miércoles, 16 de noviembre de 2011

Creencias de padres y madres acerca de la participación en la educación de sus hijos

Entre los factores que explican la diferencia de rendimiento escolar, figura por lo general en primer lugar, los referidos a la familia de los alumnos. Teniendo en cuesta esto para poder tomar mejores decisiones, es imprescindible conocer las creencias de los familiares al respecto ¿Qué consideran ellos sobre lo que deben hacer? Este “post” reproduce párrafos de un trabajo de investigación de un contexto mexicano, pero pueden extraerse valiosas conclusiones ¿Es necesario desarrollar un “curso para padres”?



Se realizó un estudio fenomenológico con una metodología cualitativa cuyo objetivo fue describir las creencias de padres y madres acerca de la participación en la educación de los hijos… Se encontró que los padres y madres consideran importante y participan en la educación de los hijos sólo en las dimensiones referidas a crianza y supervisión del aprendizaje en casa; no consideran las referidas a comunicación y apoyo a la escuela.

Las madres evidencian formas más diversas y comprometidas de participación que los padres y mencionan dificultades y necesidades referidas a sí mismas como obstáculos para una participación efectiva. Se concluye que es necesario capacitar a los padres y madres para que adquieran una visión más amplia de las formas en que pueden participar en la educación de sus hijos…

Según Valdés y Urías (2010), cuando se ha analizado la influencia de la familia en el logro escolar se ha reconocido el efecto de dos grupos de factores: unos son aquellos que se conocen como “de insumo” o estructurales (condición socioeconómica, nivel de escolaridad de los padres y recursos para el estudio, entre otros); y otros son los denominados “procesales” (expectativas de los padres y participación en la educación de los hijos, entre otros)…

La importancia de la participación social, y en especial de la participación de las familias, para el logro de una educación de calidad, ha sido reconocida en múltiples foros educativos. Esto ha provocado la creación de regulaciones, normativas, orientaciones y programas de acción que indican que el nivel de participación y satisfacción de los padres es una medida de calidad del sistema educativo; esta participación se percibe como una importante variable para el avance de la calidad en educación.

Por otra parte, el INEE sostiene que el trabajo conjunto de padres de familia y profesores para lograr mejores aprendizajes en los estudiantes es un tema que debe recibir especial atención debido a que se considera que escuela y familia comparten responsabilidades en el proceso de educar al niño en su desarrollo físico, psicológico y afectivo.

El estudio de las creencias de los padres y las madres acerca de su participación en la educación de sus hijos resulta importante para comprender este fenómeno, ya que la manera en que las personas interpretan el mundo influye en cómo lo comprenden, sienten y actúan en él. Según Pozo, para cambiar las prácticas escolares es necesario también cambiar las concepciones o creencias que los diversos actores del proceso educativo tienen del mismo; entre ellos, desde luego, los padres y madres de familia.

Conclusiones
El análisis que los padres y madres hacen de los factores que influyen en el aprendizaje de sus hijos, atribuibles a ellos mismos y a la escuela, resultó ser muy limitado, en tanto que sólo consideraron en su explicación aspectos actitudinales y motivacionales, lo cual reduce sus posibilidades de actuar como agentes efectivos de cambio en la interacción con sus hijos.

En lo relativo a las variables familiares de insumo, los padres y madres sólo tuvieron en cuenta el aspecto económico, dejando prácticamente de lado aspectos relativos al capital cultural (especialmente en el caso de los padres). El hecho de no tener conciencia de la importancia de este factor en el logro escolar quizás se relacione con que no lo tienen en cuenta en las acciones que realizan como apoyo al aprendizaje de sus hijos; y no lo conciben como dificultad en sus necesidades de capacitación para lograr una participación más efectiva en la educación de sus hijos.

Los factores familiares procesales que los padres consideran que influyen en el aprendizaje de sus hijos se circunscriben a aspectos relativos a la crianza y supervisión del aprendizaje en casa; esto constituye una visión limitada de su influencia en la educación de sus hijos, ya que no consideran aspectos relativos a la comunicación con los docentes ni con las acciones que puedan realizar para mejorar el funcionamiento de la escuela.

Al comparar las percepciones de padres y madres acerca de los factores familiares que influyen en el aprendizaje de sus hijos se pudo apreciar que las madres poseen una visión un tanto más amplia que los padres, ya que consideran también, aunque sea de manera muy general, aspectos relativos al capital cultural, como son, sin lugar a dudas, los conocimientos y habilidades que ellos poseen para apoyar a sus hijos con las tareas.

En lo relativo a las acciones concretas para participar en la educación de sus hijos, la visión de los padres se limita a aspectos relativos a la crianza y supervisión del aprendizaje en casa. Por otra parte, las madres, congruentes con su visión más amplia de los factores que influyen en el aprendizaje de sus hijos, además de realizar acciones referidas a los aspectos relacionados con la crianza y supervisión, adoptan acciones en el rubro de comunicación con la escuela y los maestros.

Es de hacer notar que tanto los padres como las madres no consideran dentro de su participación aspectos relativos a actividades que tengan como propósito el mejoramiento de la escuela o que afecten su funcionamiento, las cuales son, sin duda, importantes, ya que son precisamente las que convierten a los padres en agentes activos de los cambios educativos.

Cuando se analizan las dificultades expuestas por padres y madres para participar de manera más efectiva en la educación de sus hijos, se aprecia que las madres adoptan una postura más activa en ambos aspectos al atribuir factores externos y modificables respecto de ellas mismas. En el caso de los padres, ellos colocan sus dificultades en aspectos externos a ellos mismos (tiempo y características de los hijos), lo cual apunta a un locus de control externo, y por ende refiere una menor motivación para realizar acciones al respecto; las madres, por su parte, ubican sus dificultades en aspectos internos y controlables, manifestación de un locus de control interno que indica una mayor motivación para enfrentarlas.

Por otra parte, el análisis de las necesidades de capacitación referidas por padres y madres con vistas a mejorar su participación en la educación de sus hijos permite inferir que ellas tienen una mayor conciencia de sus debilidades, ya que fueron las únicas que plantearon necesidades concretas de capacitación referidas a conocimientos y habilidades.

Los resultados sugieren la necesidad de trabajar con los padres y madres para que aumente su comprensión acerca de los factores que influyen en el aprendizaje de sus hijos y de la importancia de su participación en su educación. Por otra parte, es conveniente mostrarles las diferentes formas en que pueden participar en la educación de sus hijos, así como la importancia de desarrollar acciones en todas las dimensiones.

Resulta también esencial desarrollar acciones especialmente dirigidas a los padres, los cuales poseen creencias más estrechas acerca de los factores que afectan el aprendizaje de sus hijos y de las formas en que pueden participar, así como una menor tendencia a desarrollar acciones para mejorar su participación. Esto puede estar relacionado con lo encontrado por diversos autores, quienes han encontrado menor participación de los padres en la educación de estudiantes tanto de primaria como de secundaria.

Por último cabe señalar que es importante fomentar una participación efectiva de padres y madres en la educación de sus hijos, especialmente en comunidades desfavorecidas, ya que ésta propicia una mayor equidad en la educación al atenuar incluso la influencia negativa de un contexto socioeconómico y social desfavorable


Extraído de
Perfiles Educativos | vol. XXXIII, núm. 134, 2011 | IISUE-UNAM
Ángel Alberto Valdés Cuervo
Maestro en Investigación Educativa. Profesor investigador del Departamento de Educación del Instituto Tecnológico de Sonora. Líder del Cuerpo Académico de Procesos Educativos. Temas de investigación: familia y crianza, psicología educativa.
Maricela Urías Murrieta
Doctora en Educación, Instituto Tecnológico de Sonora. Profesora investigadora de esa misma institución. Temas de investigación: familia y crianza, y evaluación. 

martes, 8 de noviembre de 2011

Participación de los padres y logro educativo

El involucramiento de los padres en las escuelas es un factor esencial a la hora de ingresar en el camino de la calidad educativa ¿Qué aspectos puede asumir esa participación? En esta publicación, se resume el punto de vista de la teoría sobre este tema.



La participación de los padres y madres de familia en la educación de sus hijos se asocia a una actitud y conducta positiva hacia la escuela, mayores logros en lectura, tareas de mejor calidad y mejor rendimiento académico en general. Una mayor participación de los padres reporta también beneficios a las familias, ya que aumenta su autoconfianza, el acceso a información acerca del funcionamiento de la escuela y permite una visión más positiva de los profesores y la escuela en general.

Por otro lado, Belleï et al. señalan que la promoción de la participación de los padres y madres de familia en la educación de sus hijos es una estrategia para promover cambios en el sistema educativo, ya que actúa como un mecanismo que:
a) presiona a las escuelas para entregar una educación de calidad;
b) demanda información sobre el rendimiento de sus alumnos;
c) enfrenta discriminaciones y abusos;
d) implementa mecanismos de responsabilidad y defensa de sus derechos en relación a los servicios que se le otorgan; y
e) plantea demandas respecto de esos derechos.
Reafirmando las ideas anteriores, Epstein y Sheldon señalan que las escuelas exitosas son aquellas donde existe una interacción efectiva familia-escuela-comunidad. Enfatizan también el papel central que juega la escuela en la promoción de estas interacciones, las cuales deben darse en uno y otro sentido. Una educación de calidad, comentan, sólo es posible si se establece una interacción efectiva entre los diferentes actores del proceso educativo (escuela-familia-comunidad).

Modelos para el estudio de la participación de los padres
Existen diversos modelos teóricos para explicar las formas en que se puede expresar la participación de los padres en la educación de sus hijos. Todos estos modelos se caracterizan por enfocar dicha participación como un fenómeno que puede darse en diferentes niveles y dimensiones. A continuación se presentan algunos de los más importantes y se señala la forma como cada uno de los modelos conceptualiza la participación.

Taxonomía de participación de padres de Martiniello.
Esta autora propone analizar la participación de los padres de familia desde las siguientes cuatro dimensiones:
1. Crianza: desempeño de las funciones propias de padres y madres, creando las condiciones económicas y psicológicas que permiten al niño asistir a la escuela.
2. Maestros: acciones que desarrollan los padres y madres para continuar y reforzar el proceso de aprendizaje del aula en la casa.
3. Agentes de apoyo: se refiere a las contribuciones que los padres y madres hacen a las escuelas para mejorar la provisión de los servicios (dinero, tiempo, trabajo y materiales).
4. Agentes con poder de decisión: los padres y madres desempeñan roles de toma de decisión que afectan las políticas de la escuela y sus operaciones (participación de padres en consejos escolares consultivos y directivos, o en programas de selección de escuelas/ vales escolares).

Niveles de participación de Flamey .
Se distinguen en este modelo cinco niveles posibles de participación de los padres:
1. Informativo: los padres y madres procuran informarse acerca de la escuela y el desarrollo del niño en la misma.
2. Colaborativo: los padres y madres cooperan en actividades de apoyo que requiera la escuela.
3. Consultivo: los padres y madres actúan como agentes consultivos de la escuela sobre diversos temas a través de las asociaciones.
4. Toma de decisiones en relación a objetivos, acciones y recursos: participación de los padres y madres en las decisiones académicas y administrativas de la escuela, ya sea a través del voto o de puestos en organismos administrativos.
5. Control de eficacia: los padres y madres adoptan un rol de supervisión del cumplimiento del proyecto educativo y de la gestión de la escuela.

Modelo de Epstein.
Según estos autores, la participación en la educación de los hijos abarca seis dimensiones:
1. Crianza: establecimiento por parte de los padres y madres de ayudas para el desarrollo de los niños y adolescentes; y un ambiente en el hogar que dé soporte a sus hijos como estudiantes.
2. Comunicación: diseño y conducción por los padres y madres de formas efectivas de comunicación con la escuela y los profesores, acerca de los programas de la escuela y el progreso de sus hijos.
3. Voluntariado: los padres y madres organizan la ayuda y soporte a la escuela y a las actividades de los estudiantes.
4. Aprendizaje en la casa: apoyo a los estudiantes con las actividades relacionadas con el currículo escolar.
5. Toma de decisiones: participación de padres y madres como representantes y líderes en los comités escolares.
6. Colaboración con la comunidad: identificación y utilización por parte de padres y madres de recursos y servicios de la comunidad para apoyar a las escuelas y sus familias; organización de actividades en beneficio de la comunidad que incrementen las oportunidades de aprendizaje de los estudiantes.

En este estudio se utilizó como marco de referencia el modelo de Epstein, ya que describe de manera más detallada los diferentes aspectos que incluye la participación familiar como apoyo a la educación escolarizada de los hijos. Sin embargo, se agregaron las expectativas de los padres y madres con respecto al desempeño académico de sus hijos.


Extraído de
Perfiles Educativos | vol. XXXIII, núm. 134, 2011 | IISUE-UNAM
Ángel Alberto Valdés Cuervo
Maestro en Investigación Educativa. Profesor investigador del Departamento de Educación del Instituto Tecnológico de Sonora. Líder del Cuerpo Académico de Procesos Educativos. Temas de investigación: familia y crianza, psicología educativa.
Maricela Urías Murrieta
Doctora en Educación, Instituto Tecnológico de Sonora. Profesora investigadora de esa misma institución. Temas de investigación: familia y crianza, y evaluación.

lunes, 31 de octubre de 2011

Cómo desarrollar la resiliencia en niños y adolescentes

¿Qué es la Resilencia? Leemos en Wikipedia:
La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos (Instituto Español de Resiliencia)
La Resilencia, es el convencimiento que tiene un individuo ó equipo en superar los obstáculos de manera exitosa sin pensar en la derrota a pesar que los resultados estén en contra, al final surge un comportamiento ejemplar a destacar en situaciones de incertidumbre con resultados altamente positivos.
Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de fuerte y prolongado estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.
Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso.


¿Cómo desarrollar la resilencia?
La Asociación Americana de Psicología nos da los siguientes consejos:
Desarrollo de la resiliencia en niños y adolescentes
Todos podemos desarrollar resiliencia y ayudar a que nuestros hijos la desarrollen también. Implica conductas, pensamientos y acciones que pueden aprenderse con el paso del tiempo. A continuación, presentamos consejos para desarrollar la resiliencia.


Establezca relaciones
Enséñele a su hijo cómo hacer amigos, inclusive la capacidad de sentir empatía, o de sentir el dolor del otro. Anime a su hijo a ser amigo para poder tener amigos. Desarrolle una red familiar fuerte para respaldar a su hijo ante las desilusiones y heridas inevitables. En la escuela, hay que estar atento al hecho de que ningún niño esté aislado. Relacionarse con las personas brinda apoyo social y fortalece la resiliencia.


Ayude a su hijo haciendo que ayude a otros
Ayudar a otros puede permitirle a los niños superar la sensación de que no pueden hacer nada. Anime a su hijo a realizar trabajos voluntarios apropiados para su edad, o pídale ayuda con alguna tarea que él pueda realizar. En la escuela, realice una sesión creativa con los niños buscando maneras de ayudar a los demás.


Mantenga una rutina diaria
Respetar una rutina puede ser reconfortante para los niños, en especial para los más pequeños que anhelan estructuras en su vida. Anime a su hijo a desarrollar sus propias rutinas.


Tómese un descanso
Si bien es importante seguir las rutinas, preocuparse incesantemente puede resultar contraproducente. Enséñele a su hijo cómo concentrarse en algo distinto a lo que le preocupa. Dese cuenta de las cosas a las que su hijo está expuesto y que puedan ser inquietantes; sean noticias, Internet o conversaciones que oyen por casualidad y asegúrese de que su hijo tome un descanso de esas cosas si le causan inquietud. Si bien las escuelas son responsables del rendimiento en exámenes estandarizados, destine un tiempo no estructurado durante el día escolar para que los niños desarrollen su creatividad.


Enseñe a su hijo a cuidar de sí mismo
Dé un buen ejemplo y enséñele a su hijo la importancia de darse tiempo para comer como es debido, hacer ejercicios y descansar. Asegúrese de que su hijo tenga tiempo para divertirse y de que no tenga programado cada minuto de su vida sin ningún momento para relajarse. Cuidarse e incluso divertirse ayudará a su hijo a mantener el equilibrio y enfrentar mejor los momentos estresantes.


Avance hacia sus metas
Enséñele a su hijo a fijarse metas razonables y luego a avanzar dando un solo paso a la vez para lograr alcanzarlas. Avanzar hacia esa meta, incluso con un paso muy pequeño, y recibir elogios por hacerlo hará que su hijo se concentre en su logro en lugar de fijarse en lo que no logró y puede ayudarle a desarrollar resiliencia para salir adelante ante los desafíos. En la escuela, divida las tareas grandes en pequeñas metas alcanzables por los niños más pequeños, y para los más grandes, reconozca los logros a medida que avanzan hacia las metas mayores.


Alimente una autoestima positiva
Ayude a su hijo a recordar cómo pudo lidiar satisfactoriamente con dificultades en el pasado y luego ayúdelo a entender que esos desafíos pasados lo ayudan a desarrollar la fortaleza para manejar desafíos futuros. Ayude a su hijo a que aprenda a confiar en sí mismo para resolver los problemas y tomar las decisiones adecuadas. Enséñele a su hijo a tomar la vida con humor y la capacidad de reírse de sí mismo. En la escuela, ayude a los niños a ver cómo los logros individuales contribuyen al bienestar de la clase como un todo.


Mantenga las cosas en perspectiva y una actitud positiva
Incluso cuando su hijo esté enfrentando sucesos dolorosos, ayúdelo a ver la situación en un contexto más amplio y a mantener una visión de largo plazo. Si bien su hijo puede ser demasiado joven para ver las cosas a largo plazo por sí mismo, ayúdelo a ver que existe un futuro más allá de la situación actual y que el futuro puede ser bueno. Una actitud optimista y positiva le permite a su hijo darse cuenta de las cosas buenas de la vida y seguir adelante incluso en los momentos más difíciles. En la escuela, utilice la historia para mostrar que la vida sigue después de las adversidades.


Busque oportunidades para el autodescubrimiento
Los momentos difíciles suelen ser los momentos en los que los niños aprenden más sobre sí mismos. Ayude a que su hijo vea cómo a lo que se está enfrentando puede enseñarle a entender de qué está hecho. En la escuela, considere conversaciones sobre lo qué ha aprendido cada estudiante después de enfrentarse una situación difícil.


Aceptar que el cambio es parte de la vida
Los cambios pueden a menudo ser terribles para los niños y adolescentes. Ayude a su hijo a ver que el cambio forma parte de la vida y que se puede reemplazar con nuevas metas a aquéllas que puedan haberse convertido en inalcanzables. En la escuela, señale cómo los estudiantes cambiaron a medida que avanzaban al siguiente grado y analice cómo ese cambio ha tenido un impacto sobre ellos.



Fuente:Asociación Americana de Psicología

domingo, 23 de octubre de 2011

Participación de padres y docentes en la escuela: Necesidad de su formación.

El tema de la participación de los padres en la escuela es uno de los más importantes para obtener mejoras. También nuestra época exige una formación permanente ¿El rol de la familia en la escuela debe ser parte de estos aprendizajes? Nuevas épocas exigen cambios en nuestra conducta.



Mucho se habla de participación e implicación de la familia en la escuela, pero poco de la necesidad de formación para dicha participación. La complejidad de nuestra sociedad acarrea nuevas demandas cuyas respuestas requieren la acción conjunta de la familia y la escuela, porque, en este momento, ambas se encuentran en la misma situación: tener que adaptarse a una época de cambios e inseguridades de la que emergen valores nuevos que exige unirse y reflexionar sobre cuestiones tales como:
¿Qué idea de hombre y sociedad tenemos?
¿Cómo educamos?
¿Qué educación queremos para formar al hombre y la sociedad del futuro?
¿Cómo lograrlo a través de la educación?
¿Cuáles son nuestras dificultades?
¿Con qué recursos contamos?

Responderlas supone ir más allá de las apariencias: “No contentarse con las cosas según ellas se nos presentan, sino buscar tras ellas, su ser” (Ortega y Gasset). Y un aspecto muy importante a tener en cuenta es preparar actividades para la formación de padres.
Se han llevado a cabo diversas experiencias de participación así como para la creación de escuelas de padres, cuya forma de participación no se ha consolidado.
Esta comunicación es una invitación a tomar conciencia de la necesidad de una formación para la participación, y dar respuestas a las nuevas exigencias educativas, que plantea grandes retos a padres y profesores.

LA FORMACIÓN DE PADRES


Es valiosa la aportación de Kñallinsky, E., que ofrece una clasificación de acciones que se pueden realizar para mejorar las relaciones de las familias con el centro.
TIPOS DE ACTIVIDADES para realizar CON PADRES
Actividades de colaboración en el aula
Actividades extraescolares
Actividades de colaboración fuera del aula
Reuniones
Actividades en casa
Actividades para la formación de padres
Actividades culturales
Actividades de gestión

La experiencia compartida de actividades culturales como exposiciones de pinturas, fotografía, carteles, etc., fruto de las actividades realizadas en el centro, por los padres y los niños, o bien visitas culturales para asistir a una conferencia, obra de teatro, concierto en el conservatorio o pase de una película son actividades enriquecedoras para los niños, los padres y los maestros.
Igualmente, la participación de los padres en actividades de gestión no sólo es una tarea importante sino también expresión de vida democrática.

Actividades de gestión

Participación en el consejo Escolar
Participación en la APA
Delegado de Clase
Participación de Comisiones de clase, Económicas, Fiestas
Organización de excursiones, etc.
Participación en reuniones de programación con el maestro
Discusión de los objetivos propuestos por el maestro
Evaluación de los niños junto con el maestro

Sin embargo, la realización de todas estas posibilidades de participación en la escuela requiere la toma de conciencia, por parte de maestros y padres, de la necesidad y utilidad de su mutua colaboración. De ahí la conveniencia de dar a conocer todas las acciones existentes, de manera que los padres conociendo esta realidad puedan elegir la estrategia más adecuada en función del nivel de compromiso que puedan adquirir y el tiempo disponible.

Pero, sobre todo, es requisito indispensable un cambio de mentalidad e introducir la formación de padres dentro del principio de educación permanente, planteando, de una forma amplia e innovadora, la educación familiar como formación hacia la responsabilidad de crear una familia, descubriendo que requiere un aprendizaje, pues caminamos hacia una cultura en la que formar una familia será una elección y una toma de decisiones (Aguilar Ramos, M.C.).
En este sentido, los programas de formación de padres en el que están implicados maestros, adolescentes y padres (Pourtois J.P.), parece una aportación más interesante que lo que habitualmente se viene entendiendo como formación de padres: Escuela de padres, charlas educativas, cine-forum, etc. Su puesta en práctica implica una preparación de los docentes, las familias y los futuros padres y madres de familia.

La formación del maestro en Educación Familiar.


La profesionalización en docencia es asumir un proceso de mejora personal colaborativa y tecnológica” (Medina Rivilla, A.), es una exigencia irrenunciable; más aún, en Educación Infantil tiene que ocupar un lugar privilegiado al necesitar una preparación específica por tratarse de una etapa de gran repercusión en la cimentación de las bases de la personalidad humana del niño, a nivel: cognitivo, afectivo, socio-relacional, intercultural.
Esta preparación gira alrededor de cinco ejes: Desarrollo personal, conocimiento de las tares de la profesión, asimilación de métodos, integración de los conocimientos teóricos y prácticos, para finalmente ir hacia una metaprofesionalización. En síntesis, se centra en una formación científica, teórica y práctica, como indica Medina Rivilla, A., para que tenga un conocimiento en los más diversos aspectos de su trabajo:
· Enseñanza
· Curriculum
· Clima social del aula, ciclo y centro
· Aprendizaje observacional del niño/a, etc.
Los objetivos hacia donde se ha de orientar el logro de su capacitación profesional es el desarrollo de las siguientes capacidades de:
· Empatía con los niños
· Comunicativa y relacional
· Interacción global y el clima generado en el aula
· Gestión y participación en el centro y aula
· Práctica colaborativa para generar procesos en común
· Relación con los padres y colegas (Ibid. 1993)
Por nuestra parte, añadimos el desarrollo de estrategias creativas y de resolución de problemas, para plantear un curriculum abierto a la comunidad e innovador, y una formación en Educación familiar por medio de una dotación de conocimientos, teóricos y prácticos e instrumentos para saber relacionarse con las familias e invitar a la colaboración y la participación.
Plantear una formación de los maestros para desarrollar la creatividad es preparar para la innovación de forma que, el maestro como mediador e investigador en el aula, incorpore nuevos recursos y elementos humanos como la familia y sea un dinamizador, preguntando, orientando, ayudando y creando espacios vivos de comunicación.
Ante una cultura global e interactiva, es necesario formar a estos futuros docentes para que sean capaces de crear espacios de comunicación positiva y eficaz. Como indica Kñallinsky, E. (1999, pp. 12),
La toma de conciencia por parte de los maestros de la importancia del papel que juega la familia en el proceso educativo de sus hijos y el reconocimiento de las que teorías que sustentan y desarrollan la Educación Familiar permitirá el establecimiento de buenas relaciones entre ambas instituciones y esto redundará en la mejor adaptación de los niños.
Los programas de formación para maestros en formación inicial, que se llevan a cabo en la Universidad de Mons-Hainaut (Bélgica) y la Escuela Normal de Mons (Bélgica), los hemos adaptado a las necesidades formativas de nuestros maestros en Educación Infantil.
Partimos de la idea de Monnier, R. y Pourtois, J.P. (1987). Los futuros maestros no reciben ninguna información que les lleve a establecer relaciones con los padres de sus alumnos ni cómo promover sus recursos afectivos, cognitivos y sociales para lograr el desarrollo de una estructura relacional con ellos.
En este sentido, proponemos, en estos programas de formación de maestros, como:
· Objetivos:
· Sensibilizar al alumnado de la necesidad de la participación de la familia en la escuela
· Favorecer su autoconocimiento
· Desarrollar habilidades sociales y estrategias creativas y de resolución de problemas
· Tomar conciencia de su necesidad de:
· Conocer al niño de forma global, y los condicionantes sociales de su entorno social más próximo
· De la complejidad de la realidad organizativa e institucional de la escuela
· Contenidos:
· La familia en la sociedad actual. Nuevas necesidades
· Relaciones escuela-familia
· Aspectos legislativos
· Participación de los padres en los centros
· Percepciones de padres y profesores sobre sus relaciones
· Necesidades de un trabajo común
· Los padres ante el fracaso escolar
· Formación de padres
· Formación del maestro para la participación educativa
· Niveles, objetivos y estrategias: Dinámica de grupos y Estrategias de creatividad y resolución de problemas
Los resultados de las investigaciones sobre maestros que en su formación inicial recibieron una preparación en materia de Educación Familiar y los que no la recibieron, realizadas en Bélgica, por Monnier R. y Pourtois, J.P.(1987), y, en España, por Kñallinsky, E. (1999), muestran diferencias significativas en sus actitudes:
· Están de acuerdo en abrir la escuela a los padres que desean participar en el aula. De esta forma van fundamentando una cooperación basada en la valoración de competencias externas a la escuela. Por otra parte, aceptando compartir el poder, se convierten en agente de integración de la comunidad en la escuela
· Animan las reuniones de padres basadas en intercambios relativas a la educación global de los niños. Se pronuncian claramente a favor de la síntesis, de la coherencia interna de las diversas intervenciones educativas.
· Expresan menos estereotipos negativos sobre la evolución de la familia actual y las relaciones padres-hijos. Admiten así el respeto a las diferencias y están preparados para introducir sus efectos positivos en la escuela.
· Las prácticas que ofrecen se orientan hacia el intercambio basado sobre la necesidad de establecer un nuevo tipo de relación sobre la igualdad y la confianza recíproca entre la Escuela y la Familia (Monnier. R et Pourtois, J.P., 1987).
Por último, señalar con Kñallinsky, E. (1999, pp. 158),
“La participación democrática de los padres en la escuela requiere un cambio de actitudes de la comunidad educativa y la transformación de las prácticas educativas”.
Es fundamental la formación de padres y profesores para afrontar los desafíos que presenta la educación de hoy, dónde es preciso no olvidar que el único protagonista real y verdadero es el niño y todos los esfuerzos han de ir dirigidos hacia su desarrollo pleno, su felicidad y adaptación progresiva a los cambios que la vida, en sus incesantes transformaciones, de toda índole, le van imponiendo.
Por tanto, es de vital importancia desarrollar estrategias creativas e innovadoras para propiciarle una educación encaminada hacia el conocimiento de sí mismo, la autonomía, el cuidado del entorno, la resolución de problemas, y el autocontrol, en el marco de los valores democráticos de participación, colaboración, tolerancia y solidaridad, de forma que sea capaz de valerse por sí mismo en un mundo cambiante creando comunidad para ello:
“La formación de maestros y padres en Educación Familiar es imprescindible si se quiere alcanzar una verdadera participación democrática en el ámbito educativo” (Kñallinsky, E. 1999).


Autora: Mª Carmen Aguilar Ramos
Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.
Dpto. Métodos de Investigación e Innovación Educativa.


sábado, 15 de octubre de 2011

La imprescindible implicación de la familia en la escuela

Para mejorar las escuelas de toda Hispanoamérica es vital renovar la relación con las familias. Sin esta cooperación, resulta impensable obtener mejoras en la calidad educativa, y particularmente en la tasa de deserción.





Todos los estudios e informes que se publican sobre educación destacan la importancia de los padres en los procesos formativos de sus hijos. Su colaboración, su implicación, su relación con el colegio... son factores claves para conseguir que los alumnos mejoren no sólo su rendimiento académico.

Esta relación padres-alumnos-colegio tiene que ser todavía más intensa en aquellos centros que acogen a alumnos de familias en situación de riesgo de exclusión. Estos alumnos, si no se hacen las cosas bien, tienen, además, más posibilidades de aumentar las estadísticas de Abandono Escolar Temprano (AET), como acaba de demostrarse en los datos proporcionados por la oficina Eurostat de la Comisión Europea. En España, han vuelto a aumentar las cifras de abandono escolar, con unos porcentajes que nos colocan en los últimos lugares de los países miembros de la Unión Europea.

P
or eso resulta gratificante conocer las conclusiones que se contiene en la edición de enero de la revista Archives of Pediatric; Adolescent Medicine, donde se destaca cómo la cooperación y relación entre padres e hijos mejora el rendimiento académico de muchas familias, especialmente entre aquellas que se encuentran en situación de riesgo de exclusión.

La conclusión a estos estudios e informes es evidente: como ya reclaman en España las principales asociaciones de padres y madres vinculadas al mundo educativo, debe fomentarse la formación de los padres, cuestión sobre la que sería bueno que los centros educativos también tomasen cartas en el asunto.

Es cierto que en los últimos años se han multiplicado las iniciativas en este sentido. Pero se ve que hay que seguir en esta dirección, como también ha afirmado recientemente el ex ministro laborista británico Graham Allen, quien ha advertido sobre la importancia que tiene que los gobiernos asuman estas responsabilidades educativas y las coloquen en el centro de sus políticas educativas.

Abandono escolar
La media de los países de la UE es de 14,4% y España tiene un 31,2%, cifra más que preocupante (los otros países con peores cifras son Malta, 38%, y Portugal, 31,2%). Los expertos advierten del peligro que pueden ocasionar estas cifras, pues el abandono escolar está ligado, con el paso del tiempo, a factores de exclusión social y es el origen también de graves problemas personales, sociales y económicos. Hay países que hasta han cuantificado económicamente lo que supone la atención a estas personas que cuentan con limitados recursos educativos, profesionales y personales. El problema, en la adolescencia, es especialmente preocupante entre los chicos, que abandonan la escuela más que las chicas.


Autor

Por Adolfo Torrecilla

Fuente
Padresycolegios.com

jueves, 6 de octubre de 2011

CONTRATO DE HONOR de las Familias por la Educación

El Presidente de Chile, por medio del Ministerio de Educación, repartió 3.000.000 de copias a las familias de los alumnos. Según informaciones de medios “on line”, más de la mitad de los encuestados la considera “solo publicidad”, y creo que ese debe ser el propósito de alguien que ve la Educación como una mercancía, pero el texto me parece interesante, y su cumplimiento elevaría sustancialmente el rendimiento escolar.

CONTRATO DE HONOR de las Familias por la Educación
l. Introducción
La educación es el resultado del esfuerzo del alumno/a, su familia, y el establecimiento educacional. Sumar los esfuerzos del mismo alumno/a y su institución, al compromiso de los padres, madres y apoderados es fundamental. Familla y colegio son socios para lograr los resultados esperados. Este Contrato de Honor establece distintas responsabilidades que tienen las familias respecto a la educación de sus hijos/as, conscientes de que un mayor involucramiento y apoyo en esta materia implicará una mejor calidad de su educación.

ll. Compromiso de la familia
Los padres y apoderados somos los primeros responsables de la educación de nuestros hijos/as. Por esta razón, nos comprometemos a participar y ser un apoyo en el aprendizaje de nuestro/a hijo/a a través de:
1 Enviar a nuestro/a hijo/a a la escuela, colegio o liceo puntualmente todos los días, cumpliendo con los horarios establecidos
2. Organizar junto a nuestro/a hijo/a un horario eficaz para realizar tareas, no muy extenso y que pueda cumplir diariamente. Facilitarle, en lo posible, un lugar fijo para estudiar.
3. Procurar que tenga un horario establecido para dormir, comer, estudiar, leer y realizar actividades extraescolares (Si nuestro/a hijo/a es menor de 10 años, necesita aproximadamente 10 horas de sueño continuas durante la noche. Si es adolescente, necesitará aproximadamente 8 horas de sueño durante la noche)
4. Asistir y aprovechar las entrevistas individuales con el profesor/a jefe de nuestro/a hijo/a para mantener un contacto permanente y conocer sus progresos y/o dificultades particulares. Preguntarte por el rendimiento y conducta de nuestro/a hijo/a y por los intereses que demuestra en la escueta, colegio o liceo.
5. Conversar diariamente con nuestro/a hijo/a, escuchando lo que nos cuenta sobre sus clases, compañeros/as y profesores/as. Estar atento/a si algún día llega triste o preocupado/a.
6. Tener al menos una conversación al año sobre temas como la prevención de drogas y bullying, siempre en el contexto y de acuerdo a la edad de él/ella.
7. Fomentar la lectura y procurar tener libros en el hogar. Si nuestro/a hijo/a aún no sabe leer, es recomendable intentar leerte todos los días 15 minutos en voz alta y, si ya sabe hacerlo, incentivarlo/a a leer al menos 20 minutos diarios, ayudándole a comprender mejor lo leído.
8. Fomentar su esfuerzo y dedicación en sus deberes: hacer las tareas lo mejor posible, estudiar, ser buen/a compañero/a y ayudar en su casa.
9. Reducir en lo posible las horas que nuestro/a hijo/a ve televisión o está frente a una pantalla. De acuerdo a la opinión de los especialistas, esto no debe ser más de una hora al día
10. Conocer e involucrarnos en el Proyecto Educativo del Establecimiento, y conocer y cumplir el Reglamento de Convivencia Escotar.

III  Sugerencias a los padres y apoderados para apoyar el aprendizaje de su hijo/a
Para lograr el compromiso anterior, se recomienda un esfuerzo en los siguientes puntos;
1. Expresarle a su hijo/a todas las veces que sea necesario lo orgullosos que estamos como familia de que él/ella estudie.
2. Creer profundamente en las capacidades de su hijo/a, y explicarle lo que logrará si estudia y se esfuerza
3. No todo se aprende en la escueta, colegio o liceo.
El esfuerzo lo aprenderá de su ejemplo.
4. Desarrollar su responsabilidad y autonomía, promoviendo la asistencia diaria at establecimiento educacional y dedicando tiempo para apoyarte en sus tareas diarias.
5. Satisfacer las necesidades de cuidado de su hijo/a entregándote una adecuada alimentación, aseo, descanso y afecto.
6 Dialogar e incentivar et desarrollo de hábitos que fomentan la vida sana y el deporte, ayudándolo así a mantenerse lejos del consumo de alcohol, drogas o peleas
7. Establecer compromisos concretos y a corto plazo con su hijo/a después de la entrevista con su profesor/a.
8. Fomentar el respeto por todos los miembros de la comunidad educativa e inculcarle la importancia de cumplir con las normas establecidas por su establecimiento educacional, respetando especialmente a su director/a y profesores/as.
9. Animarlo/a a participar en las actividades de la escueta, colegio o liceo y de la comunidad. Participar junto a él/ella en las actividades que el establecimiento educacional planifique para las familias.
10. Ante cualquier inquietud respecto a la vida escolar de su hijo/a, acercarse al establecimiento educacional en los horarios que corresponda y dialogar con su profesor/a.

lV. Firma del Compromiso
Nos damos por enterados de los compromisos que implica el Contrato de Honor de las Familias por la Educación, el cual aún cuando no reviste responsabilidades legales, señala deberes de la familia y las vías por las que podemos participar y colaborar en la educación de nuestros/as hijos/as, comprometiéndonos a cumplirlo, de manera voluntaria y en la medida de nuestras posibilidades, invitamos voluntariamente a nuestro hijo/a o pupito/a a firmar este Contrato de Honor para su conocimiento, para que sea parte de este esfuerzo y como muestra de nuestro compromiso con su educación.
Nombre del alumno/a:
Nombre del apoderado:
Firma Apoderado
Firma Alumno/a
Firma Director/a
Firma Presidente de la República
Firma Ministro de Educación

miércoles, 5 de octubre de 2011

Padres y docentes, en el mismo barco

La siguiente nota, escrita en España, es válida para numerosos contextos, la pérdida de prestigio del docente equivale a una caída de la importancia social de su trabajo. Eso va de la mano de una baja calidad educativa, cuesta trabajo establecer cuál es la causa y cuál el efecto, pero lo indudable es la necesidad de una verdadera alianza entre padres y docentes.

  



Cállate. Ponte en tu sitio. Siéntate. Callaos. Un poco de atención... Los profesores dedican el 16% de la clase a imponer orden en las aulas, un trabajo agotador que afecta negativamente en el rendimiento académico de los alumnos y hasta en el ambiente del centro. Este constante tira y afloja y la escasa colaboración de los padres son uno de los talones de aquiles de nuestro sistema educativo.

Organizada por CEAPA y CONCAPA, se celebró recientemente en el Consejo Escolar del Estado la I Jornada de Participación. Y también hace poco tuvo lugar en Pamplona el 35º Congreso de FAPACE, organización que aglutina a los padres de los centros de Fomento. En estos foros, se ha vuelto a destacar que se necesitan padres que se involucren más en el colegio.

Y no es que los padres tengan mala voluntad o que pasen de lo que les sucede a sus hijos en las aulas. En muchas ocasiones la falta de formación les impide afrontar sus obligaciones, que dejan demasiado en mano de los profesores. De ahí la necesidad de seguir impulsando las Escuelas de Padres como eficaz herramienta para darles el apoyo educativo necesario con el fin de que sepan moverse en un territorio en el que, por desgracia, a menudo se sienten desbordados.

Escaso respaldo
Este pasotismo, sin embargo, tiene negativas consecuencias para el ambiente de los centros educativos, como confirma una encuesta de FETE-UGT. El 55% de los encuestados subrayan la falta de respaldo de los padres a la hora de afrontar los problemas que surgen en las aulas. Más aún, en muchas ocasiones la respuesta de las familias va en contra incluso de los intereses educativos, actitud que en nada contribuye a que mejoren los resultados escolares y a que, por supuesto, disminuya el fracaso escolar, el verdadero lastre de la educación española. Y es que para mejorar el clima educativo es indispensable que mejoren las relaciones entre los padres, profesores y alumnos. La extensión de un clima de desconfianza, violencia y de indisciplina, aunque no sean casos escandalosos ni trágicos como los que a veces saltan a las noticias de los medios de comunicación, empaña el trabajo y el esfuerzo que ponen los docentes para mejorar la calidad de nuestro sistema educativo.

Hace falta, pues, que los padres, en todas las etapas pero especialmente en la Secundaria, la más conflictiva, asuman su papel de colaborar con la escuela. No puede ser que se alineen por sistema en el bando contrario al de los profesores, asegurando con su conducta que sus hijos mantengan una actitud desafiante. Más aún, resulta preocupante la proliferación de casos hasta ahora insólitos en la educación española, como son los actos de violencia de los padres contra los profesores.

A través de las actuaciones del Consejo Escolar, de las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, del diálogo, de las frecuentes reuniones, de las tutorías..., deben establecerse fluidos cauces de colaboración entre las familias y los docentes, pues todos deberían ir en la misma dirección. Cuando se respira un clima conflictivo en las aulas, con enfrentamientos entre los profesores y los alumnos, o entre los propios alumnos, acaba salpicando negativamente al trabajo docente.

Según el último Informe TALIS (Teaching and Learning International Survey), elaborado por la OCDE en 2009, el 16% de las clases en España se pierde en imponer orden. Pero hay datos todavía más preocupantes. Por ejemplo, España es el país donde el clima escolar es el “menos favorable” de los países participantes. El Informe reconoce que es necesario fortalecer la figura del profesor y mejorar sus condiciones sociolaborales como factor determinante para que mejore el clima educativo. En este sentido, la mejor dirección es trabajar, con la colaboración de los padres, para reforzar la autoridad y el prestigio del profesor. Sin embargo, los recientes recortes educativos, que han afectado de manera muy especial a los docentes, no parece que sean la mejor medicina de las Administraciones educativas para apoyarlos.


Autor
Por Adolfo Torrecilla
Fuente
Padresycolegios.com

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