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domingo, 8 de julio de 2012

Educar la voluntad de los niños

Parece existir un consenso sobre la necesidad que los niños aprendan a resolver sus problemas por si mismos, pero existen otros medios socializadores, como la televisión, que apuntan a las recompensas inmediatas, evitando todo lo que pueda significar “esfuerzo” ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Qué actitud asumir?




Conseguir que los hijos sepan controlar su fuerza de voluntad y tengan la capacidad y la preparación para afrontar las dificultades y los retos de cada día, no es así tan fácil, aunque si los padres les educan en este sentido desde que ellos sean aún muy pequeños, no es tan difícil de conseguirlo. 

Los niños deben aprender a dominar sus impulsos, sus deseos y voluntades desde que son muy pequeños. De este modo, aprenderán no sólo a controlarse como también a esforzarse para conseguir lo que desean. Aprenderán que sólo con el esfuerzo se consigue y alcanza lo que se propone. Para lograr eso, es necesario hacer con que los niños conozcan sus fortalezas a través de una motivación positiva. Eso les promoverá una buena autoestima, madurez y responsabilidad, poco a poco. 

Cómo educar la voluntad de los niños
Exigir también cuesta. La capacidad de exigencia amable de los padres y profesores va a marcar, en buena medida, el desarrollo de la capacidad de trabajo y esfuerzo, y de las virtudes de los niños. Exigir que los niños controlen sus voluntades también cuesta esfuerzo. No se puede exigir que de la noche al día el niño aprenda a controlarse. Es necesario tiempo, paciencia, renuncias y sacrificios. Sin embargo, sin este esfuerzo, no se conseguirá nada con los niños. 

Los enemigos de la fuerza de voluntad de los niños
En la actual sociedad es muy normal en muchas familias que los padres pretendan evitar que sus hijos sufran o se esfuercen en demasía. Quieren, por supuesto, una vida mejor para sus hijos, con menos exigencias y más comodidad. Lo que ocurre es que acaban sobreprotegiendo a sus hijos. De este modo, no estarán enseñándoles a superar sus dificultades, a superar los problemas, ni a que se esfuercen por alcanzar lo que desean. 

Para que un hábito bueno se convierta en virtud es necesario que los niños entiendan qué hacen y por qué lo hacen, además de cómo lo hacen, si esforzándose o simplemente exigiendo a sus padres sin controlar su voluntad. Las virtudes y los valores son los que pueden ayudar al niño a controlar su voluntad y promover el esfuerzo. Aquí tenéis algunos consejos que pueden ser aplicados en el día a día de la familia: 

1- Que los niños acaben las tareas o deberes escolares antes de ir a jugar;

2- Motivar positivamente sus buenos comportamientos e intentar hablar con ellos (positivamente) de los malos;

3- Reconocer su interés y sus esfuerzos (aguantar la sed en un viaje, acabar los deberes, dejar la ropa preparada por la noche...);

4- Dar ejemplos (de no quejarse, ser decidido, de disciplina, de comprometimiento...)

5- No decir jamás frases negativas como "eres un desastre", "eres impaciente", etc.



Fuente consultada:
Actualidad Docente.





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sábado, 5 de mayo de 2012

Los niños que quieren oír varias veces el mismo cuento aprenden más rápido

La comprensión lectora está fuertemente relacionada con el rendimiento escolar, y esta capacidad tiene su fuente en el hábito de leer ¿Cuándo empezar a estimular este hábito? Desde el primer mes de vida. El siguiente artículo revaloriza la importancia de leer varias veces el mismo cuento a los niños.                                                                                                                                     



Repetir una y otra vez el mismo cuento es bueno para el aprendizaje de los niños, según un estudio de la Universidad británica de Sussex, cuyos autores consideran que es esta repetición lo que acelera la adquisición del vocabulario.

El estudio fue dirigido por la psicóloga Jessica Horst y sus resultados son consecuencia de un experimento en el que se expuso a dos grupos de niños de 3 años al aprendizaje de dos palabras nuevas. Cada una de ellas era una palabra inventada para designar un objeto desconocido, como por ejemplo "sprock" para referirse a un artículo manual empleado para mezclar comida. Durante el plazo de una semana, uno de los grupos escuchó tres historias diferentes con estas palabras, mientras que el otro grupo escucho una única historia con las mismas palabras nuevas. Pasado ese periodo, se constató que los niños a los se había contado sólo un cuento recordaban mejor las nuevas palabras que los niños a los que se había contado tres historias diferentes. 

"Sabemos que cuanto mayor es el número de libros que se tienen en casa, mejores son los resultados académicos de los niños, pero lo que no habíamos comprendido es cómo ocurre ese aprendizaje", dijo Horst. "Lo que esta investigación sugiere -explicó la psicóloga- es que lo importante no es el número de libros, sino la repetición de cada uno de ellos, porque es lo que propicia un mayor aprendizaje". 

Horst indicó que ya era conocido que los niños que ven el mismo programa de televisión o la misma película una y otra vez "ofrecen mejores resultados en los posteriores exámenes de comprensión". Según Horst, lo que ocurre con la lectura es que cada vez que un niño escucha el mismo cuento está adquiriendo nueva información. "La primera vez puede ser sólo la comprensión de la historia, la segunda la percepción de los detalles y la descripción, y así progresivamente", explica. "Y si la nueva palabra se introduce en una variedad de contextos, como ocurrió con aquellos a los que se les leyeron tres cuentos diferentes, lo más probable es que los niños no logren concentrarse tanto en la palabra nueva", añade la investigadora.

En conclusión, indicó Horst, "el mensaje podría ser que los niños no precisan necesariamente de una gran cantidad de libros, sino que se benefician de una exposición repetida a los que tengan". La investigación completa se publica este mes en la revista Frontiers in Psychology.


Escrito por Elena Sanz
Fuente
Muy interesante.es


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domingo, 29 de enero de 2012

Los niños a quienes sus padres les leen, logran mayor éxito en la escuela

Nadie duda que, en los jóvenes, la habilidad en lectura es un logro invalorable, escolarmente, hasta podemos identificarla con la misma “Calidad Educativa”. La aparición de las nuevas tecnologías audiovisuales, lejos de disminuir la importancia, la aumentó, y hoy la necesitamos para la comunicación vía Internet ¿Quién es responsable de la adquisición de hábitos de lectura? Todos, y el siguiente artículo reflexiona sobre eso.



Más que para hacerlos dormir, a los hijos hay que leerles todos los días porque eso es parte fundamental de su preparación para adquirir competencias clave en la vida: leer y escribir.

Y un análisis de los datos de la Prueba Pisa de Lenguaje 2009 demuestra que aquellos que vivieron esos momentos de lectura durante el primer año de básica, obtienen un promedio de 25 puntos más en ese test que los que no tuvieron esa oportunidad.

Esa diferencia es importante, incluso entre estudiantes de nivel socioeconómico "aventajado" (14 puntos), y tiende a subir a favor de los escolares a quienes sus papás les conversan acerca de lo que hicieron durante el día y les cuentan historias, aparte de leerles.

Contar historias
Gérard Chauveau, psicólogo, lingüista, pedagogo e investigador durante 25 años del Institut National de Recherche Pédagogique, de París, afirma que se trata de una importante desigualdad en el acceso a la cultura escrita, que se debe enfrentar con decisión.

"Estamos en un período en el que corresponde cambiar la enseñanza de la lectura. Porque ésta debe dejar de pensar que todos los niños parten en este aprendizaje de donde mismo", agrega este especialista que estuvo en Chile para participar en el homenaje al Premio Nacional de Educación 2003, Mabel Condemarín, organizado por la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, el Centro de Estudios en Políticas y Prácticas en Educación (Ceppe) de la Universidad Católica y la embajada de Francia.

Hacerse cargo de esta desigualdad, agrega Chauveau, significa reforzar el aprendizaje de la lectoescritura en las escuelas, subir la cobertura de la enseñanza preescolar gratuita, formar a los profesores básicos para que puedan hacerse cargo de esta desigualdad y apoyar a los padres para que dediquen tiempo a leer, conversar y contar historias a sus hijos desde que son lactantes.

Por ejemplo, Chauveau creó en Francia, en 1995, unos clubes escolares llamados Coup de Pouce Clé, donde los niños con "fragilidad cultural", como prefiere llamarlos, se reúnen a leer y escribir después de terminar su jornada escolar. Ahí son apoyados por un adulto capacitado que les lee y les muestra el encanto que tiene leer.

"Es necesario que a los niños se les propongan experiencias de lectura y escritura todos los días. Que puedan encontrar personas lectoras que les sirvan de modelo y que puedan encontrarse con los alumnos mayores, que ya leen y escriben, para que establezcan una identificación con ellos", agrega el especialista francés.

En Chile, la Fundación Había una Vez, con apoyo de la Fundación Luksic, está desarrollando en cinco escuelas rurales de Panguipulli, Región de los Ríos, un programa de fomento lector que incluye la instalación de una biblioteca, así como diversas actividades que involucran a los profesores, los niños y sus familias.

Partieron con un diagnóstico de los hábitos lectores de profesores, niños y padres para definir las necesidades de cada escuela. "Ahí nos encontramos con que los niños no crecían con el placer de leer, sino con una idea más instrumental", explica Carmen Paz Hernández, directora ejecutiva de la Fundación Había una Vez.

Luego, comenzaron con este programa -Puente Mágico- que dota de una biblioteca a la escuela, capacita a los bibliotecarios para que puedan implementar actividades de fomento lector, y trabaja con los profesores para que inviten a sus alumnos a desarrollar el gusto por la lectura, cambiando -incluso- su forma de evaluar.

También trabajan con los papás la manera como ellos pueden ayudar a sus hijos en este aspecto. "Ellos quieren lo mejor para sus hijos, y aunque ellos sean malos lectores hacen todo el esfuerzo porque los niños no sigan esos pasos", concluye Carmen Paz Hernández.

Formación de profesores
En Chile ya se tiene en cuenta esta desigual preparación de los niños a la hora de formar a los futuros docentes. En la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, por ejemplo, funciona una unidad de lenguaje que trabaja las habilidades de lectoescritura de sus estudiantes así como la forma como ellos harán esto con sus alumnos.

Carolina Soto, académica de esa facultad, explica que la malla curricular está enfocada en el lenguaje, lo que se traduce en que sus estudiantes aprendan a favorecer el acercamiento de los niños, ya sean preescolar o escolares básicos, a los cuentos. "Ahí también los estimulamos a vincular a la familia, por ejemplo, a través de invitaciones a leer cuentos en el aula así como manteniéndolos informados de qué leer a sus hijos para que sea tema de conversación en la casa".


Fuente

lunes, 31 de octubre de 2011

Cómo desarrollar la resiliencia en niños y adolescentes

¿Qué es la Resilencia? Leemos en Wikipedia:
La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos (Instituto Español de Resiliencia)
La Resilencia, es el convencimiento que tiene un individuo ó equipo en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.
Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de fuerte y prolongado estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.
Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso.


¿Cómo desarrollar la resilencia?
La Asociación Americana de Psicología nos da los siguientes consejos:
Desarrollo de la resiliencia en niños y adolescentes
Todos podemos desarrollar resiliencia y ayudar a que nuestros hijos la desarrollen también. Implica conductas, pensamientos y acciones que pueden aprenderse con el paso del tiempo. A continuación, presentamos consejos para desarrollar la resiliencia.


Establezca relaciones
Enséñele a su hijo cómo hacer amigos, inclusive la capacidad de sentir empatía, o de sentir el dolor del otro. Anime a su hijo a ser amigo para poder tener amigos. Desarrolle una red familiar fuerte para respaldar a su hijo ante las desilusiones y heridas inevitables. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Relacionarse con las personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia.


Ayude a su hijo haciendo que ayude a otros
Ayudar a otros puede permitirle a los niños superar la sensación de que no pueden hacer nada. Anime a su hijo a realizar trabajos voluntarios apropiados para su edad, o pídale ayuda con alguna tarea que él pueda realizar. En la escuela, realice una sesión creativa con los niños buscando maneras de ayudar a los demás.


Mantenga una rutina diaria
Respetar una rutina puede ser reconfortante para los niños, en especial para los más pequeños que anhelan estructuras en su vida. Anime a su hijo a desarrollar sus propias rutinas.


Tómese un descanso
Si bien es importante seguir las rutinas, preocuparse incesantemente puede resultar contraproducente. Enséñele a su hijo cómo concentrarse en algo distinto a lo que le preocupa. Dese cuenta de las cosas a las que su hijo está expuesto y que puedan ser inquietantes; sean noticias, Internet o conversaciones que oyen por casualidad y asegúrese de que su hijo tome un descanso de esas cosas si le causan inquietud. Si bien las escuelas son responsables del rendimiento en exámenes estandarizados, destine un tiempo no estructurado durante el día escolar para que los niños desarrollen su creatividad.


Enseñe a su hijo a cuidar de sí mismo
Dé un buen ejemplo y enséñele a su hijo la importancia de darse tiempo para comer como es debido, hacer ejercicios y descansar. Asegúrese de que su hijo tenga tiempo para divertirse y de que no tenga programado cada minuto de su vida sin ningún momento para relajarse. Cuidarse e incluso divertirse ayudará a su hijo a mantener el equilibrio y enfrentar mejor los momentos estresantes.


Avance hacia sus metas
Enséñele a su hijo a fijarse metas razonables y luego a avanzar dando un solo paso a la vez para lograr alcanzarlas. Avanzar hacia esa meta, incluso con un paso muy pequeño, y recibir elogios por hacerlo hará que su hijo se concentre en su logro en lugar de fijarse en lo que no logró y puede ayudarle a desarrollar resiliencia para salir adelante ante los desafíos. En la escuela, divida las tareas grandes en pequeñas metas alcanzables por los niños más pequeños, y para los más grandes, reconozca los logros a medida que avanzan hacia las metas mayores.


Alimente una autoestima positiva
Ayude a su hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdelo a entender que esos desafíos pasados lo ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayude a su hijo a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñele a su hijo a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo. En la escuela, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.


Mantenga las cosas en perspectiva y una actitud positiva
Incluso cuando su hijo esté enfrentando sucesos dolorosos, ayúdelo a ver la situación en un contexto más amplio y a mantener una visión de largo plazo. Si bien su hijo puede ser demasiado joven para ver las cosas a largo plazo por sí mismo, ayúdelo a ver que existe un futuro más allá de la situación actual y que el futuro puede ser bueno. Una actitud optimista y positiva le permite a su hijo darse cuenta de las cosas buenas de la vida y seguir adelante incluso en los momentos más difíciles. En la escuela, utilice la historia para mostrar que la vida sigue después de las adversidades.


Busque oportunidades para el autodescubrimiento
Los momentos difíciles suelen ser los momentos en los que los niños aprenden más sobre sí mismos. Ayude a que su hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a entender de qué está hecho. En la escuela, considere conversaciones sobre lo qué ha aprendido cada estudiante después de enfrentarse una situación difícil.


Aceptar que el cambio es parte de la vida
Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayude a su hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables. En la escuela, señale cómo los estudiantes cambiaron a medida que avanzaban al siguiente grado y analice cómo ese cambio ha tenido un impacto sobre ellos.



Fuente:Asociación Americana de Psicología

viernes, 1 de octubre de 2010

Cómo aprenden los niños

    En otra ocasión hemos hablado sobre la necesidad de enseñar a poner límites a nuestros hijos. Para llevar a cabo esta necesidad, quizá sea de interés comprender el modo en que las personas aprendemos nuestras conductas, como camino para analizar las de nuestros hijos.

    Empecemos por precisar algo sobre el concepto de conducta. A un niño no se le puede enseñar a ser bueno ni a ser obediente... Se le adiestra en conductas que le hacen parecer bueno, obediente... Las conductas son acciones concretas -adecuadas o inadecuadas- en circunstancias determinadas. Enseñamos a los niños a realizar conductas adecuadas en momentos determinados o a modificar conductas inadecuadas o que se producen en circunstancias inadecuadas.

    La psicología del aprendizaje describe tres modelos principales de incorporación de conductas en la persona:

Condicionamiento clásico.

Condicionamiento operante o instrumental.

Aprendizaje observacional o vicario.


Condicionamiento clásico.

    El condicionamiento clásico surge de los estudios de I. P. Pavlov sobre los estímulos condicionados en animales, que naturalmente tuvo reflejo importante en las teorías sobre el aprendizaje de conductas en las personas.

    Las personas utilizamos esta forma de aprendizaje a través de la asociación de estímulos significativos para la supervivencia con otros no significativos biológicamente (apartarnos con urgencia ante el sonido de la sirena de una ambulancia), pero también sabemos que una sonrisa de nuestro interlocutor puede significar aprobación y que la ausencia de contacto visual con él supone, entre otras cosas, que no le interesa lo que le estamos diciendo y, por tanto, nos callamos.

    En los niños este proceso de aprendizaje se da de manera más significativa. Rápidamente asocian estímulos condicionados con estímulos incondicionados. El niño que se muerde las uñas y se las untan con un líquido de sabor desagradable acabará asociando morder las uñas con la sensación de un sabor desagradable, de tal forma que acabará no mordiéndoselas aunque sus uñas no estén untadas.


   Se puede utilizar esta forma de aprendizaje para descondicionar conductas. Si un niño tiene miedo al agua y se resiste a bañarse, la mejor manera de quitárselo sería exponerle al agua, de forma no traumática (sin aguadillas o empujones), y estar con él hasta que se tranquilice. Evidentemente este procedimiento sólo sirve en casos de miedo, no en el de fobias para las que es recomendable tratar con un profesional.

Condicionamiento operante o instrumental.


    En el condicionamiento clásico lo que realiza el animal es una asociación entre dos estímulos que provoca una respuesta. El psicólogo norteamericano B. F. Skinner descubrió que a partir de la respuesta que da el animal se obtiene un reforzador que permite que se repita esa respuesta. (La paloma aprende a apretar una palanca para conseguir comida)


    Si queremos que un niño repita una conducta tendremos que reforzársela, darle un estímulo, y si lo que buscamos es que deje de realizarla deberemos evitar cualquier refuerzo. Los estímulos reforzadores no tienen que ser siempre materiales. En los niños, son más reforzadores una sonrisa o una felicitación de los padres que una golosina.

   El castigo está incluido en este procedimiento de aprendizaje: el niño que da una respuesta no aceptable obtiene un estímulo desagradable. Dentro del modelo se comprueba que reforzar positivamente las conductas es más efectivo que el castigo, ya que este, aunque no carezca de cierta eficacia, produce agresividad en el individuo y, cuando se abusa de él, indefensión.

    El modelo también explica cómo enseñar conductas complejas, mediante un proceso de aproximaciones sucesivas. Si queremos que el niño aprenda un conducta compleja, descompongamos ésta en partes, ordenadas por el grado de dificultad, y vayamos reforzando su realización sucesiva. Un ejemplo: si queremos que nuestro hijo de seis años colabore en casa poniendo la mesa, al principio le pediremos que coloque el mantel y le felicitaremos por realizarlo. Después de varios días, cuando haya aprendido a poner el mantel, le pediremos que coloque el mantel y que lleve los platos y le felicitaremos por realizarlo. Así sucesivamente hasta conseguir el objetivo.


Aprendizaje observacional o vicario
.

    A diferencia de los dos paradigmas anteriormente citados en los que el sujeto pone en marcha sus habilidades frente a las situaciones, los psicólogos A. Bandura y R. H. Walters plantean el aprendizaje como un proceso que trasciende las características individuales: el sujeto no podría aprender conductas nuevas sin poseer un elenco de conductas previas, es decir, aprende observando cómo actúan otras personas.


    Los niños, más que nadie, son propensos a imitar las conductas que ven en personas significativas. Por tanto nos encontramos con una herramienta potente en el proceso de enseñanza de conductas pero también con una fuente de aprendizaje de conductas poco adecuadas. Un niño no necesita a nadie que le enseñe a ser violento si descubre que hay héroes de la televisión o del deporte que realizan conductas violentas y son aplaudidas por ellas.


   Podemos utilizar sus personajes favoritos para señalarles aquellas conductas que nos parezcan apropiadas, o comportarnos delante de ellos como queremos que se comporten.




Algunas ideas más


El refuerzo, la ausencia del refuerzo o el castigo han de ser contingentes a la conducta desarrollada. No se puede castigar o premiar una conducta semanas después de que ha sucedido porque el niño no asociara conducta y refuerzo.


Si se refuerza o se sanciona una conducta, se ha de ser consistente. No se puede reír una conducta que horas después será amonestada. De este modo se refuerza y castiga la misma conducta lo que produce desorientación en el niño.


El refuerzo o castigo han de ser proporcionales. No se puede premiar el que un niño ponga la mesa con una videoconsola, ni castigar el que rompa accidentalmente un vaso con la retirada de la paga de dos meses.


Se ha de ser coherente con las conductas que se exijan, y con los premios o castigos que se prometan. Los padres han de cumplir aquello que piden a sus hijos.



 



 



Fuente

Escuela de Padres

MEC

Ministerio de Educación de España

 

jueves, 15 de abril de 2010

Padres felices, niños felices…y viceversa

¿Qué significa "ser feliz"? ¿Se encuentra o se aprende? ¿Es una utopía o una posibilidad real?

Estudiosos, filósofos, políticos y ciudadanos comunes de todo tiempo y lugar se formulan y formularon preguntas acerca de qué significa, cómo conseguirla o hacerla realidad, para sí mismo y para los seres queridos. En este artículo del Lic. ROLANDO MARTIÑÁ se ensaya una definición, se destacan aspectos sobresalientes y se proponen una serie de recomendaciones para que los adultos colaboren con la felicidad de los chicos.


Quizá por considerarla precisamente como un asunto "filosófico", históricamente la psicología no se ha ocupado lo suficiente de estudiar la cuestión de la felicidad. Sin embargo, a partir de los años '80, comenzó a hacerse notar una corriente liderada por el afamado Martin Seligman, autor de importantes obras como "Indefensión aprendida", "El niño optimista" y "La auténtica felicidad", que la rescató como objeto de estudio.

La lectura y análisis de esta nueva corriente psicológica, y la asociación de una multitud de experiencias clínicas y educativas, nos inspiraron y nos llevaron a desarrollar algunas "ideas-fuerza" que sintetizaremos en este artículo.

Si bien es muy probable que entren en juego predisposiciones genéticas de algún tipo, estamos en condiciones de afirmar que, en lo fundamental, a ser feliz se aprende. O, mejor dicho, aprendemos a transitar la vida con una mayor o menor disposición a verle el lado bueno y a descubrir la posibilidad de disfrutarla.

De lo anterior, se deduce que la felicidad no debe entenderse como a un estado final, definitivo y absoluto. Tampoco como un estado beatífico, carente de problemas y contradicciones. Por el contrario, creemos que no existen experiencias humanas con esas características. Lo que sí es posible es construir climas interpersonales más o menos favorables al bienestar, no entendido éste como mero confort -aunque también puede ser importante – sino como un sentimiento de conformidad básica con la vida y una disposición a disfrutar de sus mejores cosas.

Uno de los requisitos para lograr bienestar es, justamente, aprender a aceptar la vida como proceso. Una mezcla en movimiento de azar y razón, de sentimientos y creencias, de lógica y fantasía, de éxitos y fracasos, para la cual es tan contraproducente pretender controlarlo todo, como permitir pasivamente que todo se nos vaya de las manos. Siempre será bueno tener algo lindo que recordar, algo interesante que hacer y algo promisorio que proyectar.

Otra de las claves, es aprender a manejar las decepciones, afrontándolas como problemas del camino y no como "señales de descarrilamiento" o  como indicadores de la propia y personal incompetencia radical. Porque la inmensa mayoría de los problemas de la vida, no son realmente tragedias irremediables, aunque podemos transformarlos en tragedias si respondemos de manera inadecuada.

En este sentido, consideramos que "Padres, maestros, tutores o encargados" pueden hacer mucho por ayudar a los chicos a desarrollar aptitudes para la felicidad, por ejemplo:


 Aprovechar todas las situaciones posibles para divertirse con ellos. Para cultivar el sentido del humor y la alegría. Para verle el lado interesante y lúdico a las cosas. Y, siempre que sea posible, reírse con ellos, (aunque no de ellos).


 Plantearles desafíos y responsabilidades y procurar que no sean tan fáciles que no requieran esfuerzo, ni tan difíciles que no los puedan resolver.


 Tratar, dentro de lo posible, de no mostrarse habitualmente demasiado quejosos, tristes o irritados y de no transmitir mensajes de desesperanza. Los niños tienden a "absolutizar" lo que reciben de los adultos, y suelen interpretar esos mensajes de modo depresivo: "todo terminará mal, así que nada vale la pena".


 "Prestarles atención", (aunque, como con humor dice una amiga: "prestar no es regalar"). La confianza básica de los chicos suele asentarse en la convicción de que ocupan un lugar importante en la mente de sus padres. Aunque no la ocupen toda, todo el tiempo. Tener presente al otro, genera y realimenta el estar presente para el otro.  Ambas vivencias entretejen la trama de los vínculos saludables que constituyen una de las fuentes máximas del bienestar.


 Contribuir a que establezcan ecuaciones razonables entre expectativas, logros  y  proyectos, y recursos, como estrategia para prevenir un exceso de frustraciones evitables. Si lo que espero es desmesurado, todo logro será poco, y si mis proyectos no consideran los recursos para desarrollarlos, corren serio riesgo de ir a parar al desván de las "ilusiones perdidas". Y nunca ha sido bueno para nadie, tener superpoblado este desván.


 Ayudarlos a cultivar un optimismo realista en toda situación. No el de palmada en el hombro y "todo bien", sino el del reconocimiento de los propios recursos, el valor de las experiencias anteriores y sobre todo la confianza en ellos que hemos construido sobre la base de saber "quiénes son y de qué son capaces". Del "sean realistas, pidan lo imposible", que cundió en los años '60 y que podemos reivindicar como expresión poética de la rebelión juvenil, deberíamos pasar al más adulto "sean realistas, hagan lo posible", cambiando el  "imposible" por "posible" y el "pedir" por el "hacer".


Finalmente, y retomando el título de este artículo, un dilema que muchos padres bienintencionados suelen experimentar, aunque no siempre puedan manifestarlo con claridad, es: ¿los "padres felices hacen chicos felices"? Esta cuestión suele estar ligada a otros clásicos, como la diferencia entre "calidad" y "cantidad" de tiempo que se dedica a los hijos, etc.

Al respecto, nos interesa acercar a los padres nuestra visión de este tema complejo, que las actuales condiciones de vida complejizan aún  más. Consideramos que ser un padre feliz es condición necesaria, pero no suficiente para que los chicos también lo sean, y viceversa. Muchas veces la felicidad de los padres pasa por "ver felices a sus hijos", pero también, y es esto muy saludable, que también sea fruto del desarrollo de una profesión, la satisfacción que deriva de la vocación o producto de un hobby. Y, como contrapartida, esta felicidad puede ser transmitida a los hijos como tal o los chicos pueden interpretarla como la idea de que "no son lo más importante para ellos".

Por supuesto, problemaza cuestión no se resuelve renunciando los padres a sus fuentes propias de gratificación, ni sacrificando totalmente sus responsabilidades parentales. Como siempre, se trata de equilibrar, de lograr la ecuación posible en cada caso, concientes de que el rol de padre es, paradójicamente, una tarea a tiempo completo (full time, en inglés) que sólo podemos desempeñar a medio tiempo (part time, en inglés). Será entonces necesario ingeniárselas para demostrarles a los chicos que, a pesar de todo, y sean cuales fueren las complejidades de nuestras vidas,  ellos valen la pena…y, sobre todo, que también valen la dicha.

                                                                                         Lic. Rolando Martiñá

Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y educar. Guía para padres y docentes", Bonum, 2006; y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007.


 


Fuente

Educared

sábado, 6 de febrero de 2010

Nunca digas que no tienes tiempo

Más allá de cualquier juguete perdura el amor. El deporte, una vía para enrumbar la vida

El juego no solo es la forma en que nuestros hijos emplean el tiempo libre, también cumple una función formadora, porque crea hábitos motores y socializadores que les permiten relacionarse, aprender a departir en un ambiente sano.


Los tiempos han cambiado, la vida transcurre espoleada por la inmediatez que nos impone trabajar y a la vez resolver cosas perentorias para el hogar y la familia, e inmersos en esa vorágine no siempre le concedemos el espacio requerido a la recreación de los pequeños. En cambio —hasta por comodidad— preferimos retenerlos en casa viendo la televisión o pendiente durante horas de otro de los inventos del mundo moderno: los videojuegos.


Es más fácil sentar a un niño delante de una pantalla que acompañarlo al parque para que libere sus energías corriendo detrás de un balón o saltando una suiza, alternando con sus amiguitos. Muchas veces los adultos pretextamos: "¡Vengo muy cansado del trabajo, además, en la casa juegas sin peligro alguno!".


Los padres velan por la seguridad de sus hijos, pero también han de vivir junto a ellos esos momentos de esparcimiento, para enseñarlos, alentarlos y escucharlos, así sentirán el calor forjador de la unión.


Es innegable cuánto aporta al intelecto del infante ejercitarse con una computadora, pero tampoco está en tela de juicio el beneficio que a su salud física y mental ofrecen otras actividades, porque el estudio y la recreación ocupan un lugar destacado en su programa diario. Inclinarlos hacia el deporte les garantizará un futuro de nobleza, compañerismo, y los proveerá de una capacidad volitiva que los preparará mejor para la vida. Bien podríamos preguntarnos cuántos de nuestros laureados deportistas comenzaron su carrera simplemente jugando.


¿ENTONCES QUÉ?

Las formas de diversión de la niñez varían en relación con la época de sus progenitores. La cuadra donde resido siempre mostró dos características: la humildad de sus habitantes y una cantidad considerable de niños que jugaban en la calle a los escondidos, a los agarrados, o a "las casitas". Cuando se aburrían, empezaban a relatar sus más recientes aventuras (o maldades) hasta llegada la hora de dormir. Pocos contaban con juguetes, inalcanzables para el bolsillo de su familia, mas ello no les impidió disfrutar y crecer luego, en su mayoría, como profesionales de bien.


Ahora los juguetes están caros en las tiendas y hay que pagarlos en CUC. Pero ¿por ello disminuirá la atención al entretenimiento como parte de la formación de nuestros hijos?


Llevarlos a una función de títeres, un paseo por el Zoológico, una visita al Acuario Nacional, presenciar una función de La Colmenita, leerles un libro, asesorarlos en sus deberes escolares, incitarlos a practicar alguna actividad deportiva o cultural, contribuyen a moldear su espíritu. Asumir este reto entraña desterrar de nuestras mentes el "no tengo tiempo".


No se niega el valor intrínseco de un juguete, como tampoco existe nada en contra de la computadora y la televisión, más en el caso de la nuestra con su importante programación infantil. Sin embargo, por qué no explotar otras posibilidades. Ya en algunos lugares como en el municipio de Santo Domingo (Villa Clara), se aprecian modestos esfuerzos por impulsar industrias deportivas locales, que tributan equipos y uniformes —todavía en pequeñas cantidades— para varias disciplinas. Esa vía, que no descarta la fabricación de productos lúdicos, pudiera ser el inicio de un camino abierto a la imaginación.


Abandonamos ideas que requieren de pocos recursos para su realización. Pregúntenle a un niño de hoy qué es un Plan de la Calle y comprobarán su desconocimiento sobre esa iniciativa en la que los CDR reunían a los pequeñines de su entorno y pasaban una mañana agradable junto a familiares y amiguitos. ¿Qué impide ir a un campo deportivo y realizar competencias para determinar quién es el más rápido, el más hábil, el más fuerte? Ahí quizá habrá una fuente favorecedora del bienestar, y quién sabe si proveedora de talentos para empeños mayores en el alto rendimiento.


TIEMPO IRRECUPERABLE

La niñez, como las demás etapas, pasa, y disfrutar de nuestros hijos concede una satisfacción inapreciable. Después, cuando crecen y deciden su derrotero, si no los apoyamos al máximo cuando debimos, nos quedará el sabor de una obra incompleta.


No recogeremos mañana lo que no sembremos hoy. El amor, la dedicación, el esfuerzo cotidiano —salvo excepciones— se revierten en reconocimiento y consideración. Favorecer la comprensión, la confraternidad entre todos los integrantes de la familia propiciará a los benjamines de la casa un futuro enaltecedor, para ello sus padres sortearán cualquier obstáculo interpuesto entre cielo y tierra.


Fuente

http://granma.co.cu/

Autor

ALFONSO NACIANCENO


 

sábado, 31 de octubre de 2009

Falta de Ejercicio Dispara Factores de Riesgo, Baja la Autoestima y Rendimiento Escolar

Aunque no es la única, surge como una solución efectiva contra el sobrepeso, la Educación Física, por lo que es necesario potenciar dentro del sistema educacional, creando mapas de aprendizaje.

El 90 por ciento de la población chilena es sedentaria. Los niños, simplemente, ya no juegan, y los adultos ostentan indicadores sanitarios de sobrepeso, hipertensión y tabaquismo tan elevados, que su vejez se ve poco alentadora.

La razón de todo esto: la falta de ejercicio, que sumado a otros malos hábitos tienen a nuestra población al límite del colapso. Aunque no es la única forma de incentivar el ejercicio, la Educación Física, como programa educacional juega un rol importantísimo en su promoción. Para abordar el impacto de ésta y definir una propuesta educacional, deportiva y de bienestar, la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Andrés Bello reunió a los principales actores del tema en el seminario Mapas de Progreso en Educación Física para Chile.

Mapas en Lenguaje, Matemáticas …
Elisa Araya Cortés, Directora de la Oficina de Educación Básica del Ministerio de Educación, explicó que existen mapas de aprendizaje en Lenguaje, Matemática, Inglés y Ciencias; pero está pendiente en Educación Física, meta que espera cumplirse el próximo año. Para ello, el Mineduc trabaja en la elaboración de un programa de competencias y niveles que permite identificar con claridad qué están aprendiendo nuestros hijos en esta disciplina. La experta asegura que la base es lograr la expresividad motriz, la vida afectiva y las habilidades sociales. “Tenemos que subir el nivel de aprendizaje”.

Para Raúl Urbina Stagno, docente de Educación Física y Kinesiólogo de la UNAB. el problema es tan sencillo como básico. Perdimos desde niños la habilidad de jugar. No hay espacios públicos para ellos, los patios son cada vez más reducidos y el miedo a la delincuencia lleva a los padres a preferir que su hijo esté encerrado frente al computador o viendo televisión, que con sus amigos en la calle. “Damos el mensaje equivocado. Por un lado le pedimos que haga actividad, pero por otro le tenemos una pieza que es un verdadero búnker, del que no tiene ningún atractivo salir, pues hay de todo”.

Lo anterior ha llevado a que los niños de hoy han cambiado y juntado sus factores de riesgo (sobrepeso, obesidad, hipertensión, colesterol elevado, síntomas depresivos, sedentarismo, entre otros).

¿Saltar la cuerda?
Según Urbina, los beneficios que trae el ejercicio son múltiples. Control y pérdida de peso y grasa corporal, conservación de masa muscular, mejorar la postura corporal, los perfiles lipídicos de la sangre, el control de la presión arterial, la densidad mineral ósea, etc. A ello se suman otros factores como la autoestima, el rendimiento escolar y hasta se asocia a la reducción del ausentismo estudiantil.

De acuerdo a un reciente estudio de la Universidad de Bonn, Alemania, al correr se liberan endorfinas que se unen a ciertas áreas del cerebro asociadas a las emociones, en particular las áreas límbica y prefrontal. Al activarse el sistema límbico aumenta la iniciativa de la persona, mejora su estado de ánimo e, incluso, produce euforia.

Raúl Urbina indica que hoy se necesita practicar 30 minutos de ejercicio por cinco días a la semana en adultos (ya no son suficiente tres), y todos los días por lo menos una hora, los niños. Esto no implica aplicar programas de alto rendimiento. Muchas veces basta con actividades tan simples como saltar la cuerda, jugar al antiguo luche (dos de los juegos que las autoridades han definido como los más completos) o cualquier juego que permita moverse.

Opinión similar tiene el tenista nacional y actual Director de Educación Física de la UNAB, Jaime Fillol, quien enfatizó que esta disciplina es el enlace perdido entre la educación y el deporte. Ello, porque actualmente no tenemos claridad de programas o proyectos, no tenemos como país una cultura deportiva, tampoco tenemos una política clara y nos faltan recursos. “El deporte es una herramienta educativa que debe llevarse a los colegios y a las universidades”.


Carolina Yacoman Palma
Dirección de Prensa
Universidad Andrés Bello
Sede Gran Concepción

Fuente
http://www.elmorrocotudo.cl/admin/render/noticia/23244#comments

jueves, 8 de enero de 2009

Cómo apoyar en las tareas de los hijos

El interés de los padres es una pieza fundamental en el rendimiento escolar de sus hijos. Pero ¿cómo acompañar su desempeño el estudio y las tareas si estamos trabajando?
El contraste entre el rendimiento escolar de los niños que se sienten apoyados por sus padres y los que no, es enorme. Así lo ha observado María Inés Goldenberg, profesora básica con veinte años de docencia: "A veces los niños pequeños que estudian solos no saben sin han comprendido bien las materias y llegan a la prueba inseguros y en desventaja respecto a sus compañeros".

Para la educadora, puede que en casa los hijos den una imagen de autosuficiencia y no pidan ayuda, pero necesitan la atención de los padres. No se trata de estar con ellos durante las horas de estudio -lo que es imposible para un porcentaje muy alto de padres y madres que trabajan-. Lo realmente importante es que los padres se interesen por lo que hacen sus hijos y que formen en ellos hábitos de estudio que desarrollen su autonomía."En general las tareas que llevan los niños a casa son sólo reforzamiento de lo que se ha visto en clases, y no deben representar mayor dificultad para los niños, pero es importante que las hagan diariamente", explica María Inés. Es deseable que las tareas se hagan siempre en un mismo lugar y a la misma hora; es necesario revisarlas cada día y hablar con los niños, y también con la persona que esté a cargo de los niños en esas horas, en caso de que no estemos presentes.

CÓMO APOYAR A LOS HIJOS QUE ESTÁN EN LA ENSEÑANZA MEDIA
En la etapa secundaria es mucho más evidente que el alumno debe ser autónomo y estudiar a conciencia llevando él mismo el control de los tiempos y las materias. Pero el rol de los padres sigue siendo importante.
Adriana Ahumada Bustos, Orientadora de segundo y terceros medios del Liceo de Niñas de Concepción aconseja a los padres de su establecimiento a poner atención sobre el estudio de sus hijos: "No es que los papás les hagan las tareas a los niños, sino que fiscalicen que exista un tiempo razonable para el estudio, de unas tres horas diarias como mínimo".

Cuando las niñas entran a primero medio en el liceo, se les exige bastante para velar por la creación de hábitos de estudio, entregando documentos y tareas destinadas a que aprendan a planificar y distribuir su tiempo. En los años que siguen, ya están en condiciones de internalizar estas cosas.

Algunas de sus recomendaciones coinciden con las que conocemos: es deseable disponer de un lugar físico adecuado para facilitar la concentración de nuestros hijos en sus estudios. Pero más allá de eso, los niños deben crecer en un ambiente armónico y evitar las discusiones frente a ellos, porque afectan su desempeño en la escuela.El apoyo de los padres, recalca Adriana, puede realizarse de maneras muy diversas. Por ejemplo, autorizando a las hijas a quedarse más tiempo en el liceo para estudiar en la biblioteca o, como ha ocurrido en algunos casos, organizándose entre los mismos padres para hacer reforzamiento al curso en alguna materia en particular.


Extractado de http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=61a84ee8-cbd3-45dc-81c8-2aaa28e66a89&ID=98568&FMT=44

Es posible ver más y hacer comentarios

domingo, 7 de diciembre de 2008

Dificultades más frecuentes en el estudio

Introducción
La vida escolar de los hijos puede pasar por distintas situaciones en cuanto al rendimiento académico. Hay algunos que siguen una trayectoria positiva siempre igual y constante en el rendimiento escolar. Hay otros que han ido bien en Primaria pero al llegar a Secundaria se produce una quiebra en su rendimiento. Otros hay que según van avanzando en los estudios mejoran su rendimiento. Cuando surgen estas dificultades conviene afrontarlas cuanto antes, ya que lo que puede ser relativamente sencillo de corregir cuando se produce, pasado algún tiempo, tienden a cronificarse las dificultades y corregirlas es más dificultoso. Cuando aparecen los problemas lo importante es enfrentarlos con serenidad, reflexión y rigor.

Al enfrentarnos al problema que plantea nuestro hijo hemos de tener en cuenta las siguientes consideraciones:
1º.- ¿En qué consiste básicamente el problema?
Un problema cuanto más precisado está tanto más fácil es encontrar la solución, al contrario cuanto más difuso e impreciso más difícil es darle respuesta. Si es posible vamos a tratar de hacer operativo el problema, es decir, en lugar de decir “es un vago”, diremos que habitualmente no cumple el horario de estudio por la tarde, en lugar de decir “tiene dificultades en la lectura” diremos que no sabe entonar lo que lee, su comprensión lectora es escasa y le falta velocidad.
2º.- ¿Cuándo ha comenzado el problema y con qué frecuencia se da actualmente?
Puede ser que sea al pasar de un nivel educativo a otro, de un colegio a otro, de estar con un profesor y pasar a otra clase. Puede que aparezca según va teniendo más dificultades académicas, al juntarse con determinados compañeros....
3º.- ¿Cuáles son las causas del problema? ¿A qué lo atribuye el propio sujeto?
Saber la raíz del problema no siempre nos resulta fácil, trataremos de indagar en ello para clarificarnos. Bastante información nos puede aportar el que sepamos a que atribuye nuestro hijo el bajo rendimiento, tiene este aspecto tanto más valor, cuanto más maduro es el chaval, porque ahí nos está dando pistas de por donde pueden ir las dificultades.
4º.- ¿Qué hemos hecho hasta el momento para resolver las dificultades y qué resultado nos han dado esas estrategias?
Para afrontar un problema hay muy diversas estrategias que hay que valorar la idoneidad que tienen para tal fin.

Habrá que desechar las que no han dado el resultado apetecido y buscar otras nuevas. Vamos a ver las dificultades más frecuentes en los estudios y que podemos hacer con ellas:

1ª.- No estudiar o hacer como que se estudia
Se caracterizan por lo siguiente:
· Pueden estar ante el libro bastante tiempo, pero sólo eso “estar” puesto que la cabeza la pueden tener en otro sitio bastante lejos.
· Tardan demasiado tiempo para realizar las tareas.
· Omiten un tiempo de trabajo, de estudio para realizar las tareas pendientes.
· Se meten en su cuarto dos horas o el tiempo que sea y todo el mundo está convencido de que el niño está estudiando, pero estos chicos han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo u oyendo los walkman.

Estrategias de intervención:
Este tipo de chavales tienen un déficit de hábitos importante. Los hábitos son recursos importantes para educar. Se adquieren por repetición de actos. La ventaja que tienen es que facilitan a la persona la realización de tareas que pueden ser costosas, como sucede con el estudio en los hijos.
Dedicar todos los días un tiempo al estudio, a la realización de las tareas. Empezar desde poco para ir subiendo según se vaya afianzando. Puede ser como tiempo orientativo, para un niño de Primaria en torno a media hora. Para uno de Secundaria alrededor de una hora.Más vale poco tiempo y aprovechado que mucho y disperso.Al ponerse a estudiar o trabajar darse un tiempo para cada una de las tareas que va a realizar y exigirse para tratar de hacerlo en el tiempo que se ha dado.Hacerse un horario en el que haya tiempo para todo. Poner el estudio en los primeros momentos que se está más descansado.

2ª.- Estudiar los últimos días
Se caracterizan por lo siguiente:
· Estudian pero los últimos días, las últimas horas...
· Se acuestan tarde, se levantan temprano en el último momento, van a “revienta calderas” por el esfuerzo que hacen al final.
· Los padres pueden tener una percepción de que su hijo estudia y se ha esforzado bastante.
Estrategias de intervención:
Una de las variables que más tiene que ver con el éxito académico, es que el alumno tenga un plan de trabajo diario, así aparece en estudios experimentales. Cuando se deja para el final es imposible asimilar toda la materia, es como querernos comer en un día lo que no hemos comido en diez, por ejemplo.
Tener un horario diario.Dedicar todos los días un tiempo a los repasos. Cada día de la semana a una materia, por ejemplo una hora, así se va estudiando lo que ya se ha visto y que entrará para el próximo examen.Que sea consciente que la estrategia de dejarlo todo para el final sirve cuando estamos en escalones inferiores en los estudios, pero al ir avanzando es imposible porque la materia a estudiar nos desbordará.

3ª.- Confundir "lo entiendo" con "ya me lo sé"
Se caracterizan por:
· Confunden el "lo entiendo" con "ya me lo sé". Leen una lección y como la entienden, ya creen que la saben y dejan de estudiar.
· Desconocen que el proceso de aprendizaje implica en un primer momento entender lo que se quiere asimilar y después tiene que haber un momento de fijación en la memoria, que se realiza a través de la repetición de los contenidos.
· Referido a las disciplinas que precisan la realización de ejercicios y prácticas, los chavales que presentan esta dificultad son aquellos alumnos que fallan en las operaciones aunque sepan como se pueden hacer los ejercicios.
Estrategias de intervención:
Se impone una tarea de clarificación al alumno para que entienda los distintos momentos que tiene el proceso de aprendizaje: comprender los mensajes, elaborar un resumen-esquemático y fijarlos en la memoria. Estos pasos se descubren tras una breve experiencia en los estudios, pero puede ocurrir en los inicios de la vida académica que omitan alguno de los pasos comentados.
Hacer un seguimiento durante algún tiempo para comprobar que se ha entendido los pasos a seguir para estudiar un tema.Que se den cuenta que tareas más difíciles conllevan más esfuerzo: repetición que lo que es más sencillo.Preguntarles los padres lo que dicen que han estudiado para comprobar los resultados.

4ª.- Dificultades de concentración
Se caracteriza por:
· Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta ponerse a estudiar: desde que se sientan hasta que empiezan a estudiar pasa más de media hora. Están muy "a medio gas" y se les va fácilmente la imaginación.
· Cualquier cosa que acontece a su alrededor atrae la atención y pierden el tiempo.
· Su rendimiento neto es escaso, si se entiende por tal el tiempo en general que se dedica a una actividad menos el tiempo perdido por desconcentración.
Estrategias de intervención:
Si la concentración es la capacidad de dirigir todas las capacidades del conocimiento a la realización de una tarea, se ve que nos encontramos ante una de las habilidades fundamentales en el proceso del conocimiento. Se podría decir que si no hay un mínimo de concentración es prácticamente imposible el aprender algo, por tanto, la mejora de la concentración conlleva la mejora de la capacidad de aprender. Como todas las capacidades, el desarrollo de la concentración es consecuencia de la ejercitación de la misma, por ello es frecuente que quien más dificultades tiene en la concentración es quien menos trayectoria de estudio tiene en su vida y al contrario.
La eliminación de los estímulos irrelevantes que puedan captar la atención de quien estudia: revistas, fotografías, prendas...
La eliminación de estímulos a los que pueda prestar atención de tipo sonoro, p.e. la radio o visual, p.e. la televisión.
Darse un tiempo para la realización de cada tarea o actividad y exigirse para tratar de realizarla en el tiempo previsto. No es conveniente enfrentarse a una tarea con tiempo ilimitado para realizarla.
Hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a la misma hora, al cabo de unos días la cabeza se concentra con más facilidad a esa hora.
Como la concentración supone un “calentamiento mental” puede ser conveniente que antes de ponernos a estudiar dediquemos varios minutos –no más de cinco- a tachar letras que nos hemos propuesto en una hoja de periódico, p.e. las “a” que encontremos o las “o”, para después a continuación pasar a la actividad que tengamos prevista.

En la misma línea que el punto anterior podemos trabajar mentalmente series de números y letras combinándolas, p.e. sea la serie 1 2 3 4 A . Se trata de ir corriendo la letra A hasta la izquierda, así :
1 2 3 A 4 / 1 2 A 3 4 / 1 A 2 3 4 / A 1 2 3 4. Estas series se pueden complicar interviniendo más letras o números.

Tener claras las metas. No cabe duda que cuando algo queremos de verdad y lo proponemos como meta a conseguir, movilizamos todos los recursos que tenemos para tratar de alcanzar esa meta. En la medida que tengamos más claras nuestras metas en el estudio, más concentración tendremos para conseguirla.
Intercalar descansos. El proceso de atención tiene una curva de manera que cuando se lleva un tiempo decae. Por ello, es conveniente intercalar descansos para recuperar la concentración. Esos tiempos de descanso pueden ser por cada hora u hora y media de estudio, unos minutos de descanso –entre cinco y diez- .
Para sujetar la imaginación lo que podemos hacer es utilizarla en el estudio: en vez de hacer el esfuerzo de cambiar de pensamientos y empezar de nuevo cada vez que se nos va, hay que poner la imaginación en cada tema de estudio. Si está con volcanes, que se imagine cómo son, la lava que echan, etc. Eso ayuda también a que se grabe mejor las lecciones.

5ª.- Dificultades en la lectura
La lectura y su comprensión constituyen las herramientas de trabajo de nuestro intelecto. Las dificultades que tengan nuestros hijos en la lectura de inmediato se trasladarán en el aprendizaje.Las dificultades en la lectura se caracterizan por:
· No tener la suficiente velocidad lectora y comprensión de los textos que se leen. Tener que volver a leer algo para enterarse del texto.
· Tener una pobreza de vocabulario significativa que se nota en las dificultades que se tienen para saber el significado de palabras de uso bastante habitual.
· Tener dificultades en la expresión escrita para realizar textos con estructuras correctas y claras.
· Tener tendencia a postergar las tareas. Se siente un rechazo a la lectura como medio de entretenimiento.
Si hay un problema más serio de fondo como puede ser la dislexia habrá que acudir al especialista para su solución, pues no basta con estudiar más.
Estrategias de intervención:
La habilidad lectora como cualquier otra habilidad se desarrolla con el entrenamiento, es por ello que la primera tarea a realizar es el ejercicio. Todos los días dedicar un tiempo a leer en voz alta para adquirir una entonación correcta que ayuda a la comprensión. Volver a repetir la lectura del mismo texto tratando de reducir el tiempo que se tarda en leerlo sin que afecte a la correcta entonación.
Hacerse preguntas sobre un texto leído acerca de las ideas más importantes que hay en el mismo.Corrigiéndole los defectos de lectura ayudándole a hacerse un cuadernito de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas.

6ª.- Lagunas en las materias. Falta base
Se caracteriza por:
Tener dificultades en las materias en que sus contenidos tienen una gran conexión entre unas partes y otras, p. e. las matemáticas. Es como una escalera con bastantes peldaños entre los que se da una continuidad. De igual manera que si en una escalera falta un escalón, no impide su utilización, pero cuando son varios seguidos se hace imposible transitar por ella, así en una materia que falte un escalón –conocimientos de unos contenidos previos- se puede superar con atención especial. Pero cuando faltan varios escalones –es decir, áreas importantes para proseguir estudios posteriores- es muy difícil avanzar en el estudio adecuadamente.
No tener asimiladas unas estructuras básicas de los contenidos de las diversas áreas, como consecuencia de un estudio para salir del paso en cursos anteriores.
Estrategias de intervención:
Dedicación de un tiempo especial a tratar de remediar esa laguna. Puede ser a través de un hermano mayor, los padres o un profesor particular. Se entiende que esta ayuda es complementaria a la marcha de las clases y por tanto, supeditada a éstas.
Potenciar las técnicas de estudio, no tener las suficientes habilidades para estudiar suele dejar lagunas en las materias que se han estudiado.

7ª.- Ansiedad ante los exámenes
Se caracteriza por:
· Miedo a suspender o por tener un exceso de responsabilidad que les lleva a angustiarse. Suelen ser buenos estudiantes. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a suspender, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas... pierden la confianza en sí mismos y se sienten agobiados.
· Tener en los días previos y/o en la realización de los exámenes un nivel de ansiedad o nerviosismo claramente por encima de lo normal. Hay que decir que los exámenes son situaciones generadoras de ansiedad para todos, pero hay una parte del alumnado que responde de manera sobredimensionada en este aspecto, teniendo un efecto negativo para el rendimiento en los exámenes.
· La persona tiene pensamientos negativos y catastrofistas sobre los resultados que va a obtener. Anticipa que suspenderá, que no rinde, que se vendrá abajo....
· Tener una activación de algunos sistemas fisiológicos de la persona, así en el sistema digestivo se suele tener sensación de nudo en el estómago, duermen mal, le sudan las manos, dificultades en poder desayunar porque se puede vomitar.....Aparece tensión muscular en algunos miembros como brazos, espalda o piernas. Pueden darse también palpitaciones.
· Presentar movimientos o acciones automáticas que no puede controlar como comerse las uñas, necesidad de mover la pierna, dar toquecitos con el bolígrafo en la mesa...
Estrategias de intervención:
Es muy conveniente que se le explique de manera didáctica qué es lo que le está pasando y que sepa que tiene remedio lo que tanto le está afectando.
Explicarle que la ansiedad se manifiesta en tres niveles de respuesta. El primero es a través de los pensamientos negativos que tiene. El segundo a través de los sistemas fisiológicos de la persona: sudoración, palpitaciones, nudo en el estómago, y el tercer nivel se manifiesta a través de la necesidad de movimientos que tiene, que le puede llevar hasta el abandono del examen.
Intervenir en los tres niveles anteriores con distintas estrategias. Respecto de los pensamientos, cortando los negativos y catastrofistas, centrando la atención en lo que tengo que hacer aquí y ahora, no compararme con los demás en cuanto a lo que tienen hecho del examen, etc. Respecto del segundo nivel fisiológico, enseñando a nuestros hijos a relajarse. Es conveniente que practiquen algún deporte, pues tiene un efecto relajador. En el tercer nivel conviene que nunca abandonen el examen por mal que se puedan encontrar haciéndolo.

Todas estas estrategias requieren un entrenamiento y por tanto, tiempo y perseverancia por delante para que se puedan notar los resultados


Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/
Donde encontrarán mucho material de utilidad

martes, 2 de diciembre de 2008

La responsabilidad en el niño

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.

La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que, según Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes", significa tener seguridad y confianza en uno mismo y para ello es necesario ser responsable además de saber elegir, llegar a conocerse a uno mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.

Para un niño es normal tener cierto temor a los límites, temor que desaparece conforme el niño va comprobando que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente. Padres y educadores pueden contribuir a conformar el sentido de los límites de diferentes maneras:
Sabiendo claramente ellos mismos lo que esperan de los niños.Exponiendo sus expectativas de manera que los niños las entiendan, incluyendo la asignación de responsabilidad acerca de tareas y deberes.Averiguando si el niño entiende estas expectativas, bien haciéndolas repetir o bien guiándole mientras las cumple.Estableciendo claramente los límites de tiempo razonables para realizar tareas o debes escolares, sin ambigüedades.Explicando al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante que la severidad. Redactando y colocando un cartel con todas las reglas y las obligaciones, de modo que no pueda alegarse como excusa "el olvido"Participando padres y madres (cuando sea posible) en la explicación de las reglas al niño. Así sabrá que ambos las apoyan y mantienen.Consiguiendo que todos los niños de la familia o de la clase tengan responsabilidades equiparables, con los ajustes necesarios en función de su edad y de sus habilidades particulares.

Un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.

El niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.

Muchos padres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de "soborno", pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes...) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño.

Recompensas son aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o que necesita. Existen también recompensas que no son materiales que conviene recordar:
Hágale saber al niño, de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: "has limpiado tu armario estupendamente"Proporciónele ese reconocimiento de forma espontánea, periódicamente, relacionándolo con los logros del niño: "¿Qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un trabajo muy duro limpiando el cuarto de baño"Apoye al niño cuando lo necesite: "Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, bien puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes"Muestre interés por lo que hace el niño y anímele: "Ya que tienes que ir a una reunión de los boyscouts esta noche, yo me ocupo de lavar los platos"Comparta con el niño algunas tareas de tanto en tanto, como reconocimiento a sus esfuerzos: "La verdad es que ayer dejaste tu habitación limpísima: ¿qué te parece si te ayudo a limpiarla hoy?

En ocasiones las responsabilidades de los niños producirán cierta incomodidad a los adultos. Los niños necesitan que los adultos sean pacientes y tolerantes.

El aprendizaje de la responsabilidad
A los niños que no sean considerados responsables de sus actos les será más difícil aprender de sus experiencias. Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables. Los que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, las actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.

Uno de los aspectos básicos de la enseñanza de responsabilidad a los niños es la cuestión: "¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?" Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los padres pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades:
Escriba las cosas y colóquelas en lugar visible.
No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro de que le han escuchado y entendido. Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala costumbre de la cual los niños pasan a depender.
Establezca costumbres lo más regulares posible. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, se incrementa la capacidad de recordar de los niños.
No le dé miedo castigar al niño que se "olvida".
Acuérdese de lo que usted ha dicho. Si los padres lo olvidan, están otorgando al niño, tácitamente, permiso para hacer lo mismo.

Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas. Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si...
...les recuerdan las cosas cuando ellos "se olvidan"...lo hacen ellos mismos porque "es más sencillo"...subestiman la capacidad de los hijos....aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de incompetentes o irresponsables.... hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran o para que no les hieran en sus sentimientos....creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por los hijos son "buenos" padres.

¿Cómo enseñar a los niños a ser responsables?
Para enseñar a los niños a ser responsables tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento (aspecto este al que hemos hecho referencia anteriormente). Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza. Los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.

Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:
DESARROLLE LA SENSACIÓN DE PODER DEL NIÑO.Cuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los niños a ser responsables incrementa su sensación de poder.

AYUDE A LOS NIÑOS A TOMAR DECISIONES.Los niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo. Podemos contribuir a aumentar la capacidad del niño para tomar decisiones si ayudamos a:· Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.· Buscar otras soluciones.· Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.· Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.

ESTABLEZCA NORMAS Y LÍMITES.
UTILICE TAREAS Y OBLIGACIONES PARA CREAR RESPONSABILIDAD.Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.

SEA COHERENTE.Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio. Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.

NO SEA ARBITRARIO.Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.

DÉ RECOMPENSAS POR SER RESPONSABLE.

UN NIÑO ES RESPONSABLE SI...
...realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento....puede razonar lo que hace....no echa la culpa a los demás sistemáticamente....es capaz de escoger entre diferentes alternativas....puede jugar y trabajar a solas sin angustia....puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)...posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención....respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas....puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración....lleva a cabo lo que dice que va a hacer....reconoce sus errores.

Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/
Donde encontrarán mucho material de utilidad

Formas para favorecer y desarrollar la memoria…, y así garantizar el éxito académico

Por Francisco Javier Rodríguez Laguía
En el artículo “La memoria en el niño” hacemos un repaso de lo que entendemos por memoria, cómo influye en el razonamiento y el aprendizaje humano, qué tipos hay, estrategias principales para almacenar la información y un sinfín de apartados que van desde los procesos que intervienen en la memoria hasta las estrategias o mecanismos que utilizamos para favorecer la recuperación.
En este nuevo artículo pretendemos profundizar en las tareas que desde casa podemos aplicar y tener en cuenta para facilitar y, si cabe, desarrollar una mejor capacidad mnemotécnica que redundará en una mejor capacidad de aprendizaje y por tanto aseguraremos el, a veces, tan ansiado éxito en los estudios.

Recordemos que la memoria es la facultad o capacidad que poseemos los seres humanos mediante la cual podemos almacenar y retener los conocimientos que aprendemos, utilizando los procedimientos necesarios para ello como pueden ser el establecimiento de relaciones entre los conocimientos que ya tenemos y los nuevos que intentamos aprender, para así poder recordarlos y hacer uso de ellos cuando necesitemos en otras situaciones diferentes.

La recuperación y/o recuerdo de lo estudiado/aprendido es un proceso dentro del aprendizaje en estrecha relación con la previa memorización de los contenidos a aprender.

A no ser que la información a estudiar esté integrada por listas de palabras, datos, fechas, nombres..., difíciles de memorizar y recordar y se necesite del uso de recursos mnemotécnicos, la memorización, para que el recuerdo posterior pueda producirse de modo eficaz, ha de hacerse de una manera significativa, es decir, estableciendo criterios concretos para memorizar y recordar mejor, intentando relacionar el contenido nuevo con lo que ya sabemos, formando relaciones lógicas o causales en el material a aprender... Gracias a estos procedimientos para retener y memorizar la información, la recuperación del contenido aprendido será más fácil de realizar, recordando también por ello mayor cantidad de contenidos.

La capacidad de memorizar puede DESARROLLARSE y por lo tanto aumentar de manera positiva teniendo en cuenta CUATRO ASPECTOS: la intensidad, repetición, asociación y descanso.

a) Intensidad: la memoria precisa de dos condiciones: concentración y utilización de varios sentidos, especialmente vista y oído. La concentración es la consecuencia de una atención intensa. No se puede aprender si no se está atento. Para conseguir ambos aspectos es necesario:
▪ La actitud positiva ante el profesor y la asignatura.▪ Una fuerte motivación (gusto y voluntad por el estudio).▪ Una buena comprensión de lo estudiado.▪ La ayuda de medios auxiliares que facilitan la comprensión: uso del diccionario, gráficos, esquemas.▪ La actividad en el estudio.

b) Repetición: lo que se repite se graba con más fuerza. Conviene estudiar repitiendo lo que se quiere aprender, dejarlo reposar, y, pasadas unas horas, realizar un nuevo repaso. Es muy útil el repaso antes de dormir y por la mañana. Con tres repasos en horas distintas se recuerda mejor que con diez repasos seguidos.

c) Asociación: el aprendizaje se refuerza cuando la idea, el texto, se asocian al mayor número de imágenes y emociones posibles. Para lograrlo es preciso:
▪ Hacer que intervengan el mayor número de sentidos al estudiar: escribir, dibujar gráficos, consultar libros, mirar mapas, hacer esquemas.▪ Recordar siempre las ideas por asociaciones lógicas: la mejor garantía del recuerdo es aprender la estructura lógica del texto. Hay que preguntar al texto: ¿quién?, ¿por qué?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? respecto de las ideas del mismo.▪ Asociar siempre las ideas a algún contexto que sea familiar: a otros contenidos ya dominados, a otros recuerdos personales, a lecturas, etc.

d) Descanso: Para recordar hay que descansar. El estudio prolongado fatiga. Es conveniente hacer descansos de 5 o 10 minutos cada 45 0 50 minutos de estudio o simplemente cada vez que cambiamos de materia de estudio.
Los RECURSOS MNEMOTÉCNICOS que desde casa podemos potenciar son, como la expresión bien indica, recursos o técnicas para hacer más fácil el aprendizaje de determinados contenidos, que de otra manera resultan más complicados de aprender. Los contenidos que pueden resultar más difíciles de memorizar son los siguientes:
▪ Acumulación de datos.▪ Acumulación de fechas.▪ Listas de conceptos o nombres.▪ Listas que se prestan a confusión, etc.

Los procedimientos más frecuentes son los que a continuación se detallan:
a) Para retener una serie de datos, resulta muy efectivo formar una frase coherente o una pequeña historia con ellos.
b) En una lista de palabras que hay que retener, se puede formar una frase con las sílabas o letras iniciales de la serie.
c) Es posible aplicar la serie a una música conocida.
d) Se pueden hacer versos con los datos que es preciso retener.
e) Es un buen recurso sustituir las ideas por gráficos e ilustraciones que las representen.
f) Resulta eficaz asociar mentalmente la imagen de la idea con la imagen de un objeto o lugar conocido y familiar, de forma que el recuerdo de esta imagen despierte el de la idea.

Otros recursos mnemotécnicos utilizados para la memorización son los siguientes:
a) Técnica de la visualización.
La visualización consiste en ver o imaginar las palabras que vamos a memorizar. Para ello, podemos utilizar los cinco sentidos:
▪ Ver la imagen.▪ Oír sus sonidos.▪ Percibir su dureza, suavidad y temperatura.▪ Su olor, sea agradable o no.
b) Técnica de la asociación de imágenes
Esta técnica consiste en crear dos imágenes mentales, una por cada palabra, y relacionarlas entre sí. (Esta técnica es empleada para memorizar parejas de palabras o conceptos).
c) Técnica de la cadena de imágenes
La técnica de la cadena de imágenes es prácticamente similar a la de la asociación. El objetivo, por tanto, es transformar los conceptos o palabras en imágenes. De lo que se trata es de relacionar en serie todos los conceptos que tengamos que memorizar. El procedimiento consiste en asociar la imagen de la primera palabra con la segunda, la segunda con la tercera, la tercera con la cuarta y así sucesivamente, hasta llegar a la última.
d) Técnica de la historieta.
La técnica de la historieta consiste en integrar los elementos conceptos o palabras que se van a intentar memorizar y retener, formando con ellos una imaginativa historia. Con esta técnica, al igual que en la de la cadena de imágenes, la evocación o recuerdo de un concepto lleva al siguiente, y por ello es muy importante añadirle a las imágenes acción y emoción.
e) Técnica de los lugares (método “loci”)
Esta es una de las técnicas memorísticas más antiguas que se conocen. Consiste en asociar la imagen del concepto o palabra que se quiere memorizar con la imagen de un recorrido o lugar que ha de ser lo más familiar posible para nosotros.

Para terminar, podemos apuntar algunas sugerencias para los estudiantes que en casa debemos recordar colocando en el rincón de estudio modo de DIEZ PRINCIPIOS DE LA MEMORIA: A saber:
1.- Pon atención mientras estudias.
2.- Consigue información veraz y correcta a la primera. Las ideas falsas y malentendidos pueden hacer que luego te confundas.
3.- Asegúrate de que comprendes la totalidad de los materiales. Una prueba interesante es intentar explicar los contenidos a alguien que no lo entienda.
4.- Trata de ver la importancia de lo que aprendes. Observa que lo que aprendes es parte de un todo más grande.
5.- Involucra a tu ego, si es posible. Relaciona las tareas contigo mismo. ¿Te gusta el material que te proporciona el profesor? ¿Es importante para tu valoración personal aprender los contenidos?
6.- Asocia el material nuevo con material que ya conozcas. (Aunque parezca que lo que aprendes no tiene que ver nada con lo anterior, tal vez tengas que necesitarlo más tarde).
7.- Organiza el material de manera que lo puedas archivar adecuadamente en tu memoria. Si lo has organizado cuidadosamente, tal vez cuando solo recuerdes una parte, podrás deducir el resto del contenido.
8.- Si hay un procedimiento para hacer algo, divide y agrupa el procedimiento. La información se captura mejor como trozos pequeños.
9.- Refuerza lo que has aprendido mediante la repetición y el uso. No recordarás algo que no usas.
10.- Recita con frecuencia. En un estudio masivo del Dr. A.I. Gates, los estudiantes se dividieron en diferentes grupos. Un grupo usó el 100% de su tiempo en leer un artículo una y otra vez, mientras que el otro grupo usó el 80% de su tiempo en leer y el 20% en recitar el mismo artículo. Otros grupos leyeron y recitaron en proporciones diferentes. El grupo final usó sólo el 20% del tiempo en leer y el 80% en recitar, y este grupo consiguió claramente la puntuación más alta.

Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/padres/apoyo_al_aprendizaje/desarrollo_memoria/
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