jueves, 23 de febrero de 2012

Privatización de la Educación: no, gracias

La participación de los padres es vital para conseguir éxito escolar, en este blog mucho se insiste sobre la tarea de ellos en el hogar, pero también son imprescindibles en la escuela. En España han logrado un alto nivel de institucionalización, formando Federación de Asociaciones, que opinan y publican, como en este caso sobre la disyuntiva escuela pública-privada.



Para los que defendemos una escuela pública de calidad, integradora, participativa, democrática, que ofrezca realmente las mismas posibilidades a todos y todas, sin distinción de credos, sexo, procedencia, o estrato social, se nos hace muy difícil asimilar las políticas que defienden la concertación sin ningún tipo de cortapisas.

En algunas comunidades como la Valenciana o la de Madrid, los gobiernos autonómicos están potenciando claramente el modelo de escuela concertada con el pretexto de garantizar la libertad de los padres en la elección de centro, algo verdaderamente perverso, ya que dicha libertad pasaría primero porque la administración ofreciera una verdadera oferta de centros públicos en igualdad de condiciones.

Desde FAPA-València nos preguntamos si los empresarios de la educación van a construir centros en zonas desfavorecidas o rurales para que los padres puedan elegir. Recordemos que en las zonas rurales sólo existe la oferta pública, evidentemente porque el número de alumnos para escolarizar no es rentable económicamente hablando.

¿Va a haber a partir de ahora una verdadera y equilibrada distribución del alumnado entre la escuela pública y la privada? No debemos olvidar que, a pesar de la defensa de la libertad de elección de centro, algunos colectivos de alumnado en desventaja (los excluidos socialmente, aquellos de familias con pocos recursos,…) son rechazados por los centros privados concertados.

¿Van a dejar de cobrar las cuotas ilegales a los padres y madres que utilizan ese tipo de centros? En algunos casos, los padres llegan a pagar tanto como la aportación que se hace desde la Administración y, sin embargo, a pesar de ser totalmente ilegal, se sigue con esta práctica extendida en la gran mayoría de centros concertados.

La educación no puede ser un negocio y mucho menos a costa de las arcas públicas, de esta manera nos parece inconcebible no sólo que se mantenga la concertación, sino que además se fomente en algunas comunidades autónomas la cesión de suelo público para la construcción de centros privados.

En estos tiempos difíciles que corren, las administraciones deben velar porque los servicios públicos básicos sean un bien común y no sólo para unos pocos. Es más, deberían hacer un esfuerzo en la inversión destinada a los centros públicos, garantizando mayor calidad y ampliando la oferta ya que la educación, y con ello la inversión que se destine a la misma, será el futuro de nuestros hijos e hijas. Nosotros como padres y madres preocupados debemos luchar para que reciban una educación de calidad que les ofrezca la posibilidad de tener un futuro digno, y es por esta razón y no otra por la que decimos no a la privatización de la educación.



Autora
María José Navarro
Presidenta de FAPA-Valencia
Extraído de

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Qué tal mejores padres?

Si nos preguntamos ¿Qué escuela queremos? Seguramente será aquella que permite y estimula la participación de los padres. La importancia de la familia en los aprendizajes escolares de los alumnos está reconocida, además de la necesaria participación en la institución escolar, son determinantes en la formación de hábitos. En los siguientes párrafos, se destaca este último aspecto.

 



No hay duda de que un gran maestro puede marcar una diferencia enorme en los logros de un alumno, y necesitamos reclutar, capacitar y recompensar a más de tales maestros. Sin embargo, algunos estudios nuevos están mostrando que también necesitamos mejores padres. Padres más centrados en la educación de sus hijos pueden marcar una enorme diferencia en los logros de un alumno.

 

Cada tres años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, u OCDE, aplica exámenes como parte del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos o PISA, por sus siglas en inglés, con los cuales se examina a muchachos de 15 años de los principales países industrializados del mundo sobre comprensión de la lectura y capacidad para aplicar lo aprendido en matemáticas y ciencia para resolver problemas reales, las habilidades más importantes para tener éxito en la universidad y en la vida. Los estadounidenses de 15 años no se han distinguido en los exámenes PISA en comparación con alumnos de Singapur, Finlandia y Shangai. 

Para comprender mejor por qué algunos estudiantes florecen al presentar las pruebas PISA y otros no, los países de la OCDE alentaron a Andreas Schleicher, quien las supervisa por parte de la Organización, a ver más allá de los salones de clase. 

Así es que a partir de 2006 y empezando con cuatro países para después agregar 14 más en 2009, el equipo PISA fue con los padres de cinco mil estudiantes y les preguntó “cómo educaron a sus hijos y después comparamos eso con los resultados del examen” para cada uno de esos años, me explicó Schleicher. Hace apenas un mes, el equipo PISA publicó las tres conclusiones principales de su estudio: 

“Los alumnos de 15 años, cuyos padres leen libros a menudo con ellos durante el primer año de primaria, muestran marcadamente calificaciones más altas en el PISA 2009 que el de los hijos cuyos padres leen poco frecuentemente o nada. La ventaja en el desempeño entre los alumnos cuyos padres les leen en sus primeros años de escuela es evidente, sin importar los antecedentes socioeconómicos de la familia. El compromiso de los padres con sus hijos de 15 años se asocia en forma contundente con un mejor desempeño en los PISA”. 

Schleicher me explicó que “sólo preguntarle a tu hijo cómo le fue en la escuela y mostrar un interés genuino en lo que está aprendiendo puede tener el mismo impacto que muchas horas de clases particulares. Es algo que cada padre puede hacer, sin importar cuál sea su nivel académico o antecedentes sociales”. 

Por ejemplo, el estudio PISA revela que “los estudiantes cuyos padres informaron que habían leído un libro con su hijo ‘a diario o casi todos los días’ o ‘una o dos veces por semana’ durante el primer año de primaria, tienen calificaciones marcadamente más altas en el PISA 2009 que aquellos cuyos padres reportaron haber leído un libro con su hijo ‘nunca o casi nunca’ o ‘una o dos veces al mes’. En promedio, la diferencia en la calificación es de 25 puntos, el equivalente de bastante más de la mitad de un año escolar”. 

Sí, los alumnos de hogares acomodados tienen más posibilidades de tener padres más involucrados. “No obstante”, encontró el equipo PISA, “aun cuando se compara a estudiantes con antecedentes socioeconómicos similares, aquellos cuyos padres les leían libros regularmente cuando estaban en primer año de primaria tuvieron, en promedio, 14 puntos más en la calificación que los alumnos cuyos padres no lo hicieron”. 

También importa el tipo de participación de los padres. “Por ejemplo”, nota el estudio PISA, “en promedio, la diferencia en puntos de las calificaciones en lectura asociada con la participación de los padres es más grande cuando estos leen un libro con su hijo, cuando hablan de cosas que hicieron durante el día y cuando cuentan cuentos a sus hijos” La diferencia en las calificaciones es menor cuando la participación de los padres tiene la forma de simplemente jugar con sus hijos. 

Estos hallazgos de PISA se reflejan en un estudio reciente del Centro para la Educación Pública de la Asociación Nacional de Consejos Escolares de Estados Unidos, y escrito por su directora, Patte Barth, para el número más reciente de la revista The American School Board Journal. El estudio, titulado “De regreso a clases. Cómo la participación de los padres afecta el rendimiento de los alumnos” encontró “algo sorprendente”, escribió Barth: 
La participación de los padres puede adoptar muchas formas, pero sólo unas cuantas se relacionan con un desempeño más alto de los alumnos. De los padres que trabajan, las acciones de quienes apoyan el aprendizaje de los hijos en la casa tienen más probabilidades de impactar el rendimiento académico en la escuela”. 

Supervisar la tarea; asegurarse que los niños vayan a la escuela; recompensar sus esfuerzos, y hablar sobre la idea de ir a la universidad. Estas acciones están vinculadas a una mejor asistencia, mejores calificaciones, mejor puntaje en los exámenes y preparación para la universidad”, escribió Barth. “El estudio encontró que hacer que los padres se involucren en el aprendizaje de sus hijos en la casa es un motor más poderoso para el rendimiento que los que asisten a las reuniones de padres de familia y del consejo escolar; ser voluntarios en el salón de clases, participar en recaudaciones de fondos y presentarse las noches de regreso a la escuela”. 

Sin duda que no hay sustituto para un buen maestro. No hay nada más valioso que una gran instrucción en el salón de clases. Sin embargo, ya no dejemos toda la carga a los profesores. También necesitamos mejores padres. 

Mejores padres pueden hacer que cada maestro sea más efectivo.

Por Thomas L. Friedman
Servicio de noticias de The New York Times
Fuente
LosAndes.com 









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lunes, 6 de febrero de 2012

Las competencias parentales

En un mundo que cambia cada vez con mayor rapidez ¿Qué habilidades deben tener los padres? El siguiente artículo, desde la óptica paterna trata de explicarnos cuál es la educación más importante.




Todos los padres y madres sufrimos a diario la dificultad que conlleva, hoy en día, la responsabilidad de ejercer adecuadamente nuestro rol parental. Durante los primeros años de la vida de nuestros hijos e hijas, nos resulta relativamente fácil cubrir todas sus necesidades básicas, además de que solemos contar con el apoyo y supervisión de otras personas o familiares cercanos que nos ayudan y orientan. Pero, como señala Jorge Barudy en su libro “Los buenos tratos a la infancia”, “el desafío de la función parental implica poder satisfacer las múltiples necesidades de los hijos (alimentación, cuidados corporales, protección, necesidades cognitivas, emocionales, socioculturales, etc.), pero dado que estas necesidades son evolutivas los padres deben poseer una plasticidad estructural que les permita adaptarse a los cambios de las necesidades de sus hijos”. Y ahí precisamente es donde en muchas ocasiones nos surge el problema: lo que nos servía antes deja de ser útil, o simplemente en muchas ocasiones no sabemos cómo afrontar la educación de nuestros propios hijos, y este problema puede agravarse claramente cuando llegan a la adolescencia.

En numerosas ocasiones, a la propia angustia que los conflictos con nuestros hijos nos genera, se une la angustia de saber que en libros, revistas, internet... hay tantísimos recursos, técnicas y estrategias para solucionar cualquier problema o incidencia que pudiéramos tener como padres, y que no somos capaces de llevar a cabo, o lo intentamos y no provoca los resultados esperados.

El otro día, la psicopedagoga del IES de mi hija nos daba una charla a los padres sobre cómo conseguir “comunicarnos” mejor con nuestros hijos e hijas adolescentes, y nos repartió una “chuleta” de frases erróneas y adecuadas que teníamos que emplear con nuestros ellos. La sesión fue muy interesante, nos enseñó técnicas para mejorar nuestra comunicación, para evitar conflictos... Sin embargo, por experiencia profesional, estoy convencido de que todas esas técnicas sirven de muy poco si en la base de la relación con nuestros hijos no se ha establecido una adecuada relación paternofilial basada en el apego, en el afecto mutuo y que posibilite que los padres y madres podamos desarrollar plenamente nuestras habilidades y competencias.

Siguiendo el esquema propuesto por Jorge Barudy (a quien recomiendo leer a todo el mundo) señalaré cuatro competencias básicas que debemos poseer todos los padres y madres:
1ª capacidad de apegarse, de vincularse a los hijos. Incluye los recursos emotivos, cognitivos y conductuales que debemos poseer para conseguir un apego seguro de nuestros hijos desde su más tierna infancia;
2ª empatía, es decir, la capacidad de percibir las vivencias internas de nuestros hijos e hijas, de comprender sus manifestaciones emocionales y gestuales, de ponernos en su lugar y sentirnos como ellos se sienten;
3ª modelos de crianza (familiares y culturales) que determinan las formas de percibir las necesidades de nuestros hijos y también la forma de responder a las mismas;
4ª la capacidad de pedir, aportar y recibir ayuda de otros (familiares, redes sociales, etc.)

La función parental, es decir, el objetivo último de ser padre o madre, no es otro que el dar una adecuada respuesta a las tres finalidades que debemos satisfacer en el seno de nuestras familias: la función nutriente, la socializadora y la educativa. Es evidente que antes de utilizar estrategias y técnicas, debemos de hacer con nuestros hijos algo mucho más esencial: quererlos, cuidarlos, contribuir a la construcción de una adecuada identidad y facilitarles experiencias relacionales que les sirvan como modelos de aprendizaje para vivir de una forma respetuosa, adaptada y armónica en la sociedad.

Yo quería hablar de algún tema de educación... y he acabado hablando de nosotros, como padres y madres; es decir, desde mi punto de vista, de la educación más importante de la vida.

Autor
Luis Gómez Casals
Miembro de Junta Directiva de FAPA Castelló “Penyagolosa”
Extraído de
Padres y Madres de Alumnos y Alumnas
Revista de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

domingo, 29 de enero de 2012

Los niños a quienes sus padres les leen, logran mayor éxito en la escuela

Nadie duda que, en los jóvenes, la habilidad en lectura es un logro invalorable, escolarmente, hasta podemos identificarla con la misma “Calidad Educativa”. La aparición de las nuevas tecnologías audiovisuales, lejos de disminuir la importancia, la aumentó, y hoy la necesitamos para la comunicación vía Internet ¿Quién es responsable de la adquisición de hábitos de lectura? Todos, y el siguiente artículo reflexiona sobre eso.



Más que para hacerlos dormir, a los hijos hay que leerles todos los días porque eso es parte fundamental de su preparación para adquirir competencias clave en la vida: leer y escribir.

Y un análisis de los datos de la Prueba Pisa de Lenguaje 2009 demuestra que aquellos que vivieron esos momentos de lectura durante el primer año de básica, obtienen un promedio de 25 puntos más en ese test que los que no tuvieron esa oportunidad.

Esa diferencia es importante, incluso entre estudiantes de nivel socioeconómico "aventajado" (14 puntos), y tiende a subir a favor de los escolares a quienes sus papás les conversan acerca de lo que hicieron durante el día y les cuentan historias, aparte de leerles.

Contar historias
Gérard Chauveau, psicólogo, lingüista, pedagogo e investigador durante 25 años del Institut National de Recherche Pédagogique, de París, afirma que se trata de una importante desigualdad en el acceso a la cultura escrita, que se debe enfrentar con decisión.

"Estamos en un período en el que corresponde cambiar la enseñanza de la lectura. Porque ésta debe dejar de pensar que todos los niños parten en este aprendizaje de donde mismo", agrega este especialista que estuvo en Chile para participar en el homenaje al Premio Nacional de Educación 2003, Mabel Condemarín, organizado por la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, el Centro de Estudios en Políticas y Prácticas en Educación (Ceppe) de la Universidad Católica y la embajada de Francia.

Hacerse cargo de esta desigualdad, agrega Chauveau, significa reforzar el aprendizaje de la lectoescritura en las escuelas, subir la cobertura de la enseñanza preescolar gratuita, formar a los profesores básicos para que puedan hacerse cargo de esta desigualdad y apoyar a los padres para que dediquen tiempo a leer, conversar y contar historias a sus hijos desde que son lactantes.

Por ejemplo, Chauveau creó en Francia, en 1995, unos clubes escolares llamados Coup de Pouce Clé, donde los niños con "fragilidad cultural", como prefiere llamarlos, se reúnen a leer y escribir después de terminar su jornada escolar. Ahí son apoyados por un adulto capacitado que les lee y les muestra el encanto que tiene leer.

"Es necesario que a los niños se les propongan experiencias de lectura y escritura todos los días. Que puedan encontrar personas lectoras que les sirvan de modelo y que puedan encontrarse con los alumnos mayores, que ya leen y escriben, para que establezcan una identificación con ellos", agrega el especialista francés.

En Chile, la Fundación Había una Vez, con apoyo de la Fundación Luksic, está desarrollando en cinco escuelas rurales de Panguipulli, Región de los Ríos, un programa de fomento lector que incluye la instalación de una biblioteca, así como diversas actividades que involucran a los profesores, los niños y sus familias.

Partieron con un diagnóstico de los hábitos lectores de profesores, niños y padres para definir las necesidades de cada escuela. "Ahí nos encontramos con que los niños no crecían con el placer de leer, sino con una idea más instrumental", explica Carmen Paz Hernández, directora ejecutiva de la Fundación Había una Vez.

Luego, comenzaron con este programa -Puente Mágico- que dota de una biblioteca a la escuela, capacita a los bibliotecarios para que puedan implementar actividades de fomento lector, y trabaja con los profesores para que inviten a sus alumnos a desarrollar el gusto por la lectura, cambiando -incluso- su forma de evaluar.

También trabajan con los papás la manera como ellos pueden ayudar a sus hijos en este aspecto. "Ellos quieren lo mejor para sus hijos, y aunque ellos sean malos lectores hacen todo el esfuerzo porque los niños no sigan esos pasos", concluye Carmen Paz Hernández.

Formación de profesores
En Chile ya se tiene en cuenta esta desigual preparación de los niños a la hora de formar a los futuros docentes. En la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, por ejemplo, funciona una unidad de lenguaje que trabaja las habilidades de lectoescritura de sus estudiantes así como la forma como ellos harán esto con sus alumnos.

Carolina Soto, académica de esa facultad, explica que la malla curricular está enfocada en el lenguaje, lo que se traduce en que sus estudiantes aprendan a favorecer el acercamiento de los niños, ya sean preescolar o escolares básicos, a los cuentos. "Ahí también los estimulamos a vincular a la familia, por ejemplo, a través de invitaciones a leer cuentos en el aula así como manteniéndolos informados de qué leer a sus hijos para que sea tema de conversación en la casa".


Fuente

sábado, 21 de enero de 2012

Pasar tiempo al aire libre disminuye las posibilidades de desarrollar miopía en los niños

La preocupación expuesta en este blog, es la de discutir cuáles son los hábitos a desarrollar en la familia, para favorecer el éxito escolar. Estas actividades incluyen todas las enmarcadas en una vida sana, activa, que además al evitar el sedentarismo, previene muchos contratiempos, tal como lo señala la nota que sigue, que en muchos casos podría evitar la miopía.




Es alarmante la forma en la que en los últimos años ha aumentado la cantidad de niños que necesitan usar lentes de aumento cada vez desde edades más tempranas, siendo que la mayoría de ellos padecen de miopía, una enfermedad óptica que se sigue desarrollando hasta la adultez.

Ahora se ha comprobado que una forma de evitar que la miopía afecte la vista de los pequeños, es aumentar sus salidas al aire libre ya que al parecer algún factor, que bien puede ser la exposición a la luz ultravioleta, la posibilidad de diversos planos de enfoque debido a la distancia de los elementos en el entorno, y a la posibilidad de actividad física, los niños que juegan más en el exterior son los que menos chances de tener miopía tienen.

Todo esto se ha podido comprobar gracias a un estudio llevado adelante por la Universidad de Cambridge (Gran Bretaña) que fue presentado en la reunión de la Academia Americana de Oftalmología que se realiza en Florida (EE.UU.). Durante el estudio se analizaron a unos 10.400 niños, donde se pudo determinar que por cada hora extra que los niños pasan en el exterior a la semana, reducen los riesgos de tener miopía en un 2%.

Justin Sherwin, uno de los especialistas que dirigió el estudio, explica:
“Hay estudios que han demostrado que mucha exposición al computador y lectura con poca luz pueden desarrollar problemas de visión en los niños. Recién ahora estamos descubriendo cómo afecta en su visión la actividad al aire libre”.

En definidas cuentas por lo tanto, se plantea como una medida simple y práctica la de aumentar el tiempo que los niños pasan al aire libre como beneficio para los ojos del niño. Sherwin, agrega:
“Sabemos que al estar expuesto a esta luz se genera dopamina en la parte de atrás del ojo, lo que hace que se desarrolle”.
Una de las principales características entre los miopes es lo que se denomina como “ojo largo”, lo que ahora se piensa, podría estar asociado con la falta de luz UV, la falta de vitamina D y la falta de actividad visual.


Autora
Mariana Romero 
Fuente pequelia.es

viernes, 13 de enero de 2012

Reglas de oro para la comunicación familiar

El “Currículum del hogar” es un buen predictor del éxito escolar. Son diversos los factores de las relaciones hogareñas, que se hacen notar en la escuela. La comunicación familiar es uno de ellos, y el siguiente vídeo muestra algunas reglas que nos pueden ayudar a reflexionar.



Reglas de oro para comunicarte con tus hijos
Escuela de Padres
ANPA del CEIP de Vigo
1.- Démosle la oportunidad de ser responsables.
2.- Comuniquemos a nuestros hijos cómo nos sentimos.
3.- Mayor participación en la familia.
4.- Sinceridad en el planteamiento de los problemas.
5.- Armonía en la comunicación de la pareja.
6.- Esperemos de ellos sólo lo mejor.
7.- Escojamos un momento y un ambiente adecuado para comunicarnos.
8.- Cuidemos el lenguaje corporal.
9.- No hagamos referencias al pasado.
10.- Capacitémosle para elegir y elaborar planes.


martes, 3 de enero de 2012

Una mala relación madre-hijo predice el mal comportamiento en la escuela

Un comportamiento conflictivo en la escuela puede tener muchos significados, es importante conocer algo más sobre ellos. El presente artículo hace un aporte al respecto.




Una mala relación entre madre e hijo en la temprana infancia induce un comportamiento cíclico por el cual el niño se vuelve cada vez más agresivo, empeorando el conflicto. Según un reciente estudio, los niños de preescolar que son agresivos y desafiantes a menudo son víctimas de este problema.

Los investigadores estudiaron a más de 260 madres y sus hijos, desde el nacimiento hasta primer grado. Evaluaron el temperamento de los niños y el modo en que sus madres los trataban entre la primera semana de vida y el sexto mes, basándose en observaciones y reportes de los padres. Cuando los niños tuvieron 2 años y medio y tres años los investigadores observaron a las madres y mientras los niños  ejecutaban tareas desafiantes que demandaban asistencia materna. Finalmente, cuando los niños llegaron al jardín de infantes y primer grado, pidieron a las madres y a las maestras que evaluaran los problemas de comportamiento de los niños.

"Antes del estudio pensábamos que debía ser una combinación de mal carácter infantil y mala relación parental lo que ponía al par niño-padre en riesgo de conflicto en el período infantil, y que luego ponía al niño en riesgo de mal comportamiento en la escuela", comentó Michael F. Lorber, científico investigador en la Universidad de Nueva York (EEUU) y autor principal del trabajo. "Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que lo que más importa es la "paternidad negativa" en la temprana infancia. La "paternidad negativa" ocurre cuando los padres expresan emociones negativas hacia sus hijos, los tratan bruscamente, etcétera.

Los investigadores encontraron que el conflicto entre madres e infantes sirve para predecir los problemas de conducta posteriores, y no sólo el nivel del conflicto, sino un conflicto que empeora con el tiempo, en un patrón cíclico, ya que cuando las madres tratan mal a sus niños, ellos muestran altos niveles de ira, lo que a su vez provoca más hostilidad en las madres.

"Los resultados de nuestro trabajo van más allá de lo descriptivo, y explican los procesos subyacentes que asocian el modo en que las madres tratan a sus hijos en la temprana infancia, y los problemas que los niños tienen en los primeros grados de la escuela primaria", agrega Lorber.

El estudio fue financiado por el Instituto Nacional de Salud de los EEUU, y se llevó a cabo en la Universidad de Minnesota. Aparece publicado en el periódico "Child Development".


Fuente: Eurekalert                                                                                                              
Extraído de Contexto Educativo
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