jueves, 15 de abril de 2010

Padres felices, niños felices…y viceversa

¿Qué significa "ser feliz"? ¿Se encuentra o se aprende? ¿Es una utopía o una posibilidad real?

Estudiosos, filósofos, políticos y ciudadanos comunes de todo tiempo y lugar se formulan y formularon preguntas acerca de qué significa, cómo conseguirla o hacerla realidad, para sí mismo y para los seres queridos. En este artículo del Lic. ROLANDO MARTIÑÁ se ensaya una definición, se destacan aspectos sobresalientes y se proponen una serie de recomendaciones para que los adultos colaboren con la felicidad de los chicos.


Quizá por considerarla precisamente como un asunto "filosófico", históricamente la psicología no se ha ocupado lo suficiente de estudiar la cuestión de la felicidad. Sin embargo, a partir de los años '80, comenzó a hacerse notar una corriente liderada por el afamado Martin Seligman, autor de importantes obras como "Indefensión aprendida", "El niño optimista" y "La auténtica felicidad", que la rescató como objeto de estudio.

La lectura y análisis de esta nueva corriente psicológica, y la asociación de una multitud de experiencias clínicas y educativas, nos inspiraron y nos llevaron a desarrollar algunas "ideas-fuerza" que sintetizaremos en este artículo.

Si bien es muy probable que entren en juego predisposiciones genéticas de algún tipo, estamos en condiciones de afirmar que, en lo fundamental, a ser feliz se aprende. O, mejor dicho, aprendemos a transitar la vida con una mayor o menor disposición a verle el lado bueno y a descubrir la posibilidad de disfrutarla.

De lo anterior, se deduce que la felicidad no debe entenderse como a un estado final, definitivo y absoluto. Tampoco como un estado beatífico, carente de problemas y contradicciones. Por el contrario, creemos que no existen experiencias humanas con esas características. Lo que sí es posible es construir climas interpersonales más o menos favorables al bienestar, no entendido éste como mero confort -aunque también puede ser importante – sino como un sentimiento de conformidad básica con la vida y una disposición a disfrutar de sus mejores cosas.

Uno de los requisitos para lograr bienestar es, justamente, aprender a aceptar la vida como proceso. Una mezcla en movimiento de azar y razón, de sentimientos y creencias, de lógica y fantasía, de éxitos y fracasos, para la cual es tan contraproducente pretender controlarlo todo, como permitir pasivamente que todo se nos vaya de las manos. Siempre será bueno tener algo lindo que recordar, algo interesante que hacer y algo promisorio que proyectar.

Otra de las claves, es aprender a manejar las decepciones, afrontándolas como problemas del camino y no como "señales de descarrilamiento" o  como indicadores de la propia y personal incompetencia radical. Porque la inmensa mayoría de los problemas de la vida, no son realmente tragedias irremediables, aunque podemos transformarlos en tragedias si respondemos de manera inadecuada.

En este sentido, consideramos que "Padres, maestros, tutores o encargados" pueden hacer mucho por ayudar a los chicos a desarrollar aptitudes para la felicidad, por ejemplo:


 Aprovechar todas las situaciones posibles para divertirse con ellos. Para cultivar el sentido del humor y la alegría. Para verle el lado interesante y lúdico a las cosas. Y, siempre que sea posible, reírse con ellos, (aunque no de ellos).


 Plantearles desafíos y responsabilidades y procurar que no sean tan fáciles que no requieran esfuerzo, ni tan difíciles que no los puedan resolver.


 Tratar, dentro de lo posible, de no mostrarse habitualmente demasiado quejosos, tristes o irritados y de no transmitir mensajes de desesperanza. Los niños tienden a "absolutizar" lo que reciben de los adultos, y suelen interpretar esos mensajes de modo depresivo: "todo terminará mal, así que nada vale la pena".


 "Prestarles atención", (aunque, como con humor dice una amiga: "prestar no es regalar"). La confianza básica de los chicos suele asentarse en la convicción de que ocupan un lugar importante en la mente de sus padres. Aunque no la ocupen toda, todo el tiempo. Tener presente al otro, genera y realimenta el estar presente para el otro.  Ambas vivencias entretejen la trama de los vínculos saludables que constituyen una de las fuentes máximas del bienestar.


 Contribuir a que establezcan ecuaciones razonables entre expectativas, logros  y  proyectos, y recursos, como estrategia para prevenir un exceso de frustraciones evitables. Si lo que espero es desmesurado, todo logro será poco, y si mis proyectos no consideran los recursos para desarrollarlos, corren serio riesgo de ir a parar al desván de las "ilusiones perdidas". Y nunca ha sido bueno para nadie, tener superpoblado este desván.


 Ayudarlos a cultivar un optimismo realista en toda situación. No el de palmada en el hombro y "todo bien", sino el del reconocimiento de los propios recursos, el valor de las experiencias anteriores y sobre todo la confianza en ellos que hemos construido sobre la base de saber "quiénes son y de qué son capaces". Del "sean realistas, pidan lo imposible", que cundió en los años '60 y que podemos reivindicar como expresión poética de la rebelión juvenil, deberíamos pasar al más adulto "sean realistas, hagan lo posible", cambiando el  "imposible" por "posible" y el "pedir" por el "hacer".


Finalmente, y retomando el título de este artículo, un dilema que muchos padres bienintencionados suelen experimentar, aunque no siempre puedan manifestarlo con claridad, es: ¿los "padres felices hacen chicos felices"? Esta cuestión suele estar ligada a otros clásicos, como la diferencia entre "calidad" y "cantidad" de tiempo que se dedica a los hijos, etc.

Al respecto, nos interesa acercar a los padres nuestra visión de este tema complejo, que las actuales condiciones de vida complejizan aún  más. Consideramos que ser un padre feliz es condición necesaria, pero no suficiente para que los chicos también lo sean, y viceversa. Muchas veces la felicidad de los padres pasa por "ver felices a sus hijos", pero también, y es esto muy saludable, que también sea fruto del desarrollo de una profesión, la satisfacción que deriva de la vocación o producto de un hobby. Y, como contrapartida, esta felicidad puede ser transmitida a los hijos como tal o los chicos pueden interpretarla como la idea de que "no son lo más importante para ellos".

Por supuesto, problemaza cuestión no se resuelve renunciando los padres a sus fuentes propias de gratificación, ni sacrificando totalmente sus responsabilidades parentales. Como siempre, se trata de equilibrar, de lograr la ecuación posible en cada caso, concientes de que el rol de padre es, paradójicamente, una tarea a tiempo completo (full time, en inglés) que sólo podemos desempeñar a medio tiempo (part time, en inglés). Será entonces necesario ingeniárselas para demostrarles a los chicos que, a pesar de todo, y sean cuales fueren las complejidades de nuestras vidas,  ellos valen la pena…y, sobre todo, que también valen la dicha.

                                                                                         Lic. Rolando Martiñá

Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y educar. Guía para padres y docentes", Bonum, 2006; y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007.


 


Fuente

Educared

miércoles, 7 de abril de 2010

La familia y la lectura

¿Y por casa cómo andamos? La familia y la lectura

Circula en el imaginario colectivo que leer es positivo para los niños. En general no se discute la importancia ni el valor de la lectura, como así tampoco que el hogar es el lugar primordial para desarrollar el gozo por esta práctica social. Sin embargo, infinidad de artículos recomiendan a padres y madres modos de incentivar a sus niños a que disfruten de la lectura. ¿Se lee en los hogares? ¿Es por imitación que los pequeños valoran la lectura? ¿Los padres son los primeros mediadores? ¿Es la escuela la que debe ocuparse de "eso" ya que los tutores tienen demasiadas responsabilidades? Guía de Letras buceó en la web para intentar responder, a través de enlaces a distintos sitios, algunas de estas preguntas.


En un artículo muy ameno, el escritor Paco Abril relata una experiencia con un grupo de padres y madres a los que intentaba convencer de las bondades de leerles cuentos a sus hijos. Los padres en cuestión, según el narrador, se quejaban de que no tenían tiempo, del cansancio, etc. Paco Abril señala en este texto titulado "¿Por qué los cuentos?" que resumirá "diez razones, convertidas en diez dones, más uno de propina, de por qué son necesarios los cuentos para los niños. Y repárese que he dicho necesarios." Para aquellos que quieran conocer estos dones y seguir los consejos de Paco Abril, visitar este sitio. Porque como él dice: "los cuentos derrumban los muros de las cárceles".


La página web Colorín Colorado: ayudando a los niños a leer y a triunfar es un sitio bilingüe para familias y maestros para ayudar a los niños a leer que ofrece consejos de lectura para padres de bebés, de niños pequeños, de niños en preescolar, de niños en el jardín de infantes, de niños en el primer, segundo y tercer año de primaria. Las guías que contienen estos consejos pueden descargarse en formato pdf y están disponibles en español, inglés, árabe, chino, vietnamita, coreano y otros idiomas.


Felipe Alliende en un artículo llamado "Los padres y el comportamiento lector sus hijos", publicado hace ya varias décadas en la revista de literatura infantil y juvenil Parapara, sostiene que "Hay muchas personas que creen que los hábitos de lectura se forman básicamente en la escuela. Para los investigadores del compartamiento lector, en cambio, está claro que hay muchos factores determinantes, entre los que el hogar tiene una importancia casi igual o mayor que la escuela." A su vez, agrega que "Aunque parezca paradojala formación del comportamiento lector comienza antes de que el niño aprenda a hablar. Los padres y la comunidad familiar que hacen objeto de una rica comunicación verbal a un niño recién nacido están favoreciendo desde un primer momento un comportamiento lector adecuado." Para acceder al artículo de forma completa, hacer click aquí.


"Todos, unos más, otros menos, resulta casi obvio afirmarlo, desean que sus hijos lean, pues lo consideran importante en su formación, pero cuán importante es y por qué es tan esencial, poco se reflexiona. Por lo tanto, uno de los primeros pasos es tomar real conciencia del valor de la lectura

". Cecilia Beuchat realiza esta afirmación en un ensayo que lleva por nombre "Familia y literatura: un encuentro significativo". Allí, la autora indaga acerca de esta relación e incluso propone actividades concretas que pueden realizar los distintos miembros de la familia para encontrarse con la lectura.

El espacio virtual Leer x leer: literatura para chicos y no tan chicos además de ofrecer recomendaciones de libros, textos literarios, artículos y reseñas, pone a disposición de sus lectores una nota a partir de una experiencia vivida como madre: "El encuentro mágico: la lectura entre padres e hijos", que puede leerse en este enlace.


"Gracias a la intervención del adulto, el libro adquiere una dimensión extraordinaria porque, no solamente abre las puertas a un universo, sino que es un instrumento de intercambio y colaboración entre el adulto y el niño. Alrededor del libro compartido, lo demás no importa. En la memoria del niño estas imágenes estarán para siempre asociadas con la complicidad y la ternura compartidas; una ternura física -sentados uno junto al otro-, y una complicidad y ternura intelectuales porque, mientras dura la historia, el niño y el adulto estarán inmersos en la misma aventura, las mismas emociones. Están encerrados en una especie de burbuja, dentro de la cual puede suceder todo porque, pase lo que pase, lo comparten. Y en esta actividad no están solos sino que, apropiándose del patrimonio que el escritor y el ilustrador ponen a su alcance, a partir de un universo propuesto, unos personajes, unos temas, unas ideas, unas imágenes, se convierten en depositarios del imaginario colectivo."

Anna Gasol publicó en la revista Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil un artículo llamado "La familia, modelo e impulsora de la lectura" del que se ha extraido este fragmento. La especialista parte de una historia de la lectura y la escritura, además de centrarse en la concepción de infancia a lo largo de los años hasta llegar al tema que la ocupa: la familia como promotora de lectura placentera.

El sitio virtual de Fundalectura, asociación colombiana dedicada al fomento de la lectura posee un interesante programa llamado "Leer en familia". Allí, el lector puede acceder a la información sobre dicho programa que cuenta con "Cuatro estrategias, cuatro escenarios para leer en familia". Esta organización sostiene que "la lectura empieza por casa y es la familia la primera llamada a fortalecer el gusto por leer. Este placer será esencial para afrontar con éxito el aprendizaje de la lectura y la escritura. Así, el hogar, la biblioteca y la escuela son escenarios en los que la lectura se desarrolla. Leer en Familia ha creado cuatro estrategias que corresponden a esos tres escenarios, y una más: la de leer con los bebés, privilegiando el papel que la familia puede desempeñar para apoyar el proceso lector de los más pequeños, desde el comienzo de sus vidas." Es muy interesante recorrer los otros espacios de la página web, con recomendaciones de libros y artículos de especialistas como Yolanda Reyes y Geneviéve Patte.


 


Fuente

http://www.educared.org.ar/

sábado, 27 de marzo de 2010

Lecciones de sueño para los adolescentes

Se piensa que los cambios hormonales son la causa del mal humor y la displicencia típica de los adolescentes, pero ahora los expertos creen tener otra explicación más sencilla: la falta de sueño.

El estudio encontró que muchos adolescentes duermen sólo cuatro o cinco horas.
Científicos en Escocia descubrieron que muchos adolescentes no duermen lo suficiente y eso provoca que sean tan temperamentales y gruñones.

La organización Sleep Scotland (Sueño Escocia) acaba de lanzar una iniciativa para enseñar a los adolescentes la importancia del sueño. El consejo para los jóvenes es dormir más de nueve horas en la noche.

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los adolescentes se van a la cama a las 23:00 o incluso a la medianoche. Y lo que los mantiene despiertos es la televisión, los videojuegos o las redes sociales y el Internet. Algunos de los adolescentes encuestados dormían sólo cuatro o cinco horas en la noche.

Alimentos sí, sueño no
Los investigadores entrevistaron a varios alumnos de escuelas que están participando en el proyecto para aprender a dormir.

Lo que encontraron, dice la organización, fue "absolutamente escandaloso".
"No nos sorprende", dice Fiona Patterson, jefa de salud de Sleep Scotland. "Por eso no pueden funcionar con tan poco sueño" agrega.

Según la experta dormir suficientes horas mejora el rendimiento académico y deportivo. Y por otra parte, dormir poco puede vincularse a la obesidad y a un mayor riesgo de depresión.

"No es normal enviar a un niño a la escuela sin una cantidad suficiente de alimento, entonces, ¿por qué los enviamos sin la cantidad suficiente de sueño? dice Jane Ansell, directora de la organización.

Nueve horas
"Lo que recomendamos es que los adolescentes duerman más de 9 horas" dijo la funcionaria a la BBC.

Lo que mantiene a los adolescentes despiertos son los videojuegos y el internet.
"Los adolescentes deben entender que es muy importante dormir porque lo que ocurre durante la noche afecta de forma directa el rendimiento que se tendrá durante el día".

"Hoy sabemos que 71% de los jóvenes tienen más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad si no duermen lo suficiente. Y los estudios han demostrado que un joven puede subir de calificaciones si cambia sus patrones de sueño", afirma la experta.

Las intenciones sin duda son buenas. Pero ¿cómo convencer a los adolescentes de la importancia de irse a dormir temprano?
Según Jane Ansell, "la falta de sueño es un problema mucho más común de lo que se piensa, porque por lo general los padres están dormidos y no se dan cuenta de lo que están haciendo sus hijos adolescentes".

La idea nació en las aulas
Quienes sí se dan cuenta, agrega la experta, son los maestros en las escuelas que ven con regularidad a los adolescentes dormidos en las clases.
"Fue esa tendencia lo que nos condujo a diseñar este proyecto" dice.
"No estamos tratando de convencerlos, lo que intentamos es hacerlos conscientes de que no dormir suficiente es una conducta que pueden cambiar y que si la cambian podrán obtener mejores resultados tanto en su rendimiento deportivo como académico".
"Sabemos que 'ordenarle' a un adolescente que se vaya a dormir no funciona y todos los padres lo saben. Al contrario, eso sólo provoca cada vez más conflictos".
"Por eso creemos que si se les 'enseña' en la escuela a dormir como parte de un programa de vida sana, podemos evitar los conflictos familiares y es una forma más efectiva de que los jóvenes aprendan a controlar sus patrones de sueño", dice la experta.

La organización espera utilizar el proyecto piloto para desarrollar un "paquete de información" que podrán utilizar todas las escuelas en Escocia


Fuente
BBC Ciencia
http://www.bbc.co.uk/mundo/

jueves, 18 de marzo de 2010

Científicos concluyen que falta de sueño es clave en mal humor adolescente

Tras estudiar por 15 años los hábitos de sueño de dos mil niños y adolescentes, una investigación del centro británico Sleep Scotland concluyó que más allá del cambio hormonal es el mal dormir lo que provoca irritabilidad en los jóvenes. La razón: la falta de descanso dificulta e interfiere en tareas fundamentales de su proceso de desarrollo.

Los cambios hormonales no son la principal causa de la irritabilidad, mal humor y desgano que caracterizan a los adolescentes, sino su falta de sueño y mal dormir.   


Así lo concluye una investigación realizada por el centro Sleep Scotland, en Gran Bretaña, tras analizar durante 15 años los hábitos de sueño de más de 2.000 de jóvenes a través de una serie de encuestas y seguimiento de  casos.   


Lo que comprobaron es que los malos hábitos y la falta de horarios para ver TV y jugar en el computador provocan que prácticamente ningún adolescente duerma las nueve horas mínimas recomendadas para su etapa de desarrollo y que un número no despreciable "no sobrepase las cinco horas diarias, lo que afecta todo su comportamiento", dice a La Tercera Jane Ansell, autora del estudio y directora del centro.


El tema no es menor para la experta, ya que dormir es fundamental para su desarrollo y no hacerlo en forma adecuada sólo dificulta ese proceso. "Necesitas dormir para crecer, para procesar la memoria y para dominar la ansiedad y la depresión. Si no tienes el suficiente sueño, toda estas tareas se dificultan más y surge la irritabilidad", afirma. 


A lo anterior, explica, se suma un componente sicológico, ya que muchos jóvenes se frustran al no tener energías para realizar sus actividades diarias o rendir como ellos quisieran, lo que potencia sus cambios de ánimo negativos.


TAREA CUESTA ARRIBA


Según Ansell, la somnolencia y comportamiento de los adolescentes se manifiesta preferentemente en la sala de clases, por lo que allí constararon, entre otros lugares, los cambios experimentados por aquellos que comenzaron a dormir más horas diarias. "Se nota cuando los chicos duermen bien, pues mejoran su comportamiento positivamente en el día y los profesores lo notan. Nosotros sabemos que el sueño es la clave para mejorar el rendimiento escolar y muchos otros estudios lo comprueban", dice. 

Y aunque la solución a este problema parece bastante obvia -dormir más-, la conducta de los adolescentes pone la tarea cuesta arriba.  Para ello Ansell y sus colegas elaboraron una cartilla con recomendaciones básicas (ver recuadro), donde la idea base es evitar que la pieza del joven sea un centro de entretención e información en vez de un lugar de descanso. 


NEGOCIAR HORARIOS


Una tesis que apoya la neuróloga Larisa Fabres, del Centro del Sueño de Clínica Las Condes, quien sostiene que son los padres los responsables de generar el ambiente propicio para el descanso. "Deben explicarles a los niños los problemas que genera la falta de sueño. Negociar los días que pueden acostarse tarde. Transar. Los jóvenes están dispuestos a esto, porque saben que en el fondo les hace bien" y también sienten los cambios.

"Es básico que los adolescentes duerman nueve horas", dice Julia Santín, del Centro del Sueño de la UC, quien agrega que para ello sólo se requieren ciertas normas, como que TV y consolas no estén las 24 horas del día disponibles. De hecho, explica que el mal dormir es un fenómeno mundial y que, desde el desarrollo de las nuevas tecnologías, todo el mundo descansa una hora menos en promedio. 


 


Preparar un buen dormir

Comidas

: Tanto jóvenes como adultos deben comer los principales alimentos del día en horarios adecuados. La última comida nunca después de las 19 hrs.

Rutina:

Dejar las tareas escolares, el ejercicio, actividades demandantes o los videojuegos para las primeras horas de la tarde y no para la noche.

La hora previa:

La hora previa antes de acostarse es netamente para actividades relajantes: bañarse, conversar o simplemente caminar puede ser una alternativa.

Desconectarse:

Una vez en su pieza, apague el computador, el celular y la televisión. Trate de leer un libro o escuchar música antes de dormir.

Productos prohibidos:

Antes de dormir evite alimentos que contengan chocolate, cafeína, aditivos, alcohol o nicotina. Un vaso de de leche tibia es la mejor alternativa.

La pieza:

La habitación debe estar a oscuras y en silencio. Asegúrese que no haya aparatos electrónicos, como el celular, que puedan interrumpir el sueño.

 


por

Lissette Fuentes / Francisco Rodríguez

- 17/03/2010 - 09:13

Fuente

http://www.latercera.com


 

jueves, 11 de marzo de 2010

EL NIÑO QUE NO HACE LAS TAREAS ESCOLARES

Es frecuente en la enseñanza escolar que algunos niños no sigan el ritmo de sus compañeros y se retrasen en su aprendizaje, olvidando las tareas y estudios encomendados para el hogar.

 Los grandes enemigos del trabajo en el hogar son la televisión y los juegos de video que han invadido los hogares. Pero este no es un problema que haya aparecido con estos elementos.


 Anteriormente eran el fútbol callejero o la bicicleta en los niños y muñecas en las niñas.


 No es extraño que estos niños estén desatendidos durante las horas en que debieran estudiar, quedando a su deseo el hecho de cumplir o no con sus tareas. Muchas veces estos niños se sienten desmotivados porque sus éxitos, aunque menores, no han sido reconocidos por sus padres


En otras ocasiones alguno de los padres ha enviado el mensaje, que los estudios no son garantía de triunfo en la vida y pone por ejemplo su propio caso.


 Sin embargo lo más frecuente es la falta de método y supervisión que el niño encuentra en su casa. Las llamadas de atención de los profesores muchas veces antes de avergonzarlos frente a sus compañeros lo convierten en un líder negativo que algunos pueden imitar.


 Otros ven en su mal rendimiento la forma de llamar la atención de padres distantes, que ante el riesgo del fracaso escolar buscan la manera de ayudarlo en sus tareas.

 

¿Cómo ayudar a recuperar la responsabilidad?

 Deje las cosas claras en cuanto a horarios en el hogar, de tal a tal hora se le dedica a los estudios, de tal a tal otra al orden de la habitación y de tal a tal otra a los juegos o televisión. No transija en cuanto a esta distribución. Proporcione un ambiente de tranquilidad durante el horario de estudios. Si uno de sus hijos está estudiando, el otro no puede estar viendo TV o jugando con videojuegos.


Entregue la responsabilidad total de las tareas escolares a su hijo y manifiésteselo. Él es una persona que está estudiando para su futuro y no para el de sus padres o hermanos.


Si no cumple con las tareas, que asuma las consecuencias en el colegio, no como un castigo añadido, sino como un apoyo al colegio y los profesores.


 Sin embargo si su hijo le pide ayuda en determinadas materias, demuestre su interés, ayúdelo y aproveche de comentar lo que ya sabe y lo bien que está haciendo su trabajo.


 Es conveniente entrevistarse con el tutor/a o los profesores, probablemente aprenderá mucho de su hijo a través de ellos, como los intereses y aficiones del niño.


 No pida imposibles, nadie puede mejorar en un 100% en pocos días o semanas. Los pequeños logros son tanto o más importantes en esta etapa, que los grandes que vendrán después. El sacar buenas notas debe ser motivo suficiente para felicitarlo y demostrar entusiasmo por su mejoría. Dígale claramente que se siente orgulloso de ese cambio y que está seguro que éste continuará. Si en algún momento hay un retroceso, ignórelo y recuerde los pequeños éxitos recientes como argumento de que las cosas ya cambiaron.


 En este punto puede prometer incentivos para el mejor rendimiento (los cuales deberá cumplir religiosamente). Estos deberán ser proporcionados al logro. No exagere o después no tendrá qué prometer. Recuerde que estos incentivos deben ser atractivos para el niño, no para Ud.


Averigüe cuales son sus deseos escondidos y sus gustos.


El incentivo ideal debiera ser aquel que aumenta las ocasiones para compartir los tiempos juntos, pero no siempre puede ser así. Respete las aficiones y los intereses de su hijo y en algunos casos adhiérase a ellos. Algunas veces el premio puede ser un juguetillo, una golosina pero los premios mejores son los referidos a actividades tales como: organizar una merienda, ir al cine…etc.


 

CONSEJOS PARA TENER ÉXITO CON LAS TAREAS

·  Asegúrese de qué tipo de tarea han mandado los profesores y qué es lo que se espera del niño al realizarla. De igual forma, asegúrese de que su hijo/a la realice. Recuerde que mientras más se implique usted, más lo hará su hijo/a.


 · Disponga de un lugar tranquilo en donde su hijo/a pueda realizar su tarea. Haga que sea un lugar con pocas distracciones, pero lo suficientemente cerca de Ud. para que le pueda consultar cualquier duda.


 · Procure que tenga todos los materiales necesarios a mano, antes de iniciar el trabajo, de esta manera evitará distracciones.


 

· Procure que el niño tenga un horario determinado de estudios y asegúrese de que lo cumpla. Evite que el niño realice actividades escolares al final de tarde-noche. Al final de la jornada diaria el niño/a no tendrá energías para asimilar conocimientos.


 

· Refuerce el trabajo que está realizando el niño/a.


· No recompense el haber hecho la tarea, recuerde que es una obligación hacerla y que al tratar de recompensarla se está dando un mensaje implícito de que hacer tareas es algo tedioso y que no le trae beneficios.


 

· Aproveche cuando el niño juega o cuando practica cualquier actividad fuera del horario de estudios para relacionar lo que está haciendo con los contenidos que está estudiando en el colegio.


 

· Estimular el conocimiento de conceptos básicos espaciales, temporales, de forma, colores….


 

· Estimular factores como la curiosidad, imaginación, atención…


Indique los colores de las cosas cotidianas (sol, naranja, hierba, cielo…). Juegue con él/ella a clasificar por colores, formas, tamaños. Para ello puede usar material como: pinzas de la ropa, botones, juguetillos, canicas…


Juegue a situar objetos en el espacio; aprenderá conceptos básicos que luego deberá aplicar en el colegio (delante-detrás, arriba-abajo, cerca-lejos, dentro-fuera, alto-bajo,…).


Para introducir al niño en el reconocimiento de números use juegos como la oca o el parchís.


Ayúdalo/a a descubrir los números que encuentra cada día: puerta, piso, teléfono, monedas…


Para enseñarlo/a a contar, hágalo con cosas concretas (cucharas, botones, galletas, árboles…).


 Desarrollan la inteligencia y la imaginación juegos y actividades como:


· Disfrazarse.


· Adivina-adivinanza, veo-veo…


· Absurdos y errores. Por ejemplo: ¿qué pasa si echamos el agua sin quitar el tapón de la botella?, ¿qué pasa si metemos un helado en el horno?,supongamos que..(hay árboles de caramelos, llueve leche…).


· Ponerles distintos finales a los cuentos.


· Enseñarle a contemplar objetos desde diferentes puntos de vista: el teléfono por debajo, el cuadro por detrás…


· Observar objetos con una lupa comentando lo que ven.


· Hacer preguntas abiertas que susciten interés, desconcierto, deseos de profundizar…


· Esconder objetos.


· Acudir con sus hijos a exposiciones, títeres, teatros, museos…y conversar sobre lo que han visto.


Puzzles y rompecabezas son una actividad lógica que desarrolla también la atención, la orientación espacial y la percepción de formas. Se pueden hacer con revistas, tapas de cuentos viejos…


Juegos desmontables, de construcción, de dominó, hilvanar cuentas o botones, emparejar colores, hojear cuentos, recortar con tijeras romas, garabatear, imitar trazos…refuerzan destrezas que le facilitan el aprendizaje de la lectoescritura y cálculo.


 


Fuente:

http://heliosorienta.wordpress.com


miércoles, 3 de marzo de 2010

Cómo actuar ante los problemas de tus hijos/as.

Los problemas escolares de nuestros hijo/as suelen causarnos una preocupación constante, ya sea en lo referente al rendimiento académico o a las relaciones interpersonales que allí se constituyen. Son frecuentes situaciones en las que los padres y las madres nos preguntamos qué ha podido ocurrir con nuestro hijo/a para que haya bajado su rendimiento.

Las causas son variadas, desde problemas actitudinales hacia todo lo relacionado con la escuela (desinterés, dejadez...), problemas emocionales (depresión, ansiedad...) hasta problemas de tipo médico que dificultan el aprendizaje (trastornos neurológicos de la percepción, dislexias...). Éstos últimos, si existen, son probable que aparezcan antes de que tu hijo/a llegue a la adolescencia, pero si sospechas que este es el problema, te recomendamos que busques la ayuda de un profesional que pueda realizar una evaluación a tu hijo/a y asesoraros en cómo puede mejorar sus dificultades.


1.- Problemas relacionados con la escuela.

Recuerda que mantener una comunicación directa con el tutor/a de tu hijo/a, es muy importante, no sólo cuando hay problemas, sino periódicamente. Dispones de una hora de tutoría semanal en la que puedes concertar una cita para interesarte por cómo van las cosas en la escuela, y para dar a conocer toda la información pertinente que sea necesaria sobre otros temas relacionados con tu hijo/a.


1.1- Falta de interés por los estudios.

Hay chico/as que desde los primeros cursos de primaria empiezan a mostrar rechazo hacia el estudio. Nuestra actitud va a influir considerablemente en sus sentimientos respecto a su valía como estudiante, por lo que debemos ser cuidadosos con nuestros comentarios. Existen ciertas actitudes negativas que utilizamos los padres y las madres a menudo con el propósito de motivarles hacia el estudio que consiguen justo el efecto contrario. Nos referimos a:


Culpar y acusar, insultar, amenazar dar órdenes, echar sermones y discursos, hacerse la víctima, comparar, hablar con sarcasmo, etc. En este caso te recomendamos:

Reconocer y aceptar sus sentimientos de insatisfacción, mostrando preocupación y comprensión Le ayudará a sentirse motivado para continuar hacia delante.

Utilizar la imaginación en las ocasiones que sean propicias para hacerle más llevadera la realidad: "¡Te imaginas que tuviéramos un escáner en el cerebro como los del súper que leyera todo el contenido del libro!".

Aceptar sus sentimientos pese a que su actitud nos desespere en alguna ocasión. "Hijo/a, te gusta mucho hablar por el messenger, verdad. Más tarde, cuando termines los deberes tendrás oportunidad de hacerlo".

Describir lo que haga correctamente y luego señalarle lo que le falta para terminar. Pensará que valoras sus esfuerzos: "Veo que ya has terminado los cuatro primeros ejercicios. Ahora sólo te quedan los dos últimos y repasar el tema siete".

1.2. - Absentismo escolar.

Otro indicador que nos señala algún tipo de problema educativo es el absentismo escolar. Generalmente el tutor/a llama a los padres para decir que el alumno no asiste a las clases. En este caso te sugerimos:


 Intentar esperar a que te pase el enfado para sentarte a hablar de lo sucedido, de lo contrario, le gritarás y crearás predisposición a que te conteste con malos modos lo que no va a contribuir a que el problema mejore.


 Si es la primera vez que esto ocurre, intenta averiguar qué es lo que le ha podido llevar a hacerlo, puede que lo haya hecho en compañía de otros compañeros para no parecer un "miedica", por ejemplo. En este momento debes dejarle claro las consecuencias que tendrá el que vuelva a tener esta actitud.


 Cuando esta actitud se repita, cumplir las consecuencias que anteriormente le expusiste, sean las que sean, pues de lo contrario no tomará en serio lo que le digas y esta actitud irresponsable puede generalizarse a otras áreas. Si está castigado sin salir todo el fin de semana, tampoco puede ir a la comida de cumpleaños de un familiar, por ejemplo.


Mantener una actitud de colaboración con el personal de su centro escolar, informándole de lo que estás haciendo por tu cuenta para intentar subsanar el problema.


1.3.- Bajo rendimiento escolar.

Conviene que como padres y las madres, recordemos que la verdadera inteligencia no la miden las notas. Hay chico/as muy inteligentes que obtienen malas notas, por no tener interés en aprender lo que en la escuela se les enseña, pero sin embargo son verdaderos artistas realizando otro tipo de tareas. Consejos:


Descartar problemas de tipo metodológico.

Es posible que veas que tu hijo/a pasa horas estudiando, y no entiendes por qué suspende. Puede que lo que ocurra sea que no "sabe estudiar", es decir, que no utiliza adecuadamente las técnicas de estudio. En este caso el psicopedagogo de su centro escolar puede trabajar con él/ella este problema.

Plantear con tu hijo/a posibles alternativas

distintas a los estudios universitarios.

Tener en cuenta los pequeños progresos,

no el resultado final. De esta forma sentirá que valoras su esfuerzo.

No compararle con sus compañero/as de clase que obtienen buenas calificaciones normalmente.


Tener cuidado con las etiquetas.

El que un chico/a se considere "mal estudiante" no va a favorecer en absoluto el que mejoren sus notas. Para evitar que esto ocurra:

Ponle en situaciones en las que pueda verse de otra forma.

Deja que te oiga cuando digas algo favorable a otra persona de él/ella.

Ejemplifica el comportamiento que deseas que tenga.

Recuérdale ocasiones en las que ha tenido actitudes correctas hacia el estudio.

Exprésale tus sentimientos y expectativas cuando actúe de forma errónea.


Es bastante habitual que un adolescente excuse su bajo rendimiento con comentarios del tipo: "El profe me tiene manía". Ante la duda de si esta situación puede estar teniendo lugar, tómate un tiempo para clarificar lo sucedido, antes de dejarte llevar por tus emociones. Te recomendamos:


• Observar si tu hijo/a suele atribuir a los demás sus fracasos no escolares en otras áreas. Si es así, puede que esté utilizando el mismo estilo de atribución para su problema en la escuela.

• Ver si tu hijo/a tiene algún problema emocional (depresión, ansiedad,...) que pueda estar interfiriendo en su actitud.

• Aconsejarle que aunque su afirmación sea cierta, la forma de solucionar el problema es demostrando su valía como estudiante.

Si observas indicios claros de que esta situación pueda ser real, no dudes en comunicarlo a la dirección del centro.

1.4. - Acoso escolar.

La violencia es toda acción intencional que daña o busca dañar a terceros. Cuando esos terceros son personas, la violencia puede ser de diversos tipos: física, emocional, sexual.


La violencia puede ocurrir en muchos sitios. Por ejemplo en los hogares, en las calles, en los lugares de trabajo, en los campos de deportes y en las escuelas.


Cuando la violencia ejercida contra las personas ocurre en las instalaciones escolares, o en los alrededores de la escuela, o durante las actividades extraescolares, entonces se habla de violencia escolar, y puede ser del profesorado hacia el alumnado, del alumnado hacia el profesorado e incluso hacia personal no docente del centro.

Sin embargo, la más frecuente es la que se da entre el alumnado: ocho de cada diez estudiantes de ESO dicen que han presenciado algún acto de violencia escolar entre el alumnado. Lo habitual, en ese caso, es que las peleas, insultos, etc., sean meramente ocasionales.


A veces, sin embargo, la violencia escolar se reitera y lo hace en un marco de desequilibrio de poder, esto es: quien agrede es más fuerte físicamente que la víctima o, al menos, ésta así lo cree, razón por la que se siente intimidada. El acoso escolar (o bullying, que es su término en inglés) es una forma característica y extrema de la violencia escolar que tiene estas características:

• Se da entre iguales

Supone un abuso de poder o desequilibrio de fuerza.

Se reitera en el tiempo.

Es intimidatoria.

El acoso escolar, en definitiva, no es una forma de violencia esporádica, que es la forma dominante de violencia escolar. No es una riña, un insulto o una amenaza aislada, cuyas consecuencias no suelen ir más allá. El acoso escolar es, por el contrario, una especie de tortura, a menudo metódica y sistemática, que supone la existencia de un claro abuso de poder. Tal vez quien acosa no sea en realidad más fuerte que la víctima, pero ésta así lo cree y, por eso, se atemoriza.


El abuso de poder es tan manifiesto que, aunque el acoso puede ser realizado por una sola persona, frecuentemente es consumado por un grupo. Además, a veces, ocurre ante el silencio, la indiferencia o la complicidad de compañeros o compañeras.


Datos

El Centro Reina Sofía ha realizado esta investigación a partir de una encuesta de elaboración propia. La encuesta fue administrada entre el 20 de mayo y el 2 de junio de 2005 por la empresa de estudios de mercado y opinión pública Metra-Seis.


Fueron entrevistados 800 adolescentes de entre 12 y 16 años, de ambos sexos, escolarizados y distribuidos proporcionalmente según sexo, edad, agrupación de comunidades autónomas, y tamaño del municipio.



De los resultados obtenidos destacan los siguientes:


De cada 100 escolares, 75 han presenciado algún acto de violencia escolar. La mayoría de los actos presenciados (ocho de cada diez) eran de tipo emocional y la mitad de éstos eran frecuentes.

15 han sido víctima de violencia escolar en general. Ocho de cada diez han sufrido, en c o n c reto, maltrato emocional y de éstas casi cuatro lo han padecido de forma persist e n t e .

3 han padecido acoso escolar en particular. Nueve de cada diez víctimas de acoso han sufrido maltrato emocional y siete maltrato físico. Siete de cada diez víctimas de acoso son chicas y cuatro de cada diez tienen trece años.

8 son agresores. En su mayoría (siete de cada diez) son chicos. Datos interesantes:

La "ley del silencio" no está tan generalizada. Ni los testigos, ni las víctimas permanecen en su mayoría mudos ante la violencia escolar. Los testigos suelen intervenir y contarlo, especialmente a profesores. Cuatro de cada diez víctimas también se lo cuentan al profesorado.


Los agresores escolares no suelen autopercibirse como agresores, sino como defensores: creen que se defienden de agresiones o provocaciones de las víctimas, es decir, se autojustifican, padeciendo una fuerte distorsión cognitiva. Por eso, sería conveniente que recibiesen atención psicológica.


Cuando nuestro hijo/a está siendo víctima de acoso en la escuela, los padres tenemos mucho que hacer para ayudar a erradicar el problema. Normalmente, se llevan a cabo acciones conjuntas con la dirección del centro escolar, preparada para recoger y aportar informaciones que sirvan para analizar la situación, informar sobre ella, solicitar la ayuda de necesaria y terminar con la situación. Es importante que sepamos que podemos y debemos terminar con este tipo de violencia. Pero hemos de trabajar con la escuela, su profesorado y equipos directivos, los cuales mostrarán una predisposición a no tolerar ningún tipo abuso. Aunque en muchas ocasiones no es fácil, trabajar juntos en la búsqueda de soluciones es la única vía de detener este tipo de acciones.


Estas actuaciones no deben ser diferentes si en vez de ser nuestro hijo/a el agredido/a, es el agresor/a.


1.4.1.- Identificar a tu hijo/a como víctima de violencia escolar. Qué hacer.

¿Cómo reconocer que tu hijo/a es víctima de violencia escolar?


Indicadores psicológicos

Presenta cambios temperamentales de humor (más de lo normal en la adolescencia).

Se muestra triste y deprimido/a.

Se aísla de la realidad.

Indicadores interpersonales

Pasa muchas horas solo/a y no sale con sus amigos/as.

Abandona bruscamente actividades que antes realizaba con el grupo de amigos/as.

• Presenta pocas o nulas relaciones con compañeros/as de su clase y /o centro.

Indicadores escolares

Habla poco o nada de sus actividades en el centro escolar y/o evita cualquier pregunta al respecto.

Ha empeorado su rendimiento escolar.

Presenta síntomas psicosomáticos el domingo o el día antes de incorporarse al colegio o instituto, que se manifiestan, por ejemplo, con dolores abdominales, vómitos, dolores de cabeza, etc.

Evita ir al colegio, o se excusa para faltar a clase.

Sale de casa con el tiempo justo para llegar al centro escolar sin tener que interactuar fuera de la clase.

Rehúye encontrarse en la calle con determinadas personas de su entorno escolar.

Indicadores de agresión

Se queja en repetidas ocasiones de ser objeto de insultos, burlas o agresiones en el centro escolar.

Comenta que se le pierden a menudo los útiles escolares, o el dinero.

Llega a casa con la ropa rasgada.

Presenta moratones y/o heridas.

Qué hacer?

Ante una potencial situación de acoso

No esperéis a que vuestro hijo o hija hable sobre su situación.

Ayudadles a romper la ley del silencio que suele envolver la violencia escolar.

Habladle del maltrato escolar en general

Hacedles sentir confianza.

Hablad claramente con vuestro hijo/hija sobre los indicios que parecen delatar que está siendo víctima de maltrato:

Abordad el problema con serenidad, esto le hará sentir seguridad. Caso de que se confirme la situación de acoso

Con vuestro hijo o hija

Inducidle confianza, de modo que sepa que cuenta con vosotros.

Hablad mostrándoles apoyo y seguridad.

Hacedle ver que es una situación transitoria y que tiene solución.

Analizad las posibles alternativas de solución.

Propiciad actividades en las que pueda relacionarse con otros chicos o chicas de su edad, sin forzar la situación.

Hacedle sentir la necesidad de afrontar la situación, motivándolo a que hable con la persona del centro escolar que le ofrezca mayor confianza.

Con el centro escolar

Plantead con la serenidad debida la situación –buscando soluciones de manera conjunta con él– y a los recursos pertinentes de la Conselleria de Educación*.

Planificad juntamente estrategias para acabar con la situación.

Buscad ayuda de los profesionales que sean necesarios para ayudar a vuestro hijo o hija.


Importante

Cualquier paso que la familia dé debe ser conocido y acordado previamente con el hijo o la hija.


3.1.4.2.- Identificar conducta violenta en el centro escolar por parte de tu hijo/a. Qué hacer.

¿Cómo reconocer que tu hijo se comporta de forma violenta en el centro escolar?

Se muestra rebelde y no cumple las normas familiares, sociales, etc.

Siempre quiere tener la última palabra.

Es prepotente de forma continua con sus hermanos/as, primos/as o círculo más cercano.

Es dominante en las relaciones con sus amigos.

No se pone en el lugar de otras personas cuando se le pide reflexionar sobre su conducta.

Nunca o pocas veces acepta que es responsable de sus actos y pide disculpas.

Disfruta mofándose y humillando a sus amigos cada vez que tiene oportunidad.

Habla de forma despectiva de algún compañero o compañera de su clase.

Esta integrado en una pandilla conflictiva.

Se jacta de sus acciones violentas.

¿Qué hacer?

Si os enteráis de que vuestro hijo o hija es un agresor/a escolar, mantened la calma. Es una situación transitoria que se puede solucionar. Pero actuad rápido.


Con vuestro hijo o hija

• No esperéis a que hable sobre su situación. Abordad la situación con preguntas claras y directas sobre vuestra sospecha.

Si habéis sido informado por el centro escolar de una agresión por parte de vuestro hijo o hija hablad con él o ella, invitadle a ponerse en el lugar de la víctima. Hablad del problema del que os han informado, expresadle que este tipo de comportamiento no es tolerable.

Hacedle saber que este tipo de conducta tendrá una sanción inmediata por vuestra parte.

Aplicad la sanción de forma inmediata.

Si no os sentís con la autoridad suficiente para abordar este problema con vuestro hijo o hija, debéis buscar ayuda de una persona que pueda tratarlo con él/ella.

Buscad ayuda de los/las profesionales que sean necesarios para ayudarle.

Con el centro escolar

Plantead con serenidad la situación en busca de apoyo, ayuda, orientación y consejo.

Buscad soluciones de manera conjunta.

Frecuentad continuamente el centro escolar hasta que cese el comportamiento violento de vuestro hijo/a.

Pactad normas que se cumplan tanto en el centro escolar como en casa.

Apoyad las decisiones tomadas por el centro escolar, no las discutáis frente a vuestro hijo/a. Si no estáis de acuerdo con ellas, habladlas en privado con las personas encargadas.

Si el maltrato a su compañero/a ha ocurrido en grupo, pedidle que rompa los vínculos con esos compañeros/as, y tratad de ofrecerle otras vías de integración social fuera de esos grupos.

Importante

• Recuerde que los comportamientos violentos no desaparecen de un día para otro. Recomendamos:

Establecer normas claras en casa y supervisar que se cumplan.

Ofrecer modelos de conducta pacífica y enseñar a mantener la calma ante situaciones estresantes.

En ocasiones, conviene acudir a terapia conjunta para favorecer la resolución pacífica de los conflictos.

3.2.- Otros.

Pero en la adolescencia los problemas escolares no siempre se dan de forma aislada. A menudo éstos interaccionan con otro tipo de circunstancias que pueden agravar o condicionar aun más los problemas escolares. Hablamos de problemas, como: Depresión, Ansiedad, Trastornos de la conducta alimentaria: Anorexia y bulimia, Conductas adictivas: Alcohol y Cannabis, Uso de las nuevas tecnologías, Pérdida de un ser querido, Separación/ Divorcio con hijo/as adolescentes...


Encontrarás información, orientaciones pautas a seguir, enlaces de interés, bibliografía, lecturas recomendadas y una cuenta de correo electrónico para que contactes con nosotros en www.cult.gva.es/orientados


"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres". (Pitágoras, filósofo griego)


Fuente

www.cult.gva.es/

 

lunes, 22 de febrero de 2010

Problemas de comunicación con tu hijo e hija

Comunicarse con los hijo/as durante la adolescencia no es una tarea fácil. Aunque el "manual para la comunicación perfecta con nuestros hijo/as" no existe, sí que podemos intentar que ésta sea lo más óptima posible siguiendo una serie de pautas que te ayudarán a conseguir que con el tiempo, sea tu hijo/a el que comience vuestras conver­saciones en mayor número de ocasiones.

Pautas para mejorar la comunicación.
Escúchale. Es esencial para que la comunicación entre tu hijo/a y tú sea lo más flui­da posible que encuentres tiempo para oírle, y oírle de una forma que expreses tu interés y disposición. Cuando nos detenemos y escuchamos a alguien, le estamos diciendo: "Eres importante. Lo que dices me interesa. Tú me interesas".

Cómo escuchar a tu hijo/a. Asegúrate de que estás preparado para oírle, presta toda tu atención a tu hijo/a, practica la escucha activa, invita a hablar a tu hijo/a.

Qué escuchar. Escucha el núcleo central de la historia, no pienses que tienes que solucionarle las cosas, atiende y responde a los sentimientos de tu hijo/a.

Acepta sus sentimientos. Ayúdale a que encuentre diferentes formas de expresarse sus verdaderos sentimientos, cuéntale una historia tuya en una situación similar, sintiendo cosas similares, sé un buen modelo para él/ella.

Utiliza un lenguaje respetuoso. El lenguaje que utilices con tu hijo/a es un lenguaje que comunica algo acerca de tí mismo, cuando estés muy enfadado por algo que ha hecho tu hijo/a, intenta en la medida que sea posible posponer la conversación diciéndole que estás demasiado enfadado para hablar de lo que ha hecho en ese momento.

Elogia a tu hijo/a. Sé generoso a la hora de elogiar a tu hijo/a. Ello facilitará que se sienta bien consigo mismo, y en consecuencia, vuestra comunicación será más fluida, pues sentirá que valoras sus esfuerzos y avances. Esto no significa que tengamos que elogiarlos continuamente, sin que haya un motivo que lo justifique, pues se conseguiría el efecto con­trario. El elogio excesivo y poco sincero incomoda a los adolescentes.

Corrige a tu hijo/a tantas veces como creas necesario. Los chico/as adolescentes necesitan reglas y límites. En los casos en los que esto no ocurre aparecen sentimientos de abandono. Necesitan saber que sus padres están ahí, pendientes de lo que pueda ocurrir. Debemos de desterrar las ideas relacionadas con que la posible subordinación ocasiona futuros "traumas" en nuestros hijo/as, nada más lejos de la realidad.

En los casos en los que sea posible una negociación con tu hijo/a practícala. Intenta llegar a unas soluciones consensuadas siguiendo los siguientes pasos:
1. Deja que tu hijo/a exponga su punto de vista.
2. Expón a continuación tu punto de vista.
3. Invita a tu hijo/a a buscar soluciones consensuadas.
4. Anota todas las ideas sin enjuiciarlas y sin dar tu opinión acerca de las mismas.
5. Revisa la lista y decide cuáles son las más viables para intentar llegar a un acuerdo.


Fuente
www.cult.gva.es/
Comunidad Valenciana
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