domingo, 14 de febrero de 2010

Mejorar la relación con tus hijos e hijas.

La tarea de educar a vuestros hijo/as es complicada, pero no estáis solos. La escue¬la es parte fundamental en este proceso, y la actitud de colaboración entre padres y escue¬la debe ser determinante para que el adolescente llegue a la edad adulta de la forma más satisfactoria posible.

1.- Estilos educativos: Consejos y recomendaciones.

La tarea de educar a nuestro hijo/a empieza desde que éste tiene pocos meses de vida. Los estudios realizados sobre la forma de educar de los padres muestran un continuo que va desde un extremo autoritario a un extremo permisivo.


En general, todos tenemos algo de cada estilo, sin embargo suele haber uno que caracteriza nuestro modo de comportarnos en mayor medida que los demás: estilo autori¬tario, democrático, permisivo y el sobreprotector.

A estos estilos cabría añadir la figura del negligente, pero éste más que un estilo, es un no-estilo. Cada estilo tiene sus consecuencias positivas y negativas, pero los profesiona¬les aconsejan siempre la moderación. Eso supone acercarse lo más posible al estilo demo¬crático. El mejor estilo educativo es el que ha sido precedido de una reflexión, actuar cohe¬rentemente, saber por qué actúas así y conocer las consecuencias de sus actos.



Para situarnos en uno u otro estilo nos fijamos en los siguientes indicadores: nivel de exigencia, de control, normas pautas restrictivas, mayor empleo de castigo que de refuerzo positivo, disciplina inteligente (inductiva), mayor empleo de refuerzo positivo que de castigo, metas educativas, fomentar la obediencia a las normas y la sociabilidad, fomentar la respon¬sabilidad y autoconfianza, fomentar la autodirección, autonomía e iniciativa...


En la página "Orientados" (www.cult.gva.es/orientados) podrás averiguar cuál es vuestro estilo educativo y sea cual sea este, las siguientes sugerencias te ayudarán a corregir posibles fallos y a reforzar acti¬tudes correctas.


El amor: Sabemos que quieres mucho a tus hijo/as, pero además es importante que sepas transmitírselo de manera clara y directa. Es necesario que te asegures que están reci¬biendo el mensaje. Demostrar cariño, celebración de los logros, compartir logros y momen¬tos especiales, contar con el amor de alguien, hace que nos sintamos capaces de empren¬der cosas y llevarlas a cabo, es decir, que nos sintamos seguros de actuar libremente.


Los límites: ¿Cómo se fijan los límites? ¿Qué límites no son negociables? ¿Cómo lo decidimos? En principio, trata de mantener una actitud abierta al diálogo con tu hijo/a y deja que participe lo máximo posible en la creación y mantenimiento de normas de conducta familiares. Esto fomenta su implicación y su motivación por cumplirlas.


La autoridad: Y ser autoritario ¿no generará frustración o rencor en mis hijo/as? Si el castigo o la frustración que recibe tu hijo/a es esporádica, previsible y claramente delimita¬da, y predominan significativamente las satisfacciones que experimenta, lo más probable es que esto no sea así. A esto se le llama PATERNIDAD POSITIVA. Es un método para propor¬cionar una directriz esencial y una disciplina de manera positiva:


La disciplina: La disciplina inteligente o inductiva es la que ayuda a los hijo/as a dese¬ar hacer las cosas "bien". Se trata de un aprendizaje o aceptación de las normas por conven¬cimiento. A medida que los niño/as aprenden a aceptar las normas por miedo a una sanción o en espera de un premio, es necesario ir enriqueciendo el aprendizaje con razonamientos.


El razonamiento: Trata de razonar con tus hijo/as por qué aceptas una petición suya o rechazas una demanda o exiges una conducta determinada. Si después de razonar y escuchar a tu hijo/a, no hay acuerdo, recuerda que eres tú quien pone las normas. Si tu hijo/a no queda convencido por tus argumentos, tu decisión prevalece. Eso debe quedar claro. A medida que tu hijo/a crezca, será más importante utilizar la disciplina inductiva ade¬más de las gratificaciones y los castigos, con el objetivo de que sea él mismo quien sea capaz de controlar su propia conducta.


Las expectativas: Éstas, enfocadas de una manera global donde quede implícito la rela¬ción entre el esfuerzo empleado y el logro correspondiente, será beneficioso para la educación de tu hijo/a. Pero hay que tener cuidado en que esas expectativas no sean muy concretas (estudiar medicina, arquitectura, ser deportista de élite...) ya que podemos conseguir el efecto contrario, es decir, no alcanzar la expectativa marcada y no saber superar el fracaso.


2.- Cuando hay problemas.

Hay diferentes maneras de afrontar el estrés que supone una situación problemática. La respuesta concreta depende de cuánto y qué aspecto de tu vida amenaza esa situación, y qué recursos crees que tienes para afrontarla. Todos tenemos un poco de cada estilo, aun¬que suele haber una tendencia o una manera característica de reaccionar. Utilizamos:


-Estilo evitador cuando, ante algunos problemas y situaciones concretos, tendemos a hacer como si no existieran. La mayor parte de la gente hace esto en algunas ocasiones. Pero apartar de la mente los problemas frecuentemente puede ser inadecuado.


-Estilo postergador cuando tendemos a dejar la solución para el último momento, dejando que las situaciones nos vengan encima y nos atropellen. Podemos parecer preocu¬pados, pero en cierta forma estamos evitando el problema.


-Estilo positivo de afrontamiento es directo. Afrontamos directamente un problema cuando reconocemos las emociones que nos provoca y tratamos de expresarlas adecuada¬mente. Cuando pensamos que podemos resolverlo y lo vemos más como un desafío que como una amenaza. Cuando le dedicamos un tiempo de atención, cuando reflexionamos sobre diferentes soluciones antes de llevarlas a cabo, y cuando emprendemos una acción, sabiendo que no es perfecta y sin miedo a equivocarnos.


3.- Virtudes y puntos fuertes de nuestro/as hijo/as.

Seguro que en alguna ocasión has escuchado a algunos padres verbalizar quejas acerca de su hijo/a, o es posible que hayas sido tú en alguna ocasión quien las haya formu¬lado. Como padres nos preocupamos por lo que está sucediendo, e intentamos buscar solu¬ciones. Probablemente, estamos atendiendo más a la parte negativa de la conducta de nuestro hijo/a, dando por supuesto que las características positivas que posee las presenta cualquier chico/a de su edad, restándole valor a éstas.


Resulta muy aconsejable que utilices las virtudes o fortalezas de tu hijo/a para que mejore vuestra relación, y así hacer frente a la problemática específica que estéis atravesando.


Las fortalezas de tu hijo/a hacen referencia a cualidades de su carácter que le permi¬tirán adaptarse y sobrevivir en la sociedad, aprender a protegerse y desarrollar su bienestar personal. En múltiples ocasiones nos fijamos más en los defectos de nuestros hijo/as y no valoramos lo suficiente sus cualidades positivas (fortalezas). Como padres, podéis aprove¬char las virtudes para potenciárselas y así compensar sus carencias.


Estos puntos fuertes abarcan una amplia gama de factores y se expresan en térmi¬nos de capacidades o habilidades, actitudes o valores, emociones y conductas. Podemos destacar la sabiduría, coraje, justicia, moderación, humanidad y transcendencia.



Para averiguar más sobre las posibles fortalezas de tus hijo/as y de cómo puedes potenciarlas, entra en "Orientados".


Fuente

www.cult.gva.es/

sábado, 6 de febrero de 2010

Nunca digas que no tienes tiempo

Más allá de cualquier juguete perdura el amor. El deporte, una vía para enrumbar la vida

El juego no solo es la forma en que nuestros hijos emplean el tiempo libre, también cumple una función formadora, porque crea hábitos motores y socializadores que les permiten relacionarse, aprender a departir en un ambiente sano.


Los tiempos han cambiado, la vida transcurre espoleada por la inmediatez que nos impone trabajar y a la vez resolver cosas perentorias para el hogar y la familia, e inmersos en esa vorágine no siempre le concedemos el espacio requerido a la recreación de los pequeños. En cambio —hasta por comodidad— preferimos retenerlos en casa viendo la televisión o pendiente durante horas de otro de los inventos del mundo moderno: los videojuegos.


Es más fácil sentar a un niño delante de una pantalla que acompañarlo al parque para que libere sus energías corriendo detrás de un balón o saltando una suiza, alternando con sus amiguitos. Muchas veces los adultos pretextamos: "¡Vengo muy cansado del trabajo, además, en la casa juegas sin peligro alguno!".


Los padres velan por la seguridad de sus hijos, pero también han de vivir junto a ellos esos momentos de esparcimiento, para enseñarlos, alentarlos y escucharlos, así sentirán el calor forjador de la unión.


Es innegable cuánto aporta al intelecto del infante ejercitarse con una computadora, pero tampoco está en tela de juicio el beneficio que a su salud física y mental ofrecen otras actividades, porque el estudio y la recreación ocupan un lugar destacado en su programa diario. Inclinarlos hacia el deporte les garantizará un futuro de nobleza, compañerismo, y los proveerá de una capacidad volitiva que los preparará mejor para la vida. Bien podríamos preguntarnos cuántos de nuestros laureados deportistas comenzaron su carrera simplemente jugando.


¿ENTONCES QUÉ?

Las formas de diversión de la niñez varían en relación con la época de sus progenitores. La cuadra donde resido siempre mostró dos características: la humildad de sus habitantes y una cantidad considerable de niños que jugaban en la calle a los escondidos, a los agarrados, o a "las casitas". Cuando se aburrían, empezaban a relatar sus más recientes aventuras (o maldades) hasta llegada la hora de dormir. Pocos contaban con juguetes, inalcanzables para el bolsillo de su familia, mas ello no les impidió disfrutar y crecer luego, en su mayoría, como profesionales de bien.


Ahora los juguetes están caros en las tiendas y hay que pagarlos en CUC. Pero ¿por ello disminuirá la atención al entretenimiento como parte de la formación de nuestros hijos?


Llevarlos a una función de títeres, un paseo por el Zoológico, una visita al Acuario Nacional, presenciar una función de La Colmenita, leerles un libro, asesorarlos en sus deberes escolares, incitarlos a practicar alguna actividad deportiva o cultural, contribuyen a moldear su espíritu. Asumir este reto entraña desterrar de nuestras mentes el "no tengo tiempo".


No se niega el valor intrínseco de un juguete, como tampoco existe nada en contra de la computadora y la televisión, más en el caso de la nuestra con su importante programación infantil. Sin embargo, por qué no explotar otras posibilidades. Ya en algunos lugares como en el municipio de Santo Domingo (Villa Clara), se aprecian modestos esfuerzos por impulsar industrias deportivas locales, que tributan equipos y uniformes —todavía en pequeñas cantidades— para varias disciplinas. Esa vía, que no descarta la fabricación de productos lúdicos, pudiera ser el inicio de un camino abierto a la imaginación.


Abandonamos ideas que requieren de pocos recursos para su realización. Pregúntenle a un niño de hoy qué es un Plan de la Calle y comprobarán su desconocimiento sobre esa iniciativa en la que los CDR reunían a los pequeñines de su entorno y pasaban una mañana agradable junto a familiares y amiguitos. ¿Qué impide ir a un campo deportivo y realizar competencias para determinar quién es el más rápido, el más hábil, el más fuerte? Ahí quizá habrá una fuente favorecedora del bienestar, y quién sabe si proveedora de talentos para empeños mayores en el alto rendimiento.


TIEMPO IRRECUPERABLE

La niñez, como las demás etapas, pasa, y disfrutar de nuestros hijos concede una satisfacción inapreciable. Después, cuando crecen y deciden su derrotero, si no los apoyamos al máximo cuando debimos, nos quedará el sabor de una obra incompleta.


No recogeremos mañana lo que no sembremos hoy. El amor, la dedicación, el esfuerzo cotidiano —salvo excepciones— se revierten en reconocimiento y consideración. Favorecer la comprensión, la confraternidad entre todos los integrantes de la familia propiciará a los benjamines de la casa un futuro enaltecedor, para ello sus padres sortearán cualquier obstáculo interpuesto entre cielo y tierra.


Fuente

http://granma.co.cu/

Autor

ALFONSO NACIANCENO


 

sábado, 23 de enero de 2010

7 hábitos para un buen rendimiento escolar

El conocimiento de la situación del rendimiento escolar es necesario para mejorar la calidad educativa

Para que tus hijos tengan un rendimiento escolar exitoso, es clave que les ayudes en su vida cotidiana a desarrollar buenos hábitos de estudio, nutrición y manejo del tiempo. Anímalos para que se esmeren por aprender algo nuevo, y comparte con ellos la importancia de llevar una vida balanceada.

Es bueno ayudar al niño a poner en práctica los siguientes hábitos:

Empieza el día con un desayuno nutritivo: es indispensable que tus hijos tomen un desayuno nutritivo por la mañana, antes de salir a clase, aun si dicen no tener mucho ánimo para hacerlo. Ofrece a tus hijos alimentos variados como las frutas, yogur con cereal, y jugos naturales. Procura, además, que consuman alimentos ricos en calcio como el queso y la leche. Varios estudios indican que los niños bien alimentados están más inclinados a lograr buen rendimiento escolar y a tener mejor capacidad para concentrarse.

Organiza todo el día anterior con calma: evita que tus hijos dejen todo para el último momento. Ayúdalos para que con anterioridad escojan la ropa que se quieren poner el próximo día. Anímalos para que preparen su maleta con los útiles escolares y las tareas que tienen que entregar, ya que lo ideal es dejar todo preparado la noche anterior, para así evitar el estrés de salir corriendo y quizás olvidar algo por el apuro.

Desarrolla una rutina diaria: para que tus hijos tengan éxito en su vida académica es importante enseñarles a fijar prioridades y tener un buen manejo de su tiempo. Ayúdalos a desarrollar una rutina, quizás trazando una breve lista o fijando una hora especifica para cumplir con sus tareas y así recapitular lo que aprendieron en clase. Procura además, incluir en su rutina un tiempo determinado para que realice actividades que le gustan y diviertan, como un deporte o juego con sus amistades.

Crea un ambiente propicio para hacer las tareas: fija un lugar determinado libre de distracciones, como la televisión o teléfono celular, para tus hijos puedan hacer las tareas. Lo ideal es que este lugar tenga buena ventilación, sea espacioso y una excelente iluminación.

Revisa las tareas: tómate el tiempo necesario para revisar las tareas con tus hijos. Realiza preguntas para repasar el material que estudió en clase. Supervisa las notas que tomaron en el colegio y si es el caso, sugiérele pautas para que apunten de una forma más inteligente. Recuerda que no es necesario escribir todo lo que esté diciendo la maestra, sino más bien frases y palabras claves que resuman las ideas principales.

Busca la ayuda de un tutor si es necesario: si ves que tu hijo tiene dificultad con un tema en particular, procura ayudarle. Sin embargo, si consideras que sale de tus manos porque no manejas el tema, ya sea porque hace mucho tiempo no has puesto en práctica sus conocimientos de matemáticas o ciencias naturales, no pases por alto la opción de pedir apoyo. Habla con su maestra para que te recomiende un tutor que le pueda ayudar a su hijo con la materia que se le dificulta. Varias escuelas tienen programas de tutoría para asistir a los estudiantes en todos los niveles escolares, y por lo general son gratuitos.

Tómate el tiempo para hacerlos dormir bien: es necesario que tus hijos descansen y duerman lo suficiente para estar frescos y pueden concentrarse con facilidad cuando vayan a clase. Por la noche, es recomendable seguir una rutina, como por ejemplo leer un libro antes de dormir, o escuchar música que le calme. Lo ideal es que vayan a dormir temprano y a una hora determinada, para que no se sientan cansados al día siguiente.


http://www.pac.com.ve/


 


 

martes, 12 de enero de 2010

Las causas del bajo rendimiento escolar

Me interesó la antigua nota publicada en un diario de la provincia de Tucumán (Argentina), no se trata de establecer una verdad científica, solamente de mostrar una de las aristas del problema complejo que trata el blog, el rendimiento escolar y su relación con los hábitos familiares. Comparto con ustedes la nota:


Los autores de "El rol de los padres en la escuela" ganaron en la Feria Regional de Ciencias.


Se propusieron averiguar qué había detrás de cada chico que baja su rendimiento escolar. Y, después de entrevistar a cien padres de alumnos, a cien niños y a un grupo de maestros, descubrieron que atrás de un mal alumno hay siempre padres desinteresados, sin tiempo para dialogar. Los chicos de 4º y 5º grado, turno tarde, de la escuela Obispo Molina, son autores de este trabajo titulado "El rol de los padres en la escuela", que se presentará en la Feria Provincial de Ciencia y Tecnología. Esta tendrá lugar mañana y pasado mañana, en la Escuela Normal Mixta Juan B. Alberdi. "En las encuestas nos dimos con que el 50% de los chicos de 4º y 5º grados de nuestra escuela ve más de 4 horas diarias de televisión y concurre al menos una hora por día al ciber. También nos dijeron que sus padres no les prestan atención, porque vuelven cansados a sus casas después de trabajar. Otros, peor aún, no atienden a sus hijos por ver televisión. Entonces los chicos piensan: ‘si a mi papá no le importa cómo me va en escuela, a mí tampoco’", explicaron Candela Madariaga, Nicolás Guerra, Juan José Gorgieff y Jessica Silvia Acosta (10 años), en una visita a LA GACETA junto a sus señoritas, Patricia Soria y Marcela Bazán. Los niños ahora dictarán charlas a los padres sobre "El rol paterno en la educación de los hijos".


Lunes 6 de Septiembre de 2004 Los chicos de 4º y 5º grado, turno tarde, de la escuela Obispo Molina, son autores del trabajo.


Fuente


http://www.lagaceta.com.ar/

jueves, 31 de diciembre de 2009

Somos la primera generación que dejó de temer a los padres para temer a los hijos"

Los valores en la familia y en la escuela
¿Cómo trabajar el tema Valores en la familia y en la escuela? El 25 junio de 2009, Entre Padres organizó un encuentro virtual de padres y maestros de Brasil y Argentina con el Lic. Rolando Martiñá* para conversar sobre distintos aspectos relacionados con nuestro tema del mes Valores, en un intercambio sobre un tema que interesa más allá de las fronteras. A continuación, los mejores momentos de la charla.


Adriana: ¿Como se puede navegar en contra de la corriente? Como bien escriben en los textos propuestos es muy complicado hacer que prevalezcan los valores en los que creemos, en un mar de liviandad y banalidad. Por ejemplo, tengo una hija de 16 y es casi imposible que entienda que el viaje de egresados ya no tiene el sentido original y que se ha transformado en un negocio rentable para algunos y en una experiencia riesgosa y nada constructiva para los chicos.

Rolando Martiña: La vida es complicada, Adriana... Pero casi nunca deja de presentar oportunidades. Claro que para eso hay que poder renunciar a soluciones absolutas y definitivas, hay que ir aprendiendo sobre la marcha, como a ser padre o madre...


Alê: Soy maestra en Educación Infantil. Me gustaría hacerle una pregunta: ¿cómo trabajar con los padres el tema Valores? Porque yo puedo tener una visión y los padres pueden no coincidir con ella o no aceptarla. ¿Cómo quedan los niños?

Rolando Martiña: Alê, gracias por tu interesante pregunta. Sobre ese tema creo que es conveniente pensar en términos de aceptar la diversidad "privada" y acordar en lo que tiene que ver con el comportamiento "público". En la escuela convergen niños de diferentes familias, es imposible coincidir exactamente con todas en todos los aspectos... Pero es necesario encontrar aquellos criterios comunes que permiten y favorecen la convivencia en el "espacio público", o sea, por ejemplo, en la escuela...


Denise: Aprovechando la pregunta de Alê: la escuela debe transmitir los valores universales, tales como la tolerancia, la justicia, etc. Pero cuando los padres transmiten otros valores, ¿debemos oponernos a ellos frente a los alumnos? ¿Decirles que sus padres están equivocados?

Rolando Martiña: Hola Denise, gracias por tu pregunta. Lo mejor es no confrontar con los padres, sino asociarse a ellos y encontrar los puntos en común. Para eso es conveniente no tratar el tema VALORES así con mayúscula, con grandes palabras, como Justicia, Igualdad etc. Sino tratar de desarrollar estrategias para generar en los niños "conductas más justas" o "más igualitarias" en concreto. Igualmente, la escuela tiene derecho a plantear sus criterios valorativos para asegurar su convivencia y los padres deberán acordar con eso, como cuando uno concurre a un espectáculo o a una iglesia y asume y respeta los códigos correspondientes.


Mariana: Buenas tardes. En mi escuela hay alumnos que viven en orfanatos y son ridiculizados por sus compañeros. Me temo que empiece un debate y exponga todavía más a los niños. ¿Cómo debo actuar?

Rolando Martiña: Mariana: es un tema muy difícil, ligado a la discriminación de los diferentes. Siempre se debe buscar la estrategia que más CUIDE a los pequeños... A veces, plantear debates no es lo mejor, pero sí ingeniarse para proponer actividades que favorezcan "naturalmente" la integración. Es necesario crear un clima de confianza recíproca, en general, ANTES de iniciar debates que pueden exacerbar la confrontación.


Prigon: Profesor, ¿cómo hablar de valores para niños pequeños que piden regalos a sus padres todo el tiempo?

Rolando Martiña: Hola Prigon: disculpa si no entiendo bien, pero no veo la contradicción. Los chicos siempre han pedido y piden regalos a sus padres... Y los padres, en general, disfrutan dándoselos... De ahí a los abusos hay un trecho... Los abusos, siempre son malos, pero ser honesto o compasivo no se opone al deseo de recibir gratificaciones.


Vanerodrigues: ¿Cómo tratar el tema del "bullying", cada vez más presente en las escuelas sudamericanas, en cuanto una cuestión de valores, tanto para los que practican el "bullying" como para aquellos que sufren el acoso de los compañeros? ¿Y cómo los padres pueden participar de ese movimiento de combatir el "bullying"?

Rolando Martiña: Vane...Abajo podrás acceder al capítulo que escribí sobre ese tema en uno de mis libros.
http://www.educared.org.ar/entrepadres/seccion01/01/index.asp?id=1044&m=01&s=1


Zeh Roig: Buenas tardes, prof. Martiñá, creo que la crisis de la escuela es la crisis de la familia. La postura de los padres, hoy día, es defender de modo intransigente a sus hijos y cobrar abusivamente a la escuela. ¿Qué estrategias deberá plantear la escuela para equilibrar la relación padres-escuela-alumnos?

Rolando Martiña: Hola zeh roig: vivimos tiempos complejos, las relaciones entre personas e instituciones ha cambiado mucho por una serie de fenómenos ligados a la GLOBALIZACIÓN. Es largo de desarrollar, en mi libro "Escuela y familia: una alianza necesaria", Troquel, Buenos Aires, 2004, se puede rastrear. De todos modos, en concreto, debo decir que la escuela puede tomar iniciativas para lograr restaurar la alianza con las familias que está herida... La escuela puede generar un clima propicio para hacer sentir a los padres que son sus "socios" y no sus rivales.


Alê: Creo que el gran problema de la indisciplina escolar está relacionado a los padres de los alumnos. Uno conoce a los padres a través de los niños. O sea, el padre que no está muy preocupado con la educación de su hijo los deja hacer lo que quiere; mientras que hijos de padres que sí están preocupados con su educación son alumnos responsables, obedientes, tolerantes, que saben resolver conflictos. Educar es difícil y requiere paciencia y sabiduría.

Rolando Martiña: Alê: ser padre es algo que se aprende mientras se hace... En estos tiempos, el aprendizaje debe ser acelerado y es más difícil todavía... Además muchos padres quieren seguir siendo jóvenes de por vida y terminan igualándose a sus hijos y no pueden entablar con ellos la relación de asimetría necesaria para hacerse respetar... Está bastante claro que la iniciativa debe surgir de la escuela, tratando de no ubicarse en una postura de acusación, sino de colaboración... Estos tiempos nos tocaron y en ellos debemos encontrar soluciones a problemas nuevos... En otras épocas el problema era inverso: ni padres ni chicos tenían voz ni voto en las escuelas... Es así, es pendular, se trata de buscar el equilibrio.


Clarice: Una encuesta realizada recientemente en escuelas brasileñas ha señalado que más de un 90% de las personas en la escuela (alumnos, padres, maestros, funcionarios) tienen algún tipo de prejuicio. Y que ese prejuicio viene de la formación familiar. ¿Cómo cambiar esa realidad? ¿Qué papel juega la escuela y cuál es el de la familia?

Rolando Martiña: Hola Clarice: gran tema! Muy grande diría yo, y difícil de abordar en pocas palabras. El prejuicio es una constante humana que en su forma "benigna" es evolutivamente adaptativo, para organizar mentalmente la realidad diversa circundante. A veces, esos prejuicios son abusivos y afectan las relaciones con los otros; en esos casos, es necesario plantear y debatir el problema, pero no como si el prejuicio "en sí" fuese una patología, sino como un obstáculo para la convivencia. El enemigo es la RIGIDEZ. La escuela puede hacer mucho para flexibilizar las mentes de los alumnos y también de los padres, a veces a través de sus hijos...


Adriana: Quisiera colaborar de algún modo para revertir la indiferencia con que muchos padres y madres crían a sus hijos. Hay una gran mayoría que sigue a favor de la corriente general, porque es más fácil, porque no se lo cuestionan, por lo que sea. ¿De qué manera cree usted que podría trabajarse en ese sentido?

Rolando Martiña: Adriana: en mi libro mencionado antes, hay estrategias para desarrollar respecto de las familias. Una Escuela para Padres, podría ser factible pero, sobre todo, la transmisión de la idea de que ellos "son necesarios" como colaboradores y que la escuela valora y agradece que se acerquen no sólo cuando ha ocurrido "algo malo"; hay que cambiar el modelo de gestión. Los padres deben pasar de ser "invitados" a ser "socios", pero eso lleva tiempo, paciencia, tolerancia a la diversidad y adaptación a situaciones que NUNCA ANTES SE HABÍAN EXPERIMENTADO.


Ewfernandes: Yo trabajo en un barrio muy violento, en el que muchos padres están en la cárcel por causa de drogas. ¿Cómo tratar ese asunto con los niños que conviven con ello como parte de sus vidas?

Rolando Martiña: Ewfernandez: hay temas que son muy complejos, tanto para ser aclarados por esta vía como para resolverlos en la vida real... Esos niños seguramente necesitan un programa especial que debería ser consensuado con las autoridades del área de Justicia o legal. Una escuela común, con sus códigos habituales y sus recursos, difícilmente pueda abordar adecuadamente tales cuestiones. Igualmente, algo se puede hacer por los niños a pesar de todo: CONTENCIÓN, AFECTO, COMPENSACION POR SUS PENURIAS. Y ayuda para construir una noción de autoridad interior en la que seguramente están carenciados.


Giane: Aprovechando la pregunta de Ewfernandes, yo se lo digo: estos niños también tienen como referencia el "poder" y el "consumo", relacionados al tráfico de drogas. ¿Qué trabajo propone para romper ese encanto de "poder" y "consumo"?

Rolando Martiña: Giane: en pocas palabras, se trata, como en toda la educación, en realidad, de SUSTITUIR UN ENCANTO CON OTRO. Desde que uno nace se encuentra con "encantos" que pueden ser peligrosos para la salud o la vida. Es tarea de los adultos ofrecer los encantos que están al servicio de la vida para poder tolerar privarse de los otros, los que están al servicio de la muerte.


Zeh Roig: Gracias, profesor, por su respuesta! Basado en lo que estoy leyendo y en mi experiencia de educador veo dos situaciones de inversión de valores. Primero, la percepción de los padres y de los maestros respecto a los hijos/alumnos. Segundo, la inversión respecto a los propios alumnos/hijos frente a sus padres y maestros. En el primer caso, me acuerdo de una imagen reciente que vi en Internet: dos dibujos, uno que representa la educación en 1969, cuando padres y maestros hablaban y el hijo cabizbajo se callaba, y el otro dibujo, de 2009, retrata a padres e hijos insultando al maestro cabizbajo. Además, veo que el alumno-problema para la escuela tradicional es el alumno-modelo para la escuela innovadora, porque el hiperactivo, en realidad, es el alumno multifuncional que no se sujeta a quedar sentado, tan sólo escuchando. La percepción del alumno es que la escuela tradicional no lo contagia. ¿Qué piensa Usted?

Rolando Martiña: Zeh roig: muy bueno! Coincido en la descripción, somos la primera generación que dejó de temer a los padres para temer a los hijos y hemos pasado de un extremo a otro, efectivamente. Por eso dije antes que hace falta un ESFUERZO DE EQUILIBRACIÓN para no dar un nuevo golpe de péndulo y volver a las épocas en que el maltrato a los niños era habitual. Estos tiempos generan estas escuelas y estos padres y estos niños. Habrá que ingeniárselas para no repetir el pasado pero tampoco lanzarse al vacío.

*Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y Educar", Bonum, 2006 y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007. Mail de contacto: rmartina@fibertel.com.ar



 



 

domingo, 20 de diciembre de 2009

Para los padres es más cómodo educar mal a los niños que hacerlo bien»

«Los hijos reciben la educación y la cultura en casa; la escuela no puede hacer lo que no hace la familia»

La chispa de la vida es un marchamo publicitario reconocido por todos, y dándole una vuelta, para los padres esa chispa de la vida son sus hijos. Así que el Instituto de la Felicidad de Coca-Cola organizó ayer en el Colegio de las Dominicas de Oviedo una conferencia de la escritora y divulgadora científica Alejandra Vallejo-Nágera, que habló de «La educación de los padres, clave para una vida adulta feliz y saludable».

-¿Cuáles son las claves de la educación de los hijos?
-Para nuestros hijos los padres somos escuela de felicidad, optimismo y positivismo, o todo lo contrario.

-¿Educan los padres o los profesores?
-La educación y la cultura se reciben en casa. La escuela no puede hacer lo que no hacen los padres.

-¿Y los padres lo hacen?
-Es un problema social. Hay familias paupérrimas en las que la escuela puede abrir horizontes al niño, que le puede dar lo que no le dan en casa, pero en esa casa hay disposición y ánimo para que el niño tenga buena educación, aunque ellos no se la puedan dar.
-También hay enfrentamientos entre padres y profesores.
-Entre los maestros y los padres se debe formar un equipo. Hay ocasiones en las que los padres se ponen siempre a favor de los hijos, incluso cuando éstos no tienen razón y no debe ser así. La cuestión es que educar mal es mucho más cómodo que hacerlo bien.

-¿Los padres deben ser amigos de sus hijos?
-Eso es algo que estuvo de moda en los años 70, pero ahora ya no ocurre. Nuestros hijos eligen a sus propios amigos y los padres somos padres.
-Hay chicos que maltratan a los profesores y padres que se ven obligados a denunciar a sus propios hijos.
-Son casos extraordinarios, no son mayoría pero la televisión y los medios de comunicación se hacen eco de esas noticias espectaculares. No es una norma generalizada.

-¿Educamos bien a nuestros hijos?
-La mayoría de los padres lo hacemos lo mejor que podemos. Ahora más que nunca los padres se preocupan y ocupan de lo que tienen que hacer con sus hijos.

-¿Y cómo se hace?
-Hay que tener ganas de hacerlo y asumir la responsabilidad. Hay que poner límites, saber negociar y tener claros los objetivos para organizar el presente, porque el futuro es algo que no conocemos. Hay que tener en cuenta que una persona inmadura no distingue el capricho de aquello que le conviene.

-¿Dónde están los límites?
-Hay que ser muy estricto cuando el niño atenta contra su propia seguridad física o emocional, contra la seguridad física o emocional de terceros o contra los valores que son básicos en la familia. Entonces no hay negociación posible. Lo conflictivo está en el resto de situaciones.
-Complicado.
-Es que la familia no es una democracia. La repercusión de las malas acciones debe ser negativa porque el ser humano no repite las conductas cuando no le fue bien.

-¿Qué castigo se debe imponer?
-Depende de cada caso. Lo que se debe hacer es inhibir el deseo de repetir.

-¿Disciplina?
-No puede haber un exceso de disciplina, el secreto es equilibrar la disciplina con la ternura, que es importantísima.
-Muchos padres no tienen tiempo para estar con sus hijos.


-¿No lo tienen?
-Los hay que no, horarios de trabajo interminables y ese tipo de cosas.
-Hay que establecer prioridades, decidir qué es lo más importante y pensar si realmente no se puede estar con los hijos o es que no se ha establecido el sistema de prioridades correcto.

-¿Los padres están abiertos a este tipo de charlas, a que les enseñen a educar a sus hijos?
-Antes los padres pensaban que lo sabían todo, y ahora están muy dispuestos a aprender, a ver y conocer las cosas que a otros les han funcionado.

Perfil:
Alejandra Vallejo-Nágera
Escritora y divulgadora científica, es licenciada y experta en Psicología publicitaria, profesora de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y colaboradora del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.
Entre sus obras de psicología están: «La edad del pavo», «Psicología de la seducción», «Mi hijo ya no juega, sólo ve la televisión», «Hijos de padres separados», «El amor no es ciego: las claves del éxito amoroso», «Tribulaciones de una madre sufridora», «Las cien caras de Eva: la personalidad femenina» y «Tu inteligencia: cómo entenderla y mejorarla».
En «Locos de la Historia» analiza las perturbaciones mentales de algunos de los más notables gobernantes de la historia. Este trabajo, en cierto modo, continúa la obra de su padre, Juan Antonio Vallejo-Nágera, «Locos egregios».



Por David ORIHUELA
http://www.lne.es/


 


 

lunes, 14 de diciembre de 2009

Tutores en las escuelas

Pareciera, estimado lector, que las prácticas escolares perdieron sentido. Se oyen muchas críticas y quejas; desganos y agotamientos por parte de docentes y alumnos; impotencia a la hora de intervenir para mejorar rendimientos académicos y de buen trato; inercia en el ejercicio de la tarea de enseñar y aprender; etc, etc.

Si la inversión en Salud y Educación fuese real y no un mentiroso anuncio discursivo, seguramente los niveles de salud y educación en nuestras sociedades latinoamericanas, serían mucho mejores. La buena inversión económica previene gastos en asistencialismo, capacita personas para que sean promotores de cambios, impide que la gente se enferme, impide que profesionales formados en el país emigren a ejercer allí donde su trabajo es valorado y aprovechado.


¿Qué hacemos entonces para no quedarnos en la queja o en la mera «descripción» de lo que vemos y/o padecemos?....


Algo, siempre podemos hacer algo para disminuir el daño. Especialmente hagámoslo con los que comienzan a caminar por esta vida complicada, esos chiquitos y adolescentes que ya se decepcionaron de nosotros, los adultos.


Los adolescentes necesitan «practicar» roles adultos pero el adulto ya no es un modelo para imitar, el adulto se le volvió hostil; por eso necesitan crear sus propios modelos; ellos tienen su propia mirada sobre lo que los rodea. Para el adolescente la Salud no es un valor. Ellos actúan por lo que Creen no por lo que saben.


Las escuelas que trabajan con tutorías suelen tener buenos resultados a la hora de evaluar su trabajo.


El Tutor tiene que tener ganas de serlo, debe capacitarse y saber especialmente manejar el estrés, ya que, por su tarea, está constantemente expuesto a presiones que «contaminan» su abordaje a los chicos y adolescentes. Entre esos «contaminadores» están los otros adultos que critican y desvalorizan todo, esos que no hacen y no dejan hacer, los que ponen obstáculos constantes, los re-sentidos, los mediocres...


Las actitudes protectoras que nuestros pibes necesitan para que los capacitemos a ser ellos, promotores de cambios algún día, dependen de que podamos «saltear» a estas personas «obstaculizadoras de cambios».


Cada adulto responsable que tenga la empatía suficiente implementará sus propias actitudes protectoras, pero dentro de las más importantes están: la comprensión ante las adversidades que sufren los chicos; hacerlos sentir valiosos y queridos; ser flexibles antes sus demandas y ayudarlos a tomar decisiones.


Las actividades del tutor deben estar centradas en las experiencias y necesidades cotidianas enfatizando el protagonismo de los chicos. Los discursos no sirven. Cuando el Otro nos importa buscamos alternativas posibles.


Para mejorar nuestra con-vivencia es fundamental desarrollar la capacidad de re-conocer sentimientos en uno mismo y en los otros. Compartir emociones nos hace desarrollar la empatía, esa capacidad de ponernos en el lugar del otro y no hacerle daño.
Y cuando podemos sentir, cuando podemos emocionarnos, entonces empezamos a encontrarle sentido a lo que hacemos. Sentir es darse cuenta, es tomar consciencia.
Y cuando nuestra vida tiene sentido, no hay bajón que nos impida seguir adelante


Por la licenciada Irene Sofía Rojek


Contribuciones a la Educación - 25 -


08/11/2009

 


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