domingo, 16 de noviembre de 2008

La importancia de cuidar la autoestima

Concepto de autoestima
Es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.

La autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado. Valioso porque el niño es capaz de resolver algunas situaciones con éxito y por lo tanto puede estar a la altura de los demás, y digno de ser amado porque se trata de una persona y por lo tanto tiene derecho a ser amada de manera incondicional, es decir, sabe que está rodeada de personas a las que realmente les importa.

El autoconcepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Tener un autoconcepto y una autoestima positivos es de la mayor importancia para la vida personal, profesional y social. El autoconcepto favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la salud y equilibrio psíquicos.

Gloria Marsellach Umbert, en su artículo "La autoestima", marca las pautas para que la persona sea el mejor amigo de sí mismo. Para ello debe concederse:
Aceptación: hay que identificar y aceptar nuestras cualidades y defectos.
Ayuda: debemos planear objetivos realistas.
Tiempo: hay que sacar tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
Credibilidad: prestemos atención a nuestros pensamientos y sentimientos. Hagamos aquello que nos hace sentir felices y satisfechos.
Ánimos: tomemos una actitud de "puedo hacerlo".
Respeto: no tratemos de ser alguien más. Hay que estar orgullosos de ser quien somos.
Aprecio: hay que premiarse por los logros, los pequeños y los grandes. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas!
Amor: aprendamos a querer a la persona tan única que somos. Aceptemos nuestros éxitos y fallos.

También hay que tener en cuenta que el conocimiento y la autoestima están relacionados porque la satisfacción que consigue el niño aumenta cuando:
Ha aplicado en la práctica, y con éxito, el conocimiento que tiene de sí mismo; por ejemplo, un niño que se ve como un buen deportista y marca el gol de la victoria para su equipo.Cumple con las exigencias que él mismo se ha marcado; por ejemplo, un niño que valora los resultados académicos y saca la nota más alta en un examen de matemáticas.Otros confirman la idea que de sí mismo tienen; por ejemplo, un niño que cree que dibuja bien y al que le alaban un dibujo.

Características de la autoestima
Un niño posee una correcta autoestima cuando...
APTITUDES POSITIVAS MANIFESTACIONES
Está orgulloso de sus actos "me encanta que todos estemos juntos"
Actúa con independencia "yo me hago el desayuno"

Asume responsabilidades con facilidad "hoy quiero regar las plantas"

Sabe aceptar las frustraciones "es difícil montar el puzzle pero seguro que lo consigo"

Afronta nuevos retos con entusiasmo "¡bien!, el maestro dice que mañana empezaremos con las divisiones de dos cifras"

Se siente capaz de influir sobre otros "déjame que te enseñe"

Muestra amplitud de emociones y sentimientos"me encanta que todos estemos juntos"

Pero para reconocer la capacidad de autoestima de un niño también nos debemos fijar en otras manifestaciones que son negativas como las que siguen.

APTITUDES NEGATIVAS MANIFESTACIONES
Evita las situaciones que le provocan ansiedad "hoy no quiero ir al colegio porque tengo un examen muy difícil"

Desprecia sus dotes naturales "nunca dibujo nada bien"

Siente que los demás no le valoran "los niños nunca quieren jugar conmigo"

Echa la culpa de su debilidad a los demás "no he limpiado los cristales porque no me has dicho dónde está la paño"

Se deja influir por otros con facilidad "me lo dijeron ellos"

Se pone a la defensiva y se frustra fácilmente "si no funciona, yo no tengo la culpa; lo voy a dejar"

Se siente impotente "no sé dónde está el material; los ejercicios son muy difíciles; no voy a ser capaz de terminar la tarea"

Tiene estrechez de emociones y sentimientos "no me importa, me da igual"

La construcción de la autoestima
Las personas más cercanas afectivamente al individuo (padres, familiares, profesores o amigos) son las que más influyen y potencian/dificultan la autoestima. Dependerá de los sentimientos y expectativas de la persona a la que se siente ligado afectivamente el individuo. Si los sentimientos son positivos, el niño recibirá un mensaje que le agradará, se sentirá bien y como consecuencia le ayudará a aumentar la autoestima. Si los sentimientos son negativos, la sensación que el individuo percibe le causará dolor y en definitiva, provocará rechazo a su propia persona y, por tanto, el descenso de su autoestima.

Últimamente la preocupación por la autoestima se ha convertido en una cuestión obsesiva. De ahí que erróneamente se intente formar una autoestima positiva con medios y procedimientos artificiales y a corto plazo que no dejan de ser planteamientos equivocados y que tienden a fracasar. Estos procedimientos equivocados están orientados al logro de un único objetivo: fortalecer el ego de los educandos para que se sientan bien consigo mismos. Veamos a continuación algunas formas erróneas que se usan para la construcción de la autoestima:

Alabar a los hijos o alumnos por sistema, con independencia de su comportamiento. No importa que fracasen en sus estudios a causa de su vagancia; que maltraten a sus padres y hermanos; que derrochen el dinero y que vivan sólo para satisfacer sus gustos y caprichos personales, sin pensar en las necesidades de los demás. Lo único que importa es que se quieran cada vez más a sí mismos.

No culpabilizarlos nunca de nada, suceda lo que suceda (para que no pasen por la humillación de sentirse avergonzados).

No cuestionar ni criticar nunca lo que dicen o hacen (para que evitar que se enfaden).

Rebajar los ideales de vida (para que luego no sufran posibles decepciones).

Rebajar la exigencia todo lo que se pueda. Llegar a la tolerancia total o casi total. Todo vale, todo está permitido. Estos padres tan indulgentes con sus hijos suelen ser los mismos que esperan de ellos solamente una cosa: que triunfen en la vida como sea. Esperan que triunfen en una sociedad muy competitiva con la única actitud que se les ha inculcado: la de quererse a sí mismos

Gerardo Castillo Ceballos (de la asociación FERT) en su artículo "El desarrollo de la identidad personal" comenta que los hijos acostumbrados a ser alabados de forma incondicional suelen sentirse muy defraudados cuando, al incorporarse a la vida adulta, chocan con la realidad. Esa colisión les descubre, de pronto, que su autoestima está mal fundamentada y que, por ello, no es real.

La experiencia nos enseña que la autoestima de los hijos o alumnos no se desarrolla por la vía del elogio continuo e injustificado o por la vía de la tolerancia sin límites. Quienes buscan fortalecer el ego por ese camino, lo único que consiguen es debilitarlo y aislarlo. El estar demasiado pendiente del ego de los niños o de los adolescentes favorece que estos últimos se amen a sí mismos de forma inmoderada y excesiva, desentendiéndose así de las necesidades de los demás.

La autoestima, como la alegría o la felicidad, no se puede buscar directamente. Y menos todavía por la vía del engaño. La autoestima es una consecuencia de poner ilusión en lo que se hace y en hacerlo cada día mejor; de realizar con amor los propios deberes; de ser servicial con los demás; de ser buen compañero, buen hermano y buen amigo; de portarse bien con todos; de luchar diariamente contra los propios defectos; de empezar cada día.

La mayor y mejor autoestima es la autoestima merecida, la que se basa en logros reales, la que cada uno se gana con su propio esfuerzo. Si los padres y profesores enseñan a sus hijos o alumnos, desde las primeras edades, a esforzarse por ser un poco mejores cada día (desarrollo de virtudes) y por lograr la excelencia en todo (en los estudios, en la vida familiar, en la vida de amistad...) la autoestima vendrá sola.

La verdadera autoestima se alimenta con la satisfacción que produce alcanzar nuevas metas por uno mismo. Es frecuente que cuando un niño o un adolescente obtiene con su esfuerzo personal, el resultado que buscaba, se encuentre orgulloso del logro. En cambio, los hijos sobreprotegidos jamás podrán tener esa experiencia tan gratificante y tan formativa. Cada vez que los mayores les resuelven la dificultad a la que se enfrentan, se hacen más inseguros y desvalidos.

Siguiendo las indicaciones de Castillo Ceballos, podemos concluir que la autoestima se desarrolla formando el carácter, educando la voluntad: hay que desarrollar en los hijos hábitos de esfuerzo, de trabajo bien hecho, de autodominio, de autodisciplina. Hay que favorecer la adquisición de virtudes como la fortaleza, la templanza, la paciencia y la perseverancia. También hay que animarles a que sean más abiertos y serviciales. Está comprobado que una de las mejores terapias de la autoestima es salir de sí mismo y tratar de ver las cosas como las ven los demás.

La autoestima como motor del comportamiento.
Existen tres buenos motores que determinan el comportamiento y que proceden de lo que se piensa y de lo que se siente por uno mismo. Estos son:
El niño actúa para obtener una mayor satisfacción y creerse mejor. Por ejemplo: busca las alabanzas y la aprobación, haciendo cosas que le gustan y que sabe hacer.
El niño actúa para confirmar la imagen (la idea) que los demás, y él mismo, tienen de él. Tanto para bien como para mal, si el niño piensa que es bueno tenderá a comportarse bien, mientras que si piensa que es malo, buscará (tal vez de forma inconsciente) la reprimenda y el castigo. Esto mismo lo podemos aplicar en los estudios.
El niño actúa para ser coherente con la imagen que tiene de sí, por mucho que cambien las circunstancias.
Todo esto tiene un lado negativo y corresponde a los niños que presentan actitudes negativas acerca de sí mismos que no suelen creerse lo contrario, aunque se les demuestre que es verdad, rechazan la alabanza o la aprobación por aquellas cosas que ya tienen conceptuadas negativamente.

Por otro lado podemos afirmar que la motivación y el rendimiento académico se ven estrechamente influenciados por la mayor o menor autoestima.

Para terminar este apartado podemos afirmar que la autoestima influye sobre el niño y adolescente en:
cómo se siente
cómo piensa, aprende y crea
cómo se valora
cómo se relaciona con los demás
cómo se comporta

La autoestima en la adolescencia
En los adolescentes aumenta considerablemente la necesidad de autoestima. Uno de los períodos más críticos para la formación de una correcta autoestima es la adolescencia pues sabemos que es cuando la persona necesita hacerse con una firme IDENTIDAD, es decir, saberse individuo distinto a los demás, conocer sus posibilidades, su talento y sentirse valioso como persona que avanza hacia un futuro. Un adolescente con autoestima aprende más eficazmente, desarrolla relaciones mucho más gratas, está más capacitado para aprovechar las oportunidades que se le presenten, para trabajar productivamente y ser autosuficiente, posee una mayor conciencia del rumbo que sigue. Así las cosas, un adolescente con autoestima...
... actuará independientemente
... asumirá sus responsabilidades
... afrontará nuevos retos con entusiasmo
... estará orgulloso de sus logros
... demostrará amplitud de emociones y sentimientos
... tolerará bien la frustración
... se sentirá capaz de influir en otros

Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes" afirma que la autoestima puede desarrollarse convenientemente cuando los adolescentes experimentan positivamente cuatro aspectos o condiciones bien definidas:
Vinculación: resultado de la satisfacción que obtiene el adolescente al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás también reconocen como importantes.
Singularidad: resultado del conocimiento y respeto que el adolescente siente por aquellas cualidades o atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por el respeto y la aprobación que recibe de los demás por esas cualidades.
Poder: consecuencia de la disponibilidad de medios, de oportunidades y de capacidad en el adolescente para modificar las circunstancias de su vida de manera significativa.
Modelos o pautas: puntos de referencia que dotan al adolescente de los ejemplos adecuados, humanos, filosóficos y prácticos, que le sirven para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y modales propios.


Extraído de:
http://www.isftic.mepsyd.es/w3/recursos2

Los estilos de autoridad en la familia

La familia constituye un grupo social en el que sus miembros tienen una vinculación genética y donde el liderazgo es ejercido por los padres. Como líderes del grupo, los padres tienen que conducirlo en el ejercicio de su autoridad. Dice el diccionario de la R.A.E. que la autoridad "es el crédito que por su mérito y fama, se da a una persona en determinada materia". Si analizamos la definición, determinaremos alguno de los rasgos que caracterizan a la noción de autoridad:

a) La autoridad es un crédito, un capital que puede administrarse adecuadamente y, por tanto, aumentar, como cualquier capital dinerario, o al contrario, inadecuadamente y, en consecuencia, disminuir.

b) Los componentes principales de ese capital son el mérito y la fama, que son el resultado de las buenas acciones en el ejercicio de la autoridad. Si el ejercicio de la autoridad hasta el presente ha sido el correcto, se adquiere prestigio, mérito y fama.

Hay varios estilos de ejercer la autoridad. Veamos cuál de ellos resulta más frecuente en nosotros, cuál es nuestra tendencia para corregirla si fuera preciso.

Estilo permisivo o sobreprotector
Consideran que los hijos son buenos y saben qué tienen que hacer.Hay que darles todo lo que piden, especialmente aquello que los padres no pudieron tener.
Tratan de evitar que sus hijos se enfrenten a las dificultades de la vida, y van quitándoles obstáculos.
En los conflictos, los hijos siempre salen ganando.
No hay una orientación dada por los padres, los hijos crecen sin pautas de conducta.

Consecuencias educativas:
Al no tener un código de conducta marcado, los hijos no suelen tener referentes, y por tanto, no saben a qué atenerse.
Les faltan hábitos de esfuerzo, de trabajo para ponerse a la realización de un proyecto personal. Tienden a la labilidad emocional.

Estilo autoritario
La razón es siempre de los padres.
Consideran que el respeto de los hijos proviene del temor
Los padres imponen las soluciones en los conflictos que se plantean.
Los padres dirigen y controlan todo el proceso de toma de decisiones.
Critican a la persona ("eres un inútil"), no las acciones de la persona, lo que genera una baja autoestima.

Consecuencias educativas:
Pueden generar en los hijos sentimientos de culpabilidad ante la imposibilidad de no cumplir los deseos de sus padres.
Favorecen sentimientos de agresividad, de odio, al no sentir los hijos la suficiente autonomía personal.
Potencian conductas engañosas en los hijos para poder pasar el control de los padres.

Estilo cooperativo
Los padres consideran que se pueden equivocar en las decisiones como cualquier ser humano.
Buscan y potencian que los hijos puedan aprender autónomamente y que saquen lo mejor de sí mismos.
Ayudan en la búsqueda de soluciones equidistantes del abandono y de la sobreprotección
Consideran que los problemas son un reto para la superación personal.
Las relaciones entre padres e hijos están presididas por el respeto mutuo y la cooperación.

Consecuencias educativas:
Desarrollan en los hijos el sentido de responsabilidad para que asuman las consecuencias de sus actos.
Inducen en los hijos habilidades de trabajo en equipo.
Los hijos aprenden actitudes de cooperación, de toma de decisiones y respeto por las reglas.


Extraído de:

http://www.isftic.mepsyd.es/w3/recursos2/e_padres/html/autorid.htm


FAMILIA Y ESCUELA ANTE UN MUNDO EN CAMBIO

Autora de la nota, Mª Carmen Aguilar Ramos Universidad de Málaga
Revista Contextos de Educación. V. Octubre. 2002 pp. 202-215. Universidad de Río Cuarto. Córdoba. Argentina.

INTRODUCCIÓN
Familia y Escuela son un marco referencial imprescindible para la incorporación de un nuevo ser humano a la sociedad; pero, este marco se encuentra a merced de los avatares impuestos por transformaciones diversas que han de asumir ambas instituciones si quieren responder a su tarea educativa y socializadora.

Los cambios de la sociedad actual son rápidos y profundos, los sujetos no están preparados para adaptarse a ellos en los diversos niveles: biológico, psicológico y social. La complejidad, cada vez mayor, que la caracteriza, demanda una nueva visión educadora de la familia y la escuela, lo que exige su compromiso para trabajar unidas en un proyecto común.

El objetivo principal de esta aportación es crear un espacio de reflexión sobre la necesidad de tomar conciencia de la importancia de la formación en Educación Familiar para ayudar a:
a. Los profesionales de la educación y a los padres a mejorar las relaciones Escuela-Familia como una medida de calidad de la enseñanza y prevención del fracaso escolar.
b. Los padres a tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos para responder a las nuevas necesidades educativas que presentan.
Para ello, se ofrece el análisis de algunos de los contrastes y cambios fundamentales que se están produciendo y repercuten en la familia y la escuela, y son necesarios tener en cuenta en las prácticas educativas. También, se considera que una intervención para la educación del futuro debe estar enmarcada en un enfoque interactivo, ecológico y comunitario para responder a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de todos los implicados.

1. CAMBIOS FUNDAMENTALES EN LA SOCIEDAD ACTUAL Y SUS REPERCUSIONES.
Los avances científicos y tecnológicos han supuesto cambios muy rápidos. Se suceden de forma vertiginosa, no dando lugar a que el hombre pueda interiorizarlos y adaptarse a las nuevas exigencias que estas transformaciones van imponiendo al mundo de la cultura, mucho más lento en su evolución.

Estos cambios, que afectan a la educación familiar, se sitúan en dos planos: interno y externo:
1. Interno. La familia necesita un marco de referencia para guiar, orientar y educar a sus hijos, porque sumergida en un mundo cambiante, cuya inestabilidad e incertidumbre fomenta inseguridad y miedo, se encuentra confundida, las viejas creencias, los valores vividos, en definitiva, la educación recibida no le sirve para educar a su generación actual.
2. Externo. La familia se encuentra en medio de contrastes ante los cuales se siente sobrepasada y se pregunta cómo responder a las demandas de sus hijos que están fuera de los esquemas de sus propias experiencias y vivencias.

En este contexto, la familia tradicional aparece desdibujada, ha perdido sus antiguos puntos de sustentación, se han venido abajo los grandes pilares que sostenían sus creencias y cimentaban los roles atribuidos a los diferentes miembros de la familia, por ejemplo: el hombre, en la figura del padre, no representa la autoridad como pilar de fuerza y poder; la mujer, en la figura de madre, no representa el amor como pilar de sumisión y abnegación y la sexualidad, no representa lo puro y misterioso como pilar de reproducción… Esta situación le impide saber plantear pautas educativas que respondan a las necesidades actuales de sus hijos.

En definitiva, la familia se encuentra buscando nuevos pilares donde asentar una nueva identidad.

Desde otra perspectiva, la escuela, también se encuentra en una situación similar. Los viejos patrones educativos no le sirven para educar hoy. A merced de los vientos del autoritarismo de ayer y del permisivismo actual, a veces, deja hacer… porque no sabe qué hacer. Encerrada en una burocracia asfixiante, se le hace difícil vivir el sentido comunitario que, proclaman los documentos que la rodean y le exigen los nuevos valores democráticos. Siente la presión de las demandas que van más allá de su tradicional función transmisora de conocimientos y no se siente preparada para afrontarlas.

¿Qué pueden hacer familia y escuela ante esta situación?. Sencillamente, aliarse y emprender juntas un camino que les permita crear una nueva concepción de la educación, desde una perspectiva comunitaria real dónde el verdadero protagonista sea el niño. Este objetivo exige la elaboración de un proyecto educativo común entre familia y escuela.

¿Cómo? Analizando y reflexionando la realidad sociohistórica en la que están inmersas y tratando de responder al tipo de educación que quieren dar a las nuevas generaciones y el tipo de hombre que quieren formar, así como en los medios e instrumentos que han de utilizar para lograrlo. Este análisis implica tener en cuenta algunos contrastes de la sociedad actual.

2. CONTRASTES DE LA SOCIEDAD.
Como decíamos, en el seno de la familia y la escuela se están produciendo cambios sustanciales relacionados con los papeles que juegan en la educación, a los que se añaden los grandes contrastes influidos por las Nuevas Tecnologías de la Comunicación, difíciles de abordar, que caracterizan esta sociedad y configuran un estilo de vida y valores, como por ejemplo, los siguientes:
• El vecino del bloque es un desconocido con el que no se entabla ninguna comunicación, pero sí se mantienen relaciones con personas y países remotos por medio del correo electrónico, Internet o videoconferencia.
• Algunas autonomías territoriales son defendidas a ultranza, y en el ámbito internacional se buscan estrategias de actuación conjunta y global.
• Ciertos países desarrollados disponen de una gran tasa de paro, no obstante, recurren a la mano de obra barata proporcionada por los inmigrantes, pero no les integran en su cultura.
• Las pequeñas infracciones son penalizadas y las grandes corrupciones se justifican.
• El esfuerzo, la constancia y el trabajo son desvalorizados, mientras que el éxito fácil es premiado, etc.
El centro de estos contrastes se encuentra en los medios de comunicación como faro que alumbran lo cotidiano, eje alrededor del que gira la vida familiar y escolar y sus acontecimientos. De forma que los recursos audiovisuales y tecnológicos: televisión, video-juegos, Internet, etc., están al alcance de los ciudadanos, y modelan una nueva forma de concebir el mundo y sus valores. Como señala Savater, F. (1997 :71), “mientras que la función educadora de la autoridad paternal se eclipsa, la educación televisiva conoce cada vez mayor auge ofreciendo sin esfuerzo ni discriminación pudorosa el producto ejemplarizante que antes era manufacturado por la jerárquica artesanía familiar”.

¿Qué conclusiones pueden extraerse de lo expuesto?. El niño es bombardeado desde diferentes flancos por gran cantidad de información, a veces, contradictoria que forma una realidad calidoscópica, de donde surge la necesidad inminente de una educación por parte de los padres y profesores que le ayuden a discriminar este cúmulo de información y le orienten y guíen dando coherencia a sus experiencias cotidianas. ¿Cómo?
Tomando como marco de referencia la inestimable la aportación del Informe de la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el S. XXI, presidido por Jacques Delors, que basa la educación para el futuro en estos cuatro pilares fundamentales: Aprender a conocer, Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a vivir en comunidad.

Aprender a conocer: Es necesario poner en contacto a los niños y niñas con los conocimientos, entretejidos por la historia y la cultura, que se organizan en contenidos curriculares y se aprenden en la escuela, pero también, con el mundo que les rodea por medio de sus relaciones con el entorno, la familia, los iguales y los medios de comunicación, ayudándoles a analizar esta realidad a través de estrategias de aprendizaje constructivo.

La familia transmite conocimientos que entran dentro del ámbito de la historia familiar y le confiere una serie de características diferenciales fruto de las experiencias de las generaciones anteriores. En este sentido, es importante, crear en el hogar intercambios y comunicaciones sobre la historia de los abuelos, tíos abuelos, así como anécdotas y sucesos acaecidos en la biografía familiar, que permitan al niño tomar conciencia de su procedencia y conocer su filiación y le ayuden a tomar conciencia de su identidad personal, familiar y social.
Así, el niño estructura un tiempo y un espacio tanto en el ámbito personal como histórico, que le ayudan a tomar conciencia de sí mismo como sujeto individual y social. La construcción del concepto de sí mismo de un sujeto gira alrededor de estos dos ejes: tiempo y espacio.

Aprender a ser. Para ello, los niños y niñas han de aprender a ser desde dos vertientes: 1) social: como miembro de un grupo social, de una cultura, que podemos relacionar con “aprender a conocer”, y 2) individual: como ser único y diferente, descubriendo su interioridad, sus posibilidades y limitaciones, su realidad personal inmersa en una realidad social, en la que desarrollar su proyecto vital.

Para aprender a ser él mismo, el niño descubre sus peculiaridades y su ser sí mismo en la diferenciación con los miembros de su familia. La identidad personal la adquiere en este doble proceso de descubrimiento de sí mismo y diferenciación del otro. De ahí la importancia de sus primeros contactos familiares para potenciar la realidad de su ser individual y personal. El niño aprende a ser sintiéndose querido, valorado, descubriendo que es digno de ser amado.

Aprender a hacer. El niño aprende a desarrollar habilidades y destrezas, observando, experimentando y descubriendo todos los objetos que encuentra a su alrededor. El niño aprende a hacer con sus más próximos, en la realidad cotidiana del hogar y de la escuela, cuando se le permite manipular, asociar y establecer relaciones entre diferentes elementos, estamos permitiendo que aprenda a hacer. La creatividad como capacidad creadora, que permite abrir hacia nuevas fronteras, se fomenta estimulando al niño a investigar, descubrir, explorar, experimentar, y en esta tarea pueden participar familia y escuela, por medio de estrategias innovadoras de trabajo común.

Aprender a vivir en comunidad. Favorecer una educación para la vida comunitaria, desde el ámbito familiar, es fundamental para que el niño aprenda a ejercitar la participación, la cooperación, el diálogo y la toma decisiones consensuadas y compartir los conocimientos y la vida, de forma que luego sea capaz de transferir estos aprendizajes a otros contextos sociales.

En nuestra opinión el verdadero reto es educar para: Aprender a ser y aprender a vivir en comunidad. Estos pilares para que sirvan realmente al diseño de una educación para el futuro han de ser objetivos educativos de la Familia y la Escuela, plasmados en un proyecto común, como mencionábamos anteriormente, donde se planteen el tipo de educación que quieren dar y el tipo de hombre que quieren formar a partir de una toma de decisiones consensuadas.

¿Cómo es posible alcanzar esta meta?
A través de la participación real y efectiva de la familia en los centros. ¿Qué exige? Una formación inicial para la participación, desde los planes de estudio de Formación del Profesorado y de Pedagogos, que incluyan una preparación en Educación Familiar para dotar al profesor y al pedagogo de instrumentos y técnicas para concienciar e implicar a las familias en la vida del centro, así como a los pedagogos de una preparación específica para la formación de padres. En este sentido, profesores y pedagogos se convierten en agentes de participación, de cambio y dinamizadores de las relaciones entre la familia y el centro, que encuentra así su sentido como comunidad educativa.

3. FAMILIA Y ESCUELA: EDUCAR PARA VIVIR EN COMUNIDAD
¿Qué significa el término comunidad?. En palabras de Bárcena, Fernando. (1997 :112), en sentido abstracto, alude a lo que pertenece a todos los miembros de un grupo o colectividad, va referido a una comunidad de bienes, de sentimiento y de origen. Puede adquirir múltiples formas, y referirse a la comunidad familiar, a la escolar, o también a la económica europea. Es un concepto que, en la actualidad, tiene gran importancia en el ámbito de la Sociología y de la Filosofía Moral y Política contemporáneas. Desde el punto de vista sociológico, la comunidad es una forma peculiar de agrupamiento social, y para Rodríguez Neira, T. (1997 :161), “la forma más perfecta de la comunidad es la familia”, pero, ¿lo sabe la familia?.
La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos. La complejidad de la realidad actual se le escapa y esto repercute en la vida del niño, conllevando problemas escolares y familiares que surgen en la realidad diaria: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc., que no se pueden achacar a la sociedad en abstracto, a la familia, a la escuela o a los alumnos, de manera independiente como “compartimentos estanco”, sino que la interacción de todos ellos es la que propicia esta situación.
De ahí surge la necesidad de una formación específica en este nuevo campo de trabajo pedagógico, el familiar, para que cualquier intervención que se intente llevar a cabo tenga en cuenta la visión global de su contexto.
El niño comienza su trayectoria educativa en la familia que la escuela complementa. Por tanto, familia y escuela son dos contextos próximos en la experiencia diaria de los niños, que exige un esfuerzo común para crear espacios de comunicación y participación de forma que le den coherencia a esta experiencia cotidiana. La razón de este esfuerzo se justifica en sus finalidades educativas dirigidas al crecimiento biológico, psicológico, social, ético y moral del niño, en una palabra, al desarrollo integral de su personalidad.
De la coordinación y armonía entre familia y escuela va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y convivencia en grupo, que crearán un nuevo estilo de vida.
Es urgente que ambas instituciones se planteen como objetivo prioritario al niño como verdadero protagonista de su quehacer educativo
¿Cómo llevarlo a la práctica?
En primer lugar, es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres a través de programas.
En segundo lugar, las propuestas han de ir enfocadas hacia intervenciones globales en las que se impliquen las instituciones sociales, escolares y familiares, desde una perspectiva interactiva, ecológica y comunitaria.
Como señalábamos el verdadero desafío es aprender a ser y aprender a vivir en comunidad, esto exige hacer posible espacios de comunicación e intercambios que fomenten la participación y conduzcan a compromisos que enriquezcan la vida personal y colectiva de los implicados.
La familia juega un importante papel en este sentido, pero hay que ayudarla a tomar conciencia de ello. Los cambios de la sociedad actual deben encaminarla hacia una estructura participativa y de compromiso, de modo que cada uno de sus integrantes desempeñe su función, y tenga conciencia de su identidad individual como miembro de esa comunidad. ¿Cómo? Dentro un clima de comunicación se establecen pautas para la distribución y organización de tareas en función de las necesidades y posibilidades de cada miembro. En este contexto, la comunicación adquiere un valor esencial si desea educar para la vida comunitaria, y se convierte en la mejor manera de superar dificultades, conflictos, contrastes y contradicciones de la realidad cotidiana que surgen de la propia convivencia del hogar, y fuera de él.

La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas. Entre sus objetivos se encuentra: fomentar la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos. En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los alumnos, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo.
En una sociedad como la nuestra, la familia y la escuela han de tener claros sus papeles y fomentar la vida comunitaria, como fundamento de toda posterior experiencia social. ¿Cuáles son los ejes que han de regir sus actuaciones? Siguiendo a Medina Rubio, T (1997): la autoridad basada en el compromiso ético, el ejemplo como coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace y el amor como el motor que impulsa y da vida.
La experiencia temprana en la familia de formas de comunicación basadas en el diálogo y el consenso sustentarán actitudes democráticas de participación, colaboración y cooperación. En consecuencia, este aprendizaje será reforzado en la escuela si pone en práctica actividades en las que los alumnos trabajen en equipo, utilicen la negociación para resolver sus conflictos y pongan en práctica los valores de la vida comunitaria, en los que se han iniciado en el hogar.

En definitiva, es esencial que padres y profesores se pongan de acuerdo sobre cómo hacer efectiva la participación de la familia en la escuela, para que sus relaciones sean de ayuda mutua y hacer frente a los desafíos que les presenta este mundo en cambio, lo que va a repercutir de forma positiva en la educación de los niños y va dar coherencia a sus experiencias.

4. UNA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA
Del desarrollo de esta exposición surge un aspecto fundamental, la formación en Educación Familiar. No se puede hablar de fomentar la participación activa de la familia en la comunidad escolar, sin una formación del profesorado y los pedagogos, poniendo a su disposición conocimientos, instrumentos y estrategias que faciliten su labor.
De ahí que, la propuesta de intervención para que sea efectiva, haya de abarcar varios niveles: Universidad, Centros de Formación del Profesorado y Centros Escolares. La incorporación de la Universidad a esta tarea, al introducir, en los planes de estudio de los futuros maestros, Programas de Formación para la Participación: Escuela y Familia, supone una respuesta de implicación y compromiso que muestra su sensibilidad por una apuesta de educación para el futuro. De hecho, en la literatura, se recoge que ya se está realizando en algunos países europeos y americanos. Como indica, Kñallinsky, E. (1999 :142), los objetivos que se persiguen, al incluir la implicación de los padres como parte de los estudios de magisterio, son:
• Desarrollar la sensibilidad en los futuros maestros acerca de los cambios en las familias.
• Conocer la importancia de la implicación de los padres.
• Tener experiencias prácticas de trabajo con éstos

Como objetivos específicos del programa se plantean:
• Trabajar con distintos tipos de familias
• Desarrollar e implementar actividades para comunicarse con las familias
• Elaborar y poner en práctica un proyecto de lectura en casa
• Dirigir reuniones de padres

• Conocer el amplio abanico de actividades que se realizan en las escuelas para integrar a los padres
La formación del profesorado para la participación educativa de la familia, así como la de los pedagogos, mejoraría la tarea educativa que tienen encomendada ambas instituciones. Desde este enfoque, el rol del profesor es de mediador entre la cultura escolar y familiar, y se superarían los temores de los docentes a la intromisión de los padres en sus tareas, como recogen algunos autores, y se interpretaría la participación en el sentido de colaboración y apoyo mutuo para diseñar de forma conjunta el proyecto común de educar a los alumnos para ayudarles a crecer y desarrollar su proyecto vital, introduciendo estrategias para adaptarse a los retos que se les presentan. Por otra parte, lo padres se sentirían involucrados en la trayectoria escolar de los hijos de forma efectiva. En esta línea, el pedagogo también tendría un papel importante en el diseño de programas de formación en este nuevo campo educativo que surge como demanda social.

La oferta, por parte de los Centros de Formación del Profesorado, de Cursos en Educación para la Participación de la Familia en la Escuela, para la formación permanente de los profesores en ejercicio, ayudaría a mejorar la situación actual.

Por último, desde los propios centros escolares, es preciso encontrar un sistema que facilite la comunicación entre la escuela y la familia, basado en los presupuestos que fundamentan el sentido de comunidad, caracterizado por la participación y el compromiso común hacia una acción conjunta. La dificultad radica en como llevarla a cabo.

Una vía para superar dicha dificultad es facilitar el encuentro entre padres y profesores, donde pongan de manifiesto el deseo de buscar formas innovadoras de fomentar la participación, así como de crear un clima abierto de comunicación en el que se expresen los problemas, inquietudes, temores, miedos e inseguridades, y mutuas necesidades de ayuda y colaboración.

En este sentido, un importante objetivo es que la familia tome conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios, que influyen en sus prácticas educativas en el hogar. Para lograrlo, es preciso ayudarla a descubrir la importancia de su colaboración en la escuela, aceptando que existen objetivos que son comunes y en los que son necesarios unir los esfuerzos de padres y profesorado para su consecución.

La implicación de las familias en la vida del centro, se alcanza aprendiendo a trabajar juntos en diversas actividades, que en relación con sus respectivas funciones, los padres y profesores pueden programar, asumiendo que un trabajo en equipo es un medio eficaz para estimularse y apoyarse mutuamente. Esto conlleva valorar el enriquecimiento que para el propio desarrollo personal supone la aportación de las ideas e iniciativas de los demás. La visión de un trabajo en colaboración mutua, parte de un concepto de cambio y mejora de la realidad, que puede ser modificada, a través de la acción conjunta de todos los implicados, a la vez que repercute en una mejora de la calidad de la enseñanza y de la vida escolar.

Uno de los elementos primordiales para invitar a los padres a la participación en la vida del centro, es proporcionarles información. Es reconocido por diferentes autores que los alumnos que pertenecen a familias de estatus socioeconómicos bajos, normalmente, no están bien informados de las convocatorias de becas y ayudas a las que pueden acceder, con lo cual no las solicitan. Por otra parte, debido a su ambiente, los padres tienen menos expectativas de futuro que los de la clase media, por lo que no estimulan a estudiar a sus hijos, más aún cuando la trayectoria escolar está acompañada de suspensos y fracaso escolar, además de la inferioridad de condiciones en las que se encuentran para estudiar al carecer de medios y ambientes adecuados.

Indudablemente, el planteamiento de las desigualdades en educación hay que situarlo en un ámbito social y cultural amplio, no podemos aventurarnos a decir que las desigualdades de oportunidades se pueden solucionar sólo desde la escuela, por lo relacionada que está con las condiciones y estatus sociales; pero sí puede mejorar aspectos y medios relacionados con la escuela para permitir a los alumnos proseguir sus estudios, como es implicar a los padres en esta tarea educativa. Comunicarles que algunos estudios muestran que cuando los padres participan en todos los aspectos de la vida escolar se incrementan los efectos positivos sobre el rendimiento de sus hijos puede ayudarles a valorar las consecuencias de su apoyo en la tarea educadora de la escuela, en la que tienen una función a desempeñar.

La necesidad de implicar a la familia en la tarea educativa, no es ninguna novedad. En estas últimas décadas, ha sido recogida en diversas leyes, insistiendo en la coordinación de la familia y de la escuela para diseñar un proyecto educativo común, cuya finalidad es la educación integral de todos los alumnos. Pero, aunque en todos los centros existen Consejos Escolares y Asociaciones de Padres, no en todos funcionan de forma dinámica e impulsora de la participación de los padres, lo que invita reflexionar sobre medidas innovadoras a utilizar.
¿Qué estrategias se pueden utilizar?
a) Enviar una breve nota, proponiendo cuestiones de este tipo, para conocer:
• Temas que les preocupan den la educación de sus hijos
• Necesidades que sienten ante la educación de sus hijos
• Dificultades que tienen para educar a sus hijos
• Día de la semana y horario que les viene mejor para convocar una reunión

Las respuestas facilitarán información desde dos ángulos: 1) Un primer análisis de la realidad sobre el interés de los padres en temas, necesidades y dificultades relacionadas con la educación de sus hijos, que permitirá priorizar objetivos y actividades a plantear. 2) El nivel de respuesta indicará cómo organizar un encuentro. En la reunión que se convoque se puede establecer un calendario para responder a las necesidades de las familias, desde sus necesidades. Este aspecto, es relevante. Generalmente, se planifican las actividades a partir de lo que el diseñador de las mismas considera como importante, sin embargo, es aconsejable trabajar desde la realidad de los padres, de sus conocimientos y teorías implícitas.

b) Grabar algunas sesiones de clase e invitar a los padres a ver esta grabación
Muchas veces los padres desconocen las conductas de sus hijos en el colegio, porque éstos se comportan de diferente forma a como lo hacen en el hogar. De manera, que en ocasiones la comunicación entre el profesorado y la familia se dificulta. A los padres les resulta difícil creer la información que le proporciona el tutor.
La invitación para ver el vídeo puede tener dos funciones: 1) Conocer la conducta de sus hijos trabajando en el aula, puede facilitarles pistas para reforzar estrategias que faciliten el estudio en el hogar. 2) Conocer el trabajo del profesor, lo que permitirá valorar su tarea docente y, por otro lado, el comportamiento de los alumnos. A partir de esta experiencia, se pueden intercambiar ideas, preocupaciones, problemas, etc., y comenzar a organizar encuentros para tratar los aquellos temas que les interesan. Esta experiencia, puesta en práctica por dos profesores de Educación Infantil, en nuestra provincia, les ha dado muy buenos resultados para implicar a los padres en la escuela y mejorar sus relaciones.

c) Deberes y recomendaciones de apoyo al estudio
Establecer un sistema de comunicación: cartas, tarjetas, etc., semanal, quincenal o mensual con algunas recomendaciones relacionadas con:
• Técnicas de estudio y recomendaciones sobre factores ambientales que lo favorecen
• Lecturas para reforzar actividades escolares
• Relación de Videojuegos, programas educativos por ordenador como complemento a actividades en el aula.
• Programas de TV. Publicidad, etc.

Estas recomendaciones tienen una doble finalidad. Por una parte, estimulan las relaciones entre la familia y la escuela; por otra, invitan a los padres a participar en las actividades escolares proponiendo que se haga en familia comentarios sobre las historias, publicidad o tema recomendado para trabajar en el hogar, favoreciendo, así también, la comunicación entre padres e hijos

d) Otras sugerencias para fomentar la participación de los padres
Para aumentar dicha implicación se sugieren las siguientes formas de convocatoria:
• Convocatorias por cartas a través de los alumnos o delegados de los cursos.
• Pancartas: Para anunciar alguna actividad, se hacen en paneles de papel que se colocan en la entrada de la escuela o en los alrededores (deben reservarse para ocasiones excepcionales).
• Murales: También se utilizan para anunciar actividades. Se pueden hacer mediante collages o montajes con fotos, recortes de periódicos, etc.
• Megafonía: Instalada a la entrada del centro o bien en un coche, con la información previamente grabada en una cinta
• Cuñas radiofónicas: Por medio de las radios municipales se puede ofrecer la información
• Agendas de los periódicos. Hay periódicos que ofrecen gratuitamente un espacio en su agenda informativa.
• Recordatorio: En una cartulina o un papel de 20 x 5 cm. Se recuerda la fecha, hora y lugar de la actividad
5. CONCLUSIONES
Familia y Escuela tienen funciones sociales diferentes, pero complementarias. Ante la complejidad del mundo de hoy han de unir sus esfuerzos para lograr superar las dificultades que se les presentan porque en última instancia su razón de ser está en función del protagonismo del niño en su tarea educadora.

Esta época presenta un nivel de exigencias a la educación familiar y escolar que reclama la preparación y formación de un nuevo estilo educador basado en un aprendizaje para vivir en comunidad, a la que padres y profesores están llamados a responder con el compromiso de participar en esta tarea común, cada uno desde su ámbito de conocimiento y experiencia para atender a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de los niños y todos los implicados en la comunidad educativa.

La propuesta que presentamos se fundamenta en los pilares de la Educación para el futuro: Aprender a conocer, Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a vivir en comunidad. Estos pilares han de fundamentar las relaciones entre la escuela y familia favoreciendo la comunicación, la participación y la colaboración, para superar los factores estructurales de la propia escuela, así como las teorías implícitas de padres y profesores sobre la educación, la enseñanza, la familia, la escuela, el papel de cada uno en esta tarea, etc.
Es necesario, abrir las ventanas a la historia de una nueva concepción de la familia y la escuela en su tarea educativa. Ambas instituciones, requieren una reestructuración estructural y cognitiva, una modificación y adaptación a un nuevo estilo de educación y una actitud abierta a la formación de los alumnos orientada a una educación para la vida comunitaria.

Cuando el niño vive en el hogar los valores comunitarios de participación y comunicación puede transferirlos a otros contextos.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Rendimiento escolar y familia

Proyecto de Investigación Educativa subvencionado por la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía.

El presente trabajo trata de establecer, si es que existe, la relación entre el Rendimiento Escolar y el entorno familiar que envuelve a los alumnos y alumnas.

El análisis de los resultados nos permitirá sacar unas conclusiones con las que poder establecer una serie de estrategias que permitan compensar desde nuestros centros las desigualdades familiares que algunos niños y niñas padecen y que, como ya veremos, influyen de manera determinante en su rendimiento escolar.

JUSTIFICACIÓN
Cuando en cada uno de nuestros centros nos enfrentamos a analizar los resultados de la evaluación, detectamos que hay en cada grupo, un número determinado de alumnos y alumnas que vienen obteniendo un rendimiento académico bajo. Analizando las causas que pueden provocarlo, llegamos a que son debidas en una u otra medida, a la familia. Y es que, cuando puestos en juego los recursos de los que disponemos y descartando cualquier tipo de deficiencia psíquica, los resultados no son los apetecidos: una evaluación positiva, no queda sino atribuir ese rendimiento a causas externas a la escuela, pero que inciden directamente en ella, como es el ambiente socio-familiar que rodea al niño o la niña.

Como el alumnado de nuestros colegios son de Educación Infantil y Educación Primaria, el medio social que más directamente incide sobre ellos es la familia.

BASES DEL ESTUDIO
La institución escolar tiene como fin que sus alumnos y alumnas adquieran unos conocimientos, habilidades, instrumentos, ...que los transformen en individuos socialmente productivos.

En la medida en que cada escolar tenga éxito en la empresa, podremos decir que ha obtenido un mejor o peor rendimiento escolar.

Según el profesor Santiago Rodríguez, el concepto de rendimiento escolar es difícil de delimitar, al entrar de lleno en el terreno político y esgrimirse como bandera de la calidad de un Sistema Educativo donde la identificación educación-producción es la base que sustenta el concepto.

Esto nos lleva a la Teoría del Capital Humano, en el que se considera la Educación como el principal capital humano, "en cuanto concebida como productora de capacidad de trabajo”. En este sentido, es una inversión como cualquier otra.

Como inversión hecha por los poderes políticos, está sometida a control y se pretende que "genere beneficios".

Así, el rendimiento escolar se convierte en la variable fundamental de la actividad docente. En función de él, se programan los objetivos, contenidos y actividades de cada período escolar.

El rendimiento escolar es la resultante del complejo mundo que envuelve al estudiante: cualidades individuales (aptitudes, capacidades, personalidad,...), su medio socio-familiar (familia, amistades, barrio,...), su realidad escolar (tipo de Centro, relaciones con el profesorados y compañeros o compañeras, métodos docentes,...) y por tanto su análisis resulta complejo y con múltiples interacciones.

Aunque hayamos analizado el rendimiento escolar como el resultado de numerosos factores que inciden directamente en él, los estudios que ven en causas socioeconómicas o socioculturales el origen de la desigualdad en los rendimientos de los escolares son numerosísimos, fundamentalmente fuera de nuestro país.

En España, cuando Gloria Pérez Serrano (1.981) realizó su estudio relacionando el rendimiento escolar con el origen social, sólo había un estudio previo, el de Carlos Lerena (1976).

Antonio Marín Capitas, en su Tesis Doctoral (1993), recoge los estudios de Samper y Soler en 1982, donde encuentran que las dos terceras partes de los niños y las niñas con bajo rendimiento proceden de familias con nivel económico bajo y establecen correlaciones entre ambos fenómenos. A conclusiones semejantes llegan Molina García y García Pascual en 1984.

Entre los autores y las autoras que defienden la determinación sociológica o socioeconómica en el rendimiento escolar, podemos distinguir 3 tendencias fundamentales:

La primera ve al sistema educativo como un instrumento para la reproducción social, y cumple con la misión de dejar a cada individuo en la posición que le corresponde en el sistema social. El rendimiento escolar es la manifestación de este hecho y son los pobres quienes más fracasan.

Paul Willis, Leonor Buendía, Gloria Pérez, entre otros autores y autoras, afirman que hay una estrecha vinculación entre la clase social y el Rendimiento Escolar.

Quienes se encuadran dentro de la segunda tendencia consideran que es excesivamente amplia la clase social para explicar el diferente rendimiento del alumnado y prefieren indagar en estructuras más próximas al niño o la niña, como la familia, que es el ámbito de incultura primaria del niño, donde se encuentran las claves que explican su Rendimiento en el proceso educativo.

La tercera corriente se puede considerar como síntesis de las dos anteriores, pues es cierto que el entorno más inmediato en el que se desarrolla el individuo es su familia, pero es bien cierto que ésta se encuentra determinada por una serie de factores culturales, sociales, y económicos que la hacen pertenecer a una clase social o a otra, y, en este sentido, también es válido lo señalado en el primer apartado.

Quizás sea el más representativo de esta tendencia el sociólogo de la comunicación Basil Bernstein, para el que el desarrollo del lenguaje tiene una relación inmediata con el fracaso escolar.

Cuando el niño la niña llega a la escuela está en diferente posición de salida, según proceda de una familia o de otra. Los niños y las niñas de los medios sociales menos favorecidos tienen un desarrollo mental medio más lento, porque llegan con un bagaje de experiencias más pobre y menos organizado. Si a la desventaja social unimos la cultural, los comienzos serán más difíciles y recibirán menos ayuda en los momentos difíciles, lo que les hace más vulnerables al fracaso, y ello teniendo en cuenta que las actitudes pedagógicas familiares suelen ser bastante diferentes según las clases sociales.

VARIABLES
Variable dependiente: Es el rendimiento escolar basado en la percepción que el profesor tiene del alumno/a, las calificaciones escolares y el trabajo del alumno en clase y en casa.

Variables independientes:
Situación económica: La economía de la familia influye en el rendimiento y, así, englobamos a las familias de nuestros centros en un nivel económico medio y bajo, según la ocupación de los progenitores.

Estudios del padre: Influye mucho el nivel cultural del padre en la educación de sus hijos e hijas, pues, si éstos están habituados a ver leer y manejar libros, estarán más motivados al estudio.

Estudios de la madre: La madre es la que se ocupa más directamente de la educación escolar de sus hijos e hijas, pues es la que acude al colegio cuando hay reuniones o quiere informarse de la marcha de su hijo o hija. Si tiene un nivel de estudios medios o altos, valorará más el estudio de sus hijos e hijas y podrá ayudarlos más, lo que repercutirá positivamente en su aprendizaje.

Interés de los padres por la educación de sus hijos: El interés que la familia tenga depositado en la educación parece ser un factor determinante, incluso más que el económico, en el rendimiento escolar, porque si los niños y las niñas encuentran “eco” en casa de lo que ellos hacen en la escuela, lógicamente, esto motivará su trabajo.

La fácil salida al mundo del trabajo: La facilidad que en Lucena tienen los niños y niñas para encontrar un puesto de trabajo, aunque éste esté mal remunerado, sea ilegal y en condiciones de explotación, no mueve a las familias a poner interés en la educación de sus hijos e hijas, y así, no les preocupa que su rendimiento sea más o menos alto, pues las expectativas de futuro no las tienen puestas en los estudios.

El trabajo de ambos padres fuera de la casa: Creemos que esto incide negativamente en el rendimiento de los niños y las niñas, pues están mucho tiempo fuera del control de los progenitores y, cuando estos vienen de trabajar, “no tienen ganas” de escucharlos y atenderlos.

Problemas familiares: Cuando en la familia hay problemas de divorcio, separación, malos tratos, drogadicción, etc., el rendimiento de los niños y las niñas en el colegio se ve perjudicado porque les hace vivir situaciones extremas que interfieren su normal desarrollo en la vida, y, también en la escuela.

ANÁLISIS DE RESULTADOS

RENDIMIENTO Y NIVEL CULTURAL DE LA FAMILIA
Para determinar el nivel cultural de las familias, hemos considerado los estudios del padre y de la madre.

Ambas variables tienen una relación directa con la variable dependiente. Tras aplicar las pruebas estadísticas, podemos afirmar que ambas variables están relacionadas en el 99% de los casos.

Si tenemos en cuenta las diferentes categorías en que hemos dividido a las variables, podemos afirmar que, aquellos padres y madres que no tienen estudios y en la práctica rozan el analfabetismo, está más directamente relacionado con un rendimiento escolar malo y, en aquellas familias en las que los progenitores tienen estudios superiores es mayor la relación con el rendimiento escolar bueno, teniendo escasa relación con el rendimiento los estudios primarios y medios de éstos.

RENDIMIENTO Y NIVEL ECONÓMICO
Esta variable también tiene relación con el rendimiento escolar. Analizando cada una de las categorías en las que hemos dividido la variable, observamos que cuando esa relación es más significativa se da entre las familias con nivel económico bajo y un rendimiento bajo, no teniendo significación el resto de las categorías.

Sin embargo, el coeficiente de correlación de Pearson nos indica que existe una relación entre ambas variables en el 99% de los casos.

RENDIMIENTO Y PROBLEMAS FAMILIARES
Quizá sea esta variable una de las que mayor correlación tenga con el Rendimiento Escolar.

Si nos fijamos en las categorías de la variable independiente: hay problemas familiares, o no hay problemas; se ve claramente la fuerte relación que hay entre la existencia de problemas en la familia con un rendimiento bajo, siendo la relación entre las demás categorías menos significativas

RENDIMIENTO E INTERÉS DE LA FAMILIA
Estas variables son las que más claramente se ven relacionadas.

El coeficiente de Pearson es aproximadamente igual al 0,8, y el estadístico Z supera el nivel de confianza del 1%, lo que indica que existe relación entre las variables en el 99% de los casos.

Destacan como especialmente significativas cuando el interés de la familia es alto el rendimiento escolar es bueno, y cuando ese interés es nulo el rendimiento es malo.

RENDIMIENTO Y EXPECTATIVAS
Teniendo en cuenta que todos los progenitores "esperan algo" de sus hijos e hijas, según en qué pongan sus expectativas tendrá una incidencia u otra en el rendimiento Escolar.

Esto es lo que refleja el tratamiento estadístico dado a los datos obtenidos, pudiendo afirmar con un nivel de confianza del 1%, que existe relación entre las variables en el 99% de los casos.

Si analizamos las categorías con que contamos, observamos que, cuando las expectativas están puestas en encontrar un trabajo y un rendimiento escolar malo, tienen una alta relación; las expectativas puestas en la Educación Universitaria tiene una relación negativa con el rendimiento escolar bajo.

CONCLUSIONES
De nuestra investigación podemos sacar varias conclusiones, algunas de ellas valiosas de cara al objetivo que nos planteamos al principio.

Una primera conclusión que extraemos es que el nivel cultural que tiene la familia incide directamente en el rendimiento escolar de sus hijos e hijas, así, cuando el nivel de formación de los progenitores está determinado por una escolarización incipiente o rozando el analfabetismo, es más fácil que los hijos no tengan un rendimiento escolar satisfactorio, y, por el contrario, en aquellos progenitores con un nivel de formación medio o alto es más probable encontrar un rendimiento bueno. Esto está en consonancia con los estudios reseñados al principio de este trabajo, y se explica porque la cultura de la escuela es la cultura de la sociedad, por lo que los niños y las niñas que pertenecen a una familia con un status cultural medio o alto tienen ya ventaja en la Escuela sobre aquellos otros que pertenecen a un status cultural bajo, coincidimos en esta apreciación con Bernstein.

El nivel económico de la familia sólo es determinante en el rendimiento escolar cuando es muy bajo, cuando puede colocar al individuo en una situación de carencia, lo que ocurre es que esto normalmente lleva asociado un bajo nivel cultural, elevado número de hijos e hijas, carencia de expectativas y falta de interés. Así, lo exclusivamente económico no tiene por qué ser determinante en el rendimiento escolar.

También podemos concluir que el número de hijos e hijas, salvo cuando el número es elevado y que generalmente lleva consigo otros condicionantes, no influye determinantemente en el rendimiento. Pero la realidad nos dice que esas "superfamilias" lo son por una falta de planificación, de metas y de objetivos a todos los niveles, y por tanto no podemos nosotros pedirles que los tengan respecto a la educación escolar de sus hijos e hijas.

De los apartados anteriores se desprende, igualmente, que cuando en la familia hay problemas, el niño o la niña los viven y esto, necesariamente, influye en su conducta y en su rendimiento. En esto, los niños y las niñas no son diferentes a los adultos y en ellos se puede agudizar porque la familia es casi todo su universo.

Pero la conclusión definitiva a la que podemos llegar es que, cuando la familia demuestra interés por la educación de los hijos e hijas, se preocupa por su marcha en el colegio, están en sintonía con el maestro o maestra, el rendimiento es más positivo pues hay una conexión casa-escuela que el niño percibe y que llega a repercutir en su trabajo.

Este interés de la familia se demuestra valorando lo que se hace en el colegio y, en cierta medida, está vinculado a las expectativas que los progenitores tienen puestas en el futuro de sus hijos e hijas. Cuando esas expectativas cuentan con la institución escolar: estudiar una carrera, tener la suficiente formación, ser alguien en la vida, etc., el interés de la familia por la escuela es sin duda mayor que el de aquellas otras que consideran la escuela como una mera espera para llegar al mundo del trabajo, porque la ley impide trabajar hasta cierta edad. Estos planteamientos tan dispares tienen su claro reflejo, salvo raras excepciones, en el rendimiento escolar de los alumnos y las alumnas y están, a su vez, condicionados por el nivel cultural y económico, el tener un elevado número de hijos e hijas, por padecer algún tipo de problemática familiar, en la mayoría de los casos; son familias que tienen menos interés por la educación escolar de sus hijos e hijas y escasas o nulas expectativas de futuro para ellos y quienes proceden de ellas son niños y niñas que presentan un bajo rendimiento escolar. Es por tanto aquí cuando se plantea un reto a la educación y a la escuela: ¿no tenemos nada que hacer? ¿los maestros y las maestras nos tenemos que cruzar de brazos?.

Para no caer en el desánimo y buscar posibles soluciones recurriremos a la Educación Compensatoria como un medio de paliar carencias y salvar las desventajas que esos alumnos y alumnas tienen en su proceso educativo, desde la institución escolar, con los medios con los que podemos contar en nuestros centros, tanto en medios materiales como personales, plantaremos una serie de medidas que intentaremos poner en práctica en los próximos cursos.

Finaliza el trabajo con un recorrido por lo que la Educación Compensatoria supone y lo que, desde nuestra propia realidad escolar, podemos desarrollar, con una serie de medidas y con un amplio proyecto de actividades extraescolares que figura como uno de los anexos.

Los párrafos fueron extractados de un trabajo de Morales Serrano Ana María (Coordinadora), el mismo puede ser bajado en formato PDF ACA

jueves, 18 de septiembre de 2008

Familias con hijos abanderados II

Esta es la segunda y última parte del trabajo sobre hábitos familiares que llevan al éxito escolar. La primera parte pueden hallarla ACA

Aspectos particulares

Hijos discutidores y responsabilizados
En las entrevistas surge en forma casi unánime que los padres consideran que sus hijos son “discutidores”, pero ¿a qué se refieren?. Se trata de familias con liderazgo basado en normas, pero no son estas precisamente el objeto de las discusiones, sino su aplicación. Es criterio de justicia la aplicación universal de esas reglas en el ámbito familiar. En la escuela se reproduce el esquema de liderazgo, y la existencia de reglas que no deben ser cuestionadas, por lo que la adaptación a la escuela surge como “natural”. Las familias ven en esto un aspecto positivo y deseable, escuchamos por ejemplo a

Héctor y María, con cuatro hijos, que dijeron que sus hijos eran “discutidores”:
H: ¡Já! ¡ Son terribles!, todos. Y todos están pendientes. Yanina (la segunda hija) es callada ante la gente, pero después aparece, por ejemplo me imitaba cuando yo decía cuando íbamos a comer: ¡no chicos, ahora la tele no! Y al día siguiente les decía ¡a ver chicos!, ¡denme el control remoto que está el partido!

Mario. y Cristian, padres de tres hijas nos contaron:
C: A las tres les gusta discutir, cuando a ellas les parecía que algo no estaba bien, entonces, ¿y porqué?, ¿y porqué?

M: Son muy firmes, tienen un lindo carácter. Como está la sociedad hoy el que tiene carácter débil no triunfa

C: Ellos saben defender lo suyo, lo que creen que está bien Nancy, madre de dos hijas dijo que a las chicas les gusta discutir, y que son de mantener firme una opinión, aunque no ha notado que hagan oposición a sus posturas.

Alberto, padre de dos hijos señaló al respecto: “Acá en la casa tienen la posibilidad de cuestionar, al padre, a la madre, a la escuela, a los profesores, a la escuela. Yo me acuerdo que en una oportunidad Alejo (el hijo mayor), luego de haberlo retado, tomó el teléfono para llamar a la gente de los derechos humanos, y eso te da el nivel de información para hacerse respetar, y en el caso de Elisa (hija menor), tenía la capacidad de “salirse de la situación”, por ejemplo decir “vos me estás retando porqué estás enojada

Gustavo y Miriam, padres de dos hijos, afirmaron:
G y M: ¡Son terribles! (risas). Tienen sus ideas y las defienden a muerte, y discuten con quién sea, tal vez las cosas están cambiando, tal vez sea la época
G: Hacen cumplir las normas hasta en los mínimos detalles, si en la mesa hay que esperar y alguien quiere probar, entonces ¡chá!

Omar, padre de 3 hijos afirmó que a pesar de considerarse “mandón”, siempre lo que el decía no lo consideraba “palabra santa”, y que sus hijos le discutían sobre política, televisión y otros temas desde posiciones encontradas.

Los jóvenes han sido responsabilizados en el ámbito familiar, y esto está relacionado con la anterior, ya que ellos se involucran en discusiones porque se sienten responsables, la estrategia de responsabilizar forma parte de un todo, que apunta a conservar o acrecentar un cierto posicionamiento social, más que a las consecuencias directas de ella. Al respecto destacamos:

Nella, madre de tres hijos varones y una mujer, ya adultos y profesionales dijo que “en la mañana todos salían del hogar, cada uno a cumplir sus obligaciones, de modo que el primero que regresaba a casa debía cocinar la comida previamente preparada por mi. Todos participaban de una u otra forma

La familia formada por Liliana, Javier, y tres hijas, afirmaron que ellas tenían normas que cumplir afirmaron: L: En general en la casa, nosotros somos así, una de las cosas que les hemos hecho entender es que la casa es de todos, entonces cuidala como tuya.

J: De igual manera manejan el dinero con nosotros, tienen idea de lo que ganamos, de lo que gastamos en impuestos, digamos del manejo del dinero en casa

Héctor y María del Valle nos contaron:
H: …pero lo que hablamos con cada uno de los chicos es que tienen su responsabilidad, por ejemplo, no me pueden decir a las diez de la noche “me faltó un papel”, la responsabilidad es de ellos, porqué así nos permite a nosotros trabajar en otra cosa
En otro momento también dijo, al hablar con su hija mayor, que había recibido una sanción (un “1” ), por haber permitido que un compañero le copiara en la escuela primaria
H: (le dijo a su hija) Si vos tomaste la decisión de dejarte copiar ahora tenés que responsabilizarte, vos asumiste el riesgo y ahora te la bancás, creo que en vez de dejarte copiar, traelo dos días antes a casa o vas a la casa de él, eso es ser buen compañero, no le estás dando el medio para que progrese. Eso lo hablamos en familia y sirvió de ejemplo
María del Valle nos relató sobre las responsabilidades en las tareas domésticas y como auxiliares del trabajo del padre:
M: Nosotros rotamos, juntar la ropa etc., ellos llevan un control con un almanaque y van estableciendo las responsabilidades
H: En el último año, Gimena trabajaba con nosotros, nos ayudaba a cargar los datos de los clientes chicos y ahora lo hace Yanina, trabaja dos horas por día y tiene un sueldito, y con eso se va pagando el viaje, y de paso aprende

Mario y Cristian dijeron:
M: El estudio es como un trabajo para ellas, y los trabajos hay que hacerlos bien, les decía “hacelo bien para vos”.También relataron que las chicas estaban completamente al tanto de la situación económica familiar.

Silvia, mamá de Paola y Gastón respondió: “ellos acomodan sus habitaciones, el ropero, uno pone la mesa y el otro la levanta, hacen tareas hogareñas como la limpieza del patio, arreglo del jardín, lavado del auto

Para Cristina, su único hijo, desde pequeño, realizaba tareas domésticas, y muchas veces él asumía la mayor parte.

Gustavo y Miriam afirmaron que sus hijos tienen responsabilidades domésticas y del cuidado de animales domésticos, todos los días.


Omar dijo que sus hijos, que ya terminaron los estudios universitarios, cuando vivían con la familia paterna, tenían todos obligaciones domésticas, aunque no estaban libres de quejas por parte de ellos.



La televisión, tipos de programas y controles
Lo más destacable en todos los casos es que dentro de los canales más visto por los jóvenes, están los llamados “culturales”, algunos ven habitualmente canales dedicados a la salud y la medicina, otros a la vida salvaje, otros el canal de los documentales, o el de la historia. Si bien están al tanto de la programación de los “canales de aire”, no parecen estar demasiados interesados...

Ellos tienen televisión en su habitación en un porcentaje similar al resto, en cuanto a la censura impuesta por los padres, se detectó algún caso aislado, especialmente cuando tenían de diez a doce años, lo que se evidenció en todos los casos es un “estado de alerta”, ya que los padres afirmaron conocer lo que ven sus hijos, y a veces la temática de la televisión, tanto en su contenido, intenciones e imágenes, son sometidas a discusión.

Interpretamos que la actitud de los chicos frente a la televisión es un síntoma de las estrategias familiares, que pretenden valorizar todo tipo de aprendizaje, además de estar alertas ante los efectos negativos (alienación, adicción etc.), que pondría en peligro dichas estrategias.

Esfuerzos y resultados
La escuela exige permanentemente obediencia a reglas impersonales, a postergar sus necesidades, a evitar críticas, lo que significa para el alumno un esfuerzo continuo. Si bien en nuestro país muchas veces se premian resultados sin esfuerzos, en la escuela esto puede ser considerado como algo fortuito, por lo tanto, las estrategias consisten en resaltar los esfuerzos, que son imprescindibles para la consecución de los objetivos familiares.

En este caso logramos testimonios más o menos equivalentes, Omar dijo: “Yo siempre sostuve que lo que me interesaba más es lo que el tipo aprendiera, no las notas, no se si hizo eso que tuvieran buenas notas, pero me da la impresión que más o menos nos movemos por reconocer los resultados fácticos que los calificatorios…. Nosotros veíamos como estudiaban y las veíamos las calificaciones como una consecuencia natural de eso”.

Liliana y Javier afirmaron:
L: Para mi los esfuerzos son más importantes , y (dirigiéndose a J) creo que para vos también, siempre le decimos, por ejemplo a la más chica le costó mucho el pasaje al séptimo año a la mañana, tenía miedo, y me acuerdo que había estudiado, y a la mañana siguiente se levantaba llorando porqué decía que le iba a ir mal y a lo mejor los dos le decíamos “si estudiaste ¿qué problema hay?, yo, tu papá sabemos que vos estudiaste, entonces ¡listo! Ya está, vos el esfuerzo lo hiciste, si después por causas …, bueno, lo intentás de nuevo”, mientras hayas hecho el esfuerzo.

Alberto dijo:A.: Nos importan los esfuerzos, nosotros buscamos que ellos se dieran cuenta que si se esforzaban, tarde o temprano se conseguían resultados, que los resultados a veces eran circunstanciales, pero lo importante era la acción y el esfuerzo

María del Valle y Héctor nos relataron:H. En casa hablamos muchísimo de Maradona, me sirvió una barbaridad, porque yo digo que gente con talento hay mucha, pero el genio es el que a ese talento le agrega el esfuerzo. No competir contra el otro, sino contra uno mismo…. me sirvió mucho, porque hay que reconocer que era el que más se esforzaba, por más que uno tenga dones naturales, si no le agrega el esfuerzo no lo logran, y hasta ahora los chicos lo están logrando, gracias a Dios
También ante una actitud arbitraria de un docente que le llevó a bajar la nota a la segunda hija cuenta:
H: Le hice ver que ella había estudiado, que había cumplido, pero que el profesor era una persona, y que se equivocó, y que no tenía nada en contra de ella.

Cristian y Mario nos dicen al respecto:
C: Yo creo que lo que se hace con sacrificio siempre tiene más valor

Nancy opinó: “Nos interesa el esfuerzo, por eso yo recalqué que cuando nosotros sabiendo como padres que el esfuerzo ha sido hecho, los resultados se alcanzan, pero si a veces eso no sucede les decimos que no se preocupen, más allá de la nota, que si bien es agradable recibir tantas buenas notas, no lo vamos a negar, pero lo importante está en la voluntad, la responsabilidad y el esfuerzo y que además son capaces, ya que hay quienes hacen el esfuerzo y no logran nada”

Gustavo y Miriam se expresaron de la siguiente manera:
G. Queremos que se esfuercen, el resultado jamás, las notas no importan
M Pero en este caso los resultados llegan con el esfuerzo, es difícil que tengan malos resultados si ha habido esfuerzo, y no digo numéricos, porque puede ser un 10 ó un 7
G Eso si, la regla de la casa es por lo menos un 8, no se castiga ni nada, pero de 8 para abajo se les dice “che, parece que no hubo esfuerzo”.

La lectura
En todos los casos se observó que la lectura es una actividad muy importante para la familia, basta con ver la casa donde viven, para observar gran cantidad de libros, desde la lectura de periódicos, o, la lectura referida a las respectivas profesiones. Además desde la edad temprana, los chicos participaban de esas actividades, y antes algún adulto les leía.

La lectura es una llave que permite un tránsito aceitado en el ambiente escolar, y seguramente abre las puertas del éxito.

Omar dijo: “Yo les inculqué el hábito de lectura a ellos…. Leíamos ante ellos, no en forma organizada, pero nosotros leemos mucho, mi mujer es de comprar y vender libros, es medio adicta”.

Héctor y María del Valle relataron que la lectura es una actividad diaria que les insume mucho tiempo, que sus hijos habían aprendido a leer en forma precoz y enfatiza al respecto:
H Creo que esto de leer es como andar en bicicleta, primero ayudado, luego con rueditas y después te largás solo, el tema es que lean, no importa si es por voluntad o no, una vez que arrancaron y descubrieron ¡ya está!

Nancy nos dijo: “Cuando eran chicas les leíamos mucho, y ni bien aprendieron a leer, tenían una biblioteca a su disposición, y a ellas les gusta mucho… me ven leer todo el día, e incluso cuando eran más chicas ya manejaban la bibliografía…. en época de vacaciones, a mi no me gustan las revistas comunes, compramos “Ciencia hoy”, “Muy interesante”, y ellas leen eso

Isabel dijo: “Esta es una familia de docentes, siempre ha habido libros y clima de lectura desde pequeños. Leíamos cuentos y luego los dramatizábamos

Miriam y Gustavo nos dicen:
M Ellos siempre tuvieron libros de cuentos, les hemos leído muchos cuentos….
G Ellos nos han visto leer desde chicos, M. siempre delante de ellos… la lectura es una actividad cotidiana, siempre hay pilas de libros por todos los lados
Cuestionamientos a la Escuela y a los Docentes
Siendo la escuela un mecanismo vital en las estrategias familiares, no es posible degradarla o descalificarla. Se verifica que con el correr de las décadas, la cantidad de años de escolarización de los padres fue superando a la de los docentes, y por lo tanto, observamos alguna sutil variación, dependiendo de la época donde estudiaron los “alumnos abanderados”. Los de las décadas del 60’ ó 70’, se observa el clásico “el maestro tiene siempre la razón”, a partir de los 80’ se observa alguna diferencia, mientras que en la actualidad, ante alguna aparente arbitrariedad, los padres se muestran preocupados por hacer escuchar a sus hijos “las dos campanas”, o bien en casos extremos, que de esa experiencia se puede sacar algo positivo.

Los testimonios que se presentan a continuación están ordenados, comenzando con los más antiguos.

Nella afirmó: “nunca se les permitió cuestionarla, ya que siempre se la consideró como una institución de respeto y autoridad. Si uno de ellos hacía un comentario acerca de los docentes, se lo observaba y se le hacía ver que si habían tomado alguna medida en contra de ellos, por algo sería

Omar dijo: Yo no puedo decir que la escuela que fueron los chicos no funcionaba, la escuela hasta que fueron era muy buena… tienen sus cositas, pero si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría, los mandaría nuevamente.
En cuanto a los docentes:Yo mantuve una actitud que aprendí de mi viejo, “el maestro tiene razón aunque no la tenga”, aunque ha habido errores groseros de alguna maestra y hemos ido a hablar

Alberto dijo:
A.: Ellos tienen posibilidad de discutir todo, esto lleva también a discutir a algún docente, pero siempre tratamos de hacer ver los dos puntos de vista, también jugábamos al abogado del diablo
Liliana nos dijo:
L: Soy una persona que cuando veo que algo está mal, yo explico, mirá vos pensalo, lo que no trato de hacer es darle siempre la razón, por ejemplo si vienen con una queja del profesor, que por ahí pasa que yo soy docente, me pongo en el lugar del colega, pero creo que sería igual si no lo fuese, o sea yo siempre que vienen con un reclamo de un profesor, le trato de explicar el problema desde los dos puntos de vista, trato de explicarles el problema desde el punto de vista del profesor, y si siguen pensando lo mismo, que lo digan, que no se queden calladas, que a cualquiera le pueden exponer el problema, pero que no le falten el respeto, díganle que no piensan igual.

Héctor y María del Valle relataron:
H.: Nunca nos pusimos en contra de un profesor, porque si lo hacemos le quitamos la jerarquía, lo que decimos es que el profesor es una persona y puede equivocarse, hay que ir a hablar, de buena forma (se refiere que los alumnos deben hablar). Fui dos veces a hablar y los chicos no se enteraron que íbamos

Gustavo y Miriam expresaron lo siguiente:
G.: Cuando uno era chico, el profesor o el maestro siempre tenían la razón y eso por los dos lados lo vivimos así (se refiere a él y su esposa).
M.: Se evita hablar ante los chicos de cosas que pudieran dañar la imagen de la escuela.Cristina dijo: “mi hijo fue educado en la cultura del respeto y de la disciplina, de modo que ante una situación que le fuera adversa, no se hacían comentarios, y si provenía de un docente o directivo, se aceptaba

Nancy nos dijo:“Cuestionamos a la escuela de delante de las chicas, ellas participan, yendo a un hecho puntual, nos enteramos de conductas inapropiadas que se desarrollan dentro del colegio, y las autoridades hacen la “vista gorda”, en cuanto a los profesores, más que conformes, los trabajos que piden, las investigaciones que hacen solas…

Reflexiones finales y nuevos interrogantes
En la familia se observa un liderazgo burocrático en el sentido weberiano. Al referirse a sus hijos como “discutidores”, lo hacen sobre la aplicación de las reglas, y nunca sobre la existencia de estas reglas, las cuales son aceptadas “a libro cerrado”. Dentro de esas normas aceptadas sin discusión está la de otorgar gran importancia a los aprendizajes, y esto lo observamos por la tendencia a mirar en los ratos de ocio los canales tipo “Discovery”.

La importancia de los aprendizajes está íntimamente relacionada con la actividad de lectura que se lleva familiarmente, y con los estímulos recibidos por los niños desde los primeros años. Esto seguramente les permite adquirir códigos lingüísticos abiertos, según definición de Berstein, que son los mismos que son utilizados en la escuela.

En nuestras instituciones escolares prima el mismo tipo de liderazgo, y nos aventuramos a afirmar que estos alumnos no son considerados “discutidores”, en función de su obediencia a las normas escolares, tanto a las curriculares como a las de convivencia. Si en la escuela se pone en cuestión, se infligen esas normas, o no se da importancia al aprendizaje, tenemos entonces un fuerte acercamiento al fracaso. El liderazgo fuerte ejercido por los padres, los cuales procuran no contradecirse, a los efectos que las normas no pierdan vigencia, lleva a lograr que los hijos se responsabilicen en sus tareas, y como la escuela es familiarmente muy importante como estrategia para mantener o acrecentar posiciones socialmente, resulta natural que los chicos tomen sus aprendizajes escolares como muy trascendentes desde un primer momento, tratando de lograr los niveles de excelencia buscados.

En función de esta preparación realizada por la familia, resulta “natural” la adaptación y el éxito en el cumplimiento de las rutinas escolares como los momentos de evaluación formal, deberes para casa, ejercicios individuales, participación en clases y discusiones colectivas, trabajo en grupos.

El presente trabajo muestra una descripción de un fenómeno relativamente frecuente, observado en nuestro contexto, permite a su vez la aparición de nuevos interrogantes, como ser el tratamiento del mismo objeto, pero esta vez desde la óptica del alumno, para lograr otra aproximación.

Familias con hijos abanderados I

Voy a subir la primera parte de un trabajo de investigación sobre hábitos familiares en familias que lograron que los hijos tengan éxito académico. Fue realizada en la ciudad de Villa Mercedes, y presentada en el Congreso Virtual de Antropología y Arqueología y puede ser bajada completa ACA, además se la llevó al Congreso Internacional Virtual de Educación.
Son sus autores Elvira Persa de Yerusalimski y Alberto Christin y por razones de longitud del trabajo lo subiré en partes.

Presentación
La idea de este trabajo surgió cuando observamos en nuestra práctica docente, a aquellos alumnos que se distinguían de los otros con relación a sus competencias y capacidades, en la forma de integrar sus procesos cognitivos y resolver situaciones problemáticas, lo cual los convertía en los abanderados del establecimiento educacional al cual asistían. Además, nos fue posible constatar que los hermanos de esos alumnos, por lo general, también sobresalían por las mismas características. Ello nos llevó a pensar en las familias de estos alumnos y a fijar cierto perfil que deberían tener como padres para que sus hijos fueran abanderados. No obstante, nos dimos cuenta de no podíamos seguir modelos preestablecidos, porque notamos que aún en familias a que se muestran muy preocupadas por la educación, sus hijos no se destacan como abanderados.De modo que comenzamos a consultar por Internet sobre investigaciones afines y otras fuentes bibliográficas, para poder establecer un marco teórico y una metodología de investigación, que nos permitiera preguntarnos: ¿qué averiguar? y ¿cómo saber si existe alguna relación entre estos alumnos y sus respectivas familias?. A medida que avanzamos en el motivo de nuestra búsqueda, fuimos encontrando algunas respuestas. En primer término, observamos que existen familias, las cuales, partiendo de un capital cultural similar a las otras, logran mejores resultados.Compartimos junto a padres y madres espacios de diálogo y reflexión acerca de las condiciones de educación y crianza de sus hijos. Comparamos los datos que cada uno logró extraer de esos encuentros, y obtuvimos los aspectos particulares. Asimismo, observamos la importancia del acompañamiento y apoyo de los padres en el aprendizaje escolar de sus hijos, el tipo de liderazgo familiar, y el impacto de la transmisión de valoraciones positivas sobre la escuela.

Consideraciones Metodológicas y Teóricas
Métodos utilizadosPara abordar el objeto, entrevistamos a los padres de familia, en un marco de una investigación cualitativa. Para ello se consideraron grupos de distintas épocas, que van desde la década de los 70 (en la escolaridad media), hasta la actualidad. Se trata casi en su totalidad de familias biparentales, en la que, a pesar de mantenerse una preponderancia femenina, la presencia masculina es fuerte, y tiende a crecer con el transcurso de las décadas, y en la actualidad tiende a afirmarse a la pareja como “un equipo”, por lo que nuestra preocupación se centró en lo que sucede en el interior de la familia.Sociedad y Familia
En los comienzos del siglo XXI, y en forma independiente de la crisis profundizada por la situación de “default” en la Argentina, y más relacionada con los fenómenos ligados a la desocupación provocada por las nuevas tecnologías expulsoras de mano de obra, nuestra sociedad, dividida en clases, se ve obligada a llevar a cabo una serie de acciones tendientes a resguardar y si es posible mejorar, su posición social relativa. Tal como afirma Bordieu :Los cambios en los estados del capital a reproducir y en los tipos de instrumentos de reproducción imponen una reestructuración de las estrategias de reproducción del capital poseído, más exactamente, una reconversión del mismo o una transformación de la estructura patrimonial.
En nuestro contexto esas estrategias derivan en una devaluación de las credenciales, con estamentos profesionales superpoblados, en la búsqueda de diferenciación o de mayores posibilidades mediante el logro de habilidades especiales (dominio del idioma inglés, de las técnicas de la computación etc.) y mediante el logro del mejor nivel de excelencia escolar, que garantice un tránsito feliz en todos los niveles del sistema educativo. Consideramos que resulta adecuado ver la sociedad como un espacio organizado con múltiples sistemas de valoración. En lo referente a la posición de la persona, cabe considerar dos dimensiones, una relativa a la calidad de su capital, y la otra que considera el volumen total del mismo.En cuanto a la calidad del capital, consideramos válida su clasificación en Capital económico, cultural y social, y tomando en consideración la influencia de los factores sociales sobre el individuo, como dice Tenti Fanfani Una vez que hemos demostrado la insuficiencia de las metáforas corrientemente utilizadas para representar la jerarquía social, podemos preguntarnos: ¿En qué sentido esta clasificación compleja de las formas de capital nos permite evitar las inclinaciones objetivistas o subjetivistas? Para evitar cualquiera de estas dos inclinaciones, una teoría social adecuada necesita dar cuenta de la producción y reproducción de la sociedad como el resultado de fuerzas personales (y no, impersonales) y, a la vez, condicionadas (y no, incondicionadas).Resulta entonces la excelencia escolar como parte del capital cultural, tomando en cuenta lo afirmado por Frank Parkin :
Las calificaciones y los certificados aparecen como los instrumentos más adecuados para asegurar que quienes poseen el “capital cultural” tienen al mismo tiempo las mayores oportunidades de transmitir los beneficios del estatus profesional a sus hijos.En nuestro país es frecuente que la calidad profesional se transfiera de una generación a la siguiente, como una herencia, así vemos estudios jurídicos que son mantenidos a través de varias generaciones, pero en otras ocupaciones, donde la evaluación no está relacionada con las características de la clase, como en el deporte de alto rendimiento, esto resulta infrecuente, como lo es que el hijo de un tenista bien rankeado alcance niveles equivalentes, lo mismo para otros deportes, y las manifestaciones de arte (con la salvedad de los casos en que el capital social es determinante, como el caso de los cantantes populares) En el caso de los abanderados, podemos observar que existe, en nuestro contexto, una reproducción más fiel aún que los beneficios del estatus profesional, lo que nos anima a afirmar el carácter cultural de la transmisiónEs importante señalar que los mecanismos de reproducción social no garantizan una perfecta conservación del capital, se trata de reproducción social, no de mecanismos de copia o repetición social. Una copia o repetición social no existe ni ha existido nunca, y en síntesis, en cuanto al rol de las instituciones escolares no quiere decir que la escuela sea garante y legitimador de la inmovilidad social, pero se convierten en una arena de lucha para conservar o acrecentar las posiciones.

Dentro de estas ideas, si describimos nuestra idea de lo que significa la “excelencia educativa”, cabe destacar que no puede existir una única y universal definición, aplicable a todos los ámbitos, además como afirma Perrenaud : La excelencia escolar, una realidad fabricada… Se olvida muy a menudo que éstas últimas tienen una doble vertiente. Son desigualdades reales en lo que respecta al saber y al saber hacer que se valoran en la escuela, pero no tendrían la misma importan­cia simbólica ni las mismas consecuencias prácticas si la evaluación escolar no las tradujera en jerarquías explícitas. La razón por la cual estas jerarquías; muestran u ocultan, amplían o reducen las desigualdades reales depende, en gran medida, de los procedimientos de fabricación empleados, de la estructura del currículum, de la esencia del trabajo escolar, de las modalidades de excelencia, algunos alumnos, animados a menudo por su ambiente familiar.
Especialmente en la enseñanza obligatoria, el aprendizaje no suele responder a necesidades prácticas, para resolver un determinado problema, sino que constituye una larga marcha hacia un futuro todavía incierto. Además, en cada escuela se instaló el modelo meritocrático, según el cual, tras ofrecer a todos “las mismas oportunidades” de formación, pueden considerarse como más meritorios aquellos que demuestren un grado más elevado de excelencia. En la escuela se aprende fundamentalmente a desempeñar un papel, un “oficio de alumno”, que en los aspectos congnitivos supone el aprendizaje en los primeros años de la lectura y la escritura, así como el dominio de las operaciones aritméticas y últimamente se ha insistido en la necesidad de “aprender a aprender”, a los que hay que agregar otros objetivos como el de orden, respeto a la propiedad, no violencia, etc.Además, sobre todo para el maestro, en el trabajo de todos los días, la excelencia no se alcanza solamente con la obtención de los conocimientos fijados en el currículum, sino también es necesario comprometerse con las actividades realizadas y respetar las reglas.

Esto requiere de la familia se constituya en un ambiente que permita a sus hijos una aceitada relación con la escuela, para ello es necesario una serie de factores, tal como lo ha señalado R. Martiñá:…una síntesis muchos de los llamados fuentes o factores mínimos, fundantes de la resilencia , según algunos de sus expositores, más allá de los predisponentes genéticos aún poco conocidos.
Sostén afectivo, presencia de, al menos un adulto atento a las necesidades del niño…, que no “pesque por él, pero que le enseñe a pescar”. Alguien que le haga “sentir” la pertenencia a un mundo relativamente seguro y estable, donde las dificultades son tomadas como problemas, no como catástrofe… Alguien que esté disponible….
Aprendizaje: la importancia cognitiva y emocional de avistar un nuevo escorzo en el mundo. Un nuevo punto de vista, una nueva posibilidad….
Autonomía: la constancia transferible del poder de influencia sobre la realidad. La autovaloración favorable … y el sentimiento de ocupar un buen “lugar en el mundo”
Juego: disposición al placer, al humor, a la imaginación, a la manipulación de la realidad, a la sustitución, a las alternativas, a la creatividad

Caracterización del objeto de estudio
En la mayor parte de las observaciones, se hace presente una primera generación (de abuelos), que alcanzó únicamente la escolaridad primaria, pero que otorgó a la escuela mucha importancia, una segunda generación (padres), que alcanzó el nivel de excelencia exigido (fueron abanderados por lo menos uno de ellos), y una tercera (los hijos) en la que todos alcanzan esa condición.También observamos en todos los casos un liderazgo burocrático en el sentido weberiano, o sea con reglas impersonales, las cuales deben ser acatadas por todos los integrantes, y además son firmemente discutidas en su implementación.

La segunda parte pueden hallarla ACA

lunes, 25 de agosto de 2008

Aprendizajes educativos

Transcribo algunos párrafos de la Discusión del trabajo “Curriculum del Hogar y Aprendizajes Educativos: Interacción versus Status” cuyos autores son Raúl Pizarro Sánchez y Sonia Clark Lazcano, publicado en el sitio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile

Comienza con características deseables de escuelas y alumnos

Nuestros niños viven bajo muchos ambientes organizados o semi organizados distintos (escuela, familia, comunidad, grupo de pares, etc.). Dos de tales contextos son educacionales per se: el Hogar/la Familia y la Escuela. Son dos de los más importantes ambientes educativos que influencian las metas escolares de nuestros niños. Mientras la familia consiste de un ambiente natural donde los niños aprenden por los modelos conductuales de sus miembros, la sala de clases representa un ambiente formal donde ellos aprenden el progreso cultural y científico mediante efectivas instrucciones.
Las altas calidades y excelencias educativas no dependen de una filosofía particular, ni de un razonamiento curricular específico. Requieren de muchas apropiadas, óptimas y variadas posibilidades educativas e instruccionales que permitan promover personalmente el logro de tales dominios.


Independientemente de posiciones filosóficas, teóricas o heurísticas, y de los nombres que las presentan, los buenos métodos educativos consideran de preferencia algunos de los factores/condiciones siguientes:
(a) dominio absoluto por parte del maestro de los objetivos y contenidos de la disciplina temática sobre la cual va a instruir y promover aprendizajes en sus alumnos,
(b) priorización, mezcla o análisis de la potencia genética y/o ambientes de aprendizajes implicados en las maneras de educar;
(c) poseer como alumno los intereses y motivaciones para estudiar y aprender eficientemente. Tener ganas de y por aprender, valorando la Educación como un proyecto vital esencial;
(d) poseer como alumno los requisitos necesarios para acceder a los aprendizajes y conocimientos que se están compartiendo con el curso;
(e) existencia de muy buenas relaciones humanas, sociales y personales entre el profesor y los alumnos, los alumnos entre ellos, los alumnos y sus padres. Lo precedente debe redundar en la aplicación de métodos donde tratarse bien, elevar la autoestima y las expectativas académicas, no parezcan ni sorpresivos, ni ausentes, ni imposibles;
(f) óptimo tiempo y práctica de la instrucción y el aprendizaje, ora en tiempos y espacios estándares del aula y la escuela, ora personales;
(g) aceptar e implementar variaciones metodológicas intra y extra escuela, para realizar pedagogía diferencial personalizada y acorde a las necesidades de aprendizaje de cada alumno; (h) realizar continuas evaluaciones diagnósticas, formativas y sumativas del progreso académico de nuestros alumnos.

Para luego ocuparse de la temática de la relación con los padres


Resulta altamente posible lograr con los Padres de nuestros niños y, extra escuela- eficacias casi iguales a las de los mejores métodos instruccionales intra escuela.

Las posibilidades educativas que se pueden generar desde estas investigaciones, no se refieren únicamente a su replicación en diferentes niveles educativos, áreas, o NSE distintos; sino, principalmente a tener una mejor comprensión y proyección del potencial humano para el aprendizaje. Resulta muy deseable invitar seriamente a los padres, a compartir con los educadores profesionales la educación de sus hijos. Ellos tienden a percibir la educación de sus hijos como primera prioridad para el futuro de sus familias. Más aún, la gran mayoría de los padres desean llegar a convertirse en los primeros y más influyentes educadores de sus propios hijos. Por ello, la escuela debe considerar a los padres como legítimos socios que pueden ayudar especialmente con hacer sus hogares más funcionales, para luego promover, ayudar y reforzar tareas y aprendizajes escolares en el hogar.


Nuevas postulaciones de viejas teorías y problemas, o el diseño sintético de problemas nuevos, se requieren urgentemente para poder sobrellevar las pesadas demandas que la sociedad pide del sistema educativo formal. La alta excelencia educativa depende de tomar -preferentemente- a los niños en el momento oportuno (K-6º año básico, por ejemplo), y de combinar y hacerlos participar activamente de sistemas educativos (Escuela, Hogar/Familia, Comunidad, Grupo de Pares, etc.) eficientes, y con tiempo suficiente para que puedan disfrutar del aprendizaje.


Documento completo ACA
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Busca en mis blogs