hablando de nosotros, como padres y madres; es decir, desde mi punto de vista, de la educación más importante de la vida.

Autor
Luis Gómez Casals
Miembro de Junta Directiva de FAPA Castelló “Penyagolosa”
Extraído de
Padres y Madres de Alumnos y Alumnas
Revista de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

domingo, 18 de diciembre de 2011

Pensamiento crítico ¿Por qué es necesario educarlo?

Sin dudas todos queremos que nuestros hijos y alumnos sean reflexivos ¿Esto se da de manera espontánea? ¿Debemos promover ese tipo de pensamiento? ¿Cómo? El siguiente artículo desarrolla el tema.




El pensamiento crítico es el proceso de analizar y evaluar el pensamiento con el propósito de mejorarlo. El pensamiento crítico presupone el conocimiento de las estructuras más básicas del pensamiento (los elementos del pensamiento) y los estándares intelectuales más básicos del pensamiento (estándares intelectuales universales). La clave para desencadenar el lado creativo del pensamiento crítico (la verdadera mejora del pensamiento) está en reestructurar el pensamiento como resultado de analizarlo y evaluarlo de manera efectiva.

 

Todas las personas pensamos, pero no siempre somos conscientes de nuestro pensamiento y, menos aún, de nuestro propio proceso de pensar. Emitimos juicios o tomamos decisiones sin sopesar si nos faltan datos, si nos dejamos llevar por prejuicios y creencias previas, o si nos basamos en fundamentos erróneos ajenos a la evidencia de los hechos, a la reflexión de las opciones posibles y al argumentario del propio razonamiento. “Necesitamos reflexionar sobre nuestro pensamiento y al mismo tiempo pensar en cómo mejorarlo” , nos dicen Linda Elder y Richard Paul, de la Fundación para el Pensamiento Crítico creada en EE.UU.

¿Por qué es tan importante desarrollar esta competencia, especialmente desde la Educación familiar y escolar?

La respuesta más remota nos viene de Sócrates y sus preguntas socráticas cuando afirmaba que una vida sin reflexión sobre ella misma, sin examinarse, no vale la pena vivirla.

También me recuerda la sabia actitud de Harún al-Raschid, califa de Bagdad, -con un esplendoroso reinado cultural, científico y económico-  cuando, según se nos cuenta en “Las Mil y Una Noches”, disfrazados de comerciantes él y su emir se mezclaban por la medina y los arrabales de la ciudad para saber qué opinaban sus súbditos de su gestión o de su reino, con el afán de ser más justo en su gobierno.

Él “abandonaba” su trono momentáneamente para ser más merecedor del mismo. De otra forma, pero con ese “distanciamiento” táctico, el pensamiento crítico nos sugiere que cambiemos de perspectiva, nos hagamos preguntas, reflexionemos sobre nuestro propio pensamiento y lo mejoremos. Nuestro cerebro es, sin duda, el trono desde donde gobernamos nuestro destino porque la mente no sólo piensa, sino que también siente y quiere.

No es una cuestión menor. La vida de las personas se ve condicionada, para bien o para mal, por las decisiones acertadas o erróneas que toman en cada momento. De modo similar, el futuro de las sociedades democráticas depende de los “estados de opinión” y de las “decisiones” públicas, asociativas, reivindicativas o electorales por parte de la ciudadanía. ¿Pero qué ocurre cuando actuamos sin pensar, sin valorar, sin reflexionar o sin prever las consecuencias? ¿Qué puede pasar cuando una mayoría ciudadana desinformada, crédula o irreflexiva elije opciones que determinen el desarrollo de nuestra propia vida o de la de nuestros hijos? ¿Qué puede aportar la educación y el pensamiento crítico para evitar las decisiones erróneas y orientarlo para tener mejores hábitos mentales y disposiciones hacia el compromiso cívico, la responsabilidad social y el bien común?

“Enseñe a las personas a tomar decisiones acertadas y las equipara para mejorar su propio futuro y para convertirse en miembros que contribuyen a la sociedad, en lugar de ser una carga para ellos”, nos dice Peter A. Facione, Rector de la Universidad Loyola de Chicago.

Desde Movilización Educativa hemos propuesto una 9ª Competencia Educativa que denominamos “Aprender a pensar”. Una competencia complementaria y transversal a las ocho promovidas por la Unión Europea y el Ministerio de Educación Español: competencias lingüística, científico-matemática, de interacción con el medio, digital, social y ciudadana, cultural y artística, aprender a aprender, y capacidad para emprender. ¿Es necesario esta nueva competencia o está cubierta por las otras?

Desde la Universidad de Padres y su modelo de educación para el talento y los recursos educativos promovemos la filosofía para niños, la inteligencia intelectual,  emocional, social y ética. Entrenar a nuestros hijos en estas capacidades, sin duda, incrementará la inteligencia compartida y la responsabilidad social para mejorar nuestra realidad.

¿Cómo lograr que nuestros hijos o alumnos aprendan a pensar formal y éticamente mejor con las técnicas del pensamiento crítico? Antes de sugerir algunas respuestas a esta pregunta clave, quiero hacer observar que estamos en una sociedad que muchas veces pervierte el verdadero significado de las palabras, devaluado por la publicidad y la demagogia de algunos políticos o medios de comunicación. ¿Qué pensamos de una persona cuando se dice de ella que es “muy crítica”? ¿La ensalzamos o devaluamos por ello? ¿Lo es realmente? ¿Somos “apocalipticos o integrados”, como expuso Umberto Eco? La necesidad de ser “crítico” ha derivado, muchas veces, hacia el “hipercriticismo” irredento y disolvente.

Este enfoque erróneo impide toda posibilidad real de razonamiento y consenso, haciendo inviable el necesario diálogo social, llegando a producir efectos globales contrarios: un pensamiento contraproducente, pobre, no crítico y por tanto, difuso y “único”. Frente a esta situación de caos edu-cultural y babélico, donde es imposible entenderse, necesitamos trabajar unidos para resolver los problemas comunes, presentar datos y evidencias, escuchar todas las partes de un conflicto, considerar todos los hechos, concebir alternativas valiosas. Urge un pensamiento crítico que, consciente de sus limitaciones, “se esfuerce por disminuir el poder de nuestras tendencias egocéntricas y sociocéntricas” (Elder y Paul).

Sin duda el personaje literario que mejor podría ayudarnos a representar el pensamiento crítico sería el detective Sherlock Holmes, por su capacidad de observación y por su razonamiento deductivo para resolver casos difíciles.

Las habilidades cognitivas y disposiciones del pensamiento crítico serían: interpretación, análisis, evaluación, inferencia, explicación y autorregulación. Para construir el mapa conceptual de esta teoría cuarenta y seis personas de Estados Unidos, representantes de muchas disciplinas académicas, siguieron el método Delphi durante dos años, coordinados por la Asociación Filosófica Americana y se publicó en 1990 con el título: “Pensamiento Crítico: Una declaración de consenso de expertos con fines de evaluación e instrucción educativa”.

Según este informe, una persona con pensamiento crítico posee: confianza en la razón y en la integridad intelectual, una mente abierta, es inquisitivo, humilde y empático, muestra coraje intelectual, tiene agudeza perceptiva, se cuestiona permanentemente, es capaz de mantener un control emotivo y valorar de forma justa, y posee autonomía para decidir y para hacerse responsable de ello. Esto no significa que sea una persona racionalmente fría. El pensamiento crítico ha estudiado cómo integrar el sistema más intuitivo (heurístico) con el sistema más reflexivo (racional) para dar a las personas herramientas vitales para su toma de decisiones.

¿Qué recursos educativos concretos podríamos usar en la familia o la escuela?
El pensamiento crítico en educación es heredero de la llamada Escuela Activa o Nueva que tiene entre sus promotores a John Dewey, en su obra. “Cómo pensamos: pensamiento reflexivo y proceso educativo”. Una corriente educativa que impulsó los métodos activos para “aprender haciendo o pensando” con el mayor protagonismo posible del estudiante.

En este sentido, para situar las siguientes propuestas que nos hace la Fundación para el Pensamiento Crítico, debemos considerar que la estrategia básica es transferir la responsabilidad sobre el aprendizaje del maestro al alumno. No enseñamos nosotros, aprenden ellos. Nosotros somos modelos, facilitadores y entrenadores del proceso. Veamos algunas de sus recomendaciones para incentivar al alumno a construir su propio conocimiento:

Haga preguntas en casa o en la clase para estimular la curiosidad. Introduzca alguna pregunta guía para orientar el proceso de observación o las cuestiones clave.

Parta de saber los conocimientos previos sobre lo que van a estudiar posteriormente. Invite a recoger datos y pruebas.

Introduzca principios del pensamiento crítico a la vez que enseña su materia. Invite aproponer hipótesis para luego comprobarlas.

Facilite la participación de todos, no solo de los voluntarios.

Fomente la “escucha atenta” y la “escucha activa”.

Hable menos para que los estudiantes piensen más.

Sea un modelo. Utilice el método socrático para hacer preguntas y para reflexionar.

Pida que los estudiantes expliquen sus tareas y sus propósitos.

Descomponga proyectos en partes más pequeñas y documente su progreso.

Fomente los debates respetuosos y argumentados, y elabore mapas conceptuales que ordenen los elementos tratados con claridad y lógica.

En suma, según Paul y Helder, el pensamiento crítico permite “brindar información, definir, formular hipótesis, resolver problemas, evaluar las pruebas aplicadas y obtener conclusiones”.
Necesitamos hijos, alumnos y ciudadanos más capacitados para pensar y más competentes para actuar en esta época compleja en que vivimos. Sin duda, si aplicamos lo que he dado en llamar el método N.A.S.A. de evaluar proyectos sistémicamente, la competencia para “Aprender a pensar” (recogiendo –entre otras – las documentadas propuestas del pensamiento crítico como corriente educadora y social) es Necesaria para una sociedad civil más consciente de sí misma, Adecuada para estos momentos difíciles, Suficiente como metodología esencial y está Abierta a nuevas aportaciones prácticas que faciliten su transferencia de ideas, actitudes, recursos y hábitos a nuestros jóvenes.

Autor
Pedro Molino
Pedagogo y tutor de la Universidad de Padres on-line
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